Red Moon
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Capitulo
II
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Konoha era un pueblo medianamente grande, apenas comenzaba a desarrollarse pero contaba con un colegio al que asistían estudiantes no sólo del lugar sino de otras aldeas pequeñas o haciendas más alejadas. Sakura conoció a Sasuke allí.
A ella le gustaba aprender, día a día leía libros de texto y ocasionalmente novelas, aunque estas últimas a escondidas de su tutora. Sakura tenía una actitud muy fuerte; si hablaba todos la oían, si ella deseaba algo no paraba ante nada para conseguirlo, y también tenía una iniciativa como pocas personas. Shizune solía decir que a Tsunade le agradaba fomentar a Sakura con todo ello porque ella era una chica de buen corazón y Tsunade la veía como a una hija.
Como muchas de las alumnas, ella se sintió atraída por el atractivo nuevo estudiante, Sasuke Uchiha. Sakura incluso llegaría más lejos y diría que se enamoró a primera vista. De qué otra manera podía explicarse sino el fuerte latido de su corazón que parecía salirse de su pecho; la corriente eléctrica que le recorrió todo el cuerpo cuando él la vio por primera vez o aquella sensación tan familiar como desconocida que ambos sentían cuando estaban juntos.
Sakura tenía un carácter fuerte y determinado pero también era una romántica.
Sasuke se mantuvo solitario desde el momento en el que llego, eludía a cualquiera que intentara acercarse a él de maneras groseras o simplemente ignorándolos. Sakura no había intentado nada por esas mismas razones, pero tan en contacto con sus emociones como ella estaba no podía no decirle lo que sentía.
Sakura deseaba ser una compañía para el solitario chico, una amiga y si él lo permitía mucho más.
Ella lo confrontó con todo el valor que tenía y le declaro su amor, él se mantuvo en silencio por un momento que a Sakura le pareció una eternidad; Sasuke le agradeció pero ni siquiera había volteado a verla, él continuó su camino como si ella no estuviera allí sin decir nada más.
Sakura quedo notablemente afectada después de eso, cuando llegó a casa se dirigió a su cuarto sin escuchar a la preocupada Shizune que estuvo aguardando horas a que llegara.
El día siguiente Sakura no sabía cómo encarar a Sasuke, estaba avergonzada pero después de una noche de profunda meditación, ella estaba segura de que no se daría por vencida con sus sentimientos. Sakura fue a clases con fuerzas renovadas y sintiéndose invencible.
Cuando Sasuke arribó como todas las mañanas a clases con paso tranquilo ausente en sus pensamientos, Sakura no perdió tiempo y se acercó a él para saludarlo pero fue grande su sorpresa cuando lo vio frente a frente y él le apartó la mirada, no como hacía con todos los demás expresado corporalmente que no deseaba atención alguna, sino que con un leve tinte rosado en las mejillas que tanto Sasuke como Sakura conocían el significado.
Ambos compartían los mismos sentimientos.
Pero ahora, todos los recuerdos que Sakura guardaba y atesoraba de Sasuke se sentían lejanos, la angustia y desesperación se adueñaron de cada memoria volviéndolos amargos y mortificantes al sólo pensar que nunca más podría estar nuevamente junto a él.
"¿Sakura-san?." La joven de ojos verdes rápidamente con la manga de su ropa se quitó las lágrimas de su rostro.
"Tamaki." Sakura se levantó de la cama y fue a abrir la puerta de la habitación.
"Lamento molestarla" Se disculpó. "¿No bajará a desayunar?".
Sakura tiró del brazo de Tamaki introduciéndola en la habitación.
"¿Prepararon los caballos?".
En el tiempo que Tamaki tuvo para conocer a Sakura podía asegurar que ella era una chica de buenos sentimientos, desde el momento que Sakura llegó a la mansión Uchiha parecía como si con ella llegaran nuevos aires que intentaban quitar el pesado ambiente que siempre hubo en la casa. Verla de esta forma le estrujaba el pecho, Sakura estaba con la cara húmeda y los ojos hinchados, desesperada por encontrar alguna señal de Sasuke.
"Madara-sama quiere que usted coma algo, no la dejará salir sino lo hace". Sakura gimió frustrada. "Por favor baje, si Sasuke-san la viera así se preocuparía mucho". La joven tomó un pañuelo de su bolsillo y se lo extendió a la joven de ojos verdes.
Lo último que Sakura deseaba era convertirse en una carga para ellos, todos estaban profundamente preocupados por Sasuke y ella no se convertiría en otra preocupación.
Sakura tomó el pañuelo quitándose lo que quedaba de sus lágrimas y dijo. "Vamos".
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El viaje a Konoha no era tan pesado como lo recordaba, o quizás fuera la ansiedad de llegar a su casa que lo mantenía enfocado en otra cosa.
A Itachi le recorrió un corriente de nostalgia cuando observó las viejas calles por las que caminaba cuando era pequeño, también fue una grata sorpresa ver como Konoha iba adquiriendo el aspecto de una cuidad.
No le había costado mucho encontrar un transporte que lo llevara a la mansión a pesar de ser una ruta descuidada y casi imposible de transitar, sobre todo en la época de invierno. Era un viaje largo y al conductor de la carreta no le faltaron temas de conversación, tampoco ocultó la gran curiosidad que sentía hacía su persona al llenarlo de preguntas que él supo como eludir.
"Es extraño ver gente que quiera ir a las tierras del clan Uchiha, sobre todo después de lo que sucedió hace años". Itachi observó al hombre con profundidad, más este parecía no tener intención de quedarse callado.
"Pasan muchas cosas extrañas allí y no es un lugar agradable, muchos trabajadores se fueron por eso y hace unas semanas desapareció el sobrino del dueño junto a otros dos muchachos". Itachi se mantuvo en silencio pero ante el último comentario dejó que el hombre continuara ablando libremente y hasta hizo un par de preguntas sin aparente interés.
"Bueno, algunos de nosotros creemos que se perdieron en una tormenta, mi esposa cree que el chico huyó porque no quería casarse con su prometida." El hombre soltó fuertes carcajadas. "Pero… mi padre cree…" Pereció perder el humor previo sin embargo intentó reír sin humor verdadero. "Él es un anciano supersticioso y se deja llevar por su imaginación".
Desde entonces el hombre guardó silencio e Itachi tampoco intentó que hablara más.
Conforme se acercaban a su destino Itachi comenzó a vislumbrar su antiguo hogar a la distancia, no había ningún cambio aparente, estaba tal y como la recordaba desde el día que se fue; aún conservaba su imponente tamaño, sus altas y fortificadas paredes continuaban firmes; salvo que ahora el techo y el jardín estaban cubiertos por nieve. El conductor de la carreta lo dejó en las graderías y se despidió amablemente.
Itachi cogió su maleta y subió por las amplias gradas; toda la casa estaba tranquila y le daba la sensación de que ninguna persona vivía en el lugar; hubiera vuelto sobre sus pasos para marcharse si no conociera que la casa siempre transmitía esa sensación fantasmal.
Tocó la puerta como cualquier visitante, intentó no poner atención a la ansiedad que comenzaba a formarse en su pecho.
Pasaron unos minutos antes de que alguien abriera la puerta. Itachi reconoció inmediatamente a la anciana que salió a recibirlo; sus ojos parecieron no reconocerlo a primera vista pero unos segundos después ella lo abrazó atónita y con la vos quebrada le dio la bienvenida.
"Itachi, estoy tan feliz de volver a verte".
Después de mucho tiempo en el que había ignorado y reducido cualquier emoción o sentimiento hacia su hogar, Itachi se permitió sentir la emoción de estar en casa nuevamente; el olor familiar de Neko-baa y el cálido abrazo que le transmitía cariño y añoranza como el de una madre lo inundó por completo. Itachi se mantuvo quieto, cerró los ojos y después de tanto tiempo por fin se sintió en casa.
Neko-baa lo hizo entrar a la casa. "¿Hace cuanto llegaste? ¿Qué sucedió contigo todo este tiempo? ¿Por qué nunca enviaste una carta siquiera?".
Itachi estaba incomodo por tantas preguntas.
"Llegué a Konoha la noche pasada". Le dijo para que se calmase.
Era de mañana pero el cielo estaba gris y las fuertes brizas invernales azoraban la región sobretodo en el territorio del clan Uchiha, por estas razones cerraban todas las puertas ventanas y cortinas en la casa, así conservaban el calor.
La casa estaba oscura pero las luces tenues de lámparas alumbraban algunos sectores, desde el recibidor Itachi podía ver y sentir el calor de la chimenea en la sala.
"Me llegó una carta" Continuó hablando. "Vine por Sasuke".
La expresión facial de Neko-baa cambió al instante.
"¿Una carta?" Preguntó confundida. "Pero nadie sabía dónde estabas".
Itachi suspiró. "Madara siempre supo donde".
Neko-baa arrugó la cara aún más confundida. "Nunca dijo nada".
"Esa fue decisión de Itachi". Neko-baa e Itachi alzaron la cabeza hacía la parte superior de las escaleras, allí estaba Madara alzándose sobre su imponente figura. Comenzó a descender por las escaleras lenta pero amenazantemente sin quitarle los ojos de encima a Itachi.
Madara observó con gran interés al joven frente a él.
"Itachi no quería tener ningún contacto con nadie de aquí, únicamente hice lo que me pidió". Le informó a Neko-baa con simpleza.
Itachi quien se había mantenido sereno todo el tiempo entabló un enfrentamiento al escuchar a Madara.
"¿Qué sucedió con Sasuke?" Preguntó directo y conciso. Esa era la única razón por la que estaba allí.
Madara volteó por primera vez hacia Neko-baa y le ordenó preparar una habitación para Itachi. La anciana notó la clara hostilidad que había entre ambos hombres, no quería marcharse y dejarlos solos, fue Itachi el que le pidió sin rodeos que los dejara a solas y la anciana no tuvo más opción.
"Pasó más de un mes desde que Sasuke desapareció" Dijo Madara. "No tengo que explicarte qué significa el que no haya aparecido hasta ahora". Las palabras de Madara eran certeras y no tenían emoción.
Itachi endureció la mandíbula mientras que sus fosas náceles se dilataron.
"Sasuke desapareció y tú no tenias la intención de informarme de nada".
"¿Y cómo te enteraste?". Madara parecía divertido y que no le importaba su molestia.
"Sakura Haruno". Respondió. "¿Qué le pasó a mi hermano?" Demandó con más fuerza.
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Madara siempre conservó algo de desdén por la familia de Fugaku.
Itachi aparecía después de más de una década demandándole cuentas, como si él tuviera alguna obligación o deber que cumplir. Bastante había hecho ya al acobijar y asegurarle un futuro a Sasuke después de que Fugaku y su esposa hubieran muerto.
Madara fue a su estudio con Itachi siguiéndole los pasos, una vez allí se sirvió licor para refrescarse la garganta.
No le extrañaba que Sakura de alguna manera hubiera conseguido la dirección de Itachi, probablemente esculcando es su estudio, su aroma persistía allí pese a que ella no estuviera, aunque qué parte de la casa ya no conservaba el aroma de ella.
Sakura no podía quedarse sin hacer nada aparentemente, sería muy duro para ella afrontar que Sasuke probablemente ya estuviera muerto.
"Sasuke tenía que alejarse". Dijo Madara con un significado que Itachi logró entender.
"Explícate".
"Sasuke estaba a punto de hacer lo mismo que tú". Dijo él volviendo a adquirir una expresión casi divertida en el rostro. "Supongo que no olvidaste lo que hiciste con tus padres". Tomó otro trago.
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Después de desayunar Sakura fue al establo a ver a los caballos, tres de ellos estaban listos para salir en cualquier momento.
"Madara-sama dice que habrá una tormenta esta noche". Sakura dejó de preparar su bolso y volteó a ver a Karin. "Ranji y Fukuro fueron al pueblo y sólo Zetsu te acompañara". Le informó la pelirroja. "Ten cuidado".
Sakura se mostró agradecida hacía Karin y sonrió cálidamente.
"Karin, hay algo que quiero preguntarte". En los últimos días había algo que venía dándole vueltas a la mente. Karin asintió para que continuara.
"Sasuke-kun no me dijo mucho". Comenzó. "Yo quiero saber qué paso con este lugar. Tsunade me dijo que antes mucha gente vivía aquí, también que era una de los clanes más ricos".
Sakura no había tenido verdadero interés en saber cuál era el pasado de la familia de Sasuke, sobre todo porque a él no le gustaba hablar de ello y Sakura no quería recordarle algo que lo hacía sufrir. Sin embargo, ahora no podía estar sin saber la realidad de esta familia, había algo que le decía que debía tener la guardia en alto; que quizás era por eso que Sasuke…
Karin pareció pensarlo por unos momentos antes de hablar.
"Viví casi toda mi vida aquí, pero tampoco lo sé". Habló sincera. "Nadie habla o menciona jamás nada sobre el pasado, a Madara-sama no le gusta pero podrías preguntárselo". Le dijo "Podría decírtelo".
Sakura no estaba muy segura de ello.
La angustia de Sakura era casi palpable para Karin, tanto estrés no podía ser bueno para ella.
"También quiero preguntarte algo". Le dijo mientras se ajustaba los lentes.
Sakura la instó a preguntar cualquier cosa, ella no tendría problemas para responder.
"Sasuke y tú…"La cara de Karin se tintó de rojo fuertemente y Sakura no entendió. Karin hizo algunos movimientos sugerentes con la cabeza y las manos mas Sakura continuaba sin comprender. La pelirroja cansada gritó "¿Sasuke y tú tuvieron sexo?".
Sakura abrió la boca pasmada por tal pregunta y como Karin, ella también se puso roja hasta las orejas de la vergüenza.
"¡Cómo puedes preguntarme algo así!" Gritó.
"Sólo es curiosidad." Se defendió, Sakura la miraba como si fuera una pervertida, y quizás lo era. "Cuando iba a dejarle café a Madara-sama por las noches y pasaba por tu habitación podía escucharlos". Pero si ella era una pervertida, Sakura también lo era.
Los ojos verdes de Sakura se agrandaron, no daba crédito a lo que escuchaba.
"¡Karin!". Estaba consternada.
Por supuesto que había tenido intimidad con Sasuke, que Karin u otras personas se hubieran dado cuenta de lo que ambos hacían en la privacidad de sus habitaciones la llenaba de pavor. Esperaba que sólo Karin se hubiera dado cuenta.
"No es como si se molestaran por ser discretos". Dijo Karin, claramente adivinando hacía donde iban sus pensamientos. "Tamaki dijo que pasaban mucho tiempo aquí, en los establos y que una vez escuchó ruidos raros y los vio salir a ambos".
Sakura creyó que se desmayaría, también Tamaki los había descubierto. Ella era casi una niña, nunca más podría volver a verla a los ojos.
"¡Sólo fue una vez!" Dijo Sakura hiperventilándose.
Karin sonrió picara por la reacción de Sakura, no pudiendo contenerse más al verla tan avergonzada comenzó a reír suavemente y la pelirosa lo notó.
"¡Deja de reírte!" Le exigió Sakura con vos aniñada.
"Eres muy graciosa".
La risa de Karin era contagiosa, Sakura no la había oído carcajearse de esa forma y de alguna forma ella también comenzó a reírse.
"¿Cual es el chiste?" Dijo Zetsu al entrar a las caballerizas. "También quiero reírme".
"Nada que te importe". Le respondió Karin volviendo a su actitud anterior.
"Hm, no importa". Miró a Sakura. "¿Estás lista?". Sakura asintió.
Sakura montó a uno de los caballos con ayuda de Zetsu, ambos salieron de la caballeriza. Zetsu ya tenía una ruta marcada que no habían recorrido aún y estaba esperanzada.
Karin los observó marcharse, al menos había logrado hacer sonreír a Sakura un poco, esperaba que cuando volvieran ella no hubiera caído deprimida nuevamente, aunque sabía que así seria hasta que no dieran con Sasuke.
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Había perdido la noción del tiempo desde que recobró la conciencia y no sabía cuánto llevaba caminando en la nieve sin ningún destino.
Su cuerpo estaba expuesto al completo al inclemente clima mas no sentía en lo absoluto estrago alguno, su sangre le calentaba como lava recorriéndole todo el cuerpo y su carne parecía estar siendo cocinada lentamente. Manchas rojas estaban repartidas por sus brazos y torso, quizá hasta en su rostro.
Fuertes sonidos y olores mezclados lo confundían y mareaban a cada momento. Intentaba poner en orden sus pensamientos pero se arremolinaban y carecían de sentido cuando lograba conectar más de una idea a excepción de una palabra, un nombre. Sakura.
Continuara.-
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N/A: Holis! Gracias a todos los que me dejaron un review y que apoyan este fic. Y disculpen la tardanza y los errores ortográficos.
Hasta ahora no hubo mucho UchiSaku, sólo SasuSaku, pero es para establecer un poco las personalidades y otras cosas de Madara, Itachi y otros personajes. Esta historia no será muy larga, no quiero que sea así, tengo otras ideas que quiero continuar con otros fics.
Espero que les haya gustado la lectura y….
¡Feliz cumpleaños Sakura!
Saludos!
