Disclaimer: Si el Fandom de Inuyasha y sus personajes me pertenecieran, Kagome se habría quedado con Sesshōmaru, probablemente la serie no hubiera sido tan popular (? Y hubiera kilos de drama y romance (? Pero cómo no me pertenecen hago estos Fanfics sin ánimo de lucro, simplemente para entretener.
Pequeño detalle
Me enamoré de sus palabras, de sus chistes, de los pequeños detalles que para él no eran nada y para mí lo eran todo…
– Historias de Sal, Camila Buzzo
Era cierto, Shippō era el más pequeño del grupo y por lo tanto, todos pensaban que era el más "ingenuo", pero, no era así. Él a veces veía cosas que los demás no podían o más bien, no querían ver. Por ejemplo lo que pasaba con Inuyasha y Kagome. Él se había dado cuenta de que la relación de ambos no era la misma de siempre, a veces, los notaba muy distantes a pesar de ser pareja y eso hizo que él se preocupará y mucho. Así que quiso hacer algo por sus amigos, aunque, se dio cuenta de la verdad.
Sí, él había descubierto qué pasaba.
Aunque sus ganas de ayudar no se fueron, al contrario, incrementaron. Shippō siempre desearía la felicidad de todos aquellos adultos que habían cuidado de él como si fuera hijo de todos ellos.
Pero la situación que se presentaba ante él no era nada fácil y mucho menos sabía que podía hacer él solo. Sin embargo no quería pedir ayuda, por miedo. Miedo a que juzgarán a la persona que él consideraba su madre, miedo a que la lastimaran o le rompieran todas las ilusiones que probablemente ella tenía.
Sabía que si quería hacer algo, tendría que hacerlo solo.
Observó a Kagome salir de la cabaña que compartía con InuYasha —quién se suponía ahora era su pareja—. Ella siempre salía el mismo día a la misma hora; justo cuando el sol empezaba a esconderse detrás de las colindas, dándole paso al tono rojizo y posteriormente a la noche con su luna y las estrellas. Sin embargo Shippō se preguntaba cómo era que InuYasha aceptará que Kagome se fuera siempre a la misma hora sin preguntarle nada o tan siquiera preocuparle lo que le podía pasar.
Esos dos estaban extraños, muy extraños.
La siguió para cerciorarse de qué estaba bien; él no necesitaba saber quién era con quién Kagome se vería, dado que ya se lo imaginaba desde el primer encuentro que tuvieron juntos.
Porque no era la primera vez que esos dos se veían a escondidas, de hecho, Shippō ya había perdido la cuenta.
Finalmente su mamá llego hasta el claro dónde siempre se veía con aquel Yōkai: era un claro, dónde Kagome solía ir a recolectar hierbas medicinales o pasar el rato bajo la sombra de aquel árbol.
Shippō no entendía por qué se veían ahí o más bien: no entendía por qué se veían. Se suponía que ambos tenían vidas independientes de cada uno. De hecho, el carácter de ambos era totalmente opuesto y el hecho de pensar que ambos sentían algo el uno por el otro parecía una muy mala broma. Sin embargo, esta vez no era una broma. Era una realidad.
—¿Esperaste mucho? —Escuchó que preguntaba la sacerdotisa. Pero no hubo respuesta—. Si es así, lo siento. No pude convencer fácilmente a Inu…—pero fue callada por un beso proveniente del peliplata.
Kagome no sabía la razón de aquel beso y dudaba mucho que fuera porque la había "extrañado", sin embargo, conocer la razón no le importaba después de todo. Lo que le importaba era disfrutar del tacto de los labios de Sesshōmaru sobre los suyos propios. Y poco a poco le fue correspondiendo.
Sesshōmaru odiaba que Kagome mencionará a su medio hermano, de hecho, odiaba hasta el simple hecho de saber que ella era la pareja "oficial" del hibrido. Era algo que él nunca aceptaría bien realmente. Por qué él sabía que el corazón de aquella sacerdotisa le pertenecía a él y solamente a él.
Los pulmones humanos demandaron oxígeno, así que tuvieron que separarse. Sesshōmaru pudo ver que las mejillas de ella estaban cubiertas por un color carmín, lo que hizo que formulará una sonrisa de medio lado que cómo vino, desapareció. Kagome, a pesar de todo lo que habían pasado juntos, no podía acostumbrarse a esa cercanía o al hecho de que él le besará, la abrazará y la cuidará —muy a su manera, claro—.
Todavía no podía acostumbrarse al latir violento de su corazón cuándo él estaba cerca, de hecho, cada vez se espantaba más de pensar que algún día se saldría de su pecho por tremenda violencia; también no se acostumbraba a que sus mejillas ardieran cómo si estuvieran expuestas al fuego, o cómo si ella tuviera fiebre. No, no se acostumbraba ni se acostumbraría nunca. Si eso seguía así.
No le gustaba pensar mucho en eso, dado que no disfrutaría la compañía de Sesshōmaru, sin embargo, era inevitable. Siempre tenía en cuenta de que lo estaba haciendo estaba mal, muy mal. Ella era la "pareja" de InuYasha, pero estaba enamorada del medio hermano de éste.
Su sonrisa desapareció al momento que caminaba hasta el árbol que había en aquel claro y se sentaba, abrazando sus rodillas. Sí, se sentía culpable, una traicionera. ¿Y es qué no lo era?
Cómo deseaba acabar con esa situación; deseaba que las cosas no hubieran ocurrido cómo siempre ocurrieron. Deseaba haberse enamorado de Sesshōmaru mientras seguían en batalla contra Naraku… tal vez, solo tal vez, todo sería diferente. Pero no podía regresar el tiempo: esa era su realidad. Una realidad que odiaba.
Él la observó y no necesitó preguntar qué era lo que le pasaba: él lo sabía. Y tampoco podía hacer nada por ella, aunque lo deseará. Así que se encaminó hasta dónde estaba ella y se sentó junto. Sin decir palabra alguna, sin abrazarle, si darle unas palabras de consuelo, aunque ella las necesitará. Nada.
Kagome sabía que eso sería así, que Sesshōmaru nunca la iba a abrazar o decirle que todo estaría "bien" que no tuviera miedo, ella lo conocía. Sin embargo no le importaba: la sola presencia de él era suficiente. Con qué se quedará al lado de ella y no se fuera, con qué la fuera a ver, le demostraba que le tenía aprecio.
Los dejo a ambos solos y se encaminó hacia otro lugar para entrenar, después de todo, todavía tenía que convertirse en un gran guerrero. Aunque no podía concentrarse, la imagen de su madre sintiéndose una traidora no se despejaba de su mente y dudaba que fuera a hacerlo.
Siguió caminando sin prestar atención a dónde se dirigía, hasta que a sus fosas nasales llegó un olor muy peculiar y se detuvo de pronto y lo que vio frente a él lo dejó no solo impactado, sino más bien asustado de pensar que conocía toda la verdad.
—¿A dónde vas InuYasha? —Preguntó al verlo frente al árbol sagrado, sin embargo no obtuvo respuesta—. ¿Te vas lejos?
—Sí, Shippō.
—Pero, ¿qué pasará con Kagome? —Trataba de detenerlo—. ¿No se sentirá mal? ¿Le dijiste que te vas?
InuYasha sonrió, una sonrisa triste, de esas que haces cuándo por dentro quieres llorar, pero no quieres que nadie se dé cuenta de eso. Esas sonrisas que ocultan todo, pero, que duelen cada vez que las formulas.
—Ella tiene quién la proteja —dijo simplemente al momento que olfateaba el aire—. Dile que no llore, que ahora todo está bien y qué… no me molesta. Que sea feliz.
Y sin decir más, dio media vuelta y se alejó del pequeño zorrito.
Porqué InuYasha estaba consciente de que siempre Kikyō había ocupado parte de su corazón y no solo eso, sabía que había hecho sufrir a Kagome mucho, mucho tiempo. Pero cuándo todo terminó se dio cuenta de qué la quería, sí, quería mucho a aquella joven futurista, aunque nunca se dio cuenta de qué no era el único que la quería y tampoco se dio cuenta de que ella empezaba a querer a esa otra persona.
O bueno, hasta hace poco no se dio cuenta.
Y ya no quería retener a Kagome a su lado, no quería que ella fingiera estar bien con él cuando no era así, no soportaba que ella siempre qué se encontraban solos lo evitará y qué por las noches le diera la espalda sin decirle nada más que "buenas noches". No quería que ella fuera infeliz, no quería condenarla a estar con él.
Por eso se iba, por eso le dejaba el camino libre a su hermano.
Porque sabía que su hermano aunque fuera un iceberg de hielo, podía amar a Kagome y ella podía amarlo a él, porque sabía que ambos sabrían complementarse bien con el paso del tiempo, porque sabía que él no la haría sufrir y qué ella no merecía derramar más lágrimas.
Y pensando eso, se marchó a otro lugar, un lugar que desconocía, pero se iría muy lejos y no regresaría para nada. Haría su vida en otro lugar y si era posible, se la pasaría de aldea en aldea, esperando el día en qué el sol brillará de nuevo para él y le mostrará qué camino seguir.
Y Shippō así lo hizo, fue corriendo hacia dónde se encontraba Kagome. Ella se sorprendió mucho de que el pequeño la encontrará así, con Sesshōmaru en aquel lugar, pero bueno, ahora no podía hacer nada más.
Pero la sorpresa incrementó cuándo Shippō le contó que InuYasha se había ido a otro lugar y que decía que ahora ella podía ser feliz y que sabía que Sesshōmaru la protegería. Después de decir eso el pequeño se fue a otro lugar, se sentía un poco triste porque InuYasha se hubiera ido, a pesar de todo, lo quería mucho.
Pero la más sorprendida fue Kagome, quién, no pudo evitar derramar varias lágrimas que ni ella misma sabía de qué eran, si de felicidad por ahora poder estar con el amor de su vida o de tristeza por saber que InuYasha se había ido por culpa de ella y no solo eso, sino también de pensar que había sufrido incluso un poco más de ella.
Pero a pesar de todo eso, le deseó la máxima felicidad a dónde quiera que estuviera, fue algo que pidió al cielo al momento que una estrella fugaz pasaba frente a ella y Sesshōmaru.
—Supongo que ahora podemos estar juntos, ¿verdad?
El interrogado la miró y asintió. Kagome sonrió una sonrisa que no solo era dedicada al peliplata, sino que reflejaba toda la felicidad que sentía en ese momento y que probablemente sentiría de ahora en adelante.
Fue entonces cuando ella se acercó a Sesshōmaru y lo besó, segundos después él le correspondió y cuándo se separaron pudo escuchar perfectamente cómo él le decía: mía.
Cosa que hizo a la sacerdotisa reír.
—Sí, tuya —concluyó.
Fin.
¡Hola! No, no he regresado oficialmente xD Pero tuve tiempo y quise escaparme de los exámenes un rato (¡Malditos globales!) En fin, cómo estoy -según- "fuera" de Fanfiction por un tiempo quería proponerles una idea xD ¿Qué tal una seria de one-shot's independientes, entre sí? Es decir, ustedes podrían darme sugerencias. Digo, si quieren y si se animan en mi perfil dice dónde contactarme ;D O si no aquí en Fanfiction pueden enviarme un PM. ¡Si quieren! Sino, no(:
Bueno... ¿Les gustó? ¿Les gustó? ¿Les gustó? ¿Les gustó? ¿Les gustó? ¿Les gustó? ¿Les gustó? ¿Les gustó? ¿Les gustó? ¿Les gustó?
¡Recuerden que por cada favorito sin review un perrito es abandonado!:( No creo que sean tan crueles, ¿O sí?
Breen.
