Hola otra vez, pues pesele a quien le pese ya terminé el segundo capítulo y por fin se los traigo. No se por que me está costando tanto trabajo esta historia, creo que me falta inpiracion o ganas de escribir. Tal vez se deba a que como ya estoy chambeando de escritor ya tomo esto mas como obligación que como gusto, pero bueno, espero que pronto me acostumbre y se me haga mas fácil. Muchas gracias a todos por sus reviews, espero que este capítulo les guste.

El Tigre es propiedad de Sandra Equihua y Jorge R. Gutiérrez

Los Hijos del Parque

Capítulo 2: La Niña

Al día siguiente, Manny despertó malhumorado por la pequeña discusión con su padre la noche anterior. Se quedó un momento sentado en su cama mirando a un rincón de la habitación donde yacían los juguetes que había encontrado en el parque.

Se sentía realmente molesto y frustrado por tener que ir a devolverlos, ahora más que nunca pensaba en Rodolfo como alguien exagerado que ya comenzaba a desesperarlo. Ya se había acostumbrado a que Rodolfo siempre lo reprendiera cuando seguía los consejos de Granpapi como robar o estafar, pero esta vez no había hecho nada malo, el único pecado que había cometido era ponerse a jugar con Frida.

Además, si esos juguetes tenían algún dueño, este nunca se apareció por ahí en todo el rato que estuvieron el día anterior. Nadie los había reclamado y por consiguiente, no se los había quitado a nadie. El enojo y la impotencia lo estaban fastidiando como nunca antes, no eran los juguetes, era el hecho de tener que volver a seguir órdenes de los adultos sin siquiera recibir una explicación.

Como detestaba ser un niño, a veces desearía crecer de una buena vez y poder hacer lo que se le antojara, si, esa era la vida que él deseaba. Así no tendría por qué seguir más órdenes, impondría su voluntad a cada momento y el mundo sería suyo. La dulce libertad de hacer y deshacer por fin sería suya y nadie podría arrebatársela.

Lástima que para eso aún faltara tanto tiempo, mientras eso pasara tendría que soportar vivir bajo el yugo de su padre le gustara o no. Ahora la única opción que le quedaba era ir a devolver los juguetes antes de que Rodolfo se pusiera paranoico otra vez. El muchacho se levantó de su cama, se vistió, tomó los juguetes y salió rumbo a la puerta de entrada.

Su padre y su Granpapi se encontraban en la sala mirando la televisión, al notar que el niño estaba a punto de salir de la casa intentaron preguntarle a donde iba, mas al darse cuenta de lo que llevaba en las manos prefirieron quedarse callados. La expresión molesta de Manny y el modo en que caminaba estresado hacían demasiado obvio que se disponía a dejar esos objetos que tanto los habían alarmado.

Salió de la casa del Macho azotando la puerta e ignoró a todo aquel que se le cruzaba. La mayoría adultos que sin duda tratarían de molestarlo o de imponerle algo. Como odiaba eso, no soportaba ser siempre considerado como un ser inferior solo por ser un niño. –Ellos se creen mucho porque ya están viejos- pensaba para sí mismo, fue en ese momento que se encontró cara a cara con Frida, la cual se veía igual de molesta que él.

La niña también traía en las manos todos los juguetes que se había llevado el día anterior y Manny dedujo que también la habían obligado a devolverlos.

-Veo que tú también tuviste una mala noche- le dijo.

-Ya ni me digas, quiero mucho a papá pero a veces no lo soporto- contestó Frida.

-¿Al menos te dijeron por qué reaccionaron así?- preguntó Manny.

-No, según ellos son cosas de adultos y que por ser niña no lo entendería- dijo Frida enojada.

-Te entiendo, lo mismo me pasó a mí- contestó su amigo.

El parque no quedaba lejos y rápidamente llegaron hasta ahí. Para su sorpresa, a pesar de ser de día esa vez no había nadie ahí jugando. Normalmente había cientos de niños y uno que otro adulto jugando o haciendo ejercicio, pero no esa vez.

Manny y Frida fueron al sitio donde habían encontrado los juguetes para ponerlos nuevamente donde pertenecían y olvidarse de todo ese asunto. Una vez ahí, el lugar les pareció un tanto diferente a como lo recordaban la última vez que habían estado. Las plantas estaban arrancadas de raíz, un árbol estaba doblado como si la mano de un gigante lo hubiera torcido y la tierra estaba suelta. Había varios agujeros en el suelo, como si alguien hubiera estado buscando un tesoro en ese espacio y no se hubiera molestado en dejarlo todo como estaba.

-Sopes, pareciera que un tornado pasó por aquí anoche- dijo Frida.

-O como si un armadillo gigante se hubiera revolcado… ¿Qué crees que haya pasado?- preguntó Manny.

-No lo sé, pero mejor dejamos esto y regresamos, papá dijo que si no volvía rápido tendría que volver a lavarles los dientes a los perros- dijo Frida en un tono aburrido.

Los dos amigos dejaron los juguetes en el suelo y luego de darles una última mirada emprendieron el camino de vuelta a sus hogares. La ruta hacia sus casas estaba en el otro extremo del parque, así que ambos decidieron cruzarlo para llegar más rápido. No obstante antes de llegar al otro lado, una pequeña y graciosa risa llamó su atención.

A pocos metros de ellos, en los columpios, una simpática niña más pequeña que ambos se mecía alegremente mientras que su cabello ondeaba ligeramente con el viento. Una dulce sonrisa se dibujó en su cara al verlos y aunque no la conocían, algo había en esa chica que inmediatamente hizo que Manny y Frida se sintieran identificados con ella.

-Hola- saludó la pequeña con una voz tan graciosa que incluso a Manny le dio ternura.

-Hola- saludaron los dos al mismo tiempo.

-¿Quieren venir a jugar?- les preguntó la niña.

-Nos encantaría… pero no podemos- dijo Manny tristemente.

-¿Por qué?- preguntó la pequeña inocentemente.

-Si no lo hacemos tendremos problemas con nuestros padres- dijo Frida.

-Vamos, solo será un momento- pidió.

-Pero es que…- los dos meditaron unos momentos, no sabían qué hacer.

Estaban a punto de aceptar la invitación cuando escucharon los gritos de sus padres llamándolos a la distancia. La cara de los tres niños mostró desilusión, definitivamente ahora no podrían quedarse más tiempo ahí. Poco después la niña volvió a sonreír.

-Bueno, ni modo, tal vez para la próxima- les dijo amigablemente.

-Lo sentimos- le dijo Frida.

-Descuiden, se como son los papás. Pero prométanme que volverán pronto- les pidió.

-Claro, ¿cuándo volverás a estar aquí?- preguntó Manny.

-Casi siempre estoy por aquí, así que cuando ustedes quieran y puedan- les dijo al fin.

Los tres se despidieron y Frida y Manny caminaron hacia donde estaban sus padres, pero antes la niña les dijo una última cosa.

-Por cierto, gracias por devolver nuestros juguetes. Estábamos muy preocupados por ellos-

Los dos niños se quedaron extrañados.

-¿Son tuyos?- le preguntaron.

-No todos, algunos de ellos sí. Los otros pertenecen a mis hermanos- les contestó.

-Bueno, perdón por tomarlos entonces. Creímos que no eran de nadie-

-No se preocupen, lo bueno es que los regresaron. Además, como ahora son mis amigos pueden jugar con ellos cuando quieran- les dijo.

-No creo, nuestros padres no nos dejan- contestó Manny frustrado.

-No tienen por qué enterarse, ¿verdad?- les comentó pícaramente la niña.

-Supongo que no- dijo Frida con una sonrisa de complicidad.

Nuevamente escucharon la voz de los adultos llamándolos desde lejos. –Bueno, hora de irnos- comentó Manny y él junto con Frida se alejaron de su nueva amiga. Al llegar donde sus papás, de nueva cuenta recibieron el interrogatorio acostumbrado. "¿Por qué se tardaron?, "¿Qué estaban haciendo?", etc.

-¿Por qué se quedaron ahí en los columpios?, les dijimos que regresaran cuanto antes- rugió Emiliano.

-Perdón, no quisimos preocuparlos, es que nos quedamos platicando con esa niña- explicó Frida.

-¿Cuál niña?- preguntó Emiliano.

- La que está en los columpios, con ella- dijo Manny volteando al sitio donde la habían encontrado, no obstante, la niña ya no se encontraba ahí –Cielos, creo que ya se fue-

-¿De qué hablas mijo?- preguntó Rodolfo preocupado.

-De la niña con la que estábamos hablando, ustedes debieron verla, estaba con nosotros en los columpios- dijo el niño.

-Los vimos ahí, Manny… pero… no había nadie más con ustedes-

-¿Qué?, ¿de qué hablas?-

-...No había ninguna niña ahí, mijo- terminó Rodolfo.

Continuará………

Pues si, así lo voy a dejar. ¿Que dijeron?, ¿Ghost Steve haciendo historias sobre niños pequeños, juguetes y parques?, ¡Pues no!, ya saben que siempre tengo que meter algo macabro por ahí, aunque supongo que ya se lo esperaban por el primer capítulo y por el summary. Espero que les haya gustado, nos vemos/leemos, se cuidan.