Los labores manuales no le iban a Azula. Ella era una mente. Una planeadora, Un general. Claro que podría acabar con uno o dos nobles, librase de algunas mujeres que solo dicen tonterías, pero esto era ridículo.
Ella jamas había visto tantos idiotas en su vida. Los clientes pronunciaban mal el nombre de los Tés, pedían de leche y limón. Ella tenia sospechas de que a la mayoría de los consumidores de la tienda ni siquiera les gustaba el té, simplemente querían aparentar que eran sofisticados. Los del sector alto obviamente pensaba maravillas de si mismos y lo demostraban en la forma en la que le hablaban a Azula, su humilde servidora.
Si tenían una taza con una grieta era su culpa, si el té sabía raro era su culpa, si su cita no salía bien era su culpa. Pero ella lo tomaba profesionalmente con una sonrisa forzada y escupiendo en su taza, un pequeño truco que su tío le sugirió.
Aun así no era divertido trabajar como campesina, al menos comparado con la cantidad de diversión que obtenía de ordenar a todos los que estaban en su posición actual. Casi podía sentir un poco de simpatía por sus hermanos del proletariado. Casi.
Azula estaba orgullosa de si misma por haber durado tanto. Si su hermano pensó que podría denigrarla, humillarla, con algo tan básico, tenia que pensarlo mejor. Azula podía ser una chica trabajadora. Era algo estúpido, sin sentido y un desperdicio total pero ella podía hacerlo. Al menos por ahora.
Hoy era solo otra día mas para sobresalir y así lo hizo con una emoción atemorizante. Las multitudes de temprano en la mañana eran las mas quisquillosas y estaba aprendiendo que también las que tenían gustos mas exóticos. Fueron los primeros en preguntar por el proceso de elaboración cuando algo no les sabía bien. Viejos ricos y pedantes. Simplemente se disculparía con una reverencia y una sonrisa que le era devuelta por cada rostro.
Azula recogía las pequeñas tazas de porcelana de las de una pareja de ancianos muy educados. Apenas y las habían tocado, aun tenían el limón flotando en la superficie. Coloco las tazas sobre su bandeja con algo de trabajo, balanceando la pequeña cosa con su mano libre en un extraño movimiento. Sus pies empezaron su camino cuidadosamente hacia el mostrador para cambiar las tazas vacías por unas llenas y empezar la rutina otra vez.
Estaba esperado pacientemente que su tío terminara de procesar su ultima creación cuando de pronto su visión se oscureció.
"¿Adivina quien?" Azula sintió una ligera presión en sus ojos. Antes de que pudiera pensar en la dulce voz o en el olor a flores frescas llenando sus sentidos, volteo golpeando las manos que estaban en sus ojos y golpeando a su dueña en el estomago. Fuerte. La prisión no la había debilitado tanto después de todo.
Un segundo después tenia su mano sobre el hombro de la clienta en un gesto de preocupación, que era en realidad para no llamar la atención de la multitud que las estaba viendo y no por que le importara a quien hubiera golpeado.
"Sabia que debía traer puesta mi armadura." Una voz familiar se quejo ligeramente bajo un manojo de pelo castaño. Una larga trenza, una voz aguda e infantil... Azula se paralizo mientras un escalofrío recorrió su espalda. Ty Lee. Había golpeado a Ty Lee.
El sentimiento que experimento azula al ver a su vieja amiga fue uno difícil. Al principio no podía distinguir si estaba entusiasmada o enfurecida. Lo que fuese era un sentimiento fuerte en el fondo de su garganta como bilis y estaba haciendo todo lo posible por mantenerlo dentro de si. Azula temía que si permitía que cualquier sonido pasara a través de sus labios fuertemente cerrados no seria nada mas que un incomprensible gemido, llamando a su querida amiga. Su molesta enemiga. Su Ty Lee. Simplemente se quedo mirándola tontamente y sin palabras que decir e incluso sin la habilidad de decirlas. No había nada en su cabeza, nada mas que un pesado dolor.
¿Qué había hecho ella por los últimos cuatro años? En algún momento Ty Lee debió haberle dicho en una de sus visitas, pero la información no le era muy clara ahora. Algunas veces era difícil escuchar en una celda. Había tantos sonidos, muchos de los cuales ella sospechaba que no eran siquiera reales. Pero fuera, en el mundo real Ty Lee había vivido sola sin necesidad de ella. Tal vez se unió de nuevo al circo. Tal vez había estado con su amada Mai. Tal vez se casó como una buena chica. Demonios, pudo haber hecho las tres cosas, ella era muy cambiante. Tal vez había algo en sus caprichos que ató a Ty Lee con ella todo este tiempo.
Azula miro hacia abajo, mas abajo que su cabello suelto y sus brazos cruzados, atreviendose a hablar antes de que su cabeza formara las palabras, "Ty Lee." Su voz decidió tomar un tono duro así que decidió seguir con el. ¿Todo este burbujeo en el fondo de su estomago era amargura? Ella podía manejar la amargura. "¿Qué estas haciendo aquí?"
Ty Lee se enderezo con una mueca de dolor y fijo sus ojos en Azula. Su cara redonda apenas y había madurado, era practicamente la misma cara infantil. Grandes ojos que siempre lucían tan húmedos y oscuros, hacían que la traicionaran pequeños pensamientos o sentimientos que pasaban por su mente. Una nariz pequeña y respingada, propensa a arrugarse como lo hacen los niños. Una gran boca con labios delgados que eran de un tono casi obsceno de rosa desnudo, labios que ella era propensa a morder cuando estaba nerviosa. Esa linda cara. Esa linda, linda cara... Simplemente había algo innato en ella que hacia a Azula sentir una constante necesidad de satisfacerla. Como si ella fuera la inferior, como si ella fuera la sirvienta.
Una sonrisa tímida se poso en los labios de Ty Lee, estirando las pequeñas rasgaduras, las pequeñas llagas que había hecho mordiendo su boca pálida. "Escuche que habías salido de... bueno, tu sabes... y pensé que te gustaría una visita." Movió una mano hacia el dobladillo de una de sus amplias mangas del Reino Tierra. "Pero supongo que si quieres que me vaya, puedo hacerlo... como tu quieras Azula."
Su otra mano estaba aun sobre su estomago donde la había golpeado. Tonta Ty Lee siempre estaba haciendo tonterías como tocarla furtivamente. Ella debió saber que cualquier toque seria tomado como una amenaza. Pero Ty Lee era una persona a la que le gustaba tocar a otros después de todo y tomaría muchos castigos dolorosos para corregir su actitud. Azula sintió una mínima punzada de culpa por su antigua amiga y compañera.
"No, no esta bien. Solo no me saltes encima de nuevo o perderás tus manos. Preferiría no volver a la prisión por algo tan trivial." Azula se sacudió una pequeña pelusa imaginaria de uno de sus brazos. Apunto hacia una mesa vacía con una de sus manos. "Bueno, sientate. Solo aceptamos a clientes que paguen en este establecimiento."
Ty Lee asintió obedientemente, "Muy bien, traeme lo que a ti te guste, 'Zula." canturreo sobre su hombro, permitiendo a Azula exhalar finalmente.
Azula se quejaba mentalmente de la situación en la que se encontraba. ¿Quién se creía esa chica? Azula apenas había tenido un momento para existir antes de que la vida y las personas del pasado regresaran a ella. Personas con todas sus expectativas y criticas. Personas con sus "¿Estas mejor ahora?" y "¿Lo lamentas?". Como si ella fuera capaz de sentir una emoción tan vergonzosa. Esto casi la hacia extrañar la prisión, donde solo tenia que cumplir sus propias expectativas. Donde ella era la gobernante de su propio reino, de todo su entorno y de todos sus habitantes.
Cuando Ty Lee, la adorable y cabeza hueca Ty Lee, se sentó en su mesa lo hizo posicionandose de forma en que quedara de frente a Azula. Naturalmente. No podía dejarla sola ni por un minuto. En cuanto se sentó ya estaba saludándola y sonriendole de nuevo, el pequeño camino que recorrió Azula no le pareció una distancia suficiente. Azula dio la vuelta hacia la cocina para huir de su mirada.
"¿Azula?" la aludida dio un salto encontrándose casi frente a frente con su tío, "¿no es esa chica una de tus amiguitas? Que amable de su parte al venir a visitarte."
Azula trago saliva y miro hacia abajo, "Ella ya no es mi amiga."
"Vamos, no digas esas cosas," su tío la miro con una gran y tonta sonrisa, "Acabo de poner una tetera así que te puedo cubrir un rato. Ve a jugar con tu linda amiga."
"Tío-" Azula intento objetar.
"Azula, las amistades son muy valiosas. Incluso mas que el apreciado arte de hacer té." se acaricio la barba como si estuviera pensando por un momento antes de correrla con una bandeja de té en sus manos.
Azula lo miro molesta pero no hizo nada para desafiarlo. Dejo que sus ojos viajaran hacia donde esta Ty Lee quien la estaba mirando de vuelta, ladeo su cabeza cuestionandola silenciosamente, como un pequeño animal confuso.
Tendría que ir a acabar con esto.
La distancia entre la cocina y Ty Lee no era tan grande como ella lo hacia parecer. Azula quería divagar un poco, tomar un largo viaje lleno de ideas y revelaciones para poder pensar en algo que decir. Nada llegó a su mente, el tiempo avanzaba y ella se sentó silenciosamente frente a Ty Lee, tomando un cuidado exagerado en el acomodo de sus piernas.
"Hola Azula..." Ty Lee solo dejo pasar un momento de silencio antes de empezar a hablar de nuevo. "Te ves realmente bien, bien y... ¿arreglada? Y tu cabello- creció de nuevo. Se ve brillante y sedoso.
Ty Lee cerro sus profundos y cálidos ojos grises mientras se frotaba el cuello. Estaba obviamente incomoda. Eso hizo sonreír a Azula. Por supuesto que debería estar incomoda.
Ty Lee suspiro y miro a los ojos a Azula "Mira yo me siento realmente mal por todo lo que pasó. Tu te mereces mucho mas que esto. Quiero decir tu eres la Princesa Azula. La joya de la corona de la Nación del Fuego. Eres hermosa y talentosa..." hizo una pausa mirando a Azula buscando alguna respuesta pero solo recibió una mirada glacial de regreso.
Azula la observo cuidadosamente, tratando de averiguar sus intenciones. Tenía que haber alguna razón para que esta persona que la abandono totalmente regresara arrastrándose. Tal vez quería algo. Oh, claro, todos siempre quieren algo. Dinero, poder, placer. Solo era cuestión de determinar el precio y el arma a escoger.
Azula se lamió los labios y se inclino hacia el frente, "¿Es culpa?" Los ojos de Ty Lee la miraron llenos de curiosidad, "¿Tratas de hacer que la carga de tu conciencia sea menos pesada? ¿O es malicia? ¿Quieres humillarme de nuevo?" extendió sus brazos y volvió a sonreír con malicia "Adelante, dame tu mejor golpe."
"¡No es así!" Ty Lee se acerco con una mano sobre donde el corazón debería de estar. Un toque dramático para cualquiera que fuera el papel que estuviera interpretando. "Solo quería verte. Eso es todo."
"Bueno, ya me has visto." cruzo sus brazos petulantemente, "¿Estas feliz ahora? ¿Estas rebosante de amor?"
"Azula, te he extrañado." miro hacia abajo para esconder una suave risa, "Te he extrañado tanto que cuando escuche que estas fuera de- bueno, fuera- hice que la gente de la aldea me trajera en una balsa enseguida. Quería verte tanto de pronto. Como si me fuera a volver loca si no lo hiciera." Miro a Azula con sus grandes y suplicantes ojos y por un segundo Azula bajo la guardia. Solo por un segundo.
"Me has visto antes. ¿Pensaste que de pronto iba a ser tierna y dulce por haber sido liberada? ¿Pensaste que con solo venir aquí y enroscarte en mis piernas todo iba a estar bien?" Azula noto que su voz se estaba haciendo demasiado ruidosa cuando recibió una mirada molesta de los clientes de una mesa cercana. "Tu me atacaste Ty Lee. Yo no perdono la traición tan facilmente."
"Lo lamento pero tu sabes que también quiero a Mai y no podía dejar que la lastimaras... Pero realmente te extrañe. Recuerdo salí de la prisión, no tenia idea de que hacer. Y deseaba que tu estuvieras ahí conmigo, porque tu siempre sabias." Ty Lee comenzó a dibujar pequeñas espirales con su dedo en la mesa.
"Eso no es verdad." Eso no podía estar mas alejado de la verdad. Azula no tenia idea de que hacer. No ahora, ni nunca. Claro pensaba que si. Ella siempre pensó que tenia todas las cartas y sabia todos los trucos. Luego un día. No, no solo un día, a pesar de que pensó que solo había sido una pequeña cantidad de tiempo, todo de lo que ella estaba segura se derrumbo. Incluso ya no podía confiar en la realidad.
Todos en los que había confiado la traicionaron. Todo lo que sabía le fallo. Su padre se fue. Mai y Ty Lee se fueron. Zuko se fue. Y ya estando al limite, el fuego en su mano la traiciono también, cada paso que daba se sentía inseguro, cada que trataba un verdadero ataque fallaba. Zuko quien siempre era el inferior se convirtió en el mejor, y ella se convirtió en menos que nada.
¿Qué tan lejos la había llevado el saber? Ella nunca supo nada, solo pensó que lo hacía. Y ahora no podía confiar en nada.
Azula aparto su cabello timidamente de su cara y dejo sus ojos descansar en los de Ty Lee por un largo tiempo en silencio, tratando de encontrar alguna respuesta pero sabiendo que era un esfuerzo en vano. Ella simplemente la miraba confundida, preocupada, le era tan dolorosamente familiar.
Azula se levanto con toda la gracia y compostura de alguien nacido para gobernar, alguien divino. Azula pauso un momento moviendo los dedos de los pies y viendo como la tela de sus pantuflas se estiraba para acomodarse a ellos. Después de un rato miro a la chica que alguna vez había sido una de sus únicas anclas para su mundo frágil y una pequeña sonrisa cruzo sus labios. "No me sigas." pronuncio las palabras cuidadosamente. "Solo te llevare a la ruina."
Hola a tod s, aqui les traigo otro capitulo mas de esta maravillosa historia, al principio es duro porque no hay tantas personas interesadas, pero espero que cada vez seamos mas los que disfrutemos de esta historia ya que precisamente ese es el objetivo de esta traducción, el que mas personas conozcan esta historia que en lo personal es mi favorita. LedFeynman: Thanks 4 the review, I love this story too and that's why I want more people reading it. eclipse total: Muchas gracias por tu comentario de verdad que me inspiro muchisimo, ya estoy tratando de corregir lo de los signos, creo que no se me paso ninguno y en cuanto a la traducción trato de hacerla no literalmente ni lo mas exacta posible si no tratando de transmitir todo lo que la autora estaba expresando, es algo mas complicado pero siento que es mejor así, aunque varios me han dicho que una traducción así no es buena por lo que te agradezco tu comentario y bueno finalmente dale una oportunidad a azula, al menos en este fic te aseguro que la amaras (aun que al principio si es medio mala :P) Useranon (?): Es muy feo la verdad que casi no hay fics yuri en español de avatar, yo siempre los leo en ingles y pues por mi no hay problema pero igual pensé en que debía compartir esto, ya después también me pondré a escribir yo unos para contribuir jajaja
