Este fic participa en el reto "Amortentia al azar" del foro "La Sala de los Menesteres".

PINTURA

Draco miro una esquina del escritorio y visualizo un hermoso marco con una foto en el, eran el y Astoria, ella sonrojada, con una sonrisa y un pañuelo rojo en el cabello, el en cambio parecía haber vivido el momento mas feliz de su vida en esa foto... la sonrisa no cabía en su rostro y la felicidad se reflejaba en sus ojos. Era una fotografiá muggle.

Regreso su mirada al frasco que tenia en la mano y la regreso a su nariz... ese olor que lo regreso tiempo atrás, si aun lo recordaba muy bien.

Flash Back

el tenia 23 años y ella 21, el rubio entraba a un departamento pequeño y lo miraba fijamente, realmente no era lo que esperaba, miro al rededor, noto una tabla del piso un poco levantada, tres partes en la casa tenían humedad, el olor a polvo invadía el lugar y escuchaba bien las puertas rechinar.

Draco soltó un suspiro pesadamente.

- ¿que pasa Draco? - el rubio volteo a ver a Astoria, ella también llevaba una caja en manos y lo veía confundida.

- Tory... digamos que no era esto lo que tenia en mente, mira este lugar se esta cayendo a pedazos.

- no es nada que no se pueda arreglar con un poco de magia.

- Si pero...

- Draco... dijiste que esto era lo que querías, estamos juntos pero si vas a arrepentirte mejor que sea de una vez.

- No digas eso, es solo que para mi esto es muy difícil.

- Lo se, pero amor, no hay nada que tu y yo no podamos hacer cuando estamos juntos.

Draco no pudo evitar tomar la cara de Astoria y darle un profundo beso.

- entonces comenzamos – la castaña le sonrió.

Momentos después Draco solo pudo ver como las castaña vestida de... una forma extraña tomaba dos brochas y abría aquella cubeta.

- ¿Que haces Astoria?

- Vamos a pintar la pared, espero que no te moleste que haya elegido el rosa por mi cuenta.

- No es eso ¿Que no habías dicho que usaríamos magia? - Astoria l sonrió divertidamente, haciendo sentir a Draco que su novia le había tomado el pelo.

- Solo para algunas cosas, hay que pintar de manera muggle, sera divertido.

- Huy si... ¡que emoción! - dijo el rubio arrastrando las palabras.

- Sabes no tienes que ser sarcástico, si no quieres puedo hacerlo sola – bien se había enojado y el Malfoy lo sabia, solo un suspiro.

- A todo esto... ¿por que estas vestida así? - La castaña llevaba un short de mezclilla gastada, una camisa a cuadros roja y un pañuelo en el cabello del mismo color y llevando unas deportivas blancas.

- ¿Que tiene?

- Te vez extraña – Astoria rio y se acerco a el.

- Amor... ¿sabes donde estamos ahora?

- ...

- En Londres muggle, eso significa que debemos vestirnos como muggles, aquí el extraño eres tu, ya te lo había dicho.

- sabes que esto no es fácil para mi.

La castaña ya no dijo mas, le quito la capa, y empezó a desabotonarle la camisa poco a poco hasta dejarlo en camiseta, dejando a la vista los músculos del rubio. Astoria se mordió el labio inferior.

- Que sexy... - y Draco sonrió, esa chica si que podía quitarle cualquier molestia, su novio le lanzo una brocha. - empezamos.

La noche cayo y ellos también, terminaron acostados sobre su colchón en medio de a sala, con la ropa manchada al igual que la cara.

El rubio miro a su novia, ya dormida sobre su pecho, y se le hizo la mujer mas hermosa del mundo, no solo por el físico, Astoria le había enseñado tantas cosas, a divertirse, a reírse, a jugar, a ser noble, ser gentil y generoso, le enseño a tener sueños.

Cerro los ojos y por un momento recordó la mansión, recordó las cenas con sus padres en las que la mesa era demasiado grande para los tres, en la que no se permitía decir palabras a menos que fuera de negocios, recordó su habitación demasiado grande para el, tanto que se sentía solo, en realidad recuerda que se sentía solo en toda su casa. Algo que no recuerda, ningún abrazo de su padre y unos pocos de su madre, no recuerda mucho cariño y no recuerda amor.

Draco se siente bien por conocer a Astoria, una chica que era todo lo contrario a el, por que a pesar que sus familias era un poco similares ella logro salir y hacer de su vida todo lo que su corazón le decía, Astoria amaba sonreír, amaba divertirse y jugar, adoraba el ballet sin importarle que fuera un baile muggle, adoraba tocar canciones en el piano y leer libros muggles, todos de romance y sueños demasiado locos, pero así era Astoria amaba soñar.

Y el la amaba a ella.

Aun recuerda los gritos de su padre cuando le dijo que quería irse a vivir con ella.

- ¡Es una maldita traidora de la sangre! - eso fue lo que le dijo.

Su madre en cambio solo miro decepcionada, así que se fue con ella, y ella también dejo a su familia, y ahí estaban en ese pequeño departamento austero, ahora rosa, si no era nada parecido a todas las comodidades que tenia en su casa... vamos ¡a penas y tenían un colchón! Pero aun así se sentía feliz por que con ella sentía que ya tenia un hogar un verdadero hogar donde podría ser el mismo, ya empezaba a amar esa casa.

- Te amo – le dijo a la castaña a su lado, ella abrió los ojos aun adormilada.

- ¿Que pasa? - pregunto al ver una pequeña mueca en la cara de su novio.

- Jajajajajaaja nada...

- Dime – le dijo en un puchero.

- Apestas a pintura.

¿que tal? la verdad es que se me ha ido un poco la inspiracion por eso he tardado pero me he leido

un par de historias Drastorias y me ha renacido.

Espero que les guste