Capítulo 2: Brujas y Demonios.

Hao no podía comprender lo que pasaba ¡El espíritu del fuego le pertenecía! ¡A él y sólo a él! El espíritu del fuego había estado bajo su mando por quinientos años… claro que… quinientos años atrás eran parte de un solo ser… ambos… ¡Pero era él el único que controlaba al espíritu del fuego! ¡El gran y futuro Emperador Hao!

– Hermano...– Llamó Yoh desde la mano del gran espíritu elemental– ...terminemos ésto…– y añadió en voz baja– es demasiado triste...

– Cómo...¡¿Cómo has podido tomar el control sobre él?!

– Te lo diré todo pero… primero promete que dejarás ésta locura de lado… por favor...– pidió con un gesto de tristeza.

– Yoh ¡¿Qué significa ésto?!– exigió Lyzerg

– Lyzerg yo...– Yoh no pudo terminar de hablar, pues alcanzó a oír una vocecilla...

– ¿Qué deseas? – Yoh quedó petrificado… No era verdad… no podía ser verdad… – Apenas se giró en dirección a aquella voz vió una potente luz envolver a una niña diminuta y cambiar su aspecto.

– Deseo… deseo… – decía la niña mientras trataba de convertir su deseo de una idea abstracta a una oración...

– No… ¡No lo hagas!– Rogó Yoh, pero ella no escuchó. Le miró directamente, con enojo y determinación mezclados en sus ojos que amenazaban con romper en lágrimas

– Deseo el poder para derrotar al espíritu del fuego

– ¡¿Opacho, qué has hecho?!–La pequeña niña había sido reemplazada por una joven de su misma edad, los brazaletes de sus manos se multiplicaron hasta casi cubrir sus brazos, sus pies ahora protegidos con un par de botas rojas como su vestido, la cual habíase alargado y acomodado en la forma tradicional de un massai, su cabello rizado había crecido hasta la mitad de su espalda, y alrededor de su cuello colgaba una gema parecida al ambar que brillaba ligeramente con una luz dorada…

– ¡Debo salvar al señor Hao!– y se lanzó en contra de Yoh, su posesión de objeto no era vista, parecía que estaba atacando con sus puños desnudos, pero una terrible explosión de luz les hizo ver que ahora portaba un terrible poder.

– ¡Opacho detente!– pidió el gemelo menor.

– ¡Eso es Opacho! – alentó el gemelo mayor – Es bueno saber que, al menos, uno de mis lacayos es útil.

– ¡Yoh! – Llamaron los demás al ver a su amigo caer de la mano del espíritu del fuego, quien terminaría atrapado dentro de una esfera dorada, en la mano de una niña.

–Bien hecho Opacho...– elogió su amo, pero nadie pudo ver quién tomó la esfera de su mano, el objeto había desaparecido por completo, sin dejar rastros.

– ¿Buscas ésto?– La voz de Yoh la sorprendió, el susodicho ahora estaba sentado al borde de uno de los pilares– … que hayas deseado por el poder para derrotar al espíritu del fuego, no quiere decir que puedas contenerlo por siempre…– explicó el oji-negro con tristeza y severidad mezcladas en su voz

– ¡Claro que sí! ¡Yo soy la única persona con el poder de hacerlo! ¡Nadie lo puede sacar de ahí, exsepto yo!– Afirmó la niña.

– Observa tu gema del alma… – Opacho miró al dije que colgaba de su cuello y notó la ausencia de la luz dorada y el cómo su color se volvía obscuro– ¿Kyubeei no te lo dijo, verdad? Aunque has combinado tus nuevos poderes con tus habilidades shamánicas, ésta esfera es parte de tus nuevos poderes… se mantiene en forma material mediante el poder que drena de tu gema del alma, si no dejas salir al espíritu del fuego, absorberá toda tu energía y-

–¡No me importa!– interrumpió ella– ¡Tu quieres destruir al señor Hao! ¡No te l permitiré!

– ¿Por qué querría matar a mi propio hermano?– respondió el muchacho, ignorando las preguntas y reclamos de los demás shamanes. – Opacho, por favor, deja salir al espíritu del fuego, antes de que el esfuerzo te…

– Pero… él dijo que estaría bien…

– Te mintió. Él dirá lo que sea necesario, por favor sólo...–No había parado de hablar, cuando la gema del alma se volvió completamente negra al igual que la esfera que tenía atrapado al espíritu del fuego; Oopacho se llevó la smanos al pecho, no es que sintiera un dolor real… pero esa era la forma instintiva para proteger su alma de la sensación que le había invadido de ser devorada por una bestia…

– No… no debía pasar ésto… – murmuró Yoh, mientras su gemelo y los otros admiraban cómo el cuerpo de la niña desapareció y la gema ennegrecida pareció transformarse enuna gigantesca carpa que los envolvió… al menos a los shamanes jóvenes. Silver, Calim, Ryuu y Fausto no podían ver nada de lo que pasaba, sólo vieron a los otros desaparecer... En el interior de la carpa, atestiguaron un mundo que parecía devastado, árido y lúgubre. Cubierto por una capa de polvo obscura… que luego fue tomando forma… una grotesca y monstruosa forma: éra como ver un esqueleto caminar, aún envuelto en sus propios fluidos y tejidos putrefactos que se alargaban tomando la forma de deformes tentáculos en el área de la espalda que buscaban todo a su alrededor para destruirlo (y había más de uno), también había alrededor criaturas parecidas a buitres y árboles secos que parec an esperar la oportunidad de desgarrar la piel de un ser vivo.

– ¿Q-qué es esa bestia…?– preguntó al aire Horo-Horo

– En éste caso, éstos son los familiares... – explicó Yoh, mientras otra voz se unía a su conversación. – La bruja debe hallarse en el centro...

– ¿Una bruja?– hizo eco el representante de la familia Tao, teniendo, por segunda ocasión en el día, un déjà vu, sentía que ya había tenido ésta conversación antes… y… por alguna razón sabía qué era lo que iba a decir la criatura…

– Las brujas son cúmulos de energía negativa que quedan al contaminarse las gemas del alma de los populim magi.

– ¿Populum Magi?–Manta hizo eco– … eso… eso es latín… Populum… pueblo, personas...gente… Magi, magia… ¿la gente mágica?¿La gente de la mágia?

– Quédense aquí... – ordenó Yoh ¿Quedarse ahí? ¿no debían estar buscando una forma de salir de… donde fuera que estuvieran atrapados? Cuando se dieron cuenta, vieron al gemelo de Hao a omodarse los audífonos en osición y ser cubierto de pies a cabeza por plumas negras, que luego se desvanecieron para revelar una nueva apariencia. Sus ropas seguían siendo negras, pero la inscripción en su espalda había cambiado y se dibujaban una espada y una daga cruzadas como las manecillas de un reloj, los detalles anaranjados se volvieron rojos, sus acostumbrados audífonos ahora eran negros, en sus costados se apreciaba el dibujo caracteístico de la cara d eun reloj y de ellos salían plumas, como si un par de alas miniatura se hubieran pegado a los lados de su cabeza, sus brazos fueron cubiertos por marcas rojas en patones perpendiculares unas con otras, sin formar perfectos cuadros. Finalmente, las plumas que lo cubrieron se retiraron a la parte trasera de su espalda, donde se alinearon para formar un par de fuertes alas negras

Las criaturas a las que llamó "familiares" notaron su cambio y de inmediato comenzaron a atacarle. Amidamaru llamó procupado a su amo, (los shamanes adultos no podían ver aquello; pero, de alguna forma, los espíritus sí) y se preparó para ser usado en la posesión de objetos que nunca ocurrió.

Los demás shamanes no escucharon la indicación ni se molestaron en obedecerla. Con sólo ver a Yoh ser rodeado por esas criaturas esqueléticas prepararon su posesión y atacaron. ¡No podían dejar solo a Yoh! El jóven alado voló a penas se vió libre en direccion a una aterradora nube de tormenta, extendió sus alas en cuanto estuvo cerca y de éstas parecieron salir miles de espadas que disiparon la negrura y develaron algo que parcía ser una muñeca, una muñeca vudú con la figura de Opacho, conel cuerpo cubierto de costuras apretadas y las cuencas de sus ojos vacías, un gesto triste cosido en lugar de su boca y líneas rojas como sangre extendiendose como el camino ue recorre una lágrima del extemo de un ojo hasta la barbilla.

—Opacho... Perdona, no he podido evitar ésto, pero me conformaré con que sólo serás tú...— justo estaba a punto de atestar el último golpe, cuando Hao se presentó ante él.

—¡Hao! ¿Qué haces?

— Si hay alguien en éste mundo que me imprta, es mi pequeña Opacho... No te puedo permitir matarla— amenazante, dijo. El espíritu del fuego no estaba ahí, pero estaba acompañado de los demonios Senki y Goki.

—Hao, no hay tiempo para ésto. Esa criatura ya no es Opacho, es una bruja, y si no la destruimos se convertirá en un demonio. Opacho ya no existe ¡entiendelo!

Hao ordenó a sus sirvientes atacar a su gemelo, pero no pudieron hacer nada, con un movimiento en espiral las hipérbolas creadas por sus alas atravesaron los cuerpos de los demonios, dejandolos destruzados. Las alas de las que parecípan haber aparecido miles de espadas eran, en realidad, formadas por ellas. Cada pluma era la punta de una hoja afilada, podía ser una espada o una una daga... Y en conjunto eran letales.

Hao miró a los rstos de los demonios caer y estrellarse, ¿Cómo podían dos demoknios ser desttruidos en tan poco tiempo y por alguien como su gemelo? Aún tenía esta pregunta tayendo posibilidades a su cabeza, cuando notó la brisa que produjo el paso de su gemelo y escuchó cómo una espada venía a impactar contra un cuerpo...

La energía obscura desaparció. Instantáneamente se vieronennel territorio sagrado. Yoh y Hao aún estaban flotanto en lo alto (Hao ayudado por otro demonio suyo, de nombre Ahirutengu). Hao miraba, usualmente, a Yoh con interés, indiferencia, curiosidad incluso gracia... Pero ésta debía ser la primera vez que lo hacía con profundo odio.

— Hao... Yo...

— ¿Cómo pudiste matarla?

— Hao... Esa cosa ya no era Opacho, te lo he dicho dos veces. — el menor dijo ésto mirando unpequeño objeto negro en sus manos; su forma era parecida a la de un ajo, pero su supeficie era talisa y estilizada como la de una figurilla de hierro en una caja de música, y obscura como forjada de un tozo de noche. — Esto es todo lo que queda de ésa criatura. No hay alma, ni energía espiritual. Opacho desapareció desde mucho antes.

—¡Calla!— exigió el shaman de fuego al tiempo que golpeaba su mano para quedarse con el pequeño objeto. Yoh sonrió, parecía que iba a reír en algún momento.

— ¿Ves? ¡No eres un monstruo! Aún tienes corazón... Almenos suficiente para preocuparte pro una persona... — Hao le lanzó un golpe, y las alas desaparecieron, se esfumaron como polvo que se lleva el viento, e Yoh cayó a una muerte segura... De no ser por la oportuna intervención de Chocolove, quien le atapó en el aire.

— ¡Fausto!— con el llamado de Anna, el médico se apresuró a intentar curar cualquier malestar enel cuepo del Asakura, pero no halló nada... No sabía lo que estaba pasando. Parecía estar agotado, pero su cuerpo no respondía... Como si estuviera muerto...

Hao había aterrizado en un espacio más cercano a los grandes espíritus, admirando el objeto negro que había quedado tras la derrota de Opacho, en su mano derecha; y en la izquierda, el objeto que había arrebatado de Yoh al momento de darle el golpe: una gema color ambar, pero ésta no tenía el brillo dorado, parcía ligeamente opacada, como ensuciada por el tizne que deja el humo de las velas...

— Tienes a tu hermano en tus manos... — oyó a la pequeña criatura— ¿sabes? Podrías matarlo ahora... Si quisieras...

—¿Qué es lo que quieres?— cuestionó el enfurecido Hao. ¿Cómo se atrevía? En primer lugar, era culpa de éste ser que la pequeña Opacho estuviera muerta...

— Te sorprendiste d no hallar el alma de Yoh Asakura dentro de su cuerpo. Bueno, la tienes ahora. — Hao abrió los ojos de par en par y miró al objeto. ¿Su alma estaba dentro de aquélla joya? Si así era... Quiería decir que...

Contra su orgullo, se dirigió a donde estaba el cuerp de Yoh, los amigos de su hermano le miraron con desprecio y cautela, por lo que no notaron cómo el hippie comenzaba a reaccionar... Al llegar a su lado, Hao se arrodilló y colocó la gema al rdor de su cuello. Yoh abrió los ojos, algo débil

—Explíca qué está pasando...—pidiò Hao en el tono más calmado que pudo... Pero que terminó haciendo que un escalofrío recorriera las espaldas de los demás.

— Hao... Yo...

—Es muy simple— Yoh se tornó hacia la dirección de aquella voz.

Incubator...

— Él hizo uncontrato conmigo. Pidió un deseo, y a cambio se convirtió en uno de los Popullum Magi: Puer Magi Asakura Yoh; arma preferente: combo de espada larga y espada corta;y, por lo que veo, habilidad especial: salto en el tiempo. Antes de que pudieran reaccionar, Yoh parecía haber recuperado toda su fuerza, cambió de apariencia nuevamente y se lanzó al ataque. Logró cortar a la cristura por la mitad... Sólo para ver cómo reaparecía en otro, como si una serpiente hubiera dejado atrás su piel comos señuelo.

— Ahora ya no puedes matarme... — dijo mientras comenzaba una rutina de aparecer y desaparecér que yoh siguió desesperadamente, hasta agotarse— Deberías pedir la greedseed a tu hermano, tu gema del alma se está obscureciendo...

— Quizá, si fuera un humano, diría que esto es se desagradecido — declaró Incubator y se acercó a los otros shamanes— yo concedí su deseo, y así es comome paga: intentandomatarme.

— ¿quién demonios ers tú?— le cuestionó Len Tao con la lanza apuntando a su cabeza, pero la criatura permaneció inmutable.

— Yo soy uno de los incubators de éste mundo, mi nombre es Kyuubei. Y puedo conceder cualquier clase de deseo... Particularmente... Quería hacer un tato contigo... Hao Asakura...

—¡No!— intervino Yoh, que apenas podía mantenerse en pie.

— Yoh Asakura, comprende que tu hermano lleva consigo una carga de destino imprsionante, su potencial para ser un Puer Magi essorprendente; de hacerlo, sería el más poderoso de todos... Gracias a tí.

— ¿A mí?

— no recuerdo haber hecho un trato contigo, ni siquiera recuerdo haberte visto antes... Pero llevas el poder de un Puer Magi, y tienes gran experiencia siendolo. Eso significa que haz regresado el tiempo varias veces... Haz hecho que los hilos del destino, de mushcos destinos, se conecten a Hao... Parece que haz visto la grandeza de su poder... ¿Por qué estás tan empeñado en evitar su glorioso destino? ¿Acaso... Lo haz visto ya?

— ¡Eres un mentiroso! ¡Sólo he tratado de salvar a Hao!— gritó conlágrimas en sus ojos... Sin notar el rápido obscurecimiento de su gema del alma— he intentado... He cambiado los eventos de nuestras vidas... Repetí el mísmo año incontables veces... Repetí toda nuesta vida... Pensé que ésta vez lo lograríamos pero...

— ¡Yoh, detente!— ordenó Anna, al ver como unos hilos obscuros salían de la gema y envolvían a su prometido...

— ¿Acaso... No hay esperanza...?— Yoh sintió como su una daga se hubiera clavado en su corazón, sentía las energías obscuras enterrarse como miles de cuchillos en su cuerpo y también el cómo la realidad parecía transformarse en unabismo interminable...NLos demás shamanes apreciaron ésto como la formaciòn un capullo gigante.

— Esto es malo...— comentó Kyuubei— ...con todas las veces que volvió en el tiempo, su experiencia ha aumentado, ésta greedseed no se convertirá en una bruja... éste es el nacimiento de un demonio...

— Yoh...

— ¿Hay algo que podamos hacer?— preguntó Lyzerg

— Sepan que si muren en aquél lugar sus cuerpos se perderán de la existencia, y sus almas no llegarán ni al cielo ni al infierno.

— Esun pequeño precio— comentó el Tao— Yoh no querría convertirse en un demonio... Antes muerto

— Sí, ése sujeto siempre dice que su mayor deseo es vivir en armonía...—añadió Horo Horo

— Si hiciean un trato conmigo, tendrían el doble de posibilidades de sobrevivir...

— Si mi torpe hermano no quiere que hagámos un trato contigo, es por algo. Es ingenuo, pero nada tonto.— luego se dirigió a los demás— ni piensen que me interesa salvar a Yoh, pero undemonio más poderoso que yo sería problemático.

— Bien...— comentó Kyuubei— tal vez cambien de opinion, unavez en el interior del capullo...

CONTINUARÁ...