Naruto no me pertenece tampoco el trama del fic le pertenece ha Cata cullen quien muy amablemente me permitió la adaptación de este hermoso ficc.
Capitulo 2 "Primer día, nuevos amigos"
—Adiós hija, te amo.
Ella me abrazo con fuerza moviéndome un poco de derecha a izquierda, yo solo me dejé llevar, estaba acostumbrada a sus abrazos.
—Hasta pronto Tsunade, cuídate.
Ella sabía el sentido de "cuídate".
—Mándales saludos a Naruto e Ino —asentí y entre al auto.
Encendí el auto y lo eché a andar, manejaba un Mercedes Benz Guardián, era demasiado exagerado pero un regalo de mi tío y no podía negarme. Además era el Mercedes o una limusina con chofer incluido. No era difícil saber que prefería.
Hoy era el primer día de instituto y ahí estarían mis mejores y únicos amigos: Naruto e Ino Uzumaki, gemelos, perfectos, rubios, ojos azules y con cuerpos esculturales. Sus padres eran socios de mi tío así que nos conocíamos desde pequeños. Ellos eran los únicos que sabían mi "secreto", los únicos que sabían de la relación de mis padres.
Con Ino al principio no me llevé nada bien, no sabía porque la rubia me miraba con desdén. Nuestra relación fue inexistente hasta que ella misma decidió decirme el porque de su odio hacía mi: Ino me tenía envidia, porque según ella "su hermano me tomaba más atención a mi que a ella."
Pero ahora estábamos bien.
Al llegar al instituto me estacione al lado del BMW rojo descapotable de Ino. Oh, claro, ella adoraba los autos. Ambos estaban esperándome apoyados en el capo. Baje del auto y me acerque rápidamente a ellos, pero antes tropecé cuando mi pie quedo estancado con una de las ruedas traseras del vehiculo.
—¡Sakura! —exclamaron a la vez mientras los dos me abrazaban.
—Yo también me alegro de verlos chicos. —sonreí y me separé de ellos. Típico de ellos tratarme de manera tan cariñosa.
—Llegaste un poco tarde hoy.
—Lo se Naruto, pero, Tsunade y Jiraya otra vez… —baje la mirada dejando la oración inconclusa, ellos sabían de que hablaba no era necesario decirlo.
—¿Estas bien? Podríamos faltar a clases si quieres —propuso Ino mientras con una mano acariciaba mi hombro izquierdo.
Pensé por un momento su propuesta. Debía admitir que sonaba tentadora, mucho. Pero no, no podía, era el primer día de clases, y la escuela me gustaba.
—No —respondí sacudiendo la cabeza en forma negativa— ¿Estas loca? ¿Faltar a clases por algo así? Si tuviera que faltar a clases por cada vez que pasa eso prácticamente no vendría nunca, Ino —solté una risita para que no sonara tan denso el asunto, los gemelos sonrieron de lado.
—Este año llegaron nuevos —dijo Naruto para cambiar de tema mientras con una mano peinaba su revuelto cabello.
—Siempre llegan miles de nuevos estudiantes Naruto —reí entre dientes mientras picaba su costado.
Era cierto, estábamos en Tokio, por favor. Las escuelas aquí no eran pequeñas.
—Este año tenemos muy pocas clases juntos. Educación Física juntos los tres, Sakura, tú tienes Biología junto a Naruto y Física junto a mi —asentí y sonreí. Todo estaba bien, me conformaba con tener al menos una clase con ellos, que ninguna.
Comenzamos a caminar para entrar al instituto, como siempre, el lugar estaba lleno. Los grupos de siempre se reunían, los solitarios seguían solos, etc. Nosotros tres pertenecíamos al grupo de los "exclusivos" según Ino, quien sabe porque decía eso la rubia, talvez porque no aceptábamos mas gente en nuestro "circulo" además de nosotros (Y los chicos con los que hablábamos de vez en cuando no contaban como amigos).
Mi primera clase era Literatura, al menos comenzaría con una materia que me gustaba. Al entrar al salón pude ver a muchos estudiantes nuevos, como siempre. Me senté en el último banco, allí pasaba desapercibida y los profesores prácticamente no se percataban de mi. Al parecer este año me sentaría sola. Más vale sola que mal acompañada.
El resto del día paso normal, las clases aburridas, era el primer día después de todo. Luego a hora del almuerzo Naruto y yo nos dirigimos a la cafetería…
—Ino nos debe estar esperando —dijo él con esa voz calmada que lo caracterizaba. Al entrar la cafetería fuimos enseguida por la bandeja. Nosotros solo ocupábamos una, en ella poníamos mucha comida y de allí sacabamos los tres, lo hacíamos desde siempre— ¿La vez por alguna parte? —pregunto mientras tomaba tres manzanas y las ponía en una bandeja.
Busque con la mirada a Ino, y la encontré. Estaba en una mesa del rincón, junto a tres personas más. El primero era grande, y grande enserio, tanto así que podría pasar perfectamente por profesor, tenía cabello oscuro con rizos, piel pálida y sus ojos oscuros. La segunda era una chica, su cabello era negro azabache desordenado, su rostro tenía rasgos finos, como los de un duendecillo. Y el último era un chico, tenía cabello azabache despeinado, su piel era pálida, y sus ojos negros como el carbon—hasta con la distancia que nos separaba se notaba el color de sus ojos, increíble—, no era tan musculoso como el otro chico, pero se notaba que si tenía figura trabajada. Este último era el más… llamativo.
Me sorprendió que Ino estuviera con chicos nuevos, si bien ella era muy agradable, nunca los tomaba en cuenta.
—Si, mira. —apunte disimuladamente a la mesa donde estaban.
—Mi hermana encontró nuevos amigos —Naruto sonrió, al parecer le gustaba que Ino fuera mas amable con otras personas—. Toma tú lleva estas botellas —me entregó dos botellas de agua que apreté con los dedos fuertemente estaban tan heladas que podían resbalarse.
Nos dirigimos hacía la mesa donde estaba Ino y los demás, en el camino tropecé con mis propios pies y casi caigo, pero Naruto alcanzo a sujetarme con una mano, él rió.
—Hola Ino —saludamos a la vez Naruto y yo cuando llegamos hasta la mesa, ante el hecho de decir lo mismo a la vez reímos tontamente.
—¡Chicos! Miren ellos son, Itachi—apunto al musculoso mientras mordía su labio inferior al ver a Itachi—, Hinata —era la duendecillo—, y Sasuke. —el de cabello azabache.
Me quedé viéndolos. Eran realmente hermosos, los tres, poseían una belleza parecida a la de Naruto e Ino. Me sentí algo mediocre.
—¡Hola! —saludo enérgica Hinata, no pude evitar reír ante su emoción.
Naruto y yo nos sentamos. Naruto puso en medio la bandeja, Ino saco una manzana y comenzó a girarla entre sus dedos.
—Soy Naruto —se presento con una sonrisa.
—Un gusto Naruto, eres muy guapo ¿Lo sabias? —dijo Hinata mientras sonreía. Me sorprendí, la chica si que era rápida.
Pude ver como Naruto se sonrojaba, Naruto sonrojado… eso no se veía todos los días. Reí, al fin tenía material para molestar a Naruto Uzumaki, siempre era yo el objeto de bromas.
—Yo soy Sakura. —me presenté bajando la mirada algo avergonzada.
—¿Saku? —pregunto Itachi con cara de confundido, esa expresión me pareció tierna, como un niño pequeño al no entender algo que es fácil para un adulto.
—Sakura —explique hablando rápido, no me agradaba mucho repetir esa frase cada que conocía gente nueva.
—Itachi y Hinata van en mi misma clase de Artes —contó Ino—. Sakura hubieras visto al profesor Deidara, Itachi le lanzo sin querer un proyectil de arcilla y eso desato una guerra de proyectiles —al final soltó una aterciopelada risita.
—Si, fue tan entretenido, pero Itachi se ganó una anotación negativa en su hoja de vida —siguió Hinata ladeando un poco la cabeza a la vez que sonreía de lado. Yo también sonreí. Me sentía a gusto, demasiado.
—¿Ustedes son hermanos o algo? —pregunto Naruto juntando sus manos, entrelazando sus dedos sobre la mesa.
—¡Si! —contestó chillando Hinata poniendo una "p" al final del "si"—. Pero somos adoptados, nuestros padres son Fugaku y Mikoto Uchiha. —nos contó con el mismo tono alegre.
—Ah. Fugaku Uchiha, el medico…
—¿Lo conoces Naruto? —no pude evitar preguntar mirándolo. Que Naruto conociera gente mayor y toda la cosa no era sorpresa, pero quería saber mas de Fugaku, el padre de los tres chicos que estaban con nosotros.
—Claro, desde hace un mes esta el rumor que el famoso medico cirujano, Fugaku Uchiha, vendría a Tokio —asentí y volví la vista a mis manos.
— ¿Les gusto la escuela? —pregunte levantando un poco la mirada.
—¡A mi si, por qué los conocí a ustedes! —grito Hinata a todo pulmón haciendo que mas de alguno en la cafetería se girara a vernos, casi me sonroje ante eso.
—No esta nada mal. —dijo Itachi.
Mire a Sasuke, era mucho más guapo de cerca, me devolvió la mirada con una sonrisa.
—Esta bien. —contesto él. Talvez me equivocaba pero note algo de forzado ese "Esta bien" en Sasuke.
—Es que a Sasukito le pidieron su número de teléfono, dirección, E-mail, hasta Fax. —nos hizo saber Itachi entre risas.
—¿Quién? —pregunte curiosa.
—ema… no, así no era… ¿amm?, Emi—contestó Sasuke un tanto confundido.
Hice una mueca. Esa chica había estado prendida de Naruto desde siempre, y ahora llegaba un chico nuevo y se olvidaba de Naruto. Pero no era como si tuviera importancia, Naruto nunca le presto atención, al contrario debía ser un alivio para él.
—¿Pasa algo malo? —preguntó Sasuke mirándome a los ojos agachando un poco su postura.
—No nada, solo que… —me gire hacía Naruto con una sonrisa, él también me sonrió.
—Esa chica persiguió a Naruto desde siempre, al parecer ya no lo hará —dijo Ino con una sonrisa.
Sasuke asintió y volvió a su postura derecha de antes.
—Más vale que no se te acerqué Naruto, no si esa tal "Emi" quiere seguir con dos ojos en la cara —dijo Hinata con voz dulce mientras le guiñaba un ojo a Naruto, no pude evitar sonreír, Hinata no se molestaba en esconder que sentía algo por Naruto. Que admirable.
Tome una manzana y le di una mordida. Estos chicos no parecían malas personas, al contrario.
—¿Qué clase les toca? —pregunto Hinata mientras nos levantábamos de la mesa.
—Educación Física, los tres juntos —contesto Naruto mirando a la duendecillo con una sonrisa. Nunca habíha visto a Naruto de esa manera con una chica, ni siquiera con nosotras.
—¡Que coincidencia! Nosotros también —nos contó Hinata.
—¿Enserio? —pregunto Ino con asombro.
—Si, es el destino ¡Es nuestro destino ser mejores amigos! —Hinata se colgó del brazo de Ino y el mió mientras decía eso. Esta chica me descolocaba, demasiado cariñosa, pero me gustaba, de alguna manera.
—¿Aquí Educación Física es electiva? —pregunto Sasuke pasando una mano por su cabello, como si eso sirviera para que las puntas se aplanaran.
—Si, por eso Sakura no la toma, solo Naruto y yo.
Le sonreí a Ino, claro, ella no se perdería Educación Física, era una de las mejores del club de atletismo, ella con Naruto. Mas de alguna vez a había añorado su coordinación a la hora de practicar deportes.
—¿Por qué? —Sasuke se giro hacía mi.
—No soy la persona más coordinada del planeta. Digamos que por el bien de la humanidad es mejor que no practique Educación Física —Sasuke soltó una carcajada y yo me felicite internamente por haberlo hecho reír, y eso me pareció bastante extraño. ¿Qué importaba que él riera?
Al llegar al Gimnasio ya casi todos estaban vestidos con sus uniformes. Tomé airé.
—Esta bien, suerte chicos, nos vemos a la salida.
—Suerte para ti Saku—dijo Naruto sonriendo, rodé los ojos y me dispuse a salir del Gimnasio.
Me senté bajo un árbol que estaba en el patio, era el más alejado así que era perfecto. Puse mi bolso sobre mis piernas y comencé a jugar con el cierre. Me gustaba estar sola, era tranquilizante, como si no existiera nadie mas, ni peleas. De pronto comenzó a sonar mi celular, abrí el bolso y tomé el celular. Era Jiraya. Me mordí el labio inferior y tomé aire antes de atender.
—Hola.
—Sakura, hija ¿Cómo estas? —su voz sonaba más apagada de lo normal.
—B-Bien, aquí en la escuela, conocí a unos nuevos estudiantes… ¿Y tú?
—Que bueno, espero que hagas nuevos amigos. Yo estoy bien, estoy en Konoha.
—Konoha… claro.
—Si, estoy con unos amigos, el viejo asuma sarutobi, te he hablado de él.
—Si, lo se.
—Volveré en un tiempo ¿Si?
—C-Claro… sabes Jiraya, debo colgar. Adiós, cuídate y dile a Asuma que le mando saludos ¿Si?
—Le diré, adiós hija.
Colgué la llamada, y tiré el celular a un lado. Escondí mi rostro entre mis manos y ahogué un grito. Una parte de mi quería que Jiraya se quedará en Konoha. Porque… si él volvía a casa, eso era igual a más peleas. Cada vez que Jiraya se iba de casa, era como un alivio para mi, no es que no lo quisiera pero… prefería estar con Tsunade.
—¿Te puedo hacer compañía? —dijo una suave voz a mi lado.
