Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen, son exclusiva propiedad de Masashi Kishimoto©
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Chapter II
¡Que comiencen los Juegos del Placer!
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Las horas pasaron, Sakura no podía distinguir absolutamente nada, excepto la velocidad del carro conduciendo, girando, deteniéndose por cortos instantes y volviendo a arrasar la carretera, el miedo era lo único que la mantenía consciente, estaba desolada, antes de permitirse sucumbir al pánico recordó a sus padres, su amiga, su tía, los momentos felices atesorados en su corazón, recordaba las palabras de aliento que recibía en sus peores momentos, retomó la cordura y su mente se tranquilizó, una vocecilla que nunca antes había oído, ésta le decía que su situación era precaria y que no debía darse el lujo de perder la vida ahora, tenia tanto porque luchar, por lo que vivir, era hora de que enfrentase la realidad que el destino le ponía, lo haría, no sabía cómo pero hallaría la forma.
Casi de inmediato el coche aparcó, se asustó pero controló a duras penas las lágrimas.
— Ven aquí. — Demandó uno de los hombres mientras tiraba violentamente de su brazo. Casi sentía que iba a dislocarle el codo.
— Oye. ¿Que crees que te hará el jefe si ve los moretones en su nueva adquisición? — Reprendió el hombre de atrás.
¿Adquisicion?
— Demonios. — Dijo sintiendo un par de brazos rodearla por la cintura y cargarla sobre hombros, su estómago por momentos los sentía aplastarse contra el hombro contrario, trató de respirar pero cada vez le dificultaba más. Antes de intentar moverse el hombre paró y la bajo sin violencia, escuchó unos golpeteos contra una superficie dura ¿Una puerta?. Escuchó cuando ésta aparentemente se abrió, lo siguiente es que le fue retirada el pasamontañas y sus ojos le escocieron bastante, trató con firmeza enfocar la vista y se encontró con un hombre de porte magnífico, alto, enfundado en un traje negro, el cabello negro muy largo recogida en una coleta mal atada, dos largos mechones le caían, uno de ellos cubría completamente su ojo izquierdo, sus ojos, eran inexplicablemente negros, la observaban con detenimiento, cuál niño cuando le dan un nuevo juguete, despertó de su ensoñación para darse cuenta que sus secuestradores se habían esfumado, mordió su labio inferior para luego fijar su vista en el extraño frente a ella, éste había ingresado nuevamente a la habitación y le hizo un ademán para que entrara, cerró la puerta tras de ella, observó distraídamente a su alrededor, no había nadie, sólo él. Las tenues luces iluminaban el lugar, decoración un tanto tétrica y el fuerte olor del cigarrillo inundaban sus narices.
El desconocido se sentó frente a ella con las piernas cruzadas, observando con deleite su persona, ella se sintió más indefensa y el lo notó.
Se puso de pie y caminó hacia ella, resistiendo entonces las ganas de salir corriendo y pedir auxilio, con todas las fuerzas que pudo juntar lo observó con firmeza, él por su parte tomó de su barbilla, levantándola levemente.
— Tan joven. Tan indefensa. Tan mía. — Susurró aquel hombre mientras Sakura sintió una corriente eléctrica recorrerle la espalda al oír aquello. Cuando abrió la boca para espetar fue cuando el desconocido rodeó su cintura besándola con una furia tal que por un momento se le había olvidado respirar, puso ambas manos sobre el pecho de él empujando, sin el más mínimo efecto por supuesto, él hombre rió entre sus labios y fue cuando una de sus manos se deslizaron a través de la fina tela de la blusa que vestía bajando hasta los jeans, introdujo una mano y apretó el trasero de la misma haciendo que ésta soltara un quejido, sus mejillas eran algo así cómo un farolillo de navidad, se removió de entre los brazos de aquél mientras el daba besos y mordidas a lo largo de su cuello, ella ahogaba los gemidos con las pocas fuerzas que le quedaban.
— P-Para...— Pidió entre jadeos. — ¡P-Para, maldita sea! — Bramó y le dio una patada en la entrepierna mientras el dio un quejido de dolor, ella retrocedió tanto que su espalda dio contra la pared, horrorizada observó como la expresión de aquel individuo se tornaba siniestra.
Se sacudió el traje como si nada hubiese pasado y señaló con el dedo.
— Yo no volvería a hacer eso si fuera tú. — Espetó completamente impávido. — En tu actual situación, no estás en la posición de negarte a nada. ¿Entiendes?—
— ¡Nunca tendrás nada de mi! ¡Yo soy libre! — Escupió. Las palabras salieron de su boca más rápido de lo que siquiera tomó pensarla.
Él sonrió. Tan arrebatadora y electrizante era aquella mueca suya. Sacudió enérgicamente la cabeza negándose al hecho de que estaba siendo avasallada por ello y al darse cuenta él ya se encontraba nuevamente frente a ella, con un brazo apoyado por la pared impidiendo que ella se escurriera. Cómo es que fue tan descuidada.
Ella se horrorizó colocando por inercia sus manos sobre su propio pecho a modo de defensa con una expresión tan pura para alguien tan oscuro como él, sabía que ella era absoluta pureza, ese inmaculado rostro simplemente hizo que las cosas se pusieran dolorosas allí abajo, era la primera vez que algo asi sucedía y eso lo deleitaba.
— Te repito. En tu actual situación no puedes negarte a nada. Yo te compré, me perteneces. Soy tu amo y tú mi pertenencia. Eres propiedad ahora de Uchiha Madara.—
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Espero que les haya gustado. ¿Opiniones? C:
Nos vemos en el siguiente capitulo~
