Caramelos de menta y limón

Disclaimer:

Los personajes de YYH no me pertenecen, sino que son propiedad de Yoshishiro Togashi.

Notas:

No esperaba la acogida de este fanfic, gracias a todos los que leyeron y dejaron comentarios, y a los que sólo leen también, como me lo pidieron tanto, aquí el segundo capítulo (y eso que lo iba a subir en abril).

Y ahora el capítulo


"Segundo cortito"

.

-Anda, despiértale- escuchó la voz del kitsune, luego algo suave rozándole la cara, una cosa felpuda le hacía cosquillas en las manos, y por último la lengua áspera de lo que pensó, sería un bicho le comenzó a lamer las mejillas.

-Buen día Hiei- cuando vio aquella cosa siendo sostenida por Kurama pensó que era producto de la somnolencia, pues era poco probable que Kurama estuviese jugando sobre su cara con lo que parecía un bicharraco de ojos amarillos saltones, bigotes blancos y cabellera negra.

-¿Y ese bicho?-

-Es un gato, lo cuidarás mientras no estoy, debo dejarlo mañana en casa de Yusuke- o por dios. Lo que le estaba pidiendo, ¡ni el diablo lo haría si estuviese desesperado!

-Kurama, ni yo me puedo cuidar solo sin destrozarte la casa-

-No te preocupes, sólo sigue lo que dicen los papeles amarillos que pegué en la cocina y ni te darás cuenta cuando ya no este-

-Bueno, ¿puedo volver a dormirme?-

Diez minutos después escuchó la puerta de la casa cerrarse, seguro Kurama volvería muy tarde de esa escuela ningen donde le quemaban el cerebro, se dio la vuelta y cual no fue su sorpresa al encontrarse con el bicho mirándole.

-¿Qué?-

-Miau- el tono fue tan "dolorosamente tierno" que no pudo evadir la mirada de sus cuencas.

-No me veas a mi- sin quererlo le llevó un dedo sobre la nariz rosada, y "Pucky" comenzó a jugar con sus dedos.

-Oye, eso es mío, consíguete tu mano- muy bien, no servía con un gato, al parecer, este no le temía, lo que reducía sus intentos de cortarlo en pedacitos para lanzarlo por la ventana, lo que reducía el esconderlo en un cajón para que Kurama sufriese un paro cardiaco u otra idea para reírse a costa del gato.

-Miau-

-Tú ganas, vamos a la cocina- le tomó por el lomo, pero el gato era tan pequeño y tan rápido que se subió en uno de sus hombros, y otra vez le lamió las mejillas.

-¿Me encuentras sabor a leche o que?-

Bajó las escaleras y una vez dentro de la cocina encontró no "una nota" si no que miles de notas pegadas en el refrigerador, microondas, lavaplatos y no sabe cuantos lugares más.

-Kurama si que tuvo tiempo de rayar hojas- retiró las del frigorífico.

-"Dale leche", no le des bebida, ni dulces, ni helado- helado, ahora que lo pensaba tenía hambre, olvidó el papel, tiro "literalmente" al gato al suelo y sacó un pote de la nevera.

-Miau- lo subió a la mesa y con una cuchara le dio de probar, así se ahorraba el trabajo de darle leche al bicho ese.

-¿Qué?, ¿te gustó?- no debía preguntar al parecer, pues el gato se había comido casi la mitad del pote solo.

La siguiente nota…

-Báñalo en el lavado, hay detergente para gatos y un collar- bañarse, primero debía hacerlo él, quería ponerse ropa y salir a caminar un poco al Makai, pues estaba oxidándose de aburrimiento en la casa sin Kurama.

-Miau-

-Como si entendieras lo que pienso-

-¡Miau!-

-Bueno, pero no me arañas o te saco las patas, ¿estamos?-

Silencio por parte del gato

-Bien-

Una vez dentro del baño, se sacó la playera de Kurama, e introdujo una mano para palparla, no estaba ni fría ni hirviendo, ósea estaba de lujo el agua.

-Al agua- exclamó, y arrojó al bicho dentro de la tina, para el gato fue como si lo hubiesen lanzando de diez pisos y un perro estuviese apunto de matarlo.

-¡Miau!!!!-

-Te quedas allí, ahora corre tus patas de la baranda- si hubiese sabido que los gatos podían ser tan escandalosos con eso de bañarse no lo habría intentado, pero este, o era mitad perro, o era un bicharraco raro, por que después de decir eso ni se movió.

-Eres un piojo chico, quédate quieto- le tiró shampoo, luego lo empezó a "lavar cual ropa sucia" y el gato quedo tan reluciente como el cabello de Kurama.

Bueno, quizá por que era el shampoo de Kurama.

-A secarte- lo retiró de la tina y lo enrolló en la toalla de Kurama, dejándola tan mojada como si hubiese caído a un río.

Una hora después Hiei y el gato estaban tan limpios como para ensuciarse con barro.

Claro, si hubiese barro y estuviese lloviendo.

Cuando calló la noche Kurama abrió la puerta del comedor, tenía muchas ganas de estar con su Hiei, de besarle, abrazarle y todo.

O sea, quería ser lata para él.

-¿Hiei?- al no obtener respuesta por parte del pelinegro se dirijo a la habitación, dentro encontró las notas amarillas, un Hiei y un gato jugando con bolas de estambre y mucho desastre.

-¡Hiei!, ¡Podrías dejar al gato y venir a jugar con Kury!- si Hiei hubiese sabido que no estaba borracho, o que no había sufrido un ataque de las "cursilerías de Kurama" habría ido, pero el gato merecía más atención.

-No, Pucky quiere jugar a las traes-

-Hiei, Pucky se va con Yusuke en media hora-

-Pucky dice que no quiere, que le gusta estar aquí-

-¿Hiei?, ¿estas bien?-

-Si, ahora lárgate a dormir, que debo encerrarlo en una cajonera para jugar al escondite-

Si Kurama hubiese sabido que el "bicho" le robaría a su Hiei ni en un millón de años lo habría dejado cuidando del gato de Yusuke.

Nota para mi mismo:

-No le dejes mascotas a Hiei, a menos que quieras que te roben el novio.

Continuará-


Próximo cortito:

Tercer cortito

Especialmente a:

Nejito, hieiismylover, Jao-En-Satsu-Rengoku-Shou, VampireDarkRogueWind, WKagura, -ReScUe-CoLuPtOr-, Kitty_wolf y Criss-Criss

A ellas con todo mi amor n.n

Aviso:

Debido a problemas con mi correo de F.F, todos los datos que necesiten saber, onda, respuesta a comentarios, fechas de actualización, nuevos proyectos, estarán publicados en el siguiente link en mi prophile, asi que para verlo, solo dale click a mi nombre al lado del título del fick.


¿Y quién te escribirá poemas y cartas?...
…¿Y quién te contará sus miedos y faltas?...
…¿A quién le dejarás dormirse en tu espalda?...
…¿Y luego en el silencio le dirás "te quiero"?...

-Ahora quien-

Marc anthony