Hola! ^u^ genial, antes que nada Saint Seiya y sus personajes no me pertenecen, pero espero que disfruten el capitulo que les tengo para hoy.

En la oscuridad de mi pecho: cap2 Una reacción inesperada

Apenas habían pasado 5 minutos y el caballero de cáncer ya se quería ir, no había dicho nada mas luego de salir de aquella calle poco concurrida, se estaba tomando el tiempo para pensar en que haría en el tiempo que tuviera que estar en Roma (que esperaba y fuera poco) un leve suspiro por parte de su compañero de viaje lo saco de sus pensamientos.

-Hay Mascara por favor quita esa cara o que me vas a decir que no te sientes contento de visitar tu tierra natal?

El de cabellera corta lo miro de reojo e hizo una mueca de fastidio-El allá nacido aquí no quiere decir que sienta aprecio por mi país- fue lo único que dijo, Afrodita tampoco hablo mas, le quedo claro el mensaje, Mascara de muerte se sentía incomodo en ese lugar, tal vez no lo decía, pero preferiría estar 100 veces en la orilla del Yomotzu que en Italia no odiaba a su país, pero estar ahí tampoco le traía buenos recuerdos, recuerdos que él mismo se había encargado de enterrar. Pronto ese silencio incomodo se vio interrumpido por el gruñir de sus estómagos.

-No sé tú, pero yo no me voy a morir de hambre- el sueco se dio media vuelta y camino hacia la cafetería más próxima que encontró sin tomar en cuenta un pequeño y minúsculo detalle… -¿Qué dice ahí?- la pregunta se formulo instantáneamente en su mente al ver el pizarrón del establecimiento, si, él sabía italiano no en balde había convivido tantos años con Mascara de muerte, pero la letra plasmada en el pizarrón solo era legible para alguien acostumbrado a leer italiano.

-Apuesto a que no sabes que dice- se apareció Mascara detrás suyo con una sonrisa burlona haciendo al chico dar un respingo y con toda la indignación del mundo Afrodita le dio la espalda-Due cappuccini piacimento e un pacchetto di biscotti-unas cuantas palabras bastaron y la orden ya estaba lista- Grazie.

-Presumido…- mascullo por lo bajo Afrodita tomando asiento en una de las tantas mesas al aire libre- Tienes una idea de en donde nos vamos a quedar, genio?- Mascara se sentó despreocupadamente frente a Afrodita aun con su mueca triunfal- Te recuerdo que no traemos mucho dinero- pero el chico no reparo en su amigo, en cambio tomo su taza y bebió con tranquilidad con la vista clavada en el coliseo que se encontraba a pocas calles de distancia- Carajo cáncer!- el joven de tez elegante estrello el puño en la mesa completamente frustrado ya era la segunda vez que lo ignoraban en el día. En eso vio que la expresión del italiano cambiaba súbitamente.

-Aguarda un momento.- sentencio el moreno bajando su taza y agudizando su mirada- Andando, dejaremos esto para después- se levanto súbitamente y apresuro el paso seguido de su compañero que seguía sin entender que era lo que el otro había visto- Hay alguien en el coliseo, lo cual me parece raro dado que supuestamente el lugar está cerrado hasta nuevo aviso.

- O hasta que nos llevemos el collar que es lo mismo- repuso piscis mientras examinaba las calles por el rabillo del ojo-No creo que sea un caballero, los de plata no son capaces de permanecer mucho tiempo cerca de donde está el collar y nosotros somos los únicos dorados en todo el lugar.

-La pregunta no es ¿Quién está ahí? Sino ¿Cómo entro?

El sol se estaba ocultando ya estaban frente al coliseo-Yo me encargo del guardia, tú entra- sin más preámbulos, el santo de la 12va casa se aproximo al hombre que rondaba por la parte frontal de la edificación mientras con la velocidad de un rayo el guardián del 4to templo se escurría descaradamente por la puerta principal. No tenia que preocuparse por sus pertenencias, Mascara había dejado su maleta con afrodita y solo llevaba consigo su caja de pandora.

-La seguridad en este lugar es un chiste- dijo burlando sin ningún problema al las cámaras de seguridad que monitoreaban el corredor del primer piso, no vio nada fuera de lo común en el piso principal así que subió al siguiente nivel en donde ya no había cámaras, era imposible llegar hasta el siguiente plano sin ser detectado por las cámaras del nivel inferior, claro que si eres un guerrero de la orden dorada del santuario la cosa cambia-Valla, pero que tenemos aquí?- se asomo por uno de los palcos del segundo piso, en la arena había una rampa abierta por la que antiguamente salían los animales, con un salto ágil llego hasta donde estaba la rampa y bajo por ella- Quien quiera que esté por aquí, estoy seguro de que busca lo mismo que yo- pensó para sí mientras alumbraba su camino con un encendedor, lo que menos quería era ponerse al descubierto.

Camino hasta llegar a un punto sin retorno, apoyo su mano sobre la pared y descubrió una roca que estaba fuera de lugar-Que demonios es esto?!- al sacar la piedra de su lugar una trampa se abrió justo debajo de sus pies llevándose al joven barios metros bajo tierra, aterrizó sin más molestia que la tierra que le cayó encima-Carajo, pero que clase de loco lugar es este?- soltó molesto mientras se sacudía la corta cabellera azul.

Una vez más prendió el encendedor, pero al dar unos cuantos pasos se dio cuenta de que ya no era necesario pues en el interior de una pequeña cámara descubrió una especie de pedestal flanqueado por 2 antorchas- Tentador sin duda- dijo al recoger una piedra del suelo- Pero no soy idiota- al arrojar la piedra esta se quedo justo en el lugar en donde aterrizo- ¿Cómo, ni un campo de fuerza siquiera?- Macara soltó una leve carcajada- Lo dicho, la seguridad de este sitio es un chiste- entonces entro a la cámara, confiado en que todo le saldría a pedir de boca, él tenía razón, ciertamente era una misión ridícula esperaba que por lo menos algo lo tomara por sorpresa, pero al ver más detenidamente al pedestal…-Mierda!- bramo el santo de cáncer – Sabia que no podía ser tan fácil!- salió de la cámara hecho una furia y razones le sobraban, el podio estaba vacío, corrió a gran velocidad hasta salir por la rampa, si, alguien se le había adelantado, pero como hizo para no cruzarse en su camino, eso era imposible dado que no había rastros de cosmos ni nada similar- Juro que cuando te atrape desearas no haber nacido- maldiciones en italiano salían de su boca mientras apretaba los puños y los dientes.

-Pero qué?...- de repente su mirada se detuvo en la parte más alta del coliseo…

De pie, sobre el borde del último palco se hallaba una joven mujer de vestido azul aparentemente con todas las intenciones de saltar. No supo porque? Solo sintió como sus pies se arrancaban del suelo y haciendo uso de su velocidad luz el santo del cuarto templo corrió hasta llegar al ultimo palco-Espera!

La joven, que le daba la espalda ya tenía un pie en el aire salió del extraño trance del que hasta ese momento había sido presa, sus orbes celestes recobraron de inmediato su brillo y una sensación de vértigo le helo la piel blanca al ver el fondo del abismo que tenía en frente, giro su cuerpo como pudo, su corta cabellera negra hacia resaltar el tono pálido de su piel.

-No te me acerques- pidió la chica totalmente confundida, no sabía cómo había llegado ahí y mucho menos sabia quien era el hombre que la miraba de frente, atento a cada movimiento.

-Tranquila…no voy a hacerte daño- Cielos ¿Cómo termine en esto?- él trato de acercarse, pero en cuanto ella lo vio dar un paso hacia adelante inconscientemente ella dio uno hacia atrás…

-HAAA!

N/A: Bueno amigos esto es todo por hoy, espero y les agrade no olviden comentar, se acepta de todo, desde piedras hasta tomates podridos ^u^ que tengan un excelente día, tarde no lo que sea, nos leemos.