Disclaimer: Harry Potter y marcas asociadas no me pertenecen.
Sumario: "Nos gustaría informar a la población que la situación se encuentra bajo control. Un error ocurrió en una de las salas especiales del Departamento de Misterios ocasionando en la disipación de una substancia por el air e. Para la seguridad de todos, el Ministerio permanecerá cerrado hasta haya certeza de su inocuidad", dijo el Orador Oficial del Ministerio de la Magia. [EWE]
Capítulo 2/3: Pergamino
Aviso 1: Este fic participa en el reto "Amortentia al azar" del foro "La Sala de los Menesteres".
Aviso 2: Español no es mi lengua-madre. Tuve un par de clases que, obviamente, no me salieron muy bien. Perdonadme los errores, ellos son completamente no intencionales y poco controlados por mí.
Aviso 3: Habrá lemon en el tercer capítulo.
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Olor a Problemas
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Era una puerta, no un dragón, se repitió. Tal vez la persona atrás de la puerta pudiera ser considerada un dragón, pero no era la hora de pensar en eso. Colocó la mano derecha sobre el pomo, inspiró fondo para tomar coraje.
El olor de pergaminos llenó sus pulmones y Draco se vio tosiendo.
Naturalmente la oficina de Granger ya olía así, con la maldita poción por el aire esa era la única cosa que él hube sentido el día todo
Ya que respirar no ayudaría a calmarlo, Draco abrió la puerta evitando pensar una segunda vez.
- Tú no vas a adivinar lo que yo hallé.
Esperó que ella lo mirara antes de continuar: - ¿Sabes nuestro proyecto paralelo? Aparentemente, ellos son apuntados por tiempo de existencia de la familia.
- ¡Pero eso haría con que las familias de "sangre más pura" – ella hizo aspas con los dedos – siempre fueran favorecidas! – exclamó, indignada, las mejillas enrojeciendo, los ojos adquiriendo aquel brillo enfurecido tan particular de ella.
- Exactamente – él dijo, dando la vuelta en la mesa de ella para mostrarle el mazo de papeles. – Es un documento muy antiguo, de la época de la fundación de Hogwarts. Aquí – él dijo, inclinándose por cima del hombro de ella para apuntar para el documento, no había necesidad de circularla de aquel jeito o aproximarse se para leer el texto, pero Draco admitía estar aprovechándose de la situación.
El silencio de Hermione lo cogió desprevenido. Estaba habituado a exclamaciones y movimientos abruptos, una agitación que la hacía perder la noción de las cosas que la rodeaban, concentrada demás en su propia indignación.
Algo estaba errado.
Giró la silla.
- ¿Granger?
Draco la observó por algunos instantes, cada vez más presionada contra la silla. Sutilmente catatónica.
- ¿Granger? Necesito que tú hables conmigo o voy a comenzar a pensar que eso es un efecto colateral de la poción.
Ella abrió la boca. No más que milímetros, la lengua apoyada contra la parte de tras de los dientes. Parecía que iba a hablar algo, pero ningún sonido salió. Tragó más una vez.
Un movimiento atrás de la cabeza de ella lo hizo mirar para la mesa. Un pequeño avión de papel se encontraba entre las demás hojas. Ella volvió el cuerpo para seguir el mirar de él. La onda de olor a pergamino lo envolvió completamente. Instintivamente, se aproximó del cabello castaño, prendido en un coque apenas-hecho.
Tenía algo de confortante y caliente. Acordaba aquellos días aún en Hogwarts, momentos de paz en que él podía huir y esconderse, en que él no necesitaba ser el hijo de Lucius Malfoy, en que eran sólo él y una hoja en algún trabajo de escuela. En que él podía ignorar las preocupaciones que estaban allá fuera. Acordaba aquellos días durante la sentencia, en que recibía cartas de su madre – todas llenas de saudades y con miedo de que él creciera para lejos demasiado de la vida de ella. Acordaba noches solo, el pergamino contra el pecho, alentando las dudas e incertidumbres de reinventarse.
Hermione olía a futuro y pasado. A posibilidad de reescribirse, reinventarse.
Olía a –
- Serv- - ella comenzó, volviéndose para él tras haber cojo y abierto el mensaje. Entonces, Malfoy se vio a menos de 10cm de los orbes castaños. Quería decir que tuvo tiempo para observarlos, que vio riscas doradas y caramelo, que vio cada pequeño detalle.
La verdad es que Granger empujó el cuerpo para atrás para tomar distancia y reinició la frase como si nada hubiera acontecido.
El rechazo que ella insistía en demostrar a cualquier aproximación de él hacía los últimos meses trabajando colectivamente parecieran inútiles.
- Servirán la cena en el refectorio en 10min – repitió.
Malfoy asintió.
Había segundo proyecto paralelo que, a pesar de envolverla, no era organizado por ella. El Proyecto Convencer Granger de que Dormir con Él No Es una Mala Idea. Ese proyecto no estaba progresando tan bien cuánto los otros.
Se vio compelido a alejarse cuando ella giró la silla y se volvió para la mesa, los dedos cogiendo el documento que él trazo.
- Entonces, podemos incluir eso en el Plebiscito.
Había una Plebiscito cuestionando sobre la actualización de leyes con cargos hereditarios.
Draco dio la vuelta y se apoyó contra la mesa.
- Sí, pero creo que podemos dejar ese detalle de fuera de la disputa por la alteración del currículo. Enfocamos ahora en la materia de Estudios Muggle y pensamos la reestructuración mayor cuando tengamos un Consejo menos... tendencioso
Ella asintió, los ojos enfocados en la camisa de él por algunos instantes.
- ¿Vamos cenar? Conversamos más sobre eso en el refectorio.
Él la siguió por la puerta.
- Eso significa que necesitamos enfocar en el Plebiscito como parte del Proyecto.
Hermione asintió, entrando en el ascensor.
- Vamos a pensar en cómo aumentar el movimiento. Ellos creen que ya está gano, que será aprobado. No me gusta subestimar el otro lado.
- Estoy sorprendido en saber que estamos del mismo lado – él rio.
Ella lo miró bajo los cilios, cogiendo una sonrisa que doblaba los labios de ella en un puchero.
- Yo también.
Cielos. Draco alejó se. Era esa la sonrisa que él imaginaba cuando soñaba con los dos en noches interminables de sexo. Ella hablaría algo sacaba y sonreiría así. Eso estaba saliendo del control.
El refectorio aún no estaba lleno. Ellos se sirvieron y Hermione preguntó se podía coger una segunda porción de dulce de coco. Con un rotundo "no", ellos se sentaron.
- ¿Que hallas de usar nuestras imágenes combinadas para aumentar la campaña?
Ella concordó, sin mirarlo, con el tenedor dentro de la boca.
- Podemos, ¿pero será que eso no va a dificultar las negociaciones con el actual Consejo?
- Creo que sí. Ellos están más dispuestos a negociar conmigo pelo... histórico de la familia. Pero ganar el Plebiscito es prioritario, ¿correcto?
Ella asintió, aún sin mirarlo.
- Sí. Pero creo que podemos usar tu presencia como una carta en la manga tras evaluar cual el efecto conmigo sola.
Draco concordó.
- Mientras eso, mantenemos las negociaciones con el Consejo. Tal vez consigamos cambios para el currículo del año que viene.
Estaba cansado de ver sólo el tope de la cabeza castaña mientras ella insistía en observar ella propio plato.
- Sí, los Planes Político Pedagógicos de las clases deben ser planeados en dos meses. Ese es nuestro plazo.
- Si pudiéramos utilizar las imágenes de tus amiguitos – él reforzó la palabra -, tal vez nuestro alcance sea mayor.
Draco irguió una ceja. Ni jugando un cebo Hermione había si dignado a mirarlo. Algo no estaba bien.
- Granger, ¿algo sucedió?
- Sí, tu descubriste documentos importantes – ella colocó la cuchara en la boca con un pedazo de dulce de coco mayor del que era posible tragar. Hermione no quería conversar.
- Granger – el tono era de aviso.
Ella soltó el aire por la nariz, con una expresión de reproche.
- El olor de la poción está incomodándome.
La expresión en el rostro de él sólo podría ser llamada de incomodidad.
- ¿Es de alguien conocido?
Hermione asintió, raspando su pote de dulce y mirando curiosamente para lo de él. Los ojos cenizas se estrecharon mientras él comenzaba a comer el suyo para evitar hurtos.
- Puede decirse que sí.
Los dos quedaron en silencio mientras él comía y ella observaba atentamente los movimientos de él. Malfoy rodó los ojos, sin conseguir resistir a la expresión de ella y la ofertó una cuchara llena de dulce. Granger miró de la cuchara para él repetidas veces antes de bufar.
-Césped. Yo siento olor a césped – el tono de voz de ella claramente indicaba cansancio, como se hubiera perdido una gran batalla consigo misma.
Oh. Oh... Eso explicaba porque ella estaba tan arisca. Rio.
Le ofertó la cuchara más una vez y, de esta, consiguió colocarla entre los labios de ella.
- Bueno, porque yo siento olor de pergaminos.
Hermione miró confusa por algunos momentos, la cuchara aún en la boca.
Draco estiró el objeto metálico de vuelta para sí y, en vez de bucearlo en el dulce, lo colocó entre los propios labios e irguió una ceja.
Los ojos castaños observaron, entonces, aumentaron progresivamente antes de ella gruñir y metió la cara en las manos. Ella parecía murmurar "no" repetidamente, como un mantra.
- Tranquila, Granger, yo no te pedí en casamiento. El olor de Amortentia es sólo una atracción. Es normal dos personas jóvenes y descomprometidas, en buen estado de salud, si sintieran atraídas una por la otra. A pesar de eso, yo aún soy un Malfoy e pretendo mantener la pureza de la familia – rio. – Creo que eso todo significa que debemos tener una noche tórrida de sexo e dejar por esto.
Las palmas de las manos de ella batieron contra la mesa y Draco se vio delante del mismo mirar que ella lanzaba para el Consejo.
Eso no iba a terminar bien.
