Justamente hace un día, la boda de Bill Weasley y Fleur Delacour había quedado arruinada debido a una bandada de mortifagos. Hechizos a diestra y siniestra eran lanzados por doquier, los invitados fueron desapareciendo. El trío de oro igualmente lo hizo, solo que esta vez había alguien más acompañándolos…

Era justamente el joven rubio, sumergido en la cama del difunto Regulus Black. La ventana estaba abierta de par en par, sin intenciones de querer cerrarse por sí sola. Una corriente de viento silbante y helado se colaba por ella, pero al ojigris no le importaba el frió aire. A decir verdad, le encantaba el frío.

En esos momentos se encontraba despierto, no había podido volver a conciliar el sueño después de que Granger había cerrado la puerta diciendo que cuidaría de él. Aun no sabía que significaba eso. ¿Cuidarlo físicamente o…? Como sea, no había podido dormir, algo que tampoco le molestaba.

En el lugar de la molestia, estaba un miedo atroz, una preocupación desgastante y una paranoia absoluta. ¿Qué demonios había hecho? O mejor dicho ¿Qué demonios dijo? Fue algo completo de lugar, palabras que él prometió encerrar en sus labios y mente. No quería ni imaginar un segundo que le pasaría si lo encontraran. Sería el fin.

Se incorporo hasta quedar a la altura de que toda su espalda se apoyara en la cómoda de la cama. Aunque no le importaba el frío, ni siquiera lo sentía. En vez de eso, sentía un autentico ardor en todo su cuerpo y sentía calor. Esa marca grabada a fuego en su piel, le causaba picor y este se extendía por todo su cuerpo; además todo el cuerpo le dolía. Lo habían torturado al estilo mágico y muggle. Esto lo había hecho ese mugroso de Greyback. Lo había pateado hasta el cansancio y tenía una fuerte punzada en su estomago. La espalda tenía rasguños hechos por la varita de su loca tía, Bellatrix. Con sumo cuidado y tardándose un poco, se saco el saco se fue desabrochando su camisa blanca y haciendo muecas de dolor se fue despojando de ella. Su abdomen quedo a la vista de la oscura habitación y mientras dejaba que el aire le diera en su espalda algo de frescura, se paso una mano por el cabello, tomándolo con fuerza para después soltarlo con desdén. Estaba completamente desesperado y nervioso. Sabía que nadie en esa casa lo deseaba, era una mala presencia. Si con Potter estaban en peligro, con él allí era un genial augurio de muerte.

Cuando aquel elfo domestico vino a dejarle comida, muy bien preparada por cierto, había escuchado algo de una votación y que era una mala idea tenerlo allí. Claro, hasta Draco lo sabía. Solo les traería más problemas de los que ya tienen. Lord Voldemort se hacía cada vez más fuerte con cada respiro que daban los más débiles.

Se recostó boca abajo, para evitar lastimar su espalda y miró la ventana deseando estar muy lejos de allí. Lejos del mundo, un rincón donde solo estuviera él. Donde sí dice algo, solo retumbe en las paredes y vuelva hacía él. Donde nadie sepa sus secretos.

La mañana fue lluviosa y no era de sorprenderse. Desde la madrugada, enormes gotas cayeron con fuerza por todo Londres, hasta los muggles sabían que eso no era muy normal. Apenas estaban en verano y ya tenían que sacar del closet paraguas, abrigos gigantes y botas de agua.

Harry fue el que despertó primero y estuvo revisando el cuarto de Sirius. Después fue Hermione, porque ni de broma Ron se levantaría por sí mismo. La chica había dormido en el sillón y lo primero que hizo al despertar fue ir a ver al cuarto donde descansaba Malfoy. En el camino fue acomodando su trenza de lado y ajustando sus jeans. Al subir se encontró a Harry que le recordó que no tardara con "ese".

Hermione abrió la puerta con sumo silencio y se dio cuenta que ya había despertado. Sin embargo, parecía que apenas lo iba haciendo, pues estaba sentado en la cama y agarraba algo del suelo. Hermione imagino que era su camisa, pues lo primero que vio al entrar fue la espalda desnuda y llena de heridas del chico. Sin saber porque, se ruborizo un poco y contuvo la respiración, mientras veía como en un abrir y cerrar de ojos, Draco ya tenía la camisa puesta. Hermione lamió sus labios para empezar a hablar, pero la voz de Draco que ya no era arrastrada, si no cansada dijo:

-¿Jamás te dijeron que es de buena educación llamar a la puerta, Granger?

Draco se dio media vuelta para mirarla por el hombro, esperando que la castaña digiera algo. Ella solo carraspeo y dijo en tono firme:

-Creí que estabas dormido. No tengo un itinerario de cuando despiertas, Malfoy.

Él la miro por un instante y a Hermione le pareció ver una risa de gracia cuando volvió la cabeza para poner sus zapatos.

-¿Tu me quitaste el saco y la corbata?

-Estabas sin corbata ayer y si, te quite el saco. Volví en la noche para hacerlo, porque ardías en temperatura.-dijo Hermione, mientras iba hacía Draco para quedar frente a él.-…temperatura que al parecer ya no tienes.-continuó, cuando llego a la altura del chico y como ayer, le coloco la parte de atrás de su mano en la frente y mejillas.

-¿Te fascina hacer esto, no?-preguntó Draco mientras miraba a Hermione desde abajo y sentía la mano de la chica.

-Cierra la boca. ¿Puedes mantenerte en pie?-dijo Hermione, separándose de él y poniendo las manos en jarra.

-Estoy jodido, pero no estúpido Granger.-contestó Draco, mirando a la chica y poniéndose de pie. Sonaba ahora como el viejo Draco de aquellos ayeres.

En cuanto se puso de pie, Hermione dejo caer los brazos a los costados. En todo el tiempo que no lo veía, había crecido mucho y su altura, no la intimidaba, la sorprendía. Era igual de alto que Ron.

-Bien, entonces camina y baja a desayunar.-dijo Hermione rodeándolo y yendo hacía la puerta.-

-¿Y Potter y Weasley?

-¡HERMIONE!-se escucho en ese mismo momento un grito unisonó.

-Ahí tienes tu respuesta…-suspiro la chica, cerrando los ojos mientras se giraba.

Draco escucho los pasos de la chica y un nuevo grito, que de seguro era de Weasley y hasta ese momento reflexiono que definitivamente el nombre de "Hermione" sonaba bien.

Cuando ella llego abajo, vio a Harry y Ron al pie de la escalera y dijo:

-Si vuelven a gritarme como si fuera su maldita sirvienta, les daré un golpe a los dos.

-No te gritaríamos si no te tardaras tanto.-dijo Ron, malhumorado por haberse despertado tan temprano.

-Fueron 5 minutos, Ronald.

-Como sea, mi papá acaba de mandar un Patronus. Con la muerte de Scrimgeour todo el mundo se volvió loco y tienen a funcionarios del Ministerio en toda la casa. Pero se van a dar una escapada en cuanto puedan.

-Es algo totalmente ridículo que vengan. Solo se van a meter en problemas por algo que ni siquiera es importante.

-Hermione, vamos a decidir si Malfoy se queda aquí o…

-¡O NADA! ¿Cómo pueden pensar en tan siquiera sacarlo de aquí? Además, los mortifagos que nos siguieron ayer en la cafetería no solo te buscaban a ti, también a él. Si encuentran a Dra…Malfoy, harán que digan donde estas.

-No lo haría si no fuera un traidor…-empezó Harry.

-No lo haría si no lo corriéramos.-aclaró Hermione que dio a sus dos amigos su mirada digna de Minerva McGonagall.

Con paso decidido paso de largo a los dos para dar entender el fin de la conversación y estaba a punto de ir directo a la cocina para buscar a Kreacher, cuando los tres levantaron la vista al escuchar algo. Draco iba bajando las escaleras, con una mano en la espalda y la otra en el barandal, para evitar caerse.

-Te pregunte si podías caminar…-dijo Hermione cansadamente y fue hacía él para ayudarlo pero Draco la denegó con un movimiento de mano.

-Estoy bien…-dijo él molesto.

-Tú no estás bien y debes volver a la cama.-dijo Hermione que se interpuso entre él y el camino.

-Tú me dijiste que bajara a desayunar…

-¿Y desde cuando me haces caso? Vuelve a la cama, estaba a punto de conseguir el Dictamo…

Draco miro primero sus grandes ojos marrones y después sus labios que estaban apretados. Pareció entender que lo decía enserio.

-Tengo hambre, Granger. Y quiero comer.-dijo Draco testarudo.

-Vamos Hermione si se quiere romper una pierna que lo haga…-dijo Harry

-Lo llevaríamos a San Mungo y nos ahorraría el deshacernos de él.-dijo Ron.

Hermione miro primero a Draco con reproche y se dio cuenta de algo más. Sus ojos tenían un brillo plateado durante las noches, pero en las mañanas eran grises mate. Aun así eran muy impotentes e hipnotizantés. Después de observar a Draco, miro a Harry y Ron que miraban a Malfoy como para querer matarlo con las pupilas.

-Los tres me van a causar un verdadero dolor de cabeza y cuando lo hagan voy a estallar y comenzaré a golpearlos.-los amenazo mientras bajaba las escaleras y se metía en la cocina.

Minutos más tarde los tres chicos aparecieron por la cocina y como si lo hubieran llamado a gritos, el feo elfo domestico apareció diciendo a alabanzas:

-¡SEÑOR MALFOY! Tenga muy buenos días, ¿Qué le sirvo de comer…?

-Kreacher si no te largas en este momento, te daré unas buenas patadas que ni Merlín te las quita.-contestó Draco mientras se sentaba en una silla y le daba una mirada dura al elfo. Este en lugar de ofendido o asustado, le estallaron los ojos como si en mucho tiempo no hubiera recibido una amenaza y se alejo alegremente.

Hermione miro con tristeza a Kreacher y luego le dijo a Draco con voz severa y regañona:

-Juro que si vuelvea a tratarlo así te saco los ojos con la varita.

-A Ellos les gusta que los traten así…-dijo Draco.

-¡JA! Buena suerte en hacérselo entender.-dijo Ron que estaba cruzado de brazos.

-¿Lo ven? Ahora tienen algo en común. Criticarme porque me preocupo por el bienestar de esos pobres elfos…-dijo Hermione rodando los ojos.

-Por favor Hermione, te lo he dicho hasta el cansancio…

Draco escuchaba la voz de Ron como un eco. Observaba a Hermione, de nuevo apretando los labios y rodando los ojos de vez en cuando. ¿Le preocupaban los elfos? Y en especial ese que la llamaba Sangre Sucia. Ahora entendía porque ella era quien se preocupaba por él. Era su nobleza. Su pura y verdadera nobleza. Siempre creyó que era una seguidora de las reglas insoportable amargada. Pero ahora veía una capa más en ella, que la volvía…una linda chica.

-Bueno, no estamos aquí para discutir la P.E.E.D.O de Hermione. Estamos aquí porque Vold…

-¡NO!-dijo de repente Draco, sacando de sus pensamientos a la joven delante de él.

Tanto Harry como Ron y Hermione lo miraron absortos y con el entrecejo fruncido.

-¿Por una vez en tu vida, podrías dejar de decir su nombre?

-No le tengo miedo Malfoy…

-No es por eso, Potter. Fue por eso que ayer Dolohov y Rowle nos encontraron. El Señor Oscuro coloco un hechizo Tabú en su nombre. Cualquiera que lo diga ahora, en menos de un minuto estará rodeado de mortifagos.-explico Draco mirando de reojo a Hermione. Parecía querer descubrir algo de asombro por parte de ella.

El Trío se intercambio una mirada e inmediatamente Hermione dijo:

-Harry, enséñale el Guardapelo…

-¡¿Qué?!-dijeron Harry y Ron.

-Que le des el Guardapelo…

-¿Por qué?

-Harry…

-Hermione…

-¡Harry James Potter, dale el maldito Guardapelo!-grito Hermione.

Harry miro a Ron y este le dio una mirada de "Si no lo haces, ella te matara", así que de sus vaqueros el ojiverde saco un especie de gran collar de oro, donde tenía grabado en una de sus partes, una gran S. Como Harry no dijo nada, Hermione se lo arrebato y se lo mostró a Draco:

-¿Sabes quién puede ser R.A.B?-preguntó, mientras abría el guardapelo y le mostraba el pedazo de papel.

Los dedos de Draco tomaron la nota y por un segundo chocaron con los de Hermione. El fino roce de los dedos blancos del rubio hizo que un choque eléctrico subiera por su mano y su presión cardiaca aumentara. Eso no era normal.

Los tres miraron como Draco leía la nota y analizaba. Hermione lo observo con detenimiento, no porque quería que se apresurara, más bien para ver como se concentraba. Era gracioso. Se llevaba el dedo pulgar a los labios y lo mordisqueaba débilmente. Parecía un niño chupando una paleta. Además tenía esa manía de levantar solo una ceja.

-Bueno, creo que es muy obvio…-dijo después de un rato.

-¿Qué es obvio?.-dijo Ron.

-Esto es obvio que pertenece a Salazar Slytherin. Y según veo esta casa era de los Black. Entonces ahí ya tenemos una letra. La B. Y en el cuarto donde desperté es de un tal Regulus Arcturus. Listo. Regulus Arcturus Black, es R.A.B.-Draco dejo el Guardapelo con la nota en la mesa y de nuevo busco el rostro de Hermione para buscar una mezcla de asombro. Y la encontró y no solo eso. Una sonrisa. Tuvo que quitar la vista bruscamente. No, no la quería ver sonreír. No podía. Tenía el don de sonreír y se le marcara ese hoyuelo. No podía soportar esa sonrisa. La sonrisa de Hermione Granger.

Harry y Ron volvieron a darse una mirada y ambos salieron de la cocina, directo a las escaleras. Hermione lo vio irse y comenzó a reír débilmente.

-¿Qué es tan gracioso?-dijo Draco, aun sin mirarla.

-Que se enojen.-dijo Hermione divertida.

-¿Por qué?

-Porque saben que fuiste más astuto que los dos juntos.-dijo Hermione captando los ojos grises de Draco.

Tal vez fue el ambiente relajado o la cuestión de estar los dos solos, pero cuando Draco levanto la mirada y se encontró con su cara risueña, le dio lo más cerca a una sonrisa que tenía. Pero eso no importa, la cuestión es que ambos se brindaron una sonrisa.

Bueno, aquí lo tienen. Lo sé imaginar a Draco sin camisa para dormir es lo más lindo que puedas imaginar (además de sexy)

Espero seguir escribiendo, y si tengo algunos retrasos es porque la tarea y no sé si me voy a mudar. Pero no se preocupen este fic no quedara abandonado, me está encantando. No olviden dejar un comentario si les gusto. Nos Leemos luego

L.E