Perdón por estar inactivo por tanto tiempo, pero mi contratista(esclavista) deseaba que sacase este proyecto si o si...y como ya esta se los presento, en si es algo asi como un evento que afecta varios fic, pero espero les guste.

creo que llamare a los fic que entren en este universo ¿oscuric? (no me aperen por el chiste improvisado)

Coautor-kaiserofdarkness


Capitulo 1: Comenzamos de nuevo

Salvar el mundo, ser aceptado por todos, vivir aventuras increíbles, hallar el amor verdadero, eso era ser un héroe, y por unos duces momentos Beastboy creyó ser uno, grave error. El titán verde no pudo evitar soltar un suspiro de alivio cuando dos inmensos demonios lo sacaron del cuarto en el que se encontraba, para luego arrastrarlo por interminables pasillos. Por un segundo Beastboy temió por la nueva atracción que Trigon tendría preparada para él, pero el cansancio que sentía pudo más, rindiéndose en los brazos de Morfeo.

Sintió un golpe seco contra una fría superficie, abrió ligeramente los ojos, sabiendo que solo le esperaba algo horroroso, pero en su lugar solo oscuridad, tranquila y silenciosa oscuridad.

–Dicen que un hombre no se conoce a sí mismo, hasta que le quitan la libertad.

El no pudo entender lo que la voz le decía, ni le importo, él estaba demasiado cansado para interesarle cualquier cosa, movió su cabeza en el frio piso, y se acomodó para seguir durmiendo.

–Me pregunto qué tan bien te conoces tú.

Las cadenas que estaban hundidas en su carne y hueso comenzaron a jalarlo, lentamente, casi como si no quisiesen lastimarlo.

–Alma 626 de la tierra, sobre ti pesan los cargos de asesinato, piratería, y traición.

El seguía muy cansado, pero algo en el tono de la voz que escuchaba le era familiar. ¿Por qué?

–Hoy quedas libre.

Unas inmensas puertas su abrieron frente a el, puertas por donde una indescriptible luz ingresaba, era hermosa. Lentamente movió su adolorido cuarto hacia la luz, lejos del infierno que estaba a su espalda, pero cuando sus dejos estaban tocando la luz, sus cadenas lo jalaron de vuelta a la oscuridad.

–Pero pronto veras, que hasta la libertad tiene un precio.

Tal vez el quiso luchar, escapar de sus cadenas, pero estas simplemente se rompieron.

–No lo duces, se acerca la guerra. Con toda su gloria, y todo su horror.

Ya frente a la luz, sintió miedo, algo en la voz parecía burlarse de él. Y la luz se sentía extrañamente fría entre sus manos.

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Beastboy fue un héroe, al menos eso era lo que él quería creer que fue. Aunque la verdad era que ya no importaba. De hecho, no tenía idea del porque seguía viviendo en la torre de los titanes. Desde el momento en que había agarrado la mano de Averza, él había abandonado todos sus sueños, esperanzas, incluso su pasado. A él ya no le quedaba nada en esa torre salvo amargos recordatorios del porque se fue.

Para olvidar su pasado Beastboy había estado dispuesto a convertirse en una salvaje bestia, no le importaba incluso si se le privaba del más básico raciocinio. El solo había querido venganza, nada más le importaba, y seguía sin importarle.

Aun así, el destino parecía estar jugado a su favor, las hermanas de Raven al parecer tenían mejores planes para él. Ahora tenía a su lado a una pequeña demonio llamada Tatsumaki, quien lo acompañaba dentro de su sombra, ella decía ser su guardiana, o algo parecido, pero la verdad era que Beastboy no le importaba, su compañía era agradable, sus comentarios sarcásticos y lengua bífida la hacían muy similar a Raven, claro que a diferencia de su hermana, Tatsumaki aceptaba su parte demoniaca, además de que lo motivaba a liberar a su bestia interna.

No era que le importase, dejar a su bestia interna salir libremente había sido genial. Aun no podía controlarla completamente, pero estaba aprendiendo.

-Quita esa mirada, al menos mientras estés con los tus compañeros.

Beastboy solo se rio de medio lado.

-Lo siento, es un poco dificl, poner otra cara después de haber liberado a mi bestia interior.

-Si, muy bestia, una pequeña niña te grita y te quedas paralizado, si su madre no hubiese dudado, hubieses perdido un ojo.

-Lo siento por eso, aun… es raro ser de los malos.

-Por eso estamos entrenando, ahora eres un demonio, tomas lo que quieres, cuando lo quieras, de la forma que quieras, y si alguien se interpone en tu camino lo matas de una forma horrible. - Tatsumaki solo acaricio la mejilla de Beastboy. – Vale, basta de sermones, vete a tu casa.

-No es por discutir los planes que puedas tener, pero no creo deba volver allí, siempre he sido un mentiroso patético, seguro que Robin se da cuenta que lo estoy espiando.

-No recuerdo haberte pedido que espíes a nadie. - Tatsumaki se inclinó hacia atrás un poco. - Ni hace falta que lo hagas, solo estás viviendo allí, nada más.

Beastboy asintió sin comprender.

-Aun así, el tema que hago todas las noches cuando salgo de la torre seguramente saldrá tarde o temprano.

-No hace falta que mientas en eso tampoco. - La pequeña demonio sujeto una de sus cuernos con fastidio. - Ahora como me deshago de esto, ¿Lo lijo?

-Te vas a lastimar. – Adelanto Beastboy. - Regresando a mi problema, ¿Qué crees que pase si les digo que voy todas las noches con una hermana de Raven a liberar mi bestia interna contra pobres civiles?

-Simplemente no lo digas.

-Ehhh… no acabas de decir que no hace falta que mienta.

-Beastboy, como ya lo sabes eres un mal mentiroso, por eso no hace falta que mientas, obviamente tampoco hace debes decir toda la verdad, simplemente mantente en esa delgada línea que separa a la verdad de una confesión.

- ¿Cómo es eso posible?

-Solo di medias verdades, si te preguntan dónde estabas, bien puede decir que estuviste con una chica que conociste en tu último viaje, no hace falta que digas más, solo di lo mínimo que haga falta para que todos se hagan una idea general, no hace falta que te metas en detalles, deja que ellos llenen esos huecos con su imaginación.

Beastboy no entendió muy bien lo que Tatsumaki quería decir, ¿Medias verdades? Era mucho más fácil decirlo que hacerlo.

-No entiendo lo que quieres decir.

-Es fácil Bestia, solo rodea las preguntas, revela cosas que no importe que ellos sepan, y manten los detalles contigo, y si te preguntan mucho sobre algo que no quieras responder, bien puedes regresarles la pregunta tú, no me dirás que no conoces uno o dos secretos incomodos de tus amigos.

Beastboy solo inclino la cabeza, realmente no entendía lo que le pedían, pero ya le dolía la cabeza de tanto pensar.

-Voy a tratar de hacerlo.

-Ese es tu problema Beastboy, siempre tratas, no trate, hazlo, si no funciona bien, pero no dudes. - Tatsumaki solo regreso a ver a su compañero verde quien claramente no entendía lo que ella decía. - Mira lo pondremos de otra forma… ves el cadáver de la mujer que esta por allá.

¿Cómo no verlo? Era un cuadro horrible, la pobre mujer estaba descuartizada por completo.

-Bien, ella trato de proteger a su hija, si en vez de tratar, hubiese apartado sus dudas, ella te hubiese clavado el cuchillo en la cara cuando su hija te grito.

Beastboy se froto el cuello con malestar, comprendiendo lo cerca que él había estado de morir.

-Lamento haberme descuidado.

-No lo lamentes, se mejor.

-Sí, este, hablando un poco más, esto… ¿Por qué todas las personas que he matado son negras, las hijas de Trigon son racistas, o solo tú?

La pregunte se salía un poco de la conversación, Beastboy lo sabía, pero la duda se había estado comiendo su cabeza desde hace ya algunos días.

-Soy un demonio Bestia, el color de sus pieles me da igual, eso no influencia en el sabor de sus almas, aunque sí, si hay un motivo del porque solo han sido personas de raza negra nuestras presas.

- ¿Puedo saberlo?

-Claro, aunque pensé que ya te lo imaginabas. - Tatsumaki solo se aclaró la garganta, estaba claro que tendría que darle algunas clases a su compañero verse si quería convertirlo en esa máquina de matar que ella necesitaba. - La razón por la cual hemos estado cazando a familias negras, es simple, en este país es casi un pecado ser oscuro, de hecho, los perros callejeros tienen más derechos que la gente negra en este glorioso país.

-No creo eso sea cierto Tatsumaki.

-¿A no? Dime bestia, cuantas veces has visto noticias de tus asesinatos en las noticias, algunos han sido muy vistosos te lo puedo asegurar.

Beastboy no supo responder a eso, la verdad era que por alguna razón ningún canal había transmitido noticias sobre sus múltiples asesinatos.

-Creí tu limpiabas la escena del crimen después de que me iba.

- ¿Qué te hace pensar que tengo tiempo para semejante estupidez? Cuando nos vamos los cadáveres quedan esparcidos en el suelo, como si a alguien les importase, en este país al menos. A los blancos no les importa los negros, pueden morir 100 en plena calle, que ningún medio de comunicación va a mover un dedo, claro que sería una historia muy diferente si matases a una persona blanca.

Beastboy quiso objetar en contra, él había visto algunas marchas de los negros por sus derechos, así como la impunidad con la que los policías les mataban. Pero la verdad era que por muy grandes que fuesen las marchas, nunca había visto ni escuchado algún comentario sobre eso en las noticias.

-Las redes sociales son increíbles, uno puede enterarse de verdades impresionante sin la censura de los medios, lamentablemente eso no significa que uno pueda acceder a toda la verdad. Las noticias no dirán nada sobre las muertes de negros, porque no les importa, no les conviene, en este país los negros son su chivo expiatorio, algo parecido a los inmigrantes, pero a ellos no los puede censurar completamente, ya que los presidentes de otros países si están interesados en ellos.

Beastboy asintió aun no muy convencido.

-Dejemos eso para otro día, de momento lo mejor es descansar. - Tatsumaki se disponía a irse cuando noto que tenía algo en uno de los bolsillos de su traje. - Casi se me olvida, toma.

Baestboy cogió el curioso sobre rosado que Tatsumaki le entregaba.

- ¿Y esto qué es?

-Una invitación rosada obviamente, resulta que el protegido de una de mis hermanas se casa.

-Ya veo…creo.

-No pongas esa cara, solo tienes que actuar como un testigo para la boda, después bailas con las chicas de la fiesta una o dos piezas, y podrás comer todo lo que quieras en el buffette. Será un agradable cambio en esta rutina de ser héroe de día y asesino de noche. Por cierto ¿Sigues siendo vegetariano? Ya que eso puede ser un problema, no creo haya muchas ensaladas.

Beastboy quiso responder que sí, pero eso ya no era cierto, aun despreciaba la carne, pero lentamente trataba de reintroducirla en su dieta.

-Estaré bien con lo que sea, solo pido comida terrestre.

-Lo dices como si nuestra cocina no fuese deliciosa.

Beastboy no quiso responderle de frente a Tatsumaki, eso sería casi un suicidio.

-Apenas me estoy acostumbrando a la carne, no quiero probar suerte con comida de otras dimensiones.

- … Bien.

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Raven odiaba a Beastboy. Ella odiaba que su verde compañero no se callase, que no dejase de contarle malos chistes, que no la dejase sola nunca, pero sobre todo odiaba que el usase sus poderes metamórficos para meterse en su cuarto y rebusca sus cosas. Eso ultimo era lo que ella más odiaba en esta vida, o al menos eso creyó. Resulta que Beastboy si podía hacerle algo peor, algo que en comparación dejaba a todas sus pasadas bromas en pañales.

Ella creyó que nada la molestaría más que el titán verde se metiesen con sus cosas, y resulta que ahora casi deseaba que hiciese de nuevo… para que las cosas regresasen a lo que eran antes.

La oscura hechicera se movió lentamente, usando sus poderes movio los escombros que tenía enzima, además de sacarse las astillas clavadas por todo su cuerpo.

–Malditas pesadillas. -Maldijo Raven cuando logro salir de debajo de lo que alguna vez fue su cama. –Ya van tres días seguidos.

Raven se froto su cuello mientras extendía su mano derecha como acto reflejo, Beastboy generalmente le habría alcanzado un poco de agua caliente o algo similar, lamentablemente eso no volvería a pasar. Beatboy le estaba cumpliendo su deseo, aquel deseo que ella le había estado gritado con todas sus fuerzas desde que se mudó a la torre, su deseo finalmente se le cumplía. Beastboy, la había dejado en paz.

–Maldito duende. -Se quejó Raven mientras se lamentaba de su situación. Ninguno de sus demás compañeros vendría para ver que le había pasado, todos le tenían demasiado miedo para acercársele. –¿Por qué hasta ahora me doy cuenta de lo que hacías por mí?

Raven se froto la cabeza sin ánimos, hasta ahora notaba que la razón por la que ella había logrado relacionarse con Starfire, Cyborg, Robin, etc. Era porque Beastboy había estado en medio, limando asperezas, asegurándose de que la situación no se complicase. El nunca dejo que el miedo que sentía hacia sus poderes demoniacos lo dominase, busco acercársele, hizo todo lo que pudo para que ella saliese de su caparazón, pero ella nunca lo entendió, al menos no lo hico hasta que la situación se fue al carajo.

Sin Beastboy para que actuase como mediador en sus relaciones, los demás miembros del equipo la estaban dejando de lado, no podía culparlos, ella daba miedo, sus poderes, no, más que nada su personalidad no era agradable en ningún aspecto, ella poseía una personalidad repulsiva para las demás personas, para sí misma. Al final resulto que ella era incapaz de relacionarse con otra persona por su propia cuenta.

Starfire, la pobre alienígena era lo más cercano a una amiga que ella podría obtener alguna vez, pero tenía miedo, sus oscuros poderes solían provocarle horribles pesadillas a la tamaramaniana. La pobre no podía dirigirle la palabra, por el miedo que le tenía.

Cyborg era un caso diferente, incluso si él quisiese acercársele no tendrían nada de qué hablar, era patético que el único tema de conversación que ella pudiese hablar con un ser que era mitad maquina mitad hombre fuese sobre la última broma de un ser verde.

Robin era un caso patético, el discípulo de Batman era la exacta definición de un playboy, ella nunca fue otra cosa más que un lindo trasero para el murciélago junior, y ahora que ella se había dejado clavar los dientes, su interés había pasado a presas más grandes.

Beastboy había resultado ser el centro de su mundo. Lo cual hacia mucho más patética la situación actual.

Raven se levantó lentamente, se terminó de quitar las astillas que seguían clavadas, y dejo que sus poderes cerrasen cualquier herida en su cuerpo. Luego salió de su destruido cuarto en búsqueda de algo que la calmase.

-Un poco de té seria agradable.

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Starfire estaba sentada cómodamente sobre la torre, disfrutando de una agradable brisa marina. Los oscuros poderes de Raven la habían provocado una horrible pesadilla hace poco, ya eran varias noches en los que la pobre extraterrestre se despertaba llorando. Pero sabía que, si seguía yendo con Robin a causa de sus pesadillas Raven quedaría fuera del equipo pronto.

–Amigo bestia.

Starfire quiso pedir la guía de su verde compañero, la situación en la torre estaba empeorando a pasos gigantescos. No le hacía falta nada para entender qué; su novio Robin y su amigo Cybord no estaban en buenos términos en estos momentos, ni que decir que los continuos destrozos que provocaban los poderes de Raven estaban causando problemas.

Ella misma se sentía desconectada ahora que su amigo Beastboy no estaba allí para explicarle todas esas extrañas situaciones que ella como extraterrestre no entendía de la cultura terrestre.

Lamentablemente eso no pasaría. Beastboy no la ayudaría a mantener al equipo unido. Ya no.

Starfire levanto la vista para ver a su verde compañero ingresar en la torre convertido en un pájaro verde. Olía a alcohol, cigarros, y sexo, seguramente había pasado toda la noche en uno de esos locales que Robin le había prohibido ir.

Ella no estaba segura de que había pasado, pero intuía que era algo grave, algo que de alguna forma era en parte su culpa. Cada vez que observaba los verdes ojos de su compañero podía ver el enojo que el sentía por ella. Talvez él no decía nada, pero las cosas habían cambiado, y seguramente nunca volverían a ser lo que una vez fueron.

Unos segundos más, y pudo escuchar una explosión en el cuarto de Raven, no sabía lo que había pasado, pero prefería no meterse, ella sentía mucho miedo por los oscuros poderes de Raven. En especial ahora que Beastboy no estaba allí para controlarla. Sentía pena por Raven, la hechicera era seguramente quien peor la estaba pasando, pero ella no podía ayudarle, no sabía cómo. Ella no era tan valiente como para dejar que su oscura amiga la lanzase a un portal oscuro solo para que esta pudiese liberase un poco del estrés.


Como siempre agradezco a Kaiser por su ayuda en crear este fic.

Pásense por sus fics de lucha por ser en los cuales yo le ayudo un poco.