"Bueno, en primer lugar muchas gracias por vuestros comentarios, me han animado a escribir el capítulo. Me ha quedado bastante largo pero espero que os guste igualmente. Gracias por leerlo. Y ya que estoy quisiera agradecer a Bloody Violet Heart por ayudarme a traducirlo al inglés. Muchas gracias"
"Hannah Montana así como sus personajes pertenecen única y exclusivamente a Disney. Lo que escribo lo hago por entretenimiento y sin ánimo de lucro."
Cap. 1
Los rayos del sol se filtraban por las persianas de la habitación de Lilly mientras esta trataba de ignorarlos. Siempre le había gustado remolonear en la cama y odiaba cuando esos molestos haces de luz encontraban el camino directo hacia sus cerrados ojos. Cuando eso ocurría, siempre tenía la opción de levantarse y cerrar mejor las persianas, o arrebujarse más en las mantas, cosa que hizo sin dudar. Sin embargo, tanto su despertador como su madre tenían diferentes planes para ella.
"Beep Beep Beep!" el despertador comenzó a sonar como un desesperado mientras la mano de Lilly salía del interior de las mantas que había utilizado para taparse completamente, cabeza y todo, para huir de los molestos rayos de luz.
"Maldito despertador, es que no te vas a callar nunca?" gruñó Lilly mientras finalmente encontraba el botón de apagado. "Al fin, dios juro que cada día odio más ese sonido."
"Lillian!" oyó gritar a su madre desde la cocina. "Espero que te hayas levantado, no querrás llegar tarde al primer día de instituto, verdad?"
"Maldita sea" refunfuñó Lilly mientras se daba la vuelta una vez más. Su madre sabía que odiaba su nombre completo y aún así lo usaba siempre que podía. Normalmente solo lo usaba para reñirla o para mosquearla o para como en este caso, levantarla de la cama. "Por favor, márchate y déjame dormiiiiiiir!"
"De eso nada señorita" oyó Lilly que gritaba su madre. "Byron, quiero a Lilly arriba, pero YA!"
"Woof woof" comenzó a ladrar Byron mientras se aseguraba de tirar de la cama a su rubia dueña. Byron era un husky siberiano que le había regalado su madre las navidades pasadas. Nunca la había permitido tener perros porque lo consideraba una gran responsabilidad, pero tras cumplir los quince y demostrar ser algo más fiable y dado que había sacado muy buenas notas, Heather había decidido que su hija merecía un voto de confianza. De modo que las pasadas navidades, una muy dormida Lilly se había levantado esperando encontrar los pijamas de todos los años, cuando había visto una pequeña bola peluda con un lazo azul pegado a la cabeza y la sonrisa de su madre. A partir de ahí, Lilly y Byron se habían convertido en una sola entidad. Se entendían sin apenas palabras, Byron siempre estaba para Lilly cuando su madre estaba demasiado ocupada por el trabajo (que solía ser casi siempre), y Lilly nunca se olvidaba de alimentar bañar o pasear a su peludo socio. Lilly adoraba a Byron, era un miembro más de la familia aunque en momentos como este en los que el adorable cuadrúpedo la tiraba de la cama para levantarla, Lilly se planteaba seriamente cambiarle la comida por comida para gatos.
"Vale, vale pesado que ya me levanto" refunfuñó Lilly. Sin embargo no fue lo suficientemente rápida ya que con un último empujón, Byron terminó de tirarla de la cama. "Ay!"
"Woof" volvió a ladrar el perro encantado con la idea de que había conseguido levantar a su dueña. Por mucho que quisiera a Lilly y la obedeciera, ya había aprendido que por encima de Lilly estaba la autoridad de la adulta, de modo que cuando Heather le pedía que la levantara, Byron sabía que tendría una recompensa esperando en la cocina.
"Te parece gracioso?" preguntó Lilly mientras miraba fijamente a los ojos de su perro cuyo color también era el azul. Ya había crecido bastante desde navidad y con todos los paseos y carreras que daban, no tenía nada de grasa en su peludo cuerpo. Era un animal blanco y negro de mirada inteligente y de energía inagotable. Era comilón como la dueña y siempre le gustaba jugar, y por mucho que a veces eligiera momentos poco oportunos, su dueña lo adoraba. "Ya veremos si te parece igual de divertido esta noche, cuando te toque bañarte!"
"Auuu" gimió Byron mientras salía corriendo de la habitación. Bastaba mencionarle el baño para que saliera corriendo.
"Si eso huye, bola peluda!" gritó Lilly divertida mientras se levantaba del suelo y se restregaba los ojos.
"Lillian!" se volvió a oír el grito de la madre de Lilly por toda la casa. "Espero que ya te hayas puesto de pie!"
"Que si! Que ya estoy levantada mama, no hace falta que grites!"
"Bien eso espero" le contestó su madre mientras se asomaba por la puerta con una sonrisa alegre a tiempo para ver como un asustado Byron huía hacia la cocina y de cómo Lilly devolvía las mantas que había caído con ella al suelo, a la cama. "El desayuno estará enseguida, así que date prisa, he hecho tortitas con chocolate."
"Tortitas?" preguntó Lilly esta vez con mejor humor. Desde siempre la habían llamado tragona, y era cierto. A pesar de no ser muy alta ni muy grande, Lilly era capaz de comer enormes cantidades de comida, y gracias a que siempre estaba practicando algún deporte, no engordaba ni un gramo. "Enseguida bajo, me voy a duchar."
"Vale cielo, pero recuerda que el autobús pasará en media hora."
"Aún no me explico por qué no me dejas ir en moto." gruñó de nuevo Lilly mientras cogía la ropa que iba a ponerse ese día. "No es como si nunca hubiera conducido una, te recuerdo que llevo montando en moto desde los doce con el tío Lou. Que tenga el carnet desde hace menos de un año solo es por la estúpida ley. Si no hacía años que tendría la licencia."
"No me lo recuerdes. Ese es un asunto que tu tío Lou y yo trataremos seriamente un día de estos." dijo su madre con el ceño fruncido y fingiendo estar molesta.
"Qué asunto? El de esa ridícula ley que dice que tienes que esperar a los dieciséis para conducir?" preguntó Lilly con una mueca mientras le seguía el juego a su madre.
"No, el asunto de que mi hermano pequeño haya enseñado a conducir una moto mi hija a la edad de once años. Pero en que estaría pensando?"murmuró Heather por lo bajo mientras salía del cuarto en dirección a la cocina. "Bueno, como sea, date prisa en bajar antes de que se te enfríen las tortitas vamos."
"Si señora" gritó Lilly mientras se metía en la ducha de un salto. Mientras se duchaba, dejó la mente en blanco mientras tatareaba una cancioncilla que no había podido sacar de su mente en los dos últimos días.
Tras salir de la ducha, se secó rápidamente mientras se vestía. Una vez que terminó de vestirse, hecho un último vistazo a su aspecto antes de ir a desayunar. Su altura no era de esas que sobresalen entre la multitud aunque por suerte, ese verano había dado el último estirón quedándose en 1.71 m que la había separado del grupo de las chicas bajitas al que había pertenecido toda su vida. Su cabello, largo hasta los hombros, que de pequeña había sido rubio castaño, se había aclarado gracias al aire salado y al salitre de la playa quedándose en un color dorado, semejante al color de los rayos del sol que tanto la molestaban por la mañana. El haber estado toda su vida en la playa también había contribuido a su moreno que hacía resaltar el blanco de sus dientes. Sus ojos azules que había heredado de su padre eran como dos pedazos de cielo, que se oscurecían volviéndose pedazos de hielo cuando se enfadaba. Su mentón firme y esa chispa traviesa en los ojos le daban un aspecto firme y a la vez divertido. Sus brazos, al igual que sus piernas, estaban bien definidos debido a todo el deporte que hacía, y el cortar leña todos los veranos y ayudar a su abuelo a transportar cosas también habían contribuido a un estomago firme y una fuerza poco común en chicas de su edad. En conjunto, su aspecto era realmente bueno aunque siempre lo disimulaba bastante la ropa que llevaba. En ese momento, llevaba unos pantalones cortos de camuflaje bastante anchos, y una camiseta blanca de manga corta algo suelta. Unas converse negras en los pies y su colgante de la suerte terminaban el conjunto. Su colgante de la suerte eran una chapas del ejercito con su nombre, grupo sanguíneo y año de nacimiento, que una amiga le había regalado varios años atrás para desearla suerte en una competición de monopatín. Desde entonces, no se lo había quitado y hasta ahora parecía cumplir bien su trabajo de darle suerte.
Una vez que se dio el aprobado, salió disparada hacia la cocina que era donde le esperaban sus amadas tortitas. Su madre, que ya la conocía muy bien, había hecho una montaña que Lilly no tardaría mucho en terminar, justo a tiempo para salir a tomar el autobús. Mientras ella engullía las dulces tortitas con mucho sirope, no podía dejar de observar a Byron que había recibido un filete de carne crudo que su madre había decidido darle como recompensa.
"Eres un traidor" le gruñó Lilly mientras Byron levantaba la cabeza de su desayuno mientras la miraba con ojos inteligentes. "No me mires con cara inocente. Me has vendido por un filete. Mal amigo!"
"Lillian, no le digas eso al pobre, si no fuera por el llegarías tarde el primer día" la regañó sonriente su madre mientras el perro gemía un poco para decirle a Lilly que estaba avergonzado. "Lo ves? Sigue siendo tu cómplice de fechorías."
"Eso parece" respondió Lilly feliz. Byron después de asegurarse de que su joven dueña no estuviera realmente enfadada con él, volvió su atención a su rico desayuno. "Solo espero que la próxima vez, me venda por algo más caro."
"Lilly escucha cariño" le dijo Heather mientras veía como su hija levantaba la cabeza del plato que acababa de vaciar. "Esta noche llegaré tarde, tengo que ponerme al día y seguramente ya tendré trabajo atrasado por no haber ido ayer como se suponía. De modo que se buena, no te olvides el móvil y te dejo dinero donde siempre para que te pidas una pizza, el numero esta apuntado en la nevera, de acuerdo? Muy bien, te quiero cielo, ahora ve allí y demuéstrales lo que vales, de acuerdo? Esa es mi chica."
"Vale mama, nos vemos luego entonces" dijo Lilly mientras tomaba el casco y el monopatín y se dirigía a la puerta donde tenía la mochila. "Que tengas un buen día, tu también Byron, cuida de la casa."
"Y ten cuidado con el monopatín, que aquí hay más coches." gritó Heather preocupada mientras los ladridos de despedida de Byron resonaban por toda la casa.
"Siiiii lo sé" respondió Lilly con voz aburrida mientras se despedía con un movimiento de mano. "Adiós."
Y sin añadir más palabras, cerró la puerta de su apartamento mientras se dirigía al ascensor. El bufete de su madre, había sido suficientemente considerado como para conseguirle un ático realmente espacioso en uno de los altos edificios del centro y no muy lejos del instituto al que Lilly acudiría. Sin embargo ya que Lilly aún no estaba familiarizada con el vecindario, habían decidido que al principio tomaría el autobús escolar hasta que se sintiera más cómoda con las calles. Por suerte, la parada del instituto también estaba cerca de su casa por lo que no tardó mucho en llegar. Por lo visto no era la única que lo tomaba allí, ya que había una chica con gafas esperando cerca de la parada.
"Hola" saludó Lilly mientras la chica levantaba la vista del libro que estaba leyendo. "Perdona, este es la parada del autobús del instituto South Valley?"
"Si"asintió la chica mientras sonreía de manera dulce. "Eres nueva?"
"Sí, acabo de mudarme desde Malibu" asintió Lilly mientras veía como la sonrisa de la otra chica se hacía aún mayor.
"En serio? Mi hermano vive allí, no conocerás a David Gilliham por casualidad?"
"David Gilliham? Te refieres al "Gran D"? el surfista?" preguntó Lilly con los ojos abiertos a aquella chica.
"Sí, ese es mi hermano!" exclamó la chica dando pequeños saltos de emoción. "Soy su hermana pequeña, me llamo Sarah Gilliham."
"Encantada Sarah" dijo Lilly con otra sonrisa. "Soy Lilly Truscott y conozco a tu hermano hace años, tú eres el renacuajo del que siempre está presumiendo? La futura bióloga marina?"
"Sí, siempre me llama así, aunque en cuanto a lo de bióloga marina... digamos que aún me queda camino" respondió Sarah mientras la miraba pensativa. "A mi me mencionó varias veces una Lilly, tu no serás Truscott, el diablo de los ojos de hielo?"
"Culpable" admitió Lilly con una sonrisa. "Vaya casualidad, no esperaba encontrarme aquí con nadie conocido, y menos antes de entrar al instituto."
"Cierto, las probabilidades son muy escasas" admitió Sarah mientras su sonrisa continuaba en su sitio. "Mira, el bus, vamos sube o nos dejará aquí. Tienes que contarme más cosas sobre mi hermano."
"Como es que no le ves mucho?" preguntó Lilly mientras se sentaba al lado de Sarah en el autobús.
"Cuando nuestros padres se divorciaron, mi madre se vino a vivir aquí y mi padre decidió moverse a Malibu. Mi hermano que desde entonces estaba loco por las olas deicidio irse con él. Así que no solemos vernos mucho porque a mi madre aún le duele que mi hermano se fuera así que… bueno, y tú qué haces aquí? Hace mucho que te has mudado?"
"La verdad, no mucho. A mi madre le ofrecieron un puesto de trabajo aquí, así que nos mudamos hace casi una semana, a sido una autentica locura. Bueno y dime, como es el instituto?"
"El instituto? Bueno, pues es como todos los demás supongo, tiene sus cosas buenas, y sus cosas malas."
"Por ejemplo?"
"Bueno, tiene a todos esos chicos y chicas súper populares que son completamente crueles y desagradables y asquerosos y… uy, perdón. Igual tú eres uno de ellos y te he molestado, lo siento. O sea, no como ellos en plan cruel y todo eso" añadió de modo atropellado al ver como Lilly alzaba la ceja en modo de confusión. "Bueno que a lo mejor tu eres de esas populares pero agradables y eso y…"
"Tranquila y respira" le dijo riendo Lilly al ver que se estaba quedando sin oxigeno de tanto hablar. "No soy de las populares tranquila. De hecho, creo que soy todo lo contrario. Así que esas son las malas, y las cosas buenas?"
"Una cosa buena es… Ollie-pop" suspiró Sarah mientras su mirada se desenfocaba ligeramente y una sonrisa algo bobalicona aparecía en su cara.
"Ollie-pop?" preguntó Lilly asombrada de la cara de la otra chica. "Y eso que es, tu mascota?"
"Qué? No!"gritó Sarah divertida mientras golpeaba suavemente el brazo de Lilly. "Ollie-pop, es como llamo a Oliver, mi novio."
"Aah, así que era eso" dijo Lilly mientras se reía. "Y dime, como es?"
"Es muy divertido, y muy guapo. A mí siempre me hace reír. Y es cariñoso y amable y educado y…"
"Vale, vale, ya lo entiendo" le cortó Lilly mientras sonreía. "Te debe de gustar mucho, porque no creo que nadie más pudiera encontrar tantas virtudes en otra persona si no le gustara tanto."
"Es que es tan mono" suspiró Sarah mientras miraba por la ventanilla. "Mira, ya hemos llegado, bienvenida al instituto South Valley!"
Lilly observó desde su asiento el que sería su nuevo instituto durante los próximos dos años. Era un edificio bastante grande y de color azul grisáceo. En la entrada había escaleras de piedra que daban al enorme patio donde la correspondiente bandera americana y la bandera de los osos polares del instituto "South Valley" ondeaban al viento. El edificio esteba separado en varias alas, y detrás de ello estaba el campo de rugby y las pistas de atletismo. Y justo detrás, se alzaba majestuoso un edificio que Lilly jamás podría haber confundido, la pista de hielo. En conjunto, era un instituto grande y bien equipado que demostraba que los estudiantes provenían de familias adineradas. El instituto anterior de Lilly, había sido justo lo contrario ya que en aquel momento, no habían tenido suficiente dinero como para que acudiera a uno más exclusivo. Aunque aquello jamás había importado a Lilly, sus años en el instituto de Malibu no habían estado mal y además la habían endurecido para soportar lo que le vendría encima, ya que siempre se metían con la nueva, y más a esa edad. Sin embargo, Lilly ya contaba con Sarah y por lo visto, también con el misterioso novio de esta. En definitiva, aquello no iba a estar tan mal.
"Venga vamos, que quiero que conozcas a Oliver." dijo Sarah mientras botaba feliz de entusiasmo y se bajaba del bus. "Oliver!"
"Osito" saludó un chico mientras tomaba a Sarah en brazos y la besaba suavemente en los labios. "Te he echado mucho de menos."
"Pero si nos vimos ayer tontito" rió Sarah encantada de lo que le decía su chico.
"Si, pero desde entonces no te he visto" se quejó el chico mientras la seguía abrazando. "Así que tengo derecho a echarte mucho de menos."
"Ollie-pop…" dijo Sarah enternecida mientras lo volvía a abrazar. Mientras tanto Lilly se mantenía un poco apartada mientras contemplaba sonriente la tierna imagen. "Oh, perdona, Oliver quiero presentarte a alguien."
"Hm? A quien?" preguntó Oliver mientras se daba la vuelta permitiendo a Lilly poder verle bien. Era más alto que Sarah y que ella, y era de complexión delgada. No es que fuera de esos que solo tenían piel y huesos pero tampoco era un mastodonte con troncos en vez de brazos. Tenía el pelo ligeramente largo para un chico y de color castaño chocolate. Los ojos marrones, la piel más bien pálida y una bonita sonrisa. Además, poseía ese aire amable y tierno, típico de los chicos agradables y graciosos. Y además miraba a Sarah con tal adoración que Lilly estaba segura de que besaba el suelo por donde la chica pisaba. "Oh, hola, soy Oliver Oaken, el novio de Sarah."
"Encantada, yo soy Lilly Truscott, me alegro de conocerte. Sarah me ha hablado mucho de ti en los diez minutos de autobús" bromeó Lilly mientras estrechaba la mano a Oliver.
"Le has hablado de mi?" preguntó Oliver enternecido mientras Sarah se sonrojaba ligeramente.
"Claro que si. Lilly es la alumna nueva, viene desde Malibú, y conoce a David."
"Conoces a David? Qué casualidad, pero bueno, así podrás contarle cosas de David a mi Sarah, que siempre se está quejando de que no lo ve lo suficiente."
"Claro, estaré encantada" respondió Lilly con una sonrisa mientras miraba su reloj. "Me podéis decir dónde está el despacho del director? Tengo que recoger mi horario y todo eso."
"Claro, mejor te acompañamos" dijo Oliver mientras enlazaba su mano con la de Sarah. "Al principio esto puede parecer un poco caótico, pero enseguida te harás. Oye, bonita tabla, patinas?"
"Sip" dijo Lilly mientras miraba hacia su tabla. "Y tú?"
"Bueno, antes si, pero ahora ya no mucho. Tampoco es que tuviera mucha gente con la que practicar y a Sarah no le gusta mucho."
"Pues ya sabes, si alguna vez te apetece, yo encantada de que alguien me enseñe los buenos lugares de por aquí."
"Eso sería genial" respondió Oliver con los ojos brillantes de emoción. "Bueno ya hemos llegado."
Una vez dentro de la oficina, el director le dio la bienvenida, le entregó el horario, y se alegró de que ya hubiera conocido a alguien que pudiera enseñarle el centro. No tardó mucho en despacharlos ya que por lo visto tenía prisa con algunos asuntos urgentes.
"Vale, a ver lo que tienes por aquí…" dijo Oliver mientras le tomaba el horario. "Genial, tienes cuatro clases conmigo, una con Sarah y otra con Sarah y conmigo. Ah, y coincidimos para comer, que bien."
"Si" dijo Lilly aliviada. "Me alegro de que sea así, no es divertido ser la chica nueva."
"Vaya, vaya" dijo una voz algo repelente y bastante mandona a sus espaldas. Lilly se giró lentamente para ver a dos chicas muy delgadas mirándola de arriba abajo. No eran mucho más altas pero su actitud orgullosa fue algo que no le gusto a Lilly en absoluto. "Pero si estás aquí la nueva… Y fíjate, ya se ha juntado con perdedores. Bueno eso al menos nos quita el trabajo de tener que dirigirla, da gusto cuando encuentran solos su lugar."
"Y vosotras sois?" preguntó Lilly apretando fuerte la mandíbula. "Porque si sois el comité de payasas que ha contratado el director para darme la bienvenida, no tendría que haberse molestado."
"Qué? Comité de payasos? A nosotras nunca nos han dado un comité de payasos. Donde están?"preguntó la segunda chica ansiosamente y mirando en todas direcciones. "Amber, donde está el comité de payas…?"
"Cállate Ashley" le gritó la primera chica mientras se giraba una vez más hacia Lilly. "Tú te creerás muy graciosa no?"
"Claro que no, jamás se me ocurriría dejaros sin trabajo" respondió risueña Lilly mientras oía como Oliver, Sarah y alguno más se reía con discreción detrás suyo.
"Mira novata, te puedo asegurar que esa no ha sido la mejor manera de empezar el curso" la amenazó de nuevo aquella chica. "Prepárate por qué voy a convertir tu vida en un infierno."
Justo en ese momento sonó la campana para entrar en clase y la chica sin apartar aquella mirada de odio y deprecio, se dio la vuelta y marchó hacía su clase. Tanto Oliver como las otras dos chicas hicieron lo mismo, y por suerte para Lilly, ellos la guiaban entre la marea de estudiantes y el laberinto de pasillos. Primero dejaron a Sarah en su clase y después caminaron hacia la suya, que era biología.
Una vez dentro, se sentaron en las sillas de atrás mientras esperaban a que el profesor llegara.
"No deberías haber hecho eso." le dijo Oliver con una sonrisa mientras se sentaba.
"Por qué no? Estaban siendo desagradables y mezquinas."
"Lo sé, es solo que acabas de conocer a Amber y Ashley. Son las reinas del instituto por así decirlo. Son las más populares y las mas… bueno las más..."
"Zorras?"preguntó una voz de chica a la espalda de Lilly. Esta se giró para encontrarse con una chica con la sonrisa perversa en sus labios. Era una chica pelirroja con algunos tirabuzones, delgada de ojos verdes chispeantes. "Muy bien Oaken, algún día podrás decirles algo más fuerte."
"Joannie, no te había visto. Compartimos clase?"preguntó Oliver con una sonrisa divertida.
"Que va, es que te echaba de menos" respondió la otra chica con un bufido mientras le golpeaba juguetonamente el brazo. "Y quien es tu amiga?"
"Es Lilly, es nueva" añadió Oliver como si fuera necesario.
"Ya, ya me lo había imaginado" bufó Joannie mientras miraba a Lilly de arriba abajo. Solo que esta vez era una mirada apreciativa y no despectiva. "Y cómo es?"
"Estoy aquí delante sabes?" les soltó Lilly ya que le molestaba mucho que alguien hablare de ella como si no estuviera presente.
"Vaya, al menos tiene genio" sonrió Joannie sin dar muestras de que le hubiera molestado el tono de Lilly.
"Y acaba de enfrentarse a Amber y a Ashley en el pasillo" añadió Oliver sonriendo mientras veía como una mirada de afecto nacía en los ojos de Joannie.
"Por fin alguien que es capaz de plantar cara" gritó alegre Joannie mientras abrazaba a una sorprendida Lilly. "Que les dijo?"
"Las llamó payasas, dos veces."
"Si señor, tu y yo vamos a llevarnos muy bien" proclamó Joannie mientras se reía imaginando la cara de esas dos. "Habría pagado por verlo."
"Muy bien chicos, sentaos, va a comenzar la clase." dijo el profesor mientras entraba. Acto seguido todos se sentaron a empezar la clase.
Tres horas y varias clases aburridas después
"Me alegro de que le hayas caído bien a Joannie" decía Oliver sonriendo mientras se dirigían hacia la cafetería para comer. Oliver, Lilly y Joannie habían compartido todas las clases de la mañana, y para asombro del chico, Lilly y Joannie habían congeniado mejor de lo que se habría imaginado. Tras las primeras presentaciones, ambas habían descubierto tener varias cosas en común, incluyendo el bromear a su costa. Eso no había molestado en absoluto al dulce chico que se alegraba de que Joannie hubiera encontrado otra amiga, ya que desde que él salía con Sarah, sentía que había dejado de lado a la otra chica.
"Y quien es exactamente Joannie?" preguntó Lilly a quien a su pesar también le había caído bien esa chica algo alocada. "Es decir, de que la conoces?"
"Es mi pareja" dijo Oliver mientras seguía hacia delante sin darse cuenta de que Lilly se había parado.
"Como?" gritó Lilly mientras sujetaba de forma brusca el brazo del chico. "Pero tú no eras el novio de Sarah?"
"Claro que sí. Que tiene que ver una cosa con la otra?" preguntó Oliver sorprendido mientras el agarre de Lilly se hacía mayor. "Oye te has dado cuenta de que eres muy fuerte?"
"Que que tiene que ver?" preguntó Lilly ignorando el último comentario de Oliver. Es que se había equivocado juzgando a Oliver y era un cerdo? "Que tengas otra novia no tiene nada que ver con Sarah?"
"Otra novia? Pero de que estás hablando?"preguntó Oliver sorprendido. "Joannie no es mi novia."
"Entonces?" preguntó Lilly aun mas sorprendida "Que es eso de que es tu pareja?"
"Ah, eso" suspiró Oliver aliviado al ver que Lilly aflojaba un poco el agarre. "Joannie es mi pareja en la pista."
"En la pista? Tu bailas?" se asombró Lilly.
"No, bueno si. Soy su pareja sobre el hielo. Soy patinador sobre hielo al igual que Joannie y patinamos juntos. Ya sabes, patinaje por parejas."
"Ah, así que era eso" sonrió Lilly mientras soltaba completamente el brazo del chico. "Ya me habías preocupado."
"Mira que pensar que podría estar engañando a Sarah y con Joannie además."
"Que es eso de engañarme con Joannie?" preguntó Sarah apareciendo de repente y abrazando a Oliver por la espalda.
"Ah nada. Le dije a Lilly que Joannie era mi pareja y se creyó que estaba jugando a dos bandas. No veas el apretón que me ha dado. Realmente eres muy fuerte."
"Bueno, practico muchos deportes" respondió Lilly con una sonrisa. "Así que patinador?"
"Sí, que pasa? Algún problema" preguntó un poco intimidador Oliver.
"No nada" sonrió Lilly mientras alzaba las manos en posición de defensa "Simplemente no pareces del tipo que hace patinaje sobre hielo. Siempre me ha parecido complicado lo de patinar por parejas, tampoco es que me parezca que no puedas hacerlo, me parece impresionante."
"Si, bueno…" dijo Oliver un poco más calmado al ver que Lilly seguía sonriendo. "Comencé con cinco años, mi madre siempre ha sido una entusiasta del patinaje. Mi padre quería que yo hiciera algo más varonil y todo eso. No llevaba muy bien lo de que patinara.
"Qué pasó?" preguntó Lilly preocupada mientras se dirigían hacia la cafetería para coger algo de comida.
"No mucho" dijo Oliver encogiéndose de hombros mientras ponía su plato para la ración de pasta. "Al principio insistía mucho en llevarme a ver partidos de hockey o rughtby o baseball o alguno de esos "deportes de hombres". Creo que verme con mayas de licra y camisas de lentejuelas era demasiado para su hombría."
"Lo acabó aceptando?" preguntó dudosa Lilly pensando que tal vez era un tema delicado.
"Desde luego" respondió Oliver con una sonrisa radiante en el rostro. "Después de que a los siete años le dijera que no quería tener que practicar ninguno de sus "deportes de hombres" y que me gustaba el patinaje, estuvo una semana de lo más raro. Después vino, me abrazó y me dijo que lo más importante para é era mi felicidad, y que siempre me apoyaría. Eso me tuvo un poco confuso, y más cuando me regaló un disfraz de hada por mi octavo cumpleaños."
"Un disfraz de hada?"preguntó sorprendida Lilly mientras se sentaban en una mesa ellos solos y comenzaban a comer. "Por qué de hada?"
"Mi padre estaba convencido de que como me gustaba el patinaje y llevaba mayas, preferiría… jugar a los médicos con los chicos" respondió Oliver mientras se reía recordando las caras de su padre y lo confuso que se había sentido cuando su padre le regaló aquel disfraz rosa con purpurina. Lo cierto es que a pesar de que había malinterpretado todo, se había comportado como un padre atento y comprensivo.
"Y que pasó?" preguntó Lilly interesada en la historia sin darse cuenta de que alguien se sentaba a su lado.
"Que su padre le pillo a los ocho años besándose con Olivia Walters en las gradas después de la sesión de patinaje" respondió Joannie riéndose recordando aquel día. Había salido tarde de clase y para cuando había llegado a la cafetería, Lilly y los demás ya estaban sentados así que se había acercado a la mesa para escuchar a Oliver contar la historia y no pudo evitar terminarla ella misma. A fin de cuentas, ella había estado allí para ver la cara de felicidad del señor Oaken cuando había pillado a su hijo besándose con aquella niña adorable. "Deberías haberle visto la cara de felicidad."
"No sería para tanto. O sí?" preguntó Lilly divertida mientras se hacía a un lado para dejar que Joannie se sentara mejor. "Que hizo?"
"Me dio un abrazo de oso, me dijo que estaba orgulloso de mí y me llevó a cenar a una cervecería "Soltó Oliver recordando aquel día como uno de los más raros de su vida." Y cuando le presenté a Sarah como mi novia…"
"Qué pasó?"
"Se echo a llorar" respondió Sarah esta vez, recordando lo raro que se le había hecho que un adulto llorando de alegría la abrazara y le diera su bendición para casarse con su hijo. "Fue un momento algo extraño. Pero sigo queriendo a mi Ollie-pop tanto como antes o más."
"Siempre te querré más que ayer, pero menos que mañana" dijo Oliver cursimente mientras besaba a Sarah entre las risas de Lilly y Joannie.
"Bueno y tú qué Truscott?" le preguntó Joannie mientras comía su pasta y miraba a Lilly a la vez. "Tú no practicas ningún deporte?"
"Oh, algunos" respondió Lilly vagamente mientras hablaba con Joannie e ignoraba a la parejita que tenían enfrente y que seguía besándose. "Pero lo que realmente me interesa es el hockey. Por lo que he oído el equipo de aquí es mixto, no?"
"Hm, sí lo es, pero el entrenador no suele sacar a muchas chicas. Es un poco machista, aunque mejor no se lo digas, no le gusta" respondió Joannie mientras hacía lo posible por no mirar a la acaramelada parejita que ya estaba empezando a mosquearla. "Pero si eres buena seguro que a ti sí que te saca. Tienes aspecto de ser muy buena deportista."
"Gracias." sonrió Lilly mientras ella también apartaba exageradamente la cabeza de la parejita.
"Bueno, si quieres te acompaño a la pista del instituto antes de que empiecen las clases de la tarde. Te parece?"
"Claro, sería genial. Y Oliver y Sarah?"
"Déjales" respondió Joannie mientras hacía un gesto de indiferencia. "Cuando se meten en su burbuja, no hay manera de hacerlos reaccionar a no ser…"
"A no ser…?" continuó Lilly mientras veía como aquel brillo malvado volvía a la mirada de la pelirroja. No la conocía desde hacía más de cuatro horas y sin embargo ya era capaz de distinguir el brillo malvado en su mirada.
"POR EL AMOR DE DIOS, BUSCAOS UN HOTEL!" gritó a pleno pulmón mientras el resto del comedor se giraba y la parejita se separaba bruscamente ambos completamente avergonzados y con la cara roja como un tomate.
"Joannie" gimió Sarah mientras escondía la cara tras los brazos y Oliver hacía prácticamente lo mismo. "Deja de hacer eso, que luego la gente me mira raro."
"Lo siento" dijo Joannie sin ninguna muestra de que realmente lo sintiera. "Estáis tan monos cuando os sonrojáis… Bueno, de todos modos, decía que iba a enseñarle la pista de hielo a Lilly. Venís?"
"Claro" accedió Sarah mientras Oliver se levantaba y llevaba las bandejas de todas a la barra. "Es tan caballeroso…"
"Sí que lo es" accedió rápidamente la pelirroja mientras levantaba a Sarah y se la llevaba. Si se quedaban un momento más, la parejita feliz iba volver a su estado de felicidad y acabarían logrando que vomitar con tanta cursilería azucarada." Vamos Lilly, Oaken."
"Bueno, y a que viene el interés por la pista de hielo?"preguntó Oliver mientras caminaban por los pasillos hacia la pista. Al haber estado en su burbuja de felicidad, no se había enterado de nada.
"Lilly quiere apuntase al equipo de hockey, romeo. A ver si prestamos un poco más de atención" respondió riéndose Joannie.
"Oye, que yo presto mucha atención y… has dicho el equipo de hockey?" preguntó de pronto el chico, y a Lilly le pareció que se ponía un poco blanco.
"Sí, sucede algo?"
"Oh, no nada" respondió el chico volviendo a poner una falsa sonrisa en su cara. "Pero acabo de recordar que tengo que coger un libro de la biblioteca, me acompañas osito?"
"Claro cielito" respondió Sarah mientras Oliver la tomaba por el brazo y la llevaba hacia la otra parte del instituto. "Nos vemos en clase Lilly."
"Adiós" gritó Lilly mientras la parejita desaparecía. "A que ha venido eso?"
"El que?" trató de disimular la pelirroja pero pronto vio que Lilly no se lo tragaba. "No es nada de verdad."
"Joannie…"
"Bueno, vale. Pero no se lo digas a Oliver, que me mata, lo prometes?"
"Prometido."
"De acuerdo" suspiró Joannie sin creerse que fuera a hablar de esto con una chica que no conocía ni hace 24 horas. Pero había algo en Lilly que la decía que podía confiar en ella. "Verás, sabes lo que pensó su padre de él cuando era pequeño?"
"Ajá" afirmó Lilly sin ver el problema. Su padre no estaba de acuerdo con todo?
"Pues algunos gilip… chicos, también llegaron a la misma conclusión" continuó Joannie mientras entraban por la puerta que daba la pista de hielo. "Y bueno, ya sabes cómo son algunos con ese tema."
"Qué pasó?"
"Bueno, fueron muy desagradables, sobre todo los de hockey. No solo se burlaban de él, sino que también solían pegarle. Por suerte, los peores se graduaron hace dos años y los que están ahora no son tan… apasionados como los otros. Además, desde que sale con Sarah, las cosas han estado muy calmadas."
"Pero Oliver la quiere de verdad, no? Es decir bueno, ya sabes" dijo Lilly un poco incomoda mientras veía como Joannie se sentaba en las gradas.
"Sabes? Yo le hice la misma pregunta cuando me lo contó. Por aquel entonces, las palizas eran casi diarias y no le habría culpado por querer que pararan."
"Y que te dijo?"
"Me miró a los ojos y me dijo que él jamás le haría algo así a alguien tan bueno, tierno y especial como Sarah. Que por lo que a él se refería, podían pegarle todo lo que quisieran, que mientras tuviera a Sarah para curarle las heridas, le importaba una mierda lo que le hicieran. Pocas veces he oído a ese bobalicón decir la palabra mierda." sonrió Joannie recordando aquel día, la mirada de decisión y de cómo miraba a Sarah desde entonces." Le conozco desde los tres años, entramos juntos a la pista y desde entonces hemos sido inseparables, pero la manera en la que mira a Sarah… creo que ese bobo está realmente enamorado."
"Y a ti eso no te molesta, no? Es decir tú y él no…" dijo Lilly mientras trataba de explicarse.
"El y yo no…?"preguntó la otra chica intentando averiguar lo que Lilly preguntaba. Hasta que finalmente lo entendió. "Agg que asco. Oliver es como mi hermano, dios sería como un incesto, pero aún más asqueroso. Uagg"
"Vale vale, perdona por preguntar" Lilly sonrió ante la cara de susto de Joannie."Entonces, que le ha pasado a Oliver antes?"
"Hm? No nada. Creo que tiene miedo que te unas al equipo y te conviertas en una más del escuadrón de la muerte. Con Amber y Ashley haciéndonos la vida imposible, esos cachas machacándonos y por si fuera poco patinando… No tenemos mucho tiempo para hacer buenos amigos y creo que tú ya le has caído bien."
"Entiendo" murmuró Lilly. A ella también le habían caído bien los tres. Era como si los conociera desde antes, como si llevaran juntos mucho tiempo. Era una sensación extraña aunque para nada desagradable, era como si pudiera confiarles cualquier cosa sin que la fallaran. Más tarde tendría que pensar seriamente en la situación, pero en ese momento lo mejor era dejarse llevar. "Pero no tenéis que preocuparos por ello. Amo patinar y jugar al hockey, pero por nada del mundo me volvería una… una… alimaña. Y si en algún momento me convierto en una idiota abusona descerebrada, te doy todo mi permiso para que me golpees hasta que me inculques algo de sentido común en mi grueso cráneo."
"Te tomo la palabra, aunque no estoy muy segura de quien metería que a quien" bromeó la pelirroja al ver los músculos de Lilly y la fuerza que debía de tener. "Pero aún así lo intentaré."
"Me fiaré de ti" se rió Lilly descargando algo de la tensión acumulada en esa conversación acerca de Oliver y decidió llevar el tema hacía aguas menos profundas. "Bueno, así que esto es la pista de hielo eh?"
"Ajá" asintió Joannie mientras trataba de quitarse el mal sabor de boca que se le había quedado al pensar en que Oliver y ella… mejor no volver a pensarlo que se le volvía a retorcer el estomago. "Aquí es donde nuestros valientes osos polares entrenan para derramar la sangre del equipo contrario. Pero las pruebas no son hasta la semana que viene."
"Vale, solo quería verla" Lilly observó la pista, las porterías, el olor a hielo seco. Hacía ya más de tres meses que no entraba en una y siempre le había encantado ese olor. Lo tenía presente en cada recuerdo de su padre.
"Oye, tienes algo que hacer esta noche?"
"Esta noche? No por qué?"
"Me has caído bien, y estoy segura de que a Ollie y a Sarah también" comenzó Joannie con una sonrisa cálida. "Todos los años Oliver y yo, y bueno ahora también Sarah, cenamos en la pizzería de "Angellos", es una tradición obligatoria, antes de que comience el curso. Y he pensado que ya que parece que te vamos a adoptar en nuestra pequeña y caótica familia, deberías venir."
"Familia?"preguntó Lilly mientras un agradable sentimiento de calidez se apoderaba de ella.
"Si bueno, Oliver es como un hermano y Sarah como una cuñada, tú podrías ser la hermana pequeña" bromeó Joannie viendo que Lilly le sacaba una cabeza como poco. "Así que, qué me dices hermanita? Te unes?"
"Yo… estaría encantada" la sonrisa de Lilly era una de las más radiantes que Joannie había visto en su vida y aquello hizo que otra sonrisa ocupara su rostro. "Pero no sé donde es, aún no conozco mucho esto."
"Perfecto, no te preocupes, quedamos a las 8:45 en tu parada del autobús. Te recogeremos allí y te llevaremos a partir de ahí, te parece bien?"
"Genial" Lilly estaba desbordante de alegría. No había tenido una familia de verdad desde hace tiempo. Desde que su madre había decidido mejorar su carrera, apenas se veían y aunque Byron era su mejor amigo y su familia, estaría bien tener a alguien que hablara su idioma. Aunque eso no quería decir que le fuera a dar de lado, adoraba demasiado a ese tunante como para dejarlo aparte.
"Mierda, ya es muy tarde" gritó Joannie despertando a la rubia de su ensimismamiento. "Tenemos clase en diez minutos, vamos corre."
"S sí, ya voy" dijo Lilly mientras corría detrás de su alocada compañera por los pasillos. "Yo tengo física, por donde se va?"
"Eh? Ah, se va subiendo esa escalera, cuarta puerta por la derecha" le contesto la pelirroja sin apenas volverse. "Ah, y Lilly?"
"Si?" preguntó la rubia mientras miraba por encima de su hombro a su compañera que se había detenido y que mostraba una sonrisa cálida en el rostro.
"Bienvenida a South Valley" y tras eso la otra chica echó a correr por que realmente llegaba muy tarde a clase.
"Gracias" susurró Lilly feliz mientras reanudaba su carrera por las escaleras de camino a su clase de física. Nunca nadie la había hecho sentir tan como en casa como ese extrovertido trío. Desde luego, mudarse había sido una gran idea.
Cuatro horas después
Lilly entraba por la puerta de casa para ser saludada cálidamente por Byron. Había sido un duro primer día pero gracias a esos tres, había sido la mar de divertido. Ahora la rubia deportista tenía dos horas para pasear a Byron, bañarlo, darle de cenar y prepararse. A pesar de haber sido un día agotador, aún tenía mucha adrenalina y energía que quemar, de modo que tomó el frisbee y dando un silbido para que el perro la acompañara bajó al parque que estaba justo al lado de su casa. Una vez allí, ambos descargaron el exceso de energía corriendo detrás del disco y gruñendo cuando el otro trataba de quitárselo. El día anterior había estado lloviendo por lo que el suelo estaba lleno de barro, así que Byron lo aprovechó al máximo para revolcarse y ensuciarse todo lo posible en el barro. Al estar jugando con él, Lilly también se llevó su ración de barro y para cuando volvieron al piso, ambos estaban bien necesitados de un baño. Por suerte en su nuevo hogar había tres baños, uno con ducha en el cuarto de Heather y otro en el de Lilly y el más grande con bañera al lado de la cocina. Hacia allí se dirigió Lilly arrastrando a un poco cooperativo Byron que no hacía más que tirar hacia el lado contrario con pasión. La rubia que ya estaba acostumbrada, no tuvo más remedio que encerrarlo con ella en el baño mientras se llenaba la bañera para evitar que el perro se restregara contra todos los muebles de la casa y los re decorara de ese color marrón tan bonito.
Finalmente estuvo llena la bañera así que la joven deportista tomó al peludo miembro de la familia y a pesar de que no hacía más que quejarse, lo elevó y lo introdujo en la templada bañera donde lo roció con jabón, y con ayuda de un cepillo especial para limpiar perros, lo enjabonó tratando de que no se le metiera jabón en los ojos. Finalmente Byron comprendió que había perdido la batalla contra el baño una vez más, y se comportó permitiendo a su dueña aclararlo bien. Una vez limpio, lo sacó afuera donde lo esperaba con una toalla que utilizó para secarlo y por último, lo cepilló bien para quitarle todo el pelo que pudiera tener suelto, dejándolo limpio y reluciente.
"Venga compañero, que tú ya estás. Ahora me toca a mí limpiar el baño" se quejó la chica mientras miraba el reloj. "Genial, solo tengo tres cuartos de hora para limpiar el baño, ducharme vestirme y llegar a la parada. Bueno, cuanto antes empiece mejor."
Y con esa actitud, comenzó a limpiar el baño que había quedado inundado tras los intentos del perro de salir de la bañera sin haber terminado. Una vez que limpió y fregó el baño, dejó la puerta abierta para que se secara antes y se marchó a su cuarto para darse una rápida ducha y vestirse. Al igual que esa mañana, eligió ropas anchas aunque esta vez al ser de noche y hacer algo de frío prefirió ponerse unos vaqueros y una camiseta blanca de manga corta algo más marcada y una chaqueta por encima para guardarse del frío nocturno. Unas zapatillas de deporte y una coleta terminaron su atuendo.
"Vale, me marcho Byron, sé un buen chico y cuida bien de la casa, vale campeón?" dijo Lilly mientras se agachaba para acariciarlo detrás de las orejas. "Hasta luego."
Tras asegurarse de que la puerta estuviera bien cerrada, se dirigió a la parada y tras esperar unos minutos vio como Joannie y Sarah se acercaban charlando.
"Ey, has sido puntual" Sarah parecía satisfecha y Joannie hizo un gesto para que continuaran andando." Ollie-pop es maravilloso pero es incapaz de llegar puntual, se nos unirá en la pizzería. Estaba duchándose cuando hemos llegado a su casa."
"Este chico es incapaz de llegar puntual a ningún sitio. Apuesto que incluso en vuestra boda llega tarde."
"Joannie" volvió a quejarse Sarah mientras volvía a sonrojarse. "Deja ese tema por favor, es muy embarazoso.
"Como quieras" dijo la pelirroja soltando un suspiro exasperado y algo tristón." "Pero es que es tan divertido…
Y entre risas y bromas, las tres llegaron a la pizzería. Era un lugar tranquilo y agradable con algunas mesas para sentarse. Las chicas se sentaron mientras se decidían a pedir, y cuando ya estaban encargando su pedido, apareció Oliver y también pidió lo suyo. Aprovechando que había varias mesas libres, se sentaron en la más lejana y esperaron a que llegara la comida con sus bebidas.
"Bueno, y con qué motivo se celebra esta cena?" preguntó Lilly curiosa mientras veía como la camarera les traía los botellines de agua.
"No se lo has dicho?" preguntó Oliver con una sonrisa mientras la pelirroja se encogía de hombros. "Esta, mi querida Lilly es la llamada "última cena"."
"La última cena? Es que va a pasar algo de lo que no me habéis hablado? porque a mí lo del suicidio, como que no me va." bromeó la rubia sonriendo ante la risa del resto.
"Es bueno saberlo, pero no, nada de sectas ni suicidios en masa. Esta es la autentica "última cena" del curso" explicó Joannie mientras se reía de la cara de confusión de la rubia. "Mañana Oliver y yo comenzamos la dieta de atletas de patinadores así que es la última cena con sabor del año. Mañana ya no podremos comer pan, ni grasas ni carbohidratos ni… nada con sabor medianamente decente. De modo que todos los años, antes de empezar con el curso, venimos aquí y nos comemos una rica y grasienta pizza, para compensar el resto del año."
"Vaya, pues si que os tomáis en serio el patinaje."
"Para nosotros es algo más que un hobby, nos gusta y no somos del todo malos" respondió Oliver sin un ápice de arrogancia en la voz. "Estamos tratando de conseguir entrar en las OJDDI."
"Las OJDDI? Eso que es?" preguntó la rubia algo desconcertada mientras el camarero les traía los pedidos. Todos menos Sarah, que había pedido una pequeña, habían pedido una grande para cada uno y por el aspecto que tenía, no iban a dejar ni las migas.
"Las OJDDI son las Olimpiadas Junior De Deportes de Invierno." comenzó a explicar Joannie, y al ver que Lilly seguía perdido se decidió a explicarse un poco mejor. "A ver, tu sabes lo que son las Olimpiadas no? Que se celebran cada 4 años, no?"
"Claro que sí."
"Vale, pues estas son parecidas pero como su nombre indica son para deportes de invierno para categoría Junior. Cada tres años se celebran en Europa y en ellas compiten parejas de la mayor parte de países. El sueño de cualquier Junior es poder llegar a participar en ellas. Es la manera más rápida de conseguir patrocinadores, fama, reconocimiento, buenos entrenadores… y además te ayuda para prepararte para las Olimpiadas."
"Y como vais a entrar?" preguntó Lilly que se imaginaba que llegar hasta allí no sería nada fácil. "Parece complicado."
"Y lo es" afirmó Oliver que había estado comiendo como un desesperado mientras Joannie explicaba y ahora trataba de tragar todo lo que tenía en la boca. "Solo los mejores de los mejores consiguen llegar. Para ello, hay que clasificarse en el TCPP. Es decir, en el Torneo Clasificatorio de Patinaje por Parejas."
"Y como te clasificas? Me imagino que es más difícil que simplemente inscribirse, no?"
"Sí, verás, durante este año, se celebran unos cuantos campeonatos en los cuales los jueces te dan puntos. Ya sea por estilo, coreografía, movimientos… etc. Durante este año, hay que conseguir tener en total 60 puntos por pareja. Es decir, entre los dos patinadores tienen que sumar al menos 60 puntos para clasificarse en el TCCP. Las parejas, no tienen que ser definitivas hasta inscribirse en el TCCP de modo que generalmente te dan los puntos individualmente. Un primer puesto son 10 puntos por patinador, un segundo son 5 puntos por patinador y un tercero 3 puntos por patinador. Vamos, que con ganar 3 campeonatos con la misma pareja, ya tienes los puntos para entrar, claro que no es muy fácil. Si no consigues estar entre los tres primeros, también puedes ganar algunos puntos en la pista como ya he dicho antes por estilo, coreografía, movimientos… etc. Aunque generalmente no te dan muchos."
"Vaya, y después de clasificarte para el TCCP?"
"Una vez que demuestras que la pareja tiene al menos 60 puntos cuando termine el último campeonato de la temporada, debes inscribirte. En el último de los campeonatos se dan los últimos puntos pero ya no se permite cambiar de pareja, en ese, se debe patinar con la pareja con la que desees participar en el torneo." respondió Oliver mientras bebía de su botella que casi estaba agotada. "Eso es muy importante, ya que si no patinas con quien quieres participar, no te dejan cambiar."
"Y luego es cuando comienza el gran TCCP" continuó Joannie con la mirada soñadora. "La primera fase empieza dos meses después del último campeonato. De ahí solo pueden clasificarse ocho parejas de todas las que hayan llegado hasta allí. Cuatro meses después, se celebra la segunda fase, de ahí solo se clasifican cinco parejas que son las que competirán en la gran final cinco meses después. El que gane la gran final será el representante de estados unidos en las OJDDI. Una medalla en esas olimpiadas es el equivalente de una medalla en las otras, es decir en las autenticas. Si consigues una de esas, tienes asegurado tu nombre para la lista de candidatos para las próximas Olimpiadas. Como ya he dicho, el sueño de todo patinador de la categoría Junior."
"Y vosotros os veis capaces de ganar?" preguntó Lilly maravillada mientras Joannie y Oliver intercambiaban miradas.
"No somos malos, y estamos dispuestos a partirnos el trasero con el hielo si es necesario" dijo Joannie suavemente pero con convicción. "Deberías venir a vernos entrenar de vez en cuando."
"En serio? Me encantaría" dijo alegremente la rubia. "Pero si los movimientos son tan importantes, no deberíais esconderlos o algo así?"
"No te preocupes, como ya te he dicho, en los campeonatos se puede hasta cambiar de pareja aunque no es muy recomendable, hace falta mucho tiempo y entrenamiento para saber cómo piensa tu pareja y como se mueve sin apenas mirarlo. Pero ya te digo que esas prácticas no son secretas y aunque lo fueran, no creo que te fueras a ir de la lengua verdad?" preguntó Joannie bromeando mientras Oliver y Sarah se reían. "Por eso, creo que deberías venir a vernos, a ver si con público delante, este melón, de aquí, es capaz de levantarme."
"Oye" se quejó Oliver mirando a Joannie. "Que yo te levanto muy bien, es solo el aterrizaje lo que me falla un poco."
"Un poco? He comido tanto hielo que creo que mi temperatura corporal ha bajado varios grados."
"No seas exagerada, puede que te hayas caído algunas veces…"
"30 exactamente, las he contado"
"Bueno, 30 tampoco son tantas"
"En un solo día, yo creo que si son tantas." gruñó la pelirroja mientras miraba a Oliver torvamente.
"Bueno, y donde entrenáis?" preguntó a toda prisa Lilly mientras trataba de calmar los ánimos entre los dos. "En la pista del instituto?"
"Por dios no, claro que no. Como íbamos a poder entrenar en una pista donde los animales del hockey machacan el hielo todos los días?" preguntó Oliver riéndose hasta que recordó que a Lilly le gustaba dicho deporte. "Uy, perdón."
"Nah, no te preocupes." le aseguró Lilly. El comentario no le había molestado lo más mínimo, después de todo, era cierto que había que ser agresivo para jugar a ello. "Entonces, donde entrenáis?"
"En la pista de North Harwar" respondió Joannie. "La dueña es Annikka Vannilouska. Una ex patinadora rusa muy buena. Ganó varias medallas y después de destrozarse la rodilla, se retiró y ahora posee la pista. Es un poco paranoica pero en conjunto es buena persona. Así que ya sabes, vente y así nos das tu opinión. Y ahora creo que ya me voy a casa o de lo contrario mi madre me matará."
"Te entiendo, mi madre también se pone ansiosa cuando llego tarde" respondió Sarah mientras salían a la calle y se acomodaba la chaqueta. A pesar de que el verano había acabado hacía muy poco tiempo, ella siempre había sido muy friolera. "Nos vemos mañana entonces chicas."
"Vamos osito, te acompaño a casa" dijo Oliver mientras le daba la mano a su novia y echaba a andar. "Hasta mañana chicas."
"Hasta mañana." respondieron Lilly y Joannie mientras veían como la parejita se alejaba.
"Bueno, yo me voy por aquí" dijo Joannie señalando hacia su calle. "Sabrás volver sola?"
"Claro, tengo buen sentido de la orientación" respondió Lilly. Era cierto, una vez que le habían enseñado un camino, era capaz de encontrarlo siempre que lo necesitara. "Hasta mañana."
"Que descanses" respondió Joannie mientras se alejaba lentamente.
Lilly la vio ir calle arriba mientras ella tomaba la dirección opuesta. No tuvo ningún problema en encontrar la dirección a casa y pronto se vio saludada por Byron que la había estado esperando. Su madre, como Lilly ya sospechaba, aún no había llegado a casa. En el contestador encontró un mensaje de su madre que decía que llegaría muy tarde y que no la esperara despierta. Así que Lilly se lavó los dientes, se cambió a una camiseta de deporte ancha y vieja que usaba para dormir y se metió en la cama mientras su peludo cómplice la acompañaba subiéndose de un salto a su cama. El que su madre no hubiera estado allí para recibirla la apenaba un poco, pero tras pensar en los nuevos amigos que había hecho, la tristeza desapareció. Ese había sido un gran día y si los siguientes se parecían aunque solo fuera un poco a este, esos dos años iban a ser de lo más entretenidos. Si, decididamente había sido una gran idea mudarse.
"Y eso ha sido todo por hoy. Me temo que Miley todavía no aparecerá, pero sed pacientes y os prometo que valdrá la pena la espera. Gracias por leerlo y todo comentario ya sea bueno o malo será apreciado. Y respecto al OJDDI y al TCCP, me los eh inventado. Que yo sepa no existe tal cosa, son puramente parte de mi imaginación."
