-Lady Ymir...ha llegado la doncella- Le dijo un ser con extremidades deformes, más con una apariencia relativamente humana. La mujer de cabello castaño sonrío y dirigiéndose a su súbdito contesto.
-Háganla pasar.-Dijo secamente, aún con una sonrisa burlona en su rostro.- Quiero ver que juguete me habrá traído el patán este año- Se relamió los labios.
-En un segundo, Lady Ymir.-Le hizo una pequeña reverencia y dio aviso a que entrara la doncella.-Pequeña, regocijate ante la Reina Ymir. Las dejare solas para que se conozcan.
Luego de que aquel ser deforme cuál jorobado de Notredam hubiese salido de la habitación la llamada Ymir le dio un vistazo a la chiquilla. Su impresión confundió a la pequeña. La conocia. Mejor dicho, la conocio alguna vez. -Historia-Susurro. -¡Hey!-Grito recomponiéndose un poco- ¿Te gusta la música?- La chica se confundio aún más por aquella extraña invitación. La mujer sólo aplaudio un poco y comenzo a sonar música, mientras ella entonaba su voz y comenzo a cantar
No era el hombre más honesto
pero él...
era un hombre valiente y fiel
tampoco la piedad se cobijaba en él.
En ese instante tomo las manos de la pequeña, llevándola al centro de la habitación, comenzando a bailar poco a poco. La chica se sorprendió por aquel gesto. Mientras seguía escuchando cómo aquella maravillosa voz entonaba esas notas bastante hermosas.
Malvivía, alquilando por tres maravedís
su espada y vizcaína en
ajustes de poco lustre y de peor fin.
Eran tiempos duros y había que buscarse el pan.
Reinaban la picaresca, la espada y el "voto a tal".
Brilla el acero en su mano,
perla su cara el sudor,
donde el mar no tiene dueño irá...
irá a buscar.
A su espalda, una sombra a pie
le seguía sin perder ningún detalle,
parecía aprender.
Su mirada reflejaba calma y paz.
su voz grave y familiar
relataba leyendas de la antigüedad.
Algo misterioso le envolvía, no dormía jamás,
cuentan que se alimentaba del relato popular.
Brilla la Cruz de Trost
en su pecho, por el Sol
su rostro jamás descubrió
su nombre ocultó.
En el tejado del tiempo,
en el desván de los sueños
se ahoga una voz:
"no creas en todo lo que veas
sólo haz caso a tu intuición
y si albergas la duda
nunca hallarás consuelo en tu interior.''
Sentía que esta canción le explicaba algo. Algo y además demostraba su vida. Termino escuchando la ultima estrofa de aquella bella canción.
Lanza bien los dados
porque el juego del camino ha comenzado,
agudiza tu ingenio,
sírvete de mancias,
sírvete del tarot,
lee en el alma del bosque
y adivina dónde la muerte se escondió"
La mujer paró en seco y miro a la jovén. Su mirada era hipnotizante. Un pequeño Flashback llego a la mente de la pequeña.
~Flashback~
Escuadrón de entrenamiento 104°
-Ymir has estado rara, ¿Estás escribiendo algo? No te has despegado de el escritorio en horas.- Pregunto una baja rubia y ojos azul cielo.
-¿Recuerdas que en tú cumpleaños no pude regalarte nada?- Indago la nombrada a lo que la pequeña negó con la cabeza.-Pues este es tú regalo algo atrasado- Se rasco la parte trasera de la cabeza.
Ymir se puso de pie e hizo un gesto a la puerta. Apareció Eren y Armin con unos instrumentos. Una guitarra y un tambor. Eran bastante extraños, cómo si hubiesen sido remodelados. Ellos comenzaron a tocar. ''La cruz de Trost''. Una canción creada por Ymir sólo para ella. Sus lagrimas comenzaron a brotar de la alegría y abrazo a Ymir y a los chicos por aquel gran regalo.
~Fin del flashback~
-¿Que demonios?-Pensó la pequeña-¿Que rayos fue eso?
-¿Pasa algo, pequeña Diosa?-Le dijo suavemente la titan. Parecía extraño que alguien cómo ella que era llamada un monstruo se comportara así. Ella la miró y negó con la cabeza.-Espero que tengas hambre. Nos espera un gran banquete en el comedor.
Ymir se sentía rara con la pequeña a su lado. Se supone que ese banquete antes sólo sería para ella y no para la doncella. Recordó aquella canción que escribió hace tiempo en sus momentos libres que tanto disponía.
''Sí eres capaz de devolver con una sonrisa una traición.
Sí eres capaz de dar tú mano aquel con la suya te señalo.''
Ella traiciono a Christa abandonándola llendose con los idiotas de Reiner y Bertholdt. Ellos ahora eran sus subditos y estaban en su escuadrón de batalla, de los mejores y más fuertes. Sólo esperaba no cometer aquel error nuevamente. Había comenzado una nueva vida, una nueva oportunidad.
-Por favor... no lo hagas otra vez- Se susurro a ella misma.
Al llegar al comedor los subditos se sorprendieron al ver llegarla con una doncella. Comenzaron a susurrar cosas, más se callaron cuando Ymir les regaló una mirada asesina. Ellos corrieron para darle una silla a la rubia, justo al lado de Ymir. La pequeña miro la comida casi babeando.
-''Sí tan solo hubiera esta comida en la aldea...''-Pensó la pequeña. Su mirada se dirigio a un gran pastel de chocolate en el centro de la mesa. Ymir la descubrio viendolo y sonrió, más no una sonrisa burlona. Una sonrisa genuina y alegre.
-Tomalo si quieres. Puedes comer lo que quieras de esta mesa y mucho más.
-G-gracias- Alargo sus brazos con un plato y unos cubiertos. Más antes de alcanzar el pastel ya había un gran trozo en el plato. Ella lo había puesto en su plato. La morena se sirvio algo de carne y patatas. ''Patatas'' Sonrio la rubia recordando a Sasha. Ella prácticamente se hubiera devorado en 5 minutos este festín de dioses.
Luego de haber comido ya era de noche. Ymir guió a la niña hasta su cuarto. No la profanaría ese día. Era demasiado temprano además ella no era una cualquiera cómo las asquerosas mujeres que llegaron a sus manos años atrás. Era la perfección en carne y hueso, es Christa Renz. Mejor dicho Historia Reiss, la legitima heredera al trono de ese idiota obeso y barbón que es ''Su majestad''. Una chica nacida fuera del matrimonio obligada a perder su identidad y familia. Si tan sólo hubiera estado antes con ella, apoyandola y haciendo que olvidara todos sus pesares. Le lanzó una camisa que obviamente le quedaría gigante. No tenía pijamas, ella sólo dormía en camisetas. La pequeña nerviosamente se puso aquella vestimenta, tratando de que la mujer más alta no la viera. Ella no miró, le quería dar intimidad y protegerla. Tal cómo no lo hizo antes.
''Quiero ser tu piel en el invierno Ser distintos cuerpos con un mismo fin, Y si he de romper cadenas que me aten y si he de mover montañas que en mi mente Pongo por testigo a dios que no te fallaré, El tiempo me enseñó que el alimento del amor
para que el frío en ti no pueda entrar.
Quiero ser la luz en tu camino,
sol en la noche, agua dulce en el mar,
ser la puerta que nunca deje pasar
al largo silencio y a la soledad.
ser, cariño mío, ser yo en ti.
a la costumbre, yo las partiré,
no me dejen verte, mi amor, las moveré.
yo seré consejo, nena, pero no tu juez.
es la confianza, el respeto y un colchón.''
Duerme bien...pequeña diosa
Hola :D, actualize ahora y son las 1:30 AM . Perdón si es un poco corto, pero hoy no tengo ideas más de todas maneras quería actualizar.
La canción se llama ''Cruz de Santiago'' de la gran banda ''El mago de Oz''. El segundo verso que escribí es parte de ''La danza del fuego'' de el mismo grupo al igual que la tercera que se llama ''Maite Zaitut''
Dejen reviews plis ;-;
Bye~ nos leemos en el proxímo capitulo :3
