Disclaimer: Los personajes pertenecen a Marvel y la historia a loki-dokey.


CAPÍTULO 2: Gente diminuta

Coulson le pasa un pañuelo a Loki.

—Gracias, —dice Loki de mala gana, y se limpia la nariz ruidosamente.

—Así que sí, eso es lo que pasó. Todo este asunto. —Tony se frota los ojos, exasperado.

—¿Y Loki es el único capaz de mantener una mente adulta en sus hombros? —.

—Eso parece ser. —Los tres dirigen su vista a los cinco pequeños héroes que han sido encerrados en una celda temporal mientras van en un vuelo de regreso a la torre. Thor tiene el dedo en su propia nariz, y Clint trata con todas sus fuerzas de escalar la pared de vidrio pero falla inevitablemente. Bruce está de mal humor en la esquina, y Steve está sentado a su lado, dándole palmaditas en la rodilla. Tasha está de brazos cruzados, y fulmina a Tony con la mirada quien retrocede un poco ante su severidad. ¿Podrían incluso los niños mirar las cosas con severidad?

—Fury va a explotar, —suspira Coulson. —Absolutamente. —.

—Al menos tenemos a Loki. —.

El mencionado se sienta. —No piensen ni por un segundo que me han atrapado. Después de que mi magia haya regresado a la normalidad, me liberaré de su torre y regresaré a causar estragos por toda la ciudad. —.

—Si sigues hablando de esa manera te vamos a atar a una cama durante todo el tiempo que permanezcas en nuestras instalaciones. —.

—Pshhh, —refunfuña Loki, pero se deja caer de vuelta en su asiento, derrotado.


—Oh DIABLOS NO, —son las primeras palabras que retumban de la boca de Nick Fury cuando clava su mirada en el grupo de niños y en Tony, quien ahora está sin su traje de metal puesto. Steve se está aferrando a la pierna de Tony y Thor se ha, literalmente, trepado al cuerpo de Tony y ahora está suspendido sobre sus hombros, agitando un diminuto Mjölnir, haciendo que Tony se ponga increíblemente nervioso por su propio bienestar.

—Pido disculpas, sinceramente, —explica Loki, pasando una mano por su cabello. —En serio. Y no lo digo muy a menudo. Pero honestamente, esto es una maldita molestia para todos nosotros y para mí personalmente, esto es totalmente degradante. —.

—Es una persona diminuta, —Fury respira con incredulidad, inclinándose para examinar al dios. Loki retrocede con indignación.

—Preferiría que no lo hiciera… ¿cuál es la frase que ustedes los midgardianos usan…? Ah sí, no me lo eche en cara, Director. —.

Fury retrocede unos pasos y se cruza de brazos. Mirando fijamente a Tony.

—¿Tenemos que esperar hasta que la magia de este niño regrese a la normalidad para tener un equipo con qué luchar de nuevo? ¿Y qué si se nos viene toda la mierda encima? ¡No tenemos un equipo! —.

—… ¿Me tiene a mí? —Le señala Tony. Fury luce horrorizado. —Sí, lo tenemos. Pero usted es sólo Iron Man. ¿Qué si una raza alienígena viene y nos declara la guerra una vez más? Entonces usted no vale ni mierda solo. —.

—Ouch, eso es un poco cruel, —evalúa Loki. Tony lo fulmina con la mirada.

—Bien, —gruñe Tony, —entonces jódase, Director Fury. —.

—¡Sabe que estoy en lo cierto! Enfrente los hechos. Estamos hasta las rodillas de caca de bebé aquí. —.

—Le haremos frente. —.

—Claro, que lo hará. Si no hay nadie más que Loki que pueda traer a nuestro equipo de vuelta, entonces me voy de este lío y le dejo la situación a usted y… a él. Ahora, los chicos son su responsabilidad. Piense en esto como una curva de aprendizaje para el futuro. Querrá tener hijos algún día ¿cierto?, bueno, aquí puede practicar. —.

Fury acecha fuera de la puerta, dejando a Tony desconcertado.

—Bueno, su presencia no aliviaba la atmósfera. Sentía como si toda la luz hubiera sido absorbida de la habitación, —dice Loki arrastrando las palabras sarcásticamente. Cuando Tony no responde, Loki gira sobre sus talones. El genio playboy está boquiabierto todavía, mirando hacia la puerta donde Fury había acabado de salir. —Stark, me temo que mi hermano ha babeado sobre tu cabeza. —.

—Tengo hambre, —dice Clint, tirando de la camisa de Tony.

—Ese hombre grande era muy miedoso, —lloriquea Tasha.

—Está bien. —Steve la consuela con un abrazo. Besa su mejilla pero ella lo aparta a un lado.

—¡Ughh! ¡Asqueroso! —.

Steve frunce el ceño. —Era solo un besito. —.

—LOS BESOS SON ASQUEROSOS. —.

Loki sonríe. —Diviértete con ellos. —.

Tony finalmente consigue aclarar sus pensamientos.

—Oh no te preocupes, nos divertiremos. —.

—… ¿Nos? —.

—Solo porque eres pequeño no significa que no vayas a ayudarme. —Loki va a huir, pero Tony lo acapara y se lo lanza al hombro. Thor ha saltado hacia abajo y se está riendo de Loki.

—¡Hermano luces tonto allá arriba! —.

—¡BÁJAME EN ESTE MISMO INSTANTE! ESTO ES RIDÍCULO STARK, ¡NO TE AYUDARÉ CON ÉSTA LOCURA! —.

—Eres el único que causó todo esto, así que cállate de una puta vez. —.

—¿YO?… PERO… ¿QUE NO…? —.

—Exactamente. —.


Es sorprendente incluso para Tony cómo rápidamente el piso contiguo de la torre de Los Vengadores es transformado en un espacio que la mayoría de los chiquillos de cuatros años considerarían el mismísimo cielo en la Tierra. Los videojuegos de la sala de juegos del piso de arriba han sido traídos junto con el televisor, así como sofás y juguetes. Camas para que cada uno de ellos pueda dormir en la misma habitación, la cual está al final del vestíbulo, y una cama más grande es arrastrada a una habitación cercana que al parecer será la alcoba de Tony durante el tiempo en que sus compañeros estén diminutos. Él pelea por sus derechos a contratar una niñera, pero Fury se mantiene firme y muy propenso al chantaje así que Tony se dejar caer contra la pared, maldiciendo a cuanto agente pasa por su lado.

Loki sale corriendo de la habitación de los chicos.

—¡Lo siento pero no hay manera de que duerma ahí con esos! ¡No soy un niño! —.

—Pero Loki, técnicamente lo eres. —.

—¡Cállate, Stark! —Dice bruscamente. —Me niego a vivir en una habitación donde la flatulencia es aceptable e incluso considerada graciosa. —.

—Oh vamos. En serio no puedes ser tan amargado. Los pedos son divertidos. —.

No cuando huelen así. —.

—¿Quién fue? —.

—¡Barton! ¿Quién más? Repugnante, abominable cretino. ¡Exijo mis propios aposentos! —.

—Amigo, "¿aposentos?" ¿En serio? —Suspira Tony. —Probablemente podamos organizarte una habitación. —.

Loki suspira de alivio. —Gracias. —Estornuda. —Ugh. —Mocos están colgando de su nariz como un hilo.

—Eso es asqueroso. —.

—Bastante, ¿no? Así que en lugar de estar ahí parado sería mejor si me pasaras un pañuelo. —.


Llega la noche, y Tony desea de todo corazón que Pepper regrese de su reunión en San Francisco para que pueda ayudarlo con el jardín de niños.

Clint se está moviendo a toda velocidad por la sala de juegos, con los brazos extendidos y haciendo sonidos de avión. Steve está usando una almohada para simular un escudo, y usando sus manos como si tuviera pistolas.

—¡WOOOOOOOOOO! —Grita Clint, y le hace sonido de ametralladora a Steve quien se hace a un lado.

Bruce está acurrucado en el sofá, con los ojos pegados en La Sirenita, y Tasha está feliz sentada a su lado, jugando distraídamente con sus crespos.

Thor, desafortunadamente, ha encontrado el armario donde se guardaban las artesanías y otras obras de arte.

¿Cuándo tuvieron tiempo para poner un armario de artesanías y obras de arte? Piensa Tony. Echa un vistazo a su alrededor desde la cocina, donde está haciendo café, para mirar cómo Thor comienza a pintar las paredes de color púrpura. Te lo mereces, Fury.

De alguna manera, el resfriado de Loki ha empeorado progresivamente durante el día y ahora está envuelto en una manta gruesa sintiéndose mal por sí mismo. Está en una mesa, con una taza de chocolate caliente en sus manos.

—Bébetela toda, —le dice Tony. —Te sentirás mejor. —.

Los ojos de Loki están al borde de las… ¿lágrimas? —Me duele la garganta. —.

Tony no puede pasar por alto el hecho de que ese niño fue alguna vez un tipo que hizo que su misión fuera un completo infierno. Aunque, después de todas las oportunidades que Loki tuvo para matarlo, nunca lo hizo. Así que en cierto modo, Tony estaba agradecido por ello.

—Es probable que sea por toda la tos que has tenido. Le he pedido a Coulson que te traiga algo de medicina para que te sientas mejor. —.

—… ¿En serio? —.

—Sí. —.

—… ¿Por qué actúas como si yo te importara, Stark? —.

—Porque quiero que te mejores lo más pronto posible para que puedas arreglar a mis amigos. —.

—¿Nada de sentimentalismos? —.

—No. —Tony intenta ocultar su sonrisa.

Loki ni siquiera se molesta en esconder la suya.


El sonido que sale de la habitación de Loki es horrible. Hace unos días, Tony estaba dispuesto a golpear al chico en la cara porque no le dejaba conciliar el sueño, pero ahora ha llegado al punto en que tanta tos suena extremadamente peligrosa. Bastante molesto, Tony sale de su cama y cruza el vestíbulo. Abre la puerta de Loki y se asoma en el interior.

El Dios del Engaño está sentado en su cama, sudando abundantemente. Tose de nuevo. Largo, fuerte y doloroso, y cae hacia atrás, sentándose de nuevo unos segundos después para repetir el mismo proceso otra vez. Silenciosamente, Tony cierra la puerta. Se mueve por el vestíbulo y toma el ascensor hasta su respectiva habitación. Yendo hacia el baño, busca en su gabinete hasta que encuentra lo que buscaba, y poco después de haber entrado de nuevo a la habitación de Loki, el chico comienza a toser de nuevo. Tony se acerca y se sienta en la cama, frotando la espalda de Loki con dulzura porque no importa cuán malvado haya sido – y probablemente todavía lo sea – Loki es solamente un chico ahora, sin magia que lo ayude o lo proteja. Finalmente, Loki para de toser.

—¿Stark? —Dice Loki con voz ronca.

—Tony, —le corrige. —Te traje algo que podría ayudarte con la tos. —.

—Ya era hora, —murmura Loki.

—Más te vale reconsiderar tu actitud o no tendrás mi compasión. —.

Loki se queda en silencio por un segundo, sintiéndose arrepentido. —¿Qué es? —.

—Vaporub. —Tony se lo pasa a Loki, quien lo coge y mira detenidamente el etiquetado.

—¿Dice que me lo debo aplicar en mi pecho y garganta? —.

—Sí. —.

—¿Cómo me ayudará eso? —.

Tony se encoge de hombros. —Simplemente lo hace. —.

Loki desenrosca la tapa y comienza a aplicárselo en su pecho. Se ve aliviado en casi un instante.

—Esto es maravilloso, —dice alegremente.

—¿Qué te dije? No olvides el hueco en tu pecho. —.

—… ¿Perdón? —.

—Mira. —Tony le señala el punto donde está su clavícula. —Me aplico ahí. No sé por qué. Siempre lo hago. Un ritual, supongo. —Loki obedece y luego tose un poco, pero no tanto como antes.

—Mi garganta todavía me duele terriblemente. —.

—Por eso te traje éstas también. —.

Loki toma el paquete. —¿Qué son? —.

—Pastillas. Aliviarán tu garganta. No tomes demasiadas… sé que tienen buen sabor. —.

Metiéndose una en la boca, Loki la chupa y sonríe. —No discutiré eso, Stark. Está delicioso. —.

—Te dije que me llamaras Tony. —.

—Quizás algún día, Stark. Pero hoy no es ese día. Parece que prefieres que nos tratemos como conocidos, pero me temo que no será así. No entiendes que en el momento en el que mi magia resurja, regresaré a mis viejas costumbres. Me limito a usarte a ti y a tus recursos para ayudarme con mi enfermedad y la cura. —.

Tony sonríe con suficiencia. —Sé que lo haces. Pero ¿qué tiene de malo actuar como si fuéramos conocidos? Eso haría la situación más llevadera. —.

Loki mastica la pastilla con sus dientes, ladeando su cabeza y pensando seriamente.

—Supongo que puede hacer todo esto menos tedioso. Bueno, debo agradecerte amablemente por tu ayuda. Te veré en la mañana. —.

—Buenas noches, Loki, —Tony ríe, cerrando la puerta.

—Duerme bien, Stark, —es la última cosa que escucha Tony antes de cerrar la puerta con un suave clic.