"Porque tú y yo la escribimos"

CAPÍTULO 2: "Reflexiones"

Akane lloraba en su habitación sin tregua. Kasumi intentaba convencerla para que le abriera, pero la chica no quería ver a nadie, Kasumi entendió que por esa noche era mejor dejarla descansar.

Ranma se sentía terrible, otra vez había echado todo a perder, no entendía como lograba herirla siempre, desde luego no lo había hecho a propósito, sus padres se despidieron, al menos Nodoka sabía que lo mejor era marcharse a su casa, hace dos días que había sido reparada, pensaban mudarse la próxima semana, pero decidió adelantar la mudanza porque la vergüenza no la dejaba en paz. Soun no tuvo más que aceptar, recogieron sus exiguas pertenencias y se retiraron. Ranma subió una vez más por la ventana de la habitación de su ex prometida, sin abrirla y observó a la chica de espaldas sujetando fuertemente su almohada, acostada boca abajo, aun vestida con ese hermoso vestido, pero descalza, colocó su mano en la ventana queriendo despedirse, pero no pudo hacer más que eso.

-"En verdad hoy te veías muy hermosa… lo siento Akane" –y se fue a su casa


Pasaron unos días, Akane y Ranma no habían vuelto a encontrarse ni a hablar, era tan extraño, sus padres y él se habían mudado desde esa noche y habían perdido cualquier tipo de contacto.

Akane se la pasaba entrenando como si no hubiera un mañana y por las noches caía rendida a llorar en los brazos de su fría almohada.

Soun había conversado días atrás con ella, pero la chica era tan obstinada y determinada que no le quedó más que aceptar su decisión, aun así su padre tenía fe en que ellos encontrarían un momento para el perdón y estarían juntos de nuevo, pero espacio, era quizá lo que ahora más necesitaban.

Esos días fueron de intensa reflexión para Ranma, sabía que el rompimiento era absolutamente culpa suya, la había herido. A pesar de esa distancia no podía dejar de pensar en ese acercamiento que tuvieron en el baile de graduación.

Sentir los latidos de su corazón al compás de los suyos y luego ese abrazo, esa cercanía, respirando su aliento y ese casi beso.

¿Por qué tenía que ser como era? ¿Por qué no podía ser más atento con ella? ¿Por qué a pesar de todo lo que sentía por ella, levantaba ese muro de orgullo ocultando la verdad? La verdad que sólo su corazón sabía.

Recordaba su sonrisa y cada una de las veces que caminaban juntos rumbo a la escuela. Sentía un vacío profundo que dominaba todo su ser, su semblante era apagado, echaba de menos a esa marimacho, más de lo que podía admitir, era tan extraño, después de tres años no verla, no escucharla, no hacerla enojar y que le diera su merecido lanzándolo por los cielos, o ver esa mirada tierna de niña que sólo ella tenía… esos ojos grandes y luminosos de color avellana, esa compañía que era la única sincera que pudiera recordar.

–Akane –suspiró y tomó la fotografía que aún conservaba desde aquella vez que fue a Jusenkyo aventurado en compañía de sus amigos para librarse de su maldición.

Salió de sus pensamientos, cuando escucho la puerta de su habitación abrirse y una dulce y cálida voz lo llamaba.

–Hijo… sé por lo que estás pasando, la extrañas mucho, déjame darte un consejo –se sentó junto a él en el borde de la cama. El chico bajó la mirada. –Cuando una chica está molesta con su novio, se siente profundamente herida y lo único que desea es mantenerse alejada de él, pero en algún momento desea que las cosas mejoren y que su chico la busque y la reconquiste.

–Mamá yo no… –expresó tímidamente.

–Debes disculparte con ella y borrar ese mal momento que le hiciste pasar, debes recuperar su confianza.

–Pero mamá… -resopló.

–Anda hijo, ve a verla y de una vez haz las paces con ella. –lo miró transmitiéndole toda la confianza y el valor que el chico necesitaba.

Su madre tenía razón, debía dar su brazo a torcer, por una vez, esa marimacho no le hablaría jamás si él no se disculpaba.

Ranma le sonrió y se fue, corrió a toda velocidad hasta la casa de los Tendo, tocó y fue recibido por la dulce Kasumi.

–Ranma, que milagro tenerte por aquí, me alegro que hayas venido a visitarnos –le dio el pase mientras le sonreía.

–Eh… si han pasado muchos días –le sonreía mientras se rascaba la cabeza.

–Siéntate, ahora mismo te sirvo él te –añadió amable.

–Muchas gracias Kasumi… pero yo eh… yo –tartamudeaba.

–Oh ya veo, Akane está entrenando en el Dojo.

Ranma le agradeció con la cabeza y se dirigió hasta el Dojo, entró y observó a la chica de cabellos azules lanzando patadas al aire, esta se detuvo intempestivamente y se secó el sudor con una toalla, se giró para salir, pero se topó de frente con el chico de cabellos azules quien la miraba con vergüenza.

–Ran…ma ¿Qué haces aquí? –le cuestionó con el entrecejo fruncido.

–Hola Akane yo… yo vine porque… -empezó a divagar juntando sus dedos.

–Bueno fue bueno verte, con permiso –comenzó a intentar huir, pero el chico la detuvo del brazo.

–Espera… vine a hablar contigo –le retuvo con determinación.

Sin darle la cara –No tengo nada que hablar contigo, todo quedo muy claro entre nosotros.

Ranma en un movimiento muy rápido se posicionó frente a ella y le tomó de los hombros.

–Akane… no era mi intención decir esas cosas, disculp… –fue interrumpido por la chica.

–Ranma no es la primera vez que me lo dices, no me importa más, vete no quiero hablar más de eso –le desvió la mirada.

–Akane… yo sé que siempre arruinó todo, pero la verdad es que yo… yo –por un momento Akane decidió ponerle atención, pero el chico de la trenza sólo enredaba las palabras.

–Ranma, estoy muy molesta contigo, demasiado molesta, pero no se puede esperar más de ti

–Akane… no yo no he terminado de hablar, deja que te explique –intentó convencerle.

–No hace falta que trates de disculparte, esas palabras salieron de tu corazón por inercia, porque aunque me moleste son verdad, no soy femenina, no sé cocinar, no sé nadar, no soy tan bonita como Shampoo o Ukyo, ni tengo el cuerpo tan desarrollado como ellas, soy marimacho, a decir verdad para lo único que soy buena realmente es para las artes marciales… y aun así no soy tan fuerte como alguna de tus prometidas –de sus ojos empezaron a brotar lágrimas.

–No, no Akane yo… -la chica salía del Dojo con su rostro húmedo de llanto, el chico corría detrás de ella, la siguió varias cuadras hasta que finalmente la alcanzó y le tocó el hombro. La chica que aun lloraba se detuvo finalmente permaneciendo estática sin atreverse a girarse para mirarlo a la cara.

–Ninguna de esas palabras son ciertas, jamás las he dicho de corazón, Akane tu eres… tu eres –"Demonios porque me cuesta tanto decir lo que siento" –respiró profundo para poder aventurarse a sincerarse por primera vez. –Akane yo no soy bueno con las palabras, pero… pero lo único que quiero decirte es que… yo no quise lastimarte de verdad, tú en verdad… eres una chica muy… especial –Akane se sonrojó de inmediato y empezó a sentir su corazón acelerarse, sus pupilas se dilataron.

– ¿Lo dices en enserio Ranma? –se giró finalmente.

–S-sí –dijo nervioso.

–Ran…ma –ambos miraron al suelo muy ruborizados.

De pronto escucharon un desfile de las conocidas chicas locas con su usual inoportunismo clásico, haciendo su entrada triunfal, la chica lo miró de soslayo…

–Akane te veo mañana a la misma hora –con la mano se despidió y comenzó a saltar por los tejados del vecindario para evitar encontrarse con las locas.

La chica continuó su camino a la casa, sus piernas parecían flotar, todo su cuerpo se sentía tan ligero. Llegó a su casa y ni siquiera escucho la voz de Kasumi que la invitaba a cenar. Subió las escaleras y cerró la puerta de su habitación tras de sí, sin apartarse de ella.

–Ranma me dijo que era especial –una gran sonrisa se dibujó en sus labios –Ranma tú también eres muy especial, tu eres muy especial para mí… ojalá pudieras fijarte en mi algún día –tomó un baño y se acostó a dormir.

Ranma había planeado visitarla al día siguiente, presentía que Akane ya lo había perdonado y deseaba que todo fuera como antes, aunque no lo admitía deseaba seguir siendo el prometido de Akane y poder verla todos los días.


Amanecía en Nerima, el despertar de la chica se aceleró por la entrada de los rayos del sol por su ventana y golpearon sutilmente el rostro de la peliazul, bostezó y lentamente fue abriendo sus ojos, después de unos leves estiramientos.

Entonces recordó lo que hace varios días ocurrió en el baile de graduación, inconscientemente bajó la guardia al conversar con Ranma el día anterior… –Suspiró sonrojada

–Estaba tan molesta que no quería recordar ese momento tan hermoso –nos abrazamos, no nos importó la presencia de los demás, ni si quiera la de nuestra familia de locos, estábamos sólo él y yo… –suspiró nuevamente – ¿Será posible que Ranma quisiera besarme esa noche? –se preguntaba para sí.

Curiosamente Ranma estaba pensando en lo mismo al despertar en su habitación de la casa de su madre.

–Akane, se veía tan bonita… no en realidad ella estaba hermosa –se palmeó las mejillas y negó con la cabeza –Demonios, que rayos me está pasando me estoy convirtiendo en un ridículo romántico empedernido.


Reunidas en el NekoHanten, tres chicas sostenían una conversación apasionada bebiendo un delicioso té.

–Mi Ranma estuvo muy cerca de esa niña tonta de Akane Tendo, tenemos que desaparecerla –expresaba muy incómoda la rosa negra.

–Estoy de acuerdo chica violenta y fea no quedarse con mi Airen, Shampoo no permitirlo –anunció la hermosa amazona.

– ¿Qué haremos chicas? A decir verdad, ellos se veían bastante felices, como una pareja enamorada, quizá debemos aceptar que Akane nos ganó la partida –decía Ukyo desesperanzada, mientras se inclinaba y ponía sus codos en la mesa.

–Jo jo jo… está bien cocinera, si deseas salir de la competencia, para mí mejor, yo seré quién se quedé con el corazón de Ranma-sama.

–De ninguna manera Kodashi, es sólo que no sé qué más hacer para que Ranma dejé de pensar en Akane.

–Tener que hacer que ellos se alejen, yo nunca renunciar a mi Airen, antes eliminar a chica fea. Aunque… ella enojarse y terminar con Ranma ¿No lo recuerdan? –una maliciosa sonrisa se dibujó en la amazona.

–Es verdad, lo único que tenemos que hacer es mantenerlos alejados y evitar que avancen, j ojo jojo –las risas dementes de Kodashi no se hicieron esperar.

Al día siguiente Akane amaneció con un semblante completamente distinto a los días anteriores se le veía muy contenta, como hace mucho tiempo no.

–Hola buenos días –saludaba a su familia.

–Buenas días hermanita, me alegra verte tan feliz –le obsequiaba una dulce sonrisa su hermana mayor.

–Claro que está feliz, ayer hizo las paces con su amado Ranma –reía de lado la mediana de la Tendo.

– ¿De qué hablas Nabiki? –le reprendió sonrojada.

– ¿Es verdad Akane?... no sabes lo que me complace que hayas arreglado tus diferencias con tu prometido, hija es necesario que ya no esperen más, deben casarse lo antes posible –interrumpió salido de la nada el patriarca de los Tendo.

–No papá, no exageres, es verdad que Ranma y yo hablamos ayer, pero sólo somos amigos, amigos como siempre y por favor te voy a pedir que olvides el tema del compromiso ambos iremos a la Universidad y… –no pudo terminar porque fue interrumpida por su padre.

–Hija, por eso mismo, en la Universidad las personas comienzan a madurar y cambiar. No estarán en la misma facultad… –la tomó de los hombros.

–Sé perfectamente a lo que te refieres papá, pero no hay de qué preocuparse para que apresurar algo que quizá jamás ocurra.


CONTINUARÁ…

Muchas gracias por haber leído, quiero agradecer a todas las personas que se tomaron la molestia de dejar comentarios, mil gracias a , ElvisF231, Alisson, litapaz, Bonita, Navikivu, así como todos los lectores silenciosos, gracias a los que le pusieron favorite y follow a esta historia; les mando muchos saludos a todos. Este capítulo estuvo cortito, el siguiente es bastante largo. Les quiero comentar que ya tengo listo el siguiente capítulo lo subiré pronto para que estén al pendiente, la relación de Ranma y Akane va a empezar a tener avances, pero hasta allí les diré.

Hasta pronto.