Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi.
Se me ocurrió hacer un conjunto de capítulos de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.
Repito, ninguna tiene una unión entre sí.
Dulces sensaciones.
Segunda Historia: Dulce unión.
La sentí bajar por mi cuerpo y besar mis pectorales, se entretuvo ahí por unos instantes luego descendió más y llegó a mi estómago, sus manos acariciaban mis brazos mientras su boca se concentraba en lamerme y besarme.
Cuando me adentré en ella sentí como perdía toda la noción del tiempo, era como si se hubiera paralizado absolutamente todo y solo existiéramos los dos moviéndonos, gimiendo, abrazándonos fuertes, besándonos.
No sabía ya que parte era de mi cuerpo y cual era suya, éramos simplemente una perfecta unión, me maraville de cómo su cuerpo encajaba perfectamente con el mío, pero aquello resultaba bastante natural porque Kagome había nacido para conocerme y yo para esperarla y conocerla, simplemente estábamos unidos por el destino. Debía ser así y sinceramente me encantaba que hubiera sido de esa forma.
Kagome era mía solo mía en esta época, en la suya e incluso en lo que hubiera después de la muerte, porque yo lo único que tenía claro era que la seguiría amando con esta necesidad siempre.
La escuché gemir en mi oído y aquello aumentó aun más mi loco deseo, choqué más rápido mis caderas contra las suyas deseando enterrarme más de lo que ya estaba en su cuerpo, nunca con ella nunca era suficiente, siempre deseaba más, más y más.
-Kagome….-Mi voz sonó extraña, ronca y casi irreconocible, ella respondió a mi frotando sus senos contra mi pecho, la tensión aumentó en mi cuerpo, llevábamos haciendo el amor todo el día y sinceramente también deseaba seguir haciéndolo toda la noche, de todas formas nuestra cabaña quedaba alejada de los de la aldea asique nadie nos escucharía y tampoco me importaba, estábamos casados desde hace un tiempo ya. En ese momento recordé vagas imágenes de cuando ella volvió tras tres largos años pero todo perdió el sentido cuando se sentó a horcajadas sobre mí y comenzó a hacer movimientos circulares con sus caderas.
Ella siempre había sabido cómo hacerme perder la cordura.
-¡Kagome…!
-InuYasha…-Susurró dejando caer su torso sobre mi y buscando hambrienta mis labios, le correspondí con el mismo fervor que sentía en ella y llegamos a la explosión máxima gimiendo alto-Te amo….siempre-Me dijo acomodándose en mi pecho con aquella sonrisa suya que me dejaba como un idiota embobado observándola, detrás de ella estaba el traje de sacerdotisa casi roto desparramado en el suelo, esta vez fui yo quien dio una sonrisa pero algo más picarona. La vi comenzar a cerras sus ojos con rostro adormilado, la apegue más a mí, porque nunca, nunca su cercanía era suficiente, siempre quería más.
-Te amo eternamente-Pensé cerrando los ojos también disponiéndome a dormir, pero solo un rato porque yo quería más, por supuesto.
Fin.
¡Fuerza Chile! Nos levantaremos y seguiremos adelante.
: )
Besitos.
Katys Camui.
