- Esto está mal –recapituló John, despegándose un poco de Sherlock, el cual quedó totalmente azorado. – No debimos haber hecho esto. –rápidamente se puso en pie, bamboleando notoriamente el paso, al mismo tiempo que se replegaba en sí mismo pensando qué acababa de hacer.
- No te detengas ahora –Holmes le agarró del brazo a Watson, que se arreglaba sus ropajes.- Sabes que quieres hacer esto tanto como yo…
El otro no le respondió, quedó completamente ensimismado; enajenado de la acción.- ¡Sabes que no quieres a Morrsstan!.. ¡Lo único que a usted le importa es codearse de gente de la oligarquía inglesa y procrear hijos!
El aludido lo miró resentido, logrando únicamente ver a "dos" Sherlocks.- Cállese usté ¿Cree que estará hasta los cien años viviendo de resolver casos? ¿Qué la "buena" reputación que tiene entre el hampa inglés lo mantendrá a salvo? No sea inicuo ¿Acaso usted puede vivir como guste y yo no?
- Una cosa es vivir como gustas y otra es con quien gustas ¡Cómo no nota la diferencia! –se encolerizó Holmes, pasando de estar horizontalmente en la mesa a horcajadas en la orilla de esta, con John al frente. El movimiento le dio ganas de vomitar.
- ¡Perfecto! ¿Qué tal si es verdad y lo único que quiero es una familia? Ya sabe, una que sea algo más que usted, la Sra. Hudson y mi perro. ¡Madure Holmes! Hoy en día los matrimonios son por convenios, el amor viene con el tiempo… Además usted sabue que Mary es sólo una institutriz; gana el dinero justo y necesario.
- Debe de ser una gran socialité como para conseguir joyas tan fácilmente para citas con usted. Además tiene que amarlo tanto –dijo con voz de falso enamorado-; que use el anillo de su anterior prometido lo deja en evidencia –le dijo irónica y perspicazmente el detective.
- ¡Ya basta! Habíamos dejado en claro eso.
- ¿Lo del anillo o el hesho de que no lo ama?
- Si lo haze, y qué le importa a usted cómo nos queramos. Sapbe qué más, adiós. Jódase viviendo amargado en este estúpido edificio. –dijo al momento que se zafó del agarre del detective. Y agregó:- Y no se preocupe, voy a consignar un dinero para paguar lo que queda de mes e irme.
- Sabe que no es lo que me preocupa –Sherlock se paró, trastabillando y cayendo en el pecho del doctor, el cual sólo había dado un paso hacia atrás y no más ante el mareo.- No rompa esta amistad por esa mujer de malos sentimientos, ella le hará mal. Yo bien… enserio…
Watson lo miro indescifrablemente; recordó que al parecer Sherlock era de lo borrachos melancólicos y sufridos. Otra vez no pudieron evitar observarse con dobles intenciones. Curiosamente, estar con tanto tacto esa noche pasó de ser algo inusitado a común. Holmes, en cambio, desperezó los ojos para fijarse bien en Watson, o los Watsons mejor dicho. Se preguntó si el doctor veía igual.
- Sabe que esta amistad no se está rompiendo por culpa de Mary, sino de la borrachera… -el caucásico habló impregnando todo su aliento etílico en la cara del moreno, la que estaba demasiado cerca.
- ¿A sí? Yo todavía creo que no ha pazado algo lo suficientemente grande en esta borrachera como para romper ambas relaciones. –lo miró incandescentemente, sonriendo.
Y ahí iban otra vez provocándose; ebrios, mareados, temblorosos y con el carácter tan explosivo que encendían hasta con agua… Estaban entre apoyar sus salidas de juerga más seguido y no hacerlo. Se miraron y la intención irrefrenable de repetir su primer ósculo los embargó, aunque para Watson eso no fuera más que un remedo ahora.
Pero no. El sentimiento de culpa no hacía más que medrar en John y carcomerlo. Ver a Holmes le recordaba latentemente su propia desidia ante su pronto compromiso solemne y perentorio, ya simplemente no podía continuar sabiendo que el advenimiento de una vida familiar le era tan tangible…
- No puedo –dijo quebrantando todo contacto visual.- Me es imposible continuar esto, yo le hice un juramento a Mary cuando le entregué el anillo para nuesdtra boda. Yo… no puedo.
El ambiente se silenció por arte de magia, o tal vez la borrachera le había hecho perder definitivamente sus orejas. Holmes miraba petrificado, y el novio expectante cualquier insignificante movimiento que hiciese este. Y nada.
- … Así que no erré, usted prefiere casarse con dicha mujer para ascender de estratos y ser parte de los tecnócratas, valiéndose de sus conocimientos médicos ¿o me equivoco? –dijo con altivez y ácidamente el antes sumiso.
Watson hizo lo posible para contenerse de golpearlo en su estado: En sus estados. Le costaba comprender por qué Holmes se abstraía obstinadamente en esa teoría. Así que optó por ufanarse- Exacto, usaré mi título de Doctor para mirarlo por encima Holmes, mientras lo veo cada vez más arriesgar su vida con tal de tener dinero para pagar este lugar, ya que para comprarse drogas o conseguirlas no tiene que hacer el más mínimo esfuerzo ¿o me equivoco? –al último imitó el tono de voz del otro.
- Ahora se ríe de cómo me afano en mis casos, interesante. Pensar que todo esto partió por esa mujer- fue interrumpido.
- Corrijo, por esta borrachera –manifestó molesto el de pelo claro.
- Detalles, detalles. –el perdulario empezó a retirarse del lugar aparentemente derrotado- No sé mucho de sentimientos, pero si usté dice amar, querer, lo-que-sea a esa mujer, no seré yo el encargado de hacerle ver el mal que hace, sino que su matrimonio.
Watson lo miró preocupado.- ¿Qué hará?
- Dejaré llevar mi vida a la buena ventura. –se retiró aireadamente del lugar. Pero, posterior a un instante, se escuchó un retumbo enorme por toda la casa al mismo tiempo que alguien cayendo por las escaleras. John se estremeció terriblemente esperando lo peor.
- ¡Holmes! –gritó.
…
- ¡Estoy bien…! Sólo… me resbalé escaleras abajo, que no sé quién diablos puso en el segundo piso para que me cayera y… creo que están caminando. En fin, estoy bien –farfulló con voz trémula Holmes- lo bueno es que acabo de notar que la Sra. Hudson no está en casa.
