Bueno, emmm…. Algunos días después, me he puesto a crear una segunda parte. Primero pensé en hacerla teniendo en cuenta el ambiente navideño, pero algunas personas me han comentado que les gustaría saber el punto de vista de Natsu de esa noche. Pues bien, me pareció mejor hacerlo del punto de vista de Natsu.
Sé que ahora mismo no pega mucho hablar de Halloween, ¡pero qué demonios! Las historias tratan sobre transportarnos a otros momentos y tiempos, mientras os guste tanto como la primera parte, me apaño.
Disfrutad mucho y no olvides vuestros comentarios. En serio, aunque sea un "aaaaah", un "que dulce", o incluso algo como "" En serio me gustaría hasta que la gente se animase a comentar, aun diciendo "está fatal, deberías dejar de escribir".
Saludos y abrazos de chocolate!
Parte dos
-Pareces idiota.
-No creo que te pegue.
-…..
Ahora mismo, Natsu Dragneel odiaba con todas sus fuerzas a su hermana, su madre, e incluso su padre, por orden de comentario o falta del mismo.
Hacia dos días que el idiota de Jellal le había invitado a una fiesta de Halloween alegando que se divertirían y conocerían a chicas guapas. Teniendo en cuenta que a él, las celebraciones de este tipo no le interesaban y que no necesitaba vestirse o disfrazarse para pasárselo bien, lo de divertirse no le era importante. A parte, teniendo en cuenta que la mayoría de los chicos de su grupo- excepto él mismo y Gajeel- tenían novias (celosas), eso de conocer a chicas guapas no iba a ser una realidad.
Miro su reflejo en el espejo, esta mañana había ido a comprar un disfraz, de todos los que vio, el mejor fue de vampiro. El cual ahora mismo llevaba orgulloso, colmillos y sangre falsa incluidos.
La fiesta con los chicos seria en dos horas, pero antes debía llevar a su pequeña hermana Wendy, de doce tiernos años, a la fiesta de su vecino Romeo, del cual la chica parecía estar locamente enamorada. Sus padres iban a salir a donde sea y a él le había tocado llevar a su hermana y hacer de vecino amable un rato, así como, según su madre "asegurarse de que la pequeña princesa pasa tiempo con su adorado-futuro yerno".
Bufo fuertemente mientras se repasaba de arriba a abajo, ¿Qué tenía de malo el disfraz? Miro a su hermana la cual llevaba unas medias a rayas moradas y blancas, con unos pantalones cortos y una camiseta naranja. Tenía un gorro naranja que simulaba ser una calabaza. ¿Ese estúpido disfraz era mejor que el suyo? ¿Estaban de broma? ¿Eso existía siquiera?
-Hermanito Natsu- su adorada hermana le miraba, tenía un brillante maquillaje en la cara, haciéndole destacar los ojos y labios, pintados de color morados- Mama y yo vimos un magnífico disfraz cuando fuimos por el mío.
Eso sonaba a problemas, su hermana solo compraba cosas adorables, y eso lo había heredado de su madre. Todo esto solo podía significar una cosa, habían comprado un ridículo disfraz que en vez de asustar daría unas tremendas ganas de achuchar, seguro.
Se giró rápidamente para ver a su padre, el cual levaba rogando un rato a su mujer de no dejar que su "pequeña princesa" saliera vestida de esa forma. Después de dos días, sus suplicas seguían siendo ignoradas. Rotundamente.
-Papa, tu no me has dicho nada- le miro con ojos suplicantes, esperando que su padre le apoyara- ¿No piensas que es genial?
-Humm…-su padre le vio rápidamente, pero en realidad estaba viendo a la niña que tenía a su lado derecho- ¿Ves cómo va?, encima de todo, ¿Por qué debemos dejar que el idiota de al lado se le pueda acercar?- Natsu siempre había sabido que su ojito derecho era Wendy, no es que no le quisiera a él. Lo quería, mucho. Demasiado a veces- ¿Qué dices, Natsu?
-Me gustaría saber qué piensas de mi disfraz.
-¿De zombi?- su hermana soltó una gran carcajada mientras su madre sonreía- Vas bien, pero… ¿no se supone que debas ir con la ropa hecha jirones?.
-Vampiro-a estas alturas, el chico solo podía murmurar, cabreado- Soy un maldito vampiro chupasangre.
Su hermana volvió a tirar de su pantalón, llamando su atención- Ser un vampiro no es bonito, tampoco lo es chupar sangre. ¿Por qué no te pruebas el que compramos mama y yo?
Suspirando, con un aire negativo e intentando pensar en cuál sería el disfraz elegido por las dos mujeres de su familia, Natsu se dirigió a su habitación con un paquete -dado por su madre- en sus manos. Se cambiaría intentando no pensar en el posible ridículo que haría.
Un par de minutos más tarde, bajaba las escaleras de su casa. El cabreo se le notaba a leguas, incluso le había parecido que su gato Happy, el cual dormía en su cama extendido en todo el centro y gruñía cuando alguien o algo intentaba moverlo, se había reído muchísimo mientras se cambiaba.
Abrió la puerta fuertemente, y se encontró un escenario muy común en su salón. Su madre que estaba sentada en uno de los sillones veía como su padre, arrodillado frente a Wendy, le explicaba a su hermana como defenderse de los niños malos y lo importante que era querer a tu padre, más incluso que a cualquier otra persona del género contrario. Hermano incluido.
El pelirosado hizo un sonido estrangulado, haciéndose notar. Su madre y su hermana pusieron expresiones de felicidad, ambas clavadas ya que era descendiente la una de la otra, y su padre se olvidaba momentáneamente de su charla "Anti-chicos" para reírse fuertemente de él. Otro más que se reía. Además hombre. Ese disfraz era terrible.
-¡Estas maravilloso!- su madre se le acercó para dar varias vueltas a su alrededor, aprobando su vestimenta con la mirada- Así iras perfecto.
-¡Perfecto para ridiculandia!
-Yo creo que estas perfecto hermano- su pequeña hermana le sonrió tiernamente, entonces su cerebro hizo ¡pum! y se derritió- Entonces, ¿puedes ir así vestido?- puso ojos de cachorrito abandonado- Por favor. Mírate, estas adorable….y un vampiro no gusta pero así estarás perfecto.
No pudo evitar reaccionar a esa carita. La misma que su hermana ponía para conseguir dulces, chocolate o cualquier otra cosa que quisiera sonsacarle a su hermano. Llevaba manipulándolo años con esa mirada, él lo sabía, lo descubrió hace unos tres o cuatro años, cuando era más recurrente que utilizara esa mirada. Pero aun así no podía evitar que le utilizaran. Suspiro, intentando no pensar en lo que sus amigos le dirían. Después de todo, no era tan mal disfraz, suponía….
-Es-esta bi-bien- se forzó a sonreír, aun cuando todo su cuerpo e instinto le gritaba que se quitara ese maldito disfraz.
Su madre pego un gritito mientras iba corriendo a por la cámara. Sonrió mientras les daba indicaciones sobre cómo ponerse. Después de que su madre sacara la foto, él se lanzó a por la cámara. A lo mejor, viéndolo entero desde otra perspectiva, el traje mejoraría. Observó bien la foto, aumentando su tamaño se fijó en todo, desde la punta de la cola hasta los colmillos.
Su madre y su hermana le habían comprado un disfraz de dragón. Podría ser un disfraz feroz si no fuera porque parecía un maldito cojín de lo gordo y suave que era.
Era un disfraz rojo, con garras en las manos y los pies. Además de una gran cola, con el relleno que tenía por el cuerpo y la barriga parecía que él era el doble de grande de lo que en realidad era. Además, tenía una especie de gorro donde estaba la cabeza del dragón, la cara se le veía por el agujero donde iba la boca, en la cual sobresalían dos colmillos. Aun así, parecía más un peluche que una persona disfrazada. Parecía un dragón bonachón.
Como buen hermano llevo a Wendy a la fiesta que daban los Conbolt, la dejo allí divirtiéndose con su vecino y los demás niños invitados mientras él se dedicaba a hablar con Macao, su vecino, que iba disfrazado de momia. Algo mejor que su disfraz…
Una hora y media después se fue después de que su vecino le prometiera que acompañaría a su hermana dos casas más para arriba, donde ellos vivían. Se dirigió hacia el pub donde había quedado con sus amigos, era el último en llegar pero le daba igual. Hasta ahora se había ahorrado la vergüenza y el espectáculo que darían a su costa.
Se quedó mirando el pub, y todos los que estaban fuera sentados en las mesas o alrededor de la puerta. Si tal cantidad de gente estaba fuera, no quería ni imaginarse cuanta estaría dentro. Se acercó a la puerta y se asomó por las ventanas, como lo imaginaba, estaba todo lleno a reventar. Se separó de la puerta y saco el móvil, muy difícilmente, para a continuación llamar a su amigo Jellal, quien había organizado la reunión.
- Hola -su voz sonaba extremadamente feliz- ¿Por qué no estás aquí dentro todavía?
- ¿Tu sabes cuanta gente hay dentro?- Natsu volvió a dirigir la mirada al pub- No sé si entrar, está muy lleno.
- ¡Eres demasiado aburrido!- su amigo estaba reprochándole a voces, y Natsu escuchaba el altísimo sonido de la música de fondo- Erza y Juvia han venido con unas amigas. Son realmente preciosas, quien sabe, tal vez hasta puedas ligar. Además hay muchas chicas preciosas por aquí. Dudo que alguna se fije en ti, pero puedes intentarlo. Venga entra, ¡rápido!
- ¡Te he dicho que está demasiado lleno!- su voz salía en una mezcla de enfado y alegría. Enfado por lo que su amigo había dicho, ¡ni que él fuera feo o algo así! Y alegre porque se libraría de entrar y encontrarse a sus amigos. - Creo que tendré que irme, está muy lleno. Además no conozco a nadie- pauso un momento para imaginarse en casa, tumbado en el sofá viendo una peli, sonrió imaginándoselo – Además conozco a algunas amigas de Erza, las he visto en fotos y eso. Y tu novia esta también. Da miedo, lo siento por ti Jellal.
Estaba escuchando la airada respuesta al otro lado del teléfono cuando sintió unos golpecitos débiles en el hombro y una vocecita.
-¡Perdona!
Se giró enfadado para encarar a la persona que le molestaba. - ¿Es que no ves que estoy hablando por teléfono?
-Y yo llevo un rato tratando de hablar contigo –genial, ahora una chica preciosa y estructural le veía así. No le interesaban las chicas, nunca le habían interesado, pero tampoco quería parecer idiota frente a ninguna- ¿Eres amigo de Jellal, verdad? Del trabajo en el hotel Fairy Tail si no me equivoco.
-Si- Natsu le escaneo de arriba abajo ¿de qué le conocía y por qué él no tenía ni idea de quién era? Esperaba que no se la hubieran presentado y él la hubiera olvidado- ¿y tú eres?
-Lucy, amiga de Erza y Jellal. También conozco a Juvia y a Gray
- Ajaaaa- le volvió a escanear, fijándose en su atuendo, ¿se suponía que eso era un disfraz de Halloween? Iba bastante guapa, y se suponía que ese día debía dar miedo, o…. ¿no era igual para las chicas?- Oi, no crees que vas algo... ¿linda? Se supone que en Halloween se debe dar miedo
-Tu tampoco das mucho miedo sabes- su contestación le dejo descolocado. Ya sabía que no daba miedo pero que se lo dijeran a la cara así, le enfrentaba a la realidad - Un disfraz de cocodrilo no es realmente para dar miedo
-¿Co-cocodrilo?- eso ultimo le sentaba como una humillación- ¡Soy un dragón! ¡Dragón! ¿Es que no ves las alas?- tiro de parte del disfraz, que efectivamente eran alas - Además un cocodrilo siempre dará más miedo que...¿que eres exactamente?
-Se supone que soy una sacerdotisa.
-¿Sacerdotisa?- el pelirosa se rio al escucharla-¿qué tiene eso que ver con Halloween?
-No estoy muy segura- ella pauso un momento, y se sonrojo levemente- Mis amigas pensaron que estaría bien ir así.
-Mis padres creen que estoy más adorable así que como vampiro- si ella se sinceraba, él también tenía que hacerlo ¿no?
-¿Cambiaste la sangre por cuerpos?
-¿Cómo?- Natsu no supo cómo tomarse esa pregunta. Después de un par de parpadeos confusos continuo hablando-No te entiendo.
- Los vampiros chupan la sangre pero los dragones se comen a las personas.
-Puag- él hizo una mueca de asco mientras veía como ella intentaba no sonreír- No me gusta la sangre, tampoco soy carnívoro- su mentira era como una casa, a Natsu le encantaban las hamburguesas, los perritos calientes y otros tipos de carne.
La rubia empezó a reír-Ya lo sé, pero tu personaje es así.
-No tiene por qué ser así-mientras se lo decía, intento mirarla duramente para seguir la broma- Que sepas que hay dragones buenos.
-Bueno, exactamente no existen los dragones.
-¡Eso tu no lo sabes!
La conversación había girado de agresiva a divertida. Se lo estaba pasando pipa con esta extraña conversación y con la rubia que hablaba con él. La volvió a mirar fijamente, tenía unos ojos preciosos del color del chocolate derretido. Además, el ajustado vestido le quedaba de miedo, estaba seguro de que a su magnífico cuerpo le quedaría perfecto cualquier cosa ¡incluso un saco de patatas! El pelo lo tenía rubio, largo y sujeto en un moño que parecía realmente difícil, pero ¿Qué entendía él de peinados de chicas?
Después de uno o dos minutos, se acordó de ella. Era amiga de Erza, recordaba que una chica rubia de ojos marrones y cuerpo increíble, era amiga de Erza. Debía ser ella. Suponía. Además ella le conocía, eso era algo.
-¿Qué pasa?-ahora mismo ella le miraba fijamente, con el ceño fruncido- Has puesto cara de idiota.
-¿Eh?
-Bueno se supone que hay que entrar ahí ¿no?
-No quiero entrar- Natsu le miro extrañado, sus amigas estaban allí dentro- Está lleno de gente y me siento muy agobiada, además los chicos no paran de va...- ella se calló después de que un tipo le pasara un brazo por los hombros. Chica pillada, por supuesto.
-Oye, no te parece cruel haberme dejado tirado allí dentro-era un chico rubio, parecía idiota vestido de zombi- Me rechazaste sin siquiera escucharme.
Él los vio fijamente, sin saber de qué iba todo. ¿Rechazado? Entonces, ¿no era su novio? Miro la cara de la chica con la que hablaba hasta hace un momento, miraba al rubio con asco, lo normal si se tenía en cuenta la lujuriosa mirada del rubio. Era repugnante mirar a alguien así delante de todo el mundo.
-¿Qué te parece si entramos y te invito a algo?
-Oye tú, no ves que no le interesas- tenía que hacer que esa situación se acabara. La cogió de la mano y de un tirón la puso al lado suyo. Sujetándole fuertemente por la cintura- Que te quede claro que no quiere nada contigo. Esta conmigo. ¿Te enteras? Con-mi-go.
-¿Ella puede elegir?- el rubio idiota le repaso de la cabeza a los pies con una mirada asquerosa- Y seguro que elegirá bien, verdad preciosa.
-Yo estoy con él-la rubia movió la cabeza hacia él, y se abrazó a su torso- No quiero que te acerques a mí.
-Ya lo has oído, ¡Desaparece!-después de soltar unos pocos improperios contra ella y su protector, el chico se fue por donde había venido- ¿Estas bien?
-S-si- Natsu no se imaginaba que ella aceptaría su ayuda así de tranquila y que le abrazaría como estaba haciendo - Creo que iré a mi casa, si vas dentro y te diriges a la zona de la izquierda al lado de las escaleras, veras a los chicos.
-Mmmmm…no puedo entrar -con un ligero cabeceo señaló la puerta- Estoy seguro que pisaran mi cola. Además el traje da algo de calor y entrar ahí será como ir a un horno.
-Jajajaja, tienes razón. Te asaras ahí dentro-fue entonces cuando ella pareció darse cuenta de que seguían abrazos, y se separó rápidamente de él- ¿Qué piensas hacer?
-No sé-Natsu se dio golpes con su dedo índice en el mentón, manía que tenía desde hacía años- ¡Ya sé! El centro se llena de gente disfrazada, ¿Por qué no vamos a dar una vuelta y nos tomamos algo allí?- no sabía si ella aceptaría o no pero al menos intentaría pasar tiempo con ella. Lo estaba pasando realmente bien hasta ahora.
-¿Eh?-Lucy se señaló, parecía extrañada- ¿Yo también?
-Por supuesto, irte a tu casa seria aburrido. Además ya estas disfrazada….o eso creo.
-¡Te he dicho que si estoy disfrazada! Pero…. ¿tú te has visto?-vio como ella hizo un breve movimiento para cruzar los brazos y miraba hacia otro lado, parecía molesta. De una forma infantil y graciosa- No das miedo en absoluto, eres bastante mono.
-¡No soy mono en absoluto!
Después de seguirle la broma, y que ella sonriera. La sonrisa más bonita que había visto en su vida, superando incluso la de su adorada hermana. Vio como la muchacha escribía un mensaje con el móvil. Seguramente avisando a alguien de que iba a ir con él. La miro disimuladamente mientras pensaba en sus conversaciones, las cuales se convertían en juegos divertidos.
-Entonces, tu gato ¿está bien?- él se quedó descolocado, ¿gato? ¿Cómo sabia ella que tenía un gato? Seguramente Jellal o Gray lo hubiera dicho. Aunque…. No podía ser. Esa misma mañana, Happy había escapado al oír la palabra baño. Cada vez que alguien pronunciaba esa palabra, el gato salía corriendo y esa mañana la ventana de su habitación estaba abierta, por lo cual, Happy escapo.
Él siguió a su gato hasta un árbol del parque que había a veinte metros de su casa. Entonces un perro se había lanzado al árbol y él había discutido brevemente con una chica que iba con una correa. Se había enfadado al ver a su pequeño amigo siendo atacado pero no había recaído en la chica. Solo se fijó en un pelo rubio. Pelo rubio igualito al que tenía la chica enfrente suyo.
-Sí, realmente tu perro le dio un buen susto a Happy.
-Lo siento, no sé qué pudo pasar- Natsu señaló un bar y ella continuo hablando mientras entraba en ese lugar, que por suerte no estaba muy lleno - Normalmente Plue es muy bueno y se lleva bien incluso con los gatos.
- Pues parece que mi gato no le gusta.
Siguieron hablando mientras que el pelirosa pensaba en la extraña coincidencia. Normalmente uno no veía dos veces a la misma chica, las dos veces peleándose, aunque ahora todo parecía haber mejorado. La chica parecía una buena persona y ambos se llevaban genial. Se hizo tarde mientras hablaban. Él descubrió que esa chica adoraba a su perro, y que le encantaba hablar de él. Sus padres eran personas maravillosas que la amaban y apoyaban incondicionalmente en su sueño de ser escritora. La rubia saco el móvil y frunció el ceño al verlo.
- Natsu, los chicos dicen que debes tratarme como la dama que soy y no ser grosero.
¿Los chicos sabían que estaban juntos? Ella debió avisar a sus amigas, que estaban con los suyos-¡Seguro que ese ha sido Jellal!
-Si-después de asentir, continuo leyendo el mensaje- Gray dice que procures que no me pase nada o te arrepentirás salamandra. Además Kana dice que puedes aprovechar que estamos juntos y solos para hacerm…
-¿Lucy?- el chico al ver que se había callado y bajaba la mirada se acercó un poco a ella- ¿Te pasa algo?
-Nada…nada, Kana realmente no dice nada
Él le miró fijamente preguntándose qué demonios habría dicho su amiga para que ella se pusiera nerviosa y sonrojada. La vio respirar profundamente y eso le dio aún más curiosidad pero por la cara que ponía estaba seguro de que no le diría nada.
- Me lo he pasado realmente bien-después de sonreírle, ella pago su bebida.
-¿Ya te vas?- el chico parpadeo incrédulo. ¿Después de ese maravilloso tiempo ella pensaba irse sin más?
-Es tarde.
-Te acompaño.
-No quisiera molestar.
-No pasa nada- le cogió de la mano cuando salían del bar caminando, eso seguro que le dejaba algo en claro, además ella no la había soltado después lo cual era una buena señal. En el camino, algunas personas le separaron admirando sus disfraces y queriendo hacerse fotos con ellos. En todas Natsu se aseguró de quedar al lado de Lucy.
-Bien, muchas gracias por acompañarme- cuando llegaron la casa de la joven ambos se pararon en la puerta- Me ha gustado mucho pasar la noche contigo….ehhh…bueno, ya sabes, en el bar y todo eso.
-Ya sé a qué te refieres. Entonces...-él se sonrojo imperceptiblemente mientras se rascaba la barbilla con un dedo. Lo que Lucy había dicho era lo mejor que le podían decir en toda la vida. Ahora sí que no se le podía escapar esta maravillosa chica- Ummm ¿tu número? Quiero decir, ¿me darías tu número de teléfono?
-¿Eh?
-Ya sabes, podemos, umm, quedar algún día. Salir, volver a tomar algo, no sé cosas así.
Lucy sonrió mientras le dictaba su número y él lo apuntaba rápidamente en su móvil. Cuando Natsu termino de guardarlo y levanto la cabeza del móvil, parpadeo un par de veces mirándola. Cada vez le parecía más adorable.
-¿No me odies, vale?- viéndola solo podía pensar en una cosa, besarla, y no podía evitar hacerlo ahora que la tenía enfrente con una mirada tan dulce. Natsu esperaba que ella no le odiara por lo que iba a hacer.
Después de esas palabras se acercó rápidamente y la aprisiono entre sus brazos, juntando sus bocas. Aunque él no se había interesado en chicas, se había informado sobre como besar. No quería parecer un idiota la primera vez que besara a una chica, sobre todo teniendo en cuenta que a él solo le interesaría estar con una chica que le interesara de verdad. Sus labios parecían estar unidos con pegamento y se movían a la perfección, y él se aseguró de tenerla bien cogida de la cintura y la cabeza para evitar que ella se separara hasta que acabara sin embargo no parecía que ella quisiera separarse. Se separó respirando agitadamente, mientras la miraba -¿Me odias?- no podía evitar preguntar eso.
-No, no lo hago. Me has gustado mucho
Eso no se lo esperaba, aunque era lo que deseaba. Sonrió enormemente y la levanto en brazos dando vueltas, después se despidió de ella con la sonrisa en su cara mientras agitaba la mano despidiéndose feliz por ser aceptado de esa manera. Se paró en la esquina y dirigió su mirada hacia donde había dejado a su chica. Su chica, eso sonaba de maravilla. La vio en la puerta, mirándole. Él sonrió sacando el móvil y escribiendo en él.
"Entra en casa. No me iré hasta verte entrar. Ah… Cierra bien el cerrojo"
Esperaba que eso no le molestara, solo quería asegurarse de que ella entraba bien en su casa. Vio como le despedía con la mano y finalmente entraba en su casa. Volvió a escribirle otro mensaje después de ver que el primero había tenido éxito.
"Buena chica y buenas noches"
Y así acababa su noche, había supuesto que su disfraz no era demasiado acertado pero al final había conseguido una novia. O eso esperaba, si no estaba seguro de que conseguiría que ella le aceptase totalmente.
FIN
