Disclaimer: Los personajes de The Flash no me pertenecen, son propiedad de DC Comics y The CW.

Aqui tienen, espero que con esto no me maten jajaja. En serio, espero que lo disfruten y sea lo que esperaban :)

Epilogo

Habían pasado dos años. Dos años llenos de lucha, llenos de villanos, llenos de traiciones, llenos de revelaciones y llenos de trabajo. Y también, dos años en los que Barry no paro de pensar en Caitlin Snow.

Con la ayuda de Felicity había intentado rastrear a Caitlin en cualquier lugar del mundo, había pasado días y noches enteras intentando encontrar cualquier mínima pista, con el cuidado de que nadie más se diera cuenta de lo que hacía, para no ponerla en peligro. Pero había sido imposible, definitivamente no quería ser encontrada.

–¿No deberías estar celebrando? Has capturado al último metahumano de la ciudad y has armado una gran Liga. –pregunto Joe al ver a Barry encerrado en su laboratorio, sacándolo de su aturdimiento.

–Oh, si. Es que no tenía ganas de festejar, es todo. –intento quitarle importancia.

–La extrañas, ¿verdad?

–Cada día, Joe. Siento un vacío inexplicable dentro de mí. Yo… yo realmente la necesito y no puedo encontrarla. –suspiro mientras se derrumbaba, a lo que Joe le palmeo la espalda.

–¿No crees qué ya es tiempo de que te tomes unas vacaciones? Creo que has hecho suficiente por esta ciudad y tal vez un viaje a Europa te venga bien.

–¿De qué hablas Joe? No puedo irme, hay muchas cosas que hacer y no puedo dejar la ciudad sola.

–Técnicamente, no la dejarías sola. –empezó a decir Vibe acercándose. –En serio me ofende que no me consideres, amigo.

–Cisco, yo, sabes lo que quise decir. No puedo abandonarlos.

–No lo harías, sólo te dedicarías a ti mismo un tiempo, lo mereces.

–Vamos, eso sería egoísta. Además, ¿por qué Europa?

–Porque tu amiga aquí es un genio. Dejemos de lado la humildad –comento orgullosa Felicity, mientras entraba.

–¿De qué hablas? –pregunto imaginándose la respuesta, pero sin quererse hacer ilusiones.

–¡La encontré! –grito feliz la rubia. –Es decir, no la encontré de encontrarla, no la he visto, pero he seguido una pista que me dirigió a una extraña doctora llamada Crystal Frost que vive mudándose por Europa. Bastante experta y ha desarrollado varios antídotos, los cuales son bastante avanzados para el lugar y sin contar con que son parecidos a los que fabricaban acá. No hay que ser un genio para adivinarlo. Y… encontré una foto. –conto entusiasmada mientras le entregaba una foto de un diario.

No puede ser, de verdad es ella. Pensó demasiado ilusionado. Frente a sus ojos se encontraba una noticia sobre un gran avance científico, pero no lo leyó, su atención estaba en la chica de la foto. Era rubia y se la veía más adulta, pero seguía siendo Caitlin, nunca podría confundirla. Inconscientemente, con sus dedos acaricio el rostro de Caitilin en la foto.

–¿Cómo? ¿Cómo lo has hecho? ¡Felicity eres increíble! No sé que haría sin ti. –dijo mientras abrazaba fuertemente a la experta informática, quien, por su parte, le decía que no tenía que agradecerle.

–Bueno, creo que es demasiado cariño. ¿Necesitas que te vuelva a clavar una flecha para qué recuerdes que es una mujer casada? –hablo Oliver, quien rio cuando Barry y Felicity se separaron de inmediato.

–¿Oliver? Creí que estabas fuera de la ciudad. Espera, ¿qué es esto? ¿Una intervención? Sólo falta Iris –suspiro un tanto irritado, aunque también estaba agradecido.

–No me gusta que te refieras a mí en ese tono, Allen. Y si, nunca puedo faltar yo cuando se trata de convencerte de algo. –contesto divertida la reportera.

–Oh, perfecto. –suspiro mientras se pasaba las manos por la cara. –¿Realmente están de acuerdo con esto?

–Si –contestaron todos los presentes al unísono. Barry no pudo evitar asombrarse y alegrarse.

–Sólo queremos que seas feliz, Barry. –dijo Iris.

–Podemos encargarnos de la ciudad por un tiempo sin tu ayuda. Además, siempre habrá un lugar aquí para ti. No pienses ni por un instante que puedes deshacerte de nosotros. –agrego Cisco.

–Hazlo Barry, es lo correcto. –completo Felicity tomándole la mano, transmitiéndole confianza

–Un héroe necesita tomarse un tiempo para si mismo. Lo sé por experiencia. –dijo Oliver.

–Yo… chicos, no sé que decir.

–Sólo ve y encuéntrala. –dijo Iris, apoyando su mano en el brazo del chico. Y Barry no necesito más, decidió ir en busca de Caitlin Snow


Barry había recorrido cada ciudad de Europa. Le había tomado más de 6 meses, pero allí estaba, frente a sus ojos se hallaba la chica que tanto buscaba.

–Caitlin. –susurro aliviado. La chica, por su parte, miro horrorizada a su amigo. Se encontraba fuera de su casa por lo que salto al escucharlo, nunca podría olvidar aquella voz.

–¡Barry! ¿Cómo me encontraste?

–Te busque por cada ciudad, por cada pueblo, por cada barrio. En serio temía no encontrarte. Pero aquí estás –susurro casi sin creerlo. Quería abrazarla tan fuertemente, pero tenía miedo de que la chica reaccionara mal.

–Pero ¿por qué estas aquí? –pregunto un tanto sorprendida y precavida.

–Porque te fuiste. Te fuiste sin despedirte, sin dar explicaciones y sin permitirme solucionar las cosas. Necesitaba una respuesta y te necesito a ti. Por eso estoy aquí.

Caitlin estaba derretida por dentro, pero durante todo ese tiempo sola se había hecho una armadura para protegerse a sí misma, no iba a ser fácil volver a dejarlo entrar. –Barry, eso fue hace tanto tiempo…

–No es cierto. –aseguro de inmediato Barry, dando un paso hacia ella. –Bueno, si, fue bastante tiempo. Pero eso no cambia nada, al contrario, mejora las cosas.

–¿Cómo puedes estar tan seguro?

–Porque en estos dos años me he dado cuenta de cuáles son mis sentimientos. Sé perfectamente lo que siento y estoy aquí para decírtelo. –contesto acercándose, hasta colocar su mano en el rostro de la doctora.

–No, Barry, por favor no. –contesto alejándose.

–¿Por qué?

–Porque lo nuestro no puede ser, ya ha pasado mucho tiempo. Tengo una vida aquí, finalmente encajo en un lugar. –el velocista sintió el peso de sus palabras. No quería creer lo que Caitlin le decía.

–Si es posible lo nuestro, déjame demostrártelo. –continuo tomando una de sus manos.

–No. –sentencio la doctora con demasiada dureza haciendo que Barry soltara sus manos. De inmediato, cambio su tono de voz. –Necesito tiempo, no puedes venir y cambiar las cosas así de simple. Y tampoco puedes perdonarme tan fácilmente, mereces algo mejor. –contesto y rápidamente se metió a su casa.

El velocista se sentía devastado, pero comprendió que tenía que darle ese tiempo, así que empezó a alejarse a un paso muy lento. No iba a darse por vencido, pero lo había desanimado ese primer encuentro.

Por su parte, Caitlin había comenzado a llorar. Si estaba haciendo lo correcto, ¿por qué se sentía así de mal? Barry no la merecía, no merecía estar con alguien que huyera de sus sentimientos tan fácilmente. Pero, ¿y si Barry la había elegido pese a eso? ¿Y si en realidad estaban hechos el uno para el otro? O aunque no ¿no se merecían el uno al otro intentarlo? Con este último pensamiento, salió de su casa y echo a correr hacia donde Barry se había ido. Cuando lo vio no pudo evitar gritar

–¡Barry!

El velocista, gracias a su super poder, pudo voltearse rápidamente y tomarla entre sus brazos sin ningún problema.

–Oh, Caitlin. –susurro mientras la abrazaba y besaba. No les importaba que estuvieran en plena calle ni que la gente se quejara para esquivarlos. Todo lo que importaba en ese momento eran ellos dos, como se complementaban, cuanto se había extrañado y lo mucho que sentían en los brazos del otro. Juntos sentían que no había otro lugar al que pertenecieran ni nadie más con quien pudieran estar, eran solamente ellos dos.

La chica tomo la cara de Barry con sus manos. –No puedo creer que estes aquí. Pensé que alejarme de ti me haría poder olvidar, pero no puedo. No quiero volver a perderte o alejarte. Podemos intentarlo. –decía mientras lo besaba.

–Te amo, Caitlin. Eso lo que quise decirte. El día que te marchaste te iba a decir que quería que probáramos ser algo más, pero en todo este tiempo me di cuenta que te amo. Realmente lo hago. –confeso para luego besarla profundamente.

–Yo también te amo, Barry Allen. No me dejes ir

–No lo haré, Caitlin Snow. –murmuro mientras la volvía a besar.


Debo admitir que esto es algo muy cursi, pero no podía terminar la historia de otra manera. Soy una romántica incurable y es SnowBarry jajajaja.

Tengo muchas dudas sobre este desenlace, realmente espero que les guste. Es corto, pero creo que expresa lo importante

Cualquier comentario o critica es aceptado, siempre y cuando sea respetuoso.

Gracias por leer. ¡Los quiero!