En cuanto abrí mis ojos me había trasformado en la protagonista de esta excitante novela que aún estaba fresca en mi mente.
Comencé a caminar por el corredor.
— ¡Estás loco! No pienso acostarme contigo. —le grité enérgicamente mientras caminaba hacia la puerta de mi habitación.
—Vamos linda, he visto como me mirabas en el club.
—Voy a llamar a la policía. —dije mientras buscaba mi teléfono en el bolsillo de los jeans y lo sacaba.
—Yo tu no haría eso. —me tomó por ambas manos quitándome el teléfono y guardándolo en sus jeans.
Una de sus manos sosteniendo la mía. Porque sentía este cosquilleo recorriéndome completamente.
—Devuélveme el teléfono imbécil. —yo acababa de decir eso.
—Para que llames a la policía, déjame decirte algo nena, yo soy la policía. —me contestó mientras me mostraba su identificación colgando en la cintura.
—Que seas policía no te da derecho a acosarme hasta mi apartamento.
—Cariño, después de la forma en que bailaste en la pista, lo único que deseo es tenerte debajo de mí. —me dijo arrinconándome contra la puerta de la habitación.
—Por favor, márchate. —le dije con la respiración acelerada por su cercanía.
Si se aproximaba mas no creo que pudiera concentrarme en mi papel. Christian acercó su rostro al mío sus ojos mirándome fijamente. Y por un momento me perdí en su mirada.
—Solo me marcharé después que te desnude y te posea salvajemente. —dijo mientras pegaba sus labios a los míos.
Su beso era urgente y demandante, fiero y salvaje. Un beso que demostraba lo que quería de mí en esos momentos. Y no sabía si era real o era pura actuación. Pero dejándome llevar por el momento le devolví el beso entreabriendo mis labios para recibir a su lengua que comenzó a explorar mi boca con avidez.
Enredé mis manos en su cuello, jugueteando con su cabello. Sus manos viajaban por mi cuerpo, tocando, apretando. Con su cuerpo me empujó más. La puerta se abrió y entramos en la habitación.
Christian devoraba mis labios febrilmente sin darme tregua. Lo empujé, separando nuestros labios pero no pude separar su cuerpo del mío y mis manos se quedaron pegadas a su firme y musculoso pecho mientras las suyas apretaban mis nalgas.
—No puedo hacer esto, apenas te conozco. —le dije con la respiración entrecortada.
—Pero yo te deseo, nuestros cuerpos se desean, que acaso no lo sientes. —dijo atacando nuevamente mis labios.
Su beso era adictivo y yo le devolvía el beso encantada. Su lengua jugueteando con la mía. Sus manos explorando mi cuerpo. Y se me escapó un gemido contra sus labios lo cual hizo que Christian mordiera mi labio inferior y tirara de él. Y de repente me vi deslizando mis manos debajo de su camiseta subiéndosela. Tocando su cuerpo esculpido, lo cual solo hizo que me excitara más de lo que ya estaba con su beso y sus caricias. Separé mis labios de los suyos para sacarle la camiseta por la cabeza. Sus manos rápidamente fueron hacia mi blusa deshaciéndose de ella también.
Y por una fracción de un segundo nos miramos fijamente. Su mirada era feroz y sexy como el infierno. Su pecho subía y bajaba con la respiración acelerada al igual que el mío.
Unió sus labios nuevamente a los míos y con su cuerpo continuó empujando el mío hasta topar con la cama. Ahora sus manos fueron hacia mis jeans zafándolos rápidamente y deslizándolos por mis piernas hasta quedarme en ropa interior frente a él. Christian dio un paso atrás y me miró alzando una ceja mientras yo salía de los jeans.
— ¿Encaje?
— Cállate. —le dije tirando de su rostro hacia el mío.
Christian me cargo por las nalgas y me acostó en la cama. Sus labios bajando desde los míos por mi cuello. Deslizándose hacia mí pecho. Acelerando mi respiración. Sus manos bajando por mi cuerpo hasta mis bragas.
—Espero que no te importe. —me dijo mientras rápidamente las rompía y las lanzaba a alguna parte.
Se acostó sobre mí cubriendo con su cuerpo el mío. Sus labios una vez más subieron dando besos por mi piel desnuda hasta unirse con los míos. Podía sentir su erección dentro de los jeans apretándose contra mi vientre mientras yo dejaba escapar un gemido contra sus labios.
—¡Corten!
Se escucho de repente.
Y dejamos de besarnos.
—Muy bien chicos, eso ha estado asombroso, Anastasia, al parecer el papel es tuyo, felicidades. —se escuchó una vez más por los altavoces. —Ya te puedes vestir. Te esperamos fuera para mostrarte tu tráiler.
Christian aun se encontraba sobre mí. Y me miraba ahora intrigado y con curiosidad.
—Felicidades. —me dijo sonriéndome seductoramente.
Pero no sé porque me pareció que detrás de esa sonrisa se escondía algo más. Como si me acabara de felicitar por otra cosa, no por obtener el papel. Pero seguro que eran ideas mías.
—Gracias, creo que será mejor que me vista. —le dije mientras lo empujaba por el pecho y me levantaba de la cama.
Busque mis jeans y me los puse, ahora sin ropa interior. Encontré mi blusa y me la coloque. Miré hacia la cama y Christian aún se encontraba allí, mirando todos mis movimientos como un depredador hambriento.
— ¿No vienes?
—Dentro de un rato, tengo una situación de la que ocuparme. —me dijo mientras se acomodaba el bulto en sus jeans.
Y yo reprimí una risa mientras salía del set.
¿Qué había sucedido allí dentro? Me había vuelto una persona completamente diferente cuando Christian me besó. Y lo había dejado desnudarme como si lo conociera de toda la vida. Tenía que apartar de mi mente estos pensamientos y concentrarme en lo importante. Había logrado el papel protagónico en Dulce Error, y solo me había dejado llevar por la pasión del momento.
Afuera me encontré con la directora y parte del Staff todos me felicitaron. Y no pude evitar escuchar unos comentarios sobre lo que habíamos hecho hace unos minutos.
—Es la primera vez que vemos a Christian tan metido en el personaje.
—Sí, viste esa toma de cerca a su mirada, lucia exactamente como la queríamos, sexy y salvaje.
—Anastasia, sígueme, te mostrare tu tráiler. —me dijo una muchacha joven a mi lado, que imaginé era la asistente de la directora.
Y la seguí hacia afuera.
Caminamos por un rato hasta llegar a donde estaban los tráileres y nos detuvimos frente a dos que decían protagonistas.
—Este será el tuyo, y el otro es el de Christian, ponte cómoda, relájate, en un rato te traerán el contrato para que lo leas y si estás de acuerdo lo firmes.
La chica se marchó y me quedé allí mirando fijamente la puerta del tráiler. Y no lo pensé más. Subí los escalones y entré.
— ¡Wau!
No había palabras.
Una enorme cama, televisor pantalla plana, nevera. Lujo y comodidad por todas partes.
Aun no lo creía. Me habían dado el protagónico.
Mi hermano James tenía que saberlo. Se iba a poner contentísimo cuando supiera la noticia. Busqué en mis jeans pero no encontré el teléfono. ¡Mierda! Lo olvidé en el set. Christian me lo había quitado.
Un toque en la puerta hizo que saliera de mi burbuja de felicidad. Debe ser para el contrato. Pero cuando abrí la puerta la sonrisa se esfumo de mis labios.
