BROKEN PIECES RETO 1
II
Declaración
By:Yu Okawa
Allen estaba en su nuevo cuarto acomodando sus pertenencias y se sentía como si estuviera a punto de tener un ataque nervioso. Al nada más ver que Kanda le había abierto la puerta y que sería su roomie se quedó tan sorprendido que no se movió ni hizo nada, solo reaccionó cuando Kanda le habló. Ahora estaba ahí en su cuarto acomodando las cosas sin poder creer lo que pasaba.
—Pensé que tendrías más cosas. – Escucho a Kanda tras de él, al girarse lo vio tomando una libreta que contenía partituras de una de las cajas.
—No traje todo, muchas cosas las deje en casa de mi padre.
Kanda lo miro y se sentó en la cama con la libreta en mano y comenzó a hojearla con interés y Allen trato de seguir organizando sus cosas fingiendo tranquilidad. ¿Cómo iba a estar tranquilo si había necesitado ver a su amigo luego de su ausencia para empezar a entender sus sentimientos? Se sentía como un completo idiota por eso pero al mismo tiempo emocionado por verlo.
Sin darse cuenta de la caja a sus pies, sumado a sus nervios de ver a Kanda, trastabillo con esta y a nada estuvo de caer si no hubiera sido que el mayor reacciono rápidamente. Se había puesto de pie rápidamente y teniendo casi de frente al Moyashi no fue difícil evitar que cayera.
Ambos quedaron de frente y cerca, Kanda no había retirado sus manos de los brazos de Allen manteniendo contacto casi sin darse cuenta. La mirada plata de Allen se profundizó en aquellos ojos oscuros que Kanda poseía. Allen se sintió estremecer ante la cercanía y aunque lo hubiera querido no podía pensar en nada más que sólo mirar a Kanda.
No supo si fue su imaginación o simplemente estaba tan perdido observándolo pero sintió como si Kanda se acercará lentamente a él, inclinándose de a poco. Sintió el cálido y agradable aliento de Kanda cosquillearle los labios, y a pesar de lo raro de la situación el estaba decidido a no moverse de ahí, comenzó a cerrar los ojos esperando tan ansiado acto cuando ambos se detuvieron y miraron con sorpresa al sonar el celular de Allen.
Ambos se miraron sorprendidos como si hubieran caído en un encanto y no supieran que hacían hasta ahora. Allen contestó su celular y Kanda se quedó un momento mirándolo.
—Muchas gracias, Lou Fa pero no es necesario, puedo desempatar todo yo solo. No son muchas cosas.
Allen había quitado la mirada de Kanda pero si no lo hubiera hecho hubiera visto como este fruncía el ceño y salir de ahí claramente molesto.
Cuando Allen colgó Kanda ya no estaba en su cuarto y apenas podía creer que aquello hubiera sido real, podría haberse imaginado todo sin más decidió no pensar en ello y seguir organizando su cuarto tratando de calmar sus nervios.
La primera vez que vio a Kanda cocinando fue una semana después de haberse mudado. Kanda estaba preparando fideos picantes a los que agregaba varios ingredientes. Aquello olía bastante bien y atraído por el aroma se acerco a Kanda para ver que cocinaba.
—¿Qué es? – preguntó Allen al no poder identificar lo que hacía.
—Es budae jjigae.
Allen miro sorprendido el plato y de alguna manera si lo pensaba bien aquello era bastante normal. El abuelo de Kanda además de ser un excelente artista tenía por hobby la cocina, por lo cual Kanda siempre había comido deliciosos platillos extranjeros desde muy pequeño, por lo tanto no era nada extraño que su amigo pudiera cocinar algún platillo extranjero también.
—¿Me invitas?- preguntó Allen ya con apetito y casi salivando ante aquel delicioso aroma.
Kanda le iba a replicar pero luego de escuchar gruñir el estomago de Allen suspiro.
—Solo si tu lavas los trastes.-El albino casi salta de alegría ante aquello y asintió rápidamente, todo fuera por comer algo delicioso, siempre que llegaba de la escuela tenía hambre y a veces llegaba tan cansado que apenas quería moverse para prepararse algo, por lo cual siempre terminaba comprando cosas preparadas que no siempre eran buenas si tenias un apetito como el suyo.
Ambos se sentaron en el comedor y prendieron la televisión, Allen no le importaba que programa pusiera Kanda mientras el estuviera comiendo cualquier cosa estaba bien.
Su celular sonó y vio el mensaje de line de Lou Fa donde le deseaba buenas noches, solo vio la vista previa pero decidió contestarle al terminar de comer.
Se sentía culpable con ella, no había podido evadir contestar la pregunta de quien era su roomie, no quería decirle a Lou Fa que era Kanda por algún motivo se sentía como si la estuviera engañando al vivir con él, ella no parecía tomarlo a mal pero Allen no podía quitarse esa sensación de estar haciendo algo malo.
Suspiro con pesadez y decidido no darle más vueltas al asunto en cuanto probó aquel platillo casi llora de felicidad de lo delicioso que estaba.
Vivir con alguien que te gusta es complicado si no son pareja. Eso Allen lo aprendió de mal modo., Un día vio a Kanda al salir de tomar una ducha luego de regresar de sus clases de kendo para quitarse todo el sudor de encima. Sintió de golpe un calor que viajo por todo su cuerpo y se centro en la zona más sensitiva de su cuerpo y es que Kanda solía salir del baño con solo una toalla en la cintura.
No era como si no lo hubiera visto así antes, se conocían desde niños y habían ido a dormir a la casa de uno u otro algunas veces pero ahora las cosas cambiaban bastante. Estar consciente de que esa persona te gusta y atrae tanto física como sentimentalmente no es garantía que no tendrás ciertas incomodidades bajo tus pantalones como consecuencia de pensamientos nada inocentes.
Allen sintió que casi pudo romperse el cuello de tan rápido que se volteo para ver sus partituras en lugar de mirar a su atractivo amigo semi desnudo. Y es que al haber salido así notaba sus músculos trabajados y alguna gota de agua recorriendo su piel al caer de su corto cabello. Se veía demasiado varonil y atractivo, tanto que sabía que sí lo seguía viendo el notaria la intensidad de su mirada y sabría que el albino se lo estaba comiendo con los ojos.
Se sonrojo y casi casi entierra su cara en el libro para evitar ver al oriental.
—¿Qué lees, Moyashi?-cuando Kanda preguntó él estaba tras el sofá de donde se encontraba Allen mirando lo que Allen leía.
—Es un libro de teoría de composición. Es para mí clase. Allen no supo cómo pero se las arreglo para contestar y sentía la ansiedad crecer de que Kanda se diera cuenta de su sonrojo para fortuna este decidió retirarse y dejarlo sólo.
Allen suspiro aliviado, sentía que a este paso se volvería loco.
Era innegable, ya era absurdo intentar negarlo si quiera. Allen ya no podía enmascarar que ya no quería seguir con Lou Fa, no sabía si ella ya lo había notado o no pero sabía que el ya hacía lo posible por evitarla los fines.
La seguía acompañando a su casa al salir de clases pero solo por que no tenia ninguna excusa para decirle que no podía.
Se sentía terrible y agobiado, sabía que tenía que hacer algo que no era justo para ella, que ella merecía algo mejor, estar con alguien que si la amará y que pensará en ella como el más maravilloso ser humano y no alguien como él que estaba enamorado de otra persona.
Cada vez le costaba más trabajo ponerle atención y ser paciente al acompañarla a casa, cada que terminaban las clases moría de ganas de llegar al departamento con Kanda y ver algo mientras cenaba juntos. Casi con naturalidad, después de aquella comida coreana comenzaron a cenar juntos sin ponerse realmente de acuerdo. Sólo se dio, cenaba mientras veían algo o platicaban, mejor dicho mientras Allen platicaba y Kanda lo escuchaba, normalmente terminaban peleándose por que Kanda no perdía oportunidad en molestarlo si había hecho algo tonto en el día o si se equivocaba practicando.
También se había vuelto rutina que los fines después de desayunar mientras Allen practicaba tocando el piano Kanda leía mientras lo escuchaba. También había descubierto con gran desconcierto lo que Kanda estudiaba. Casi le da un paro cardíaco cuando se entero.
Fue el primer fin de semana mientras practicaba un opus de Franz Liszt que le estaba dando problema cuando escucho a Kanda decirle.
—Te equivocaste de nota, Moyashi.
Volteo a verlo desconcertado sin tener idea desde cuando Kanda tenía entrenamiento musical como para saber eso, cuando lo cuestionó y supo el motivo del por qué Kanda se había dado cuenta, fue uno de los eventos más desconcertantes de su vida después de admitir que estaba enamorado de Bakanda.
Estudiaba para ser director.
No supo cómo aquello era posible ni tampoco Kanda le había querido decir por que decidió estudiar eso, hasta donde Allen sabía la sensibilidad artística de Bakanda era equiparable a la de una roca. Sin embargo no le costaba nada de trabajo imaginar al bastardo haciéndole la vida imposible a los músicos de la orquesta que dirigiera, incluso podría visualizarlo clavándoles la batuta en las cabeza al menor error.
Sin embargo después de la sorpresa inicial eso solo había hecho que tuvieran más de que hablar, a veces peleaban por la interpretación de Allen, a veces a Bakanda le purgaba que tocará ciertas obras sin llevar determinado tempo y a veces esa clase de diferencias hacia que se enfrascaran en sus típicas peleas.
Tal parecía que nunca había pasado ese año sin verse y seguían llevándose igual que siempre, de no ser por que cuando Lou Fa lo llamaba por teléfono el ambiente se tornaba raro, eso hacía sentir incomodo a Allen y Kanda se iba a encerrar a su cuarto, el sentía que su roomie se molestaba cada que pasaba, pero no estaba seguro y creía que también pudiese ser que le daba su espacio para hablar tranquilamente, quizás su manera de verlo hubiese cambiado si hubiese notado aquella expresión de molestia cada vez que pasaba eso.
Cada vez se fue espaciado su tiempo de cuando veía a Lou Fa los fines y se apuraba a caminar para dejarla en casa lo más pronto posible y cuando menos lo noto comenzaba a ponerle excusas para no verla entre semana. Inclusive contestar sus mensajes le pesaba, le contestaba por compromiso y con monosílabos y poco a poco sin darse cuenta dejo de tomar sus llamadas.
Allen no había notado que se estaba comportando como un bastardo hasta que un día, mientras peleaba con Kanda sonó su celular. Era Lou Fa e ignoro la llamada por preferir seguir discutiendo con el mayor. En cuanto Kanda vio que Allen no tenía intenciones de contestar lo miro extrañado y antes de salirse del cuarto de Allen para encerrarse al suyo, como era su costumbre cada que llamaba esa mujer dijo:
—No es mi asunto y solo te lo diré por que es bastante jodido que esa mujer este llamando a cada rato. No la hagas perder su tiempo, Moyashi o estas con ella bien o mejor no estés.
Allen se quedó pasmado y supo que Kanda tenía razón. Contestó la llamada y saludo lo más animado que pudo a su novia. Esta quería hablar con él, se quedaron de ver en una cafetería al día siguiente que era sábado y que Allen tenía libre.
Allen tenía dudas al respecto, tenía miedo de lastimarla, él había sido el que se había equivocado al aceptar la relación solo por no saber sus sentimientos, ni si quiera sabía si era gay o solo le gustaba Kanda. Todo era nuevo y confuso para el, solo tenía en claro que le gustaba el mayor pero en cuanto a lo demás no sabía más.
Sabía que sería dudo, no quería herirla pero Kanda tenía razón, la estaba haciendo perder su tiempo y era mejor que terminarán ahora antes de cualquier cosa.
Cuando llegó a la cafetería ella ya estaba sentada con un latte en la mano. Al entrar y verse se saludaron y se sentó frente a ella, ya no a lado de ella como siempre hacia, si a Lou Fa esto le entristeció Allen no sabría decirlo ya que ella no cambió la expresión en su rostro.
Hablaron amigablemente por varios minutos cuando de repente ella se puso sería y dejó su bebida en la mesa.
—¿Qué está pasando con nosotros, Allen? Me has evitado y cada vez hablamos menos. No se que pasa pero pienso que no quieres seguir conmigo.-para este punto Lou Fa parecía que lloraría pero claramente se veía que trataba con todas sus fuerzas de contener el llanto.
A Allen eso le avergonzó de él, que haya sido capaz de llevar a tan penosa situación a ella, ¿qué necesidad tenía ella de sufrir así si el hubiera tenido en claro sus sentimientos desde un inicio esto no hubiera llegado a tanto?.
Allen se debatía entre decirle que no sabía si era gay pero que su amigo Kanda se le hacía muy apetecible o decirle que quizás solo era ligeramente gay y mantener oculto al sujeto que le hacía suspirar o simplemente ser más parco y directo y decirle que ya no le gustaba.
¿Y si le decía que había recibido el llamado y se haría ermitaño?. Casi se golpea por lo estúpido que eso sonaba con solo pensarlo.
Quería ser amable hasta el final y herirla lo menos posible, por eso pensó bien la respuesta que le iba a dar y al final que se hubo decidido habló.
—Las cosas han cambiado, no creo que pueda seguir con esto. Eres maravillosa e inteligente, eres amable, linda pero me he dado cuenta de algo y no es honesto que sigamos en esta relación.
Lou Fa seco las lágrimas que escaparon de sus ojos y lo miro, sonrió tristemente con la insondable tristeza en su mirada.
—Sabía que un día te darías cuenta, pero quería intentarlo, pensaba que podía hacer que te gustase y que llegado el momento me eligieras a mí. Fui una tonta, me gustas y te quiero mucho, fue lindo mientras duró. —Lou Fa se levantó de su lugar y en un claro intento de que no la viera llorar le dio la espalda a Allen, el no intentó detenerla, sabía por que se iba y antes de que se fuera ella le dijo:
—Declárate a Kanda, creo que ambos podrán ser felices.
Y tras esto ella salió de ahí casi corriendo y dejó a Allen con un amargo sabor en la boca y muy sorprendido. Se sentía como el villano de la historia y más aún por pensar en que si al menos había herido a Lou Fa de menos tenía que seguir el consejo de ella y declarar.
Con esta idea regreso al departamento y al abrir la puerta vio a Kanda leyendo una partitura. Respiro profundo y decidido, iba a realiza su declaración.
NOTA DE LA AUTORA:
¡Mil gracias por sus bellos comentarios! Me encanta leerles y saber que piensan de la historia y saber si les agrada. ¡Mil gracias por todo el apoyo! Intente un tipo un poco diferente de escritura, espero les haya gustado y que lo hayan disfrutado. Escribir en celular es un martirio pero quería realmente estar lista en la fecha acordada. ¡Mil gracias por leer! No saben los ánimos que me dan.
