Luna Lovegood siempre había sido como un soplo de aire fresco, te podía llegar a calmar con solo una frase y siempre sabia que decir a su tan peculiar manera. Luna también era inocente, una amiga excelente y alguien que siempre sabía aliviar un mal día.
Luna era, simplemente la amiga que los ayudaba a superar los momentos difíciles que tenían. Era. Cuando secuestraron a la Ravenclaw en el Expreso algo empezó a cambiar en ella, la chica perdió su aire soñador y la inocencia que siempre la acompañaba y cuando Harry Potter finalmente finalmente la salvo de su prisión en aquella mazmorra lo único que quedaba de aquella Luna Lovegood que todos conocían era una sombra.
Ella había cambiado su forma de ver el mundo, había dejado de creer y eso era algo que no iba con la imagen que ella había creado sobre si misma para todos los demás. El resto de personas siempre vería a la pequeña Luna Lovegood como aquella chica que se inventaba criaturas extrañas e inexistentes, que daba consejos de forma criptica, que andaba con unos pendientes de rábano que pertenecían a su madre y que siempre hablaba con un tono suave y ligeramente soñador. Esa era la Luna que el mundo conocía, alguien inteligente pero totalmente ido, esa fue la persona que Bellatrix Lestrange había conocido, la persona que Lucius Malfoy había torturado, aquella Luna Lovegood había sido la que había gritado suplicando piedad a Rebastan Lestrange y a la que Severus Snape había dejado sin secreto alguno. La Luna Lovegood que todos los demás veían o creían conocer había muerto en algún punto de aquel encierro y cuando Harry Potter la había salvado fingió que aún era la persona que el conocía.
Porque Luna sabía fingir y ella lo hacía de maravilla, desde pequeño había fingido que la ausencia de su madre no le afectaba, fingía que no escuchaba a su padre llorar llamando a su querida Pandora mientras bebía de algún Whiskey barato, actuaba como si todo aquello fuera normal y no le afectará. En el colegio fingió que ser molestada no le afectaba, que aquellos comentarios llenos de veneno que hacían a sus espaldas pasaban de ella, Luna Lovegood era una actriz de primera y por eso nadie veía que aquello que uuna vez había sido estaba perdido en aquella fría mazmorra donde había estado escondida durante tanto tiempo.
Ella sabía fingir y por eso nadie noto como la chica se tenso al cruzar la barrera 9 para montar el Expresso donde tantos meses antes había sido tomada, actuaba tan bien que nadie quiso notar cómo odiaba caminar por los pasillos de aquel tren.
Nadie salvo él, nadie vio como aquella chica fingía que todo estaba bien salvo alguien que llevaba toda su vida viendo a otra mujer actuando como si todo estuviera bien. Draco Malfoy había sido el único que había notado su acto y sin siquiera saberlo eso iba a desencadenar una serie de eventos inesperados para ambos.
Por que ellos ya no eran los mismos, se habían partido en mil pedazos de formas que el resto nunca trató de comprender y sin siquiera saberlo, habían sido los únicos que quisieron notar lo mal que ambos estaban.
