¡Hola a todos! Aquí dejo una segunda historia que sucede un par de meses más adelante de la boda de Mebuki y Kakashi.
Espero que os guste y dejéis vuestros reviews con vuestra opinión y sugerencias.
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Rock U! + Stories
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Story 2: "La nueva vida"
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- Sí, ya hemos acabado con la mudanza – comentó una chica admirando las hermosas vistas de su nuevo piso. Se había enamorado totalmente de aquel sitio desde el primer día en que lo vio hace un par de semanas. – Sasuke-kun está dejando las últimas cajas en la habitación – comprobó con una sonrisa como su novio dejaba dos cajas en el suelo y le guiñaba un ojo antes de desaparecer por la puerta, seguramente a descansar en el sofá.
- ¿Qué día empiezas las clases?
- Mmm, el lunes – contestó tras meditarlo durante unos segundos. – Tenemos todo el fin de semana para acomodarnos.
- Tu madre tiene que estar más que triste porque te hayas ido de casa.
- Montó algo de drama, pero al rato se la pasó. Está muy contenta y ocupada con el embarazo que lo único que dijo después de las lágrimas fue: ¡ya tenemos habitación para el bebé, Kakashi! – imitó como pudo la voz de su madre recibiendo carcajadas por la otra línea. – Qué se podía esperar de Mebuki Hatake – soltó una risa y mostrando una sonrisa recordando a su madre con su vientre de cuatro meses. - ¿Y tú qué tal estás? ¿Dónde estás ahora?
- Adoro a tu madre – la voz volvió a reír causando que la sonrisa de la pelirrosa se ampliara. – Ahora mismo estoy en Kumogakure. He llegado ayer y estaré aquí por una semana para luego moverme hasta Kirigakure.
- ¿Kumogakure? – preguntó, aunque sus pensamientos estaban fijos en las vistas. Amaría eternamente a Fugaku por comprarles este piso. – En serio, Sasori-kun, ¡tienes que ver las vistas de este sitio!
- Lo haré cuando vaya a visitarte – aseguró mientras reía desde la otra línea. – Cuando acabemos la gira, me pasaré por Konoha para visitar a mi familia y a ti, por supuesto.
- Eso espero. Llevamos sin vernos muchos meses, ¿sabes? Ya no me acuerdo ni de tu color de ojos.
- No seas exagerada – pudo visualizar como su amigo rodaba los ojos ante sus palabras. – Además, dudo que puedas olvidar cualquier parte de mí.
Sakura se sonrojó ante aquel comentario y carraspeó ligeramente, oyendo como una limpia carcajada varonil se filtraba por la otra línea.
- Eres un pervertido – aseguró ella con una pequeña sonrisa. - ¿Cómo están todos?
- Bien, cada uno como siempre – hizo una pequeña pausa. – Deidara sigue preocupado más de su cabello que de su vida amorosa, Hidan se preocupa demasiado de su vida sexual, quizá, – Sakura soltó una carcajada – y Pain y Konan pronto anunciarán su compromiso a la prensa.
- ¡Oh, es verdad! Casi me olvidaba de eso – Sakura dijo en un tono de emoción. Hacía un par de semanas que Konan le había llamado para comunicarle sobre su compromiso con el cantante de Akatsuki y Sakura no podía estar más feliz por la noticia. – Espero recibir pronto noticias con respeto a la boda.
- Ya. Yo espero que acabe pronto. Konan está agobiando a todos con la boda – aseguró el pelirrojo mientras suspiraba. – Por cierto, me he comprado una casa en Suna.
- ¿Suna? – inquirió la guitarrista algo incrédula. - ¿Vas a vivir allí?
- Estaré de gira la mayoría de los meses, pero sí, mi intención es vivir allí. Como nuestra discográfica ahora se ha trasladado allí, lo mejor es tener la residencia cerca del estudio – explicó con voz suave. – El resto del grupo está pensando hacer lo mismo. Bueno, sé que Konan y Pain ya estaban mirando una casa allí.
- Así que os vais todos a Suna – no pudo evitar que su tono sonara triste.
- Pero vendré a verte siempre que puede o puedes venir tú. Ya sabes que eres más que bienvenida, pero ven sin eso que llamas novio – dijo en tono de burla, aunque ambos sabían que sus palabras eran ciertas. Desde el incidente con Sasuke, ni él ni Sasori habían vuelto a hablar y tampoco tenían la necesidad de hacerlo, simplemente se toleraban el uno al otro porque ambos amaban a la pequeña fierecilla rosada. – Y si lo de ese tipo no sale bien, siempre vas a tener una casa donde ir.
- Lo sé, Saso-kun – Sakura sonrió agradeciendo internamente el amor de Sasori. Le quería, realmente le quería, pero no de la misma forma en que quería a Sasuke. Unos brazos rodearon su cintura haciéndola sobresaltar, pero unos labios depositaron en su hombro un suave beso y soltaron un famoso monosílabo, haciéndola relajarse en el tacto. – Oye, Saso-kun, tengo que colgar. Tengo que acabar de hacer unas cosas en casa.
- ¿Cosas, eh? No creas que no he oído al niño bonito detrás de la línea – Sasori soltó una pequeña risa. – Hablamos otro día. Ya me contarás qué tal el primer día, ¿sí?
- Está bien, Saso-kun. Hasta luego.
- Te quiero, Saku.
- Yo a ti – aseguró con una pequeña sonrisa.
- Al idiota ese no – finalizó antes de colgar el teléfono haciendo que Sakura soltará una carcajada.
Sakura no tuvo tiempo ni de bajar el móvil de su oreja cuando su novio la giró y la besó apasionadamente en los labios hasta que ambos sintieron la necesidad de recibir oxígeno. La pelirrosa sonrió sabiendo que ese acto era en parte por las palabras que habían intercambiado Sasori y ella.
- Celoso posesivo.
- No puedo evitarlo teniéndote como novia – confesó Sasuke con una sonrisa de lado antes de volver a besar sus labios hambrientamente y apretando su cuerpo contra el suyo. – Estaba pensando, – inició él tras el beso que la había dejado aturdida – que podríamos bendecir la casa – su sonrisa se volvió sugerente, con una ceja alzada mientras sus manos agarraban su cintura, moviendo su pelvis contra su intimidad.
Sakura notó un calor en sus mejillas a la vez que observaba con la boca ligeramente a su novio, quién había soltado una carcajada observando su reacción, ¿se estaba burlando de su cara? Sakura sonrió de lado derrochando arrogancia y lo miró con aquella mirada que no indicaba nada bueno, se acercó lentamente a él hasta quedarse a unos escasos centímetros de sus labios y su mano se deslizó hábilmente hasta posarse sobre su paquete, haciendo que el chico tragara duro.
- ¿Estás seguro de que quieres jugar, Sasuke-kun? – inquirió ella en un tono sensual apretando más su mano contra su pene, el cual estaba empezando a despertarse, causando que la chica agrandara su sonrisa. Su mano se coló hábilmente dentro de aquel pantalón deportivo y empezó a acariciar el miembro semiduro de su novio, el cual soltó un gruñido intentando no cerrar los ojos por el placer. - ¿Quieres que te ayude a bendecir la casa…mmm, no sé…. – pareció meditarlo y se acercó un poco más hasta que sus alientos chocaron – con mi boca, quizá?
Sasuke sintió que se ahogaba ante las palabras de su novia y no pudo evitar soltar un gruñido de satisfacción al notar como la mano experta de la chica seguía masajeando su ya erecto miembro y sólo de pensar su boca alrededor de él hacía que se pusiera más duro si es que se podía. Sí, quería que ella hiciera todo lo que estaba proponiendo. Necesitaba que lo hiciera. Pero tan pronto como su imaginación empezó a llevarle a situaciones donde ella estaba arrodillada, Sakura sacó su mano haciéndolo volver a la realidad y encontrándose con una sonrisa muy traviesa, que le hizo fruncir el ceño.
- ¡Vaya! ¡Si tenemos que hacer la compra! – dijo ella en un tono falso y poco inocente. – Que pena – aseguró con una sonrisa de lado.
Sakura se mordió el labio intentando aguantar las ganas de reírse mientras pasaba al lado de su novio en dirección a la puerta, la encantaba jugar y molestarle de esa manera. Pero, no había avanzado dos pasos cuando sitió como tiraban de su muñeca fuertemente y la lanzaban a una superficie blanda con un cuerpo duro encima del suyo. Parpadeo varias veces hasta darse cuenta de que estaba tumbada en la cama, con sus manos por encima de la cabeza y agarradas expertamente y con facilidad por la mano varonil del cuerpo que aplastaba el suyo contra el colchón. Miró a su novio a los ojos y solo pudo tragar duro al encontrar lujuria y venganza en ellos.
- ¿Crees qué puedes hacer lo que has hecho sin pagar las consecuencias, cariño? – inquirió Sasuke con una voz grave y roca debido a la lujuria del momento, haciendo que Sakura notara un cosquilleo en su bajo vientre al oír aquel apelativo. – Ya sabes que no me gusta que jueguen conmigo – dijo él en aquel tono sexy y grave mientras su mano libre acariciaba la piel de su vientre hasta subir a uno de sus pechos y agarrarlo fuertemente con el sujetador, causando un suave gemido de la chica y una sonrisa orgullosa en los labios del moreno. Sasuke deslizó sus labios por el cuello de la chica hasta llegar a su oreja y morder el lóbulo de la chica. – No voy a ser nada bueno contigo, pequeña.
Y sin decir nada más, los labios de Sasuke atacaron con pasión los de su acompañante, mientras su mano libre encontraba un hueco por debajo del sujetador, haciendo que la chica soltara un gemido. El chico sonrió orgulloso quitando la fina camiseta blanca de su novia rápidamente, para dedicar atención a una de sus partes favoritas de la anatomía de su novia, besando, mordiendo y succionando bruscamente y pasional, causando que la excitación de ambos aumentara con cada movimiento.
Sakura se perdió en un mundo de caricias y besos hambrientos y bruscos y cuando se quiso dar cuenta, estaba completamente desnuda a la merced de su novio, quien, sin apartar aquella mirada lujuriosa ni un segundo de ella desde los pies de la cama, se bajó aquel pantalón corto deportivo y liberando así su excitado y duro miembro. No tuvo tiempo ni de reaccionar cuando de una sola dura estocada Sasuke entró en ella haciendo que ambos gimieran fuertemente.
- Joder, nena – dijo él soltando un suspiro acomodándose en su interior y agarrando con una mano su cadera mientras que con la otra agarraba uno de sus pechos.
Tal y como el joven guitarrista había prometido, él no se portó nada bien con Sakura, haciéndola pagar las consecuencias en una especie de dulcemente tortura, que fue ruda, pasional y fuerte, ocasionando que ambos alcanzaran el clímax como nunca antes lo habían hecho. Y ahí se encontraban, en su nueva cama de aquella nueva habitación de su nuevo y moderno piso, completamente desnudos, mirando al techo e intentando regular su respiración a la normalidad.
- Espero – habló Sasuke haciendo que su novia lo observara – que de esta forma la casa haya quedado bien bendecida – Sakura no pudo evitar soltar una carcajada, girando su cuerpo hasta que su cabeza quedó apoyada en el hombro de Sasuke, quien rodeó y atrajo más a su chica por la cintura contra su calor masculino, y quedando, de esta forma, sus miradas al mismo nivel. – Te quiero – aseguró Sasuke rozando su mejilla y apartando unos cabellos sudorosos de ella.
- Yo a ti – la chica sonrió antes de unir sus labios contra los de él.
Se quedaron ahí durante un par de minutos, disfrutando del cómodo silencio y de la compañía y el calor que el otro aportaba.
- Quizá deberíamos ducharnos – sugirió la pelirrosa separándose de su novio. – Aún tenemos que hacer la compra y desempaquetar las últimas cajas - Sakura se levantó de la cama y soltó un suspiro de cansancio. Llevaban dos días descargando y abriendo cajas y colocando muebles y lo único que quería era dormirse en su cama hasta el día siguiente. – Tengo unas ganas horribles de meterme pronto en la cama y dormir hasta que el mundo se acabe.
- Siento decirte que hoy no vas a dormir mucho – dijo Sasuke levantándose de la cama con una sonrisa socarrona y orgullosa. - ¿O es que se te olvida que hoy es nuestra primera noche juntos en nuestra nueva casa?
La chica abrió los ojos. Era cierto lo que Sasuke decía. A pesar de haber estado días con la mudanza, no habían podido dormir en su casa debido a que hasta esta mañana no habían traído la cama ni el colchón. Se sonrojó levemente solo de pensar las implicaciones sexuales que tenían el comentario del moreno.
- Eres insaciable, ¿lo sabes? – bufó ella acercándose a la puerta del baño que tenían en la habitación y siendo seguida por el chico.
- ¿Quién no querría más contigo, pequeña? – inquirió sensualmente agarrando a su novia por la cintura y provocando que ésta soltara una suave risilla.
Tras una larga ducha, y digo larga, la pareja ya vestida con ropa informal veraniega, salió del alto edificio para hacer una rápida compra que les serviría para un par de días. Debido al cansancio común, ambos habían acordado, o más bien, Sakura había acordado cenar una pizza y Sasuke había aceptado sin protestar, así que ambos se acercaron a una pizzería cerca de la zona y que tenía buena fama y decidieron llevar la pizza con un par de cervezas.
Una vez en casa, cada uno se dispuso a ordenar las últimas cajas, que contenían ropa y otros recuerdos en la habitación que ahora iba a ser parte de su nueva vida juntos, así que mientras Sakura ordenaba la ropa, Sasuke colocaba los libros y el resto de objetos hasta vaciar las cajas. No tardaron mucho en acabar con las cajas y con un simple intercambio de miradas, la pareja se sentó en el sofá color negro con la pizza a los pies de la mesa de madera negra y se relajaron en los brazos del otro viendo una película en la televisión y cenando. Sakura suspiró estirándose mejor en el sofá y acomodándose en los brazos del chico, arrepintiéndose totalmente de no haberse cambiado en una ropa más cómoda porque aquellos short vaqueros estaban empezando a molestarle.
De pronto, el timbre sonó y ambos se miraron dubitativamente a los ojos.
- No espero a nadie – aseguró Sakura comprendiendo su mirada. – Mi madre y Kakashi están en Toyokawa este fin de semana visitando a mi tía. ¿Tu padre? – inquirió.
- Está de viaje de negocios – aseguró asintiendo con la cabeza. – E Itachi tenía cena con Emiko y unos amigos.
El timbre volvió a sonar y Sakura se levantó extrañada y frunciendo el ceño, ¿quién venía a molestarlos un sábado por la noche pasadas las nueve de la noche? Abrió la puerta y su asombro aumentó con lo que sus ojos se toparon.
- ¡Sakura-chan! ¡Sasuke-teme!
- ¡Ya era hora de que abrieras, frente! – dijo Ino con el ceño fruncido y acariciando su abultado vientre de algo más de seis meses bajo aquel vestido veraniego y con vuelo amarillo. – Te recuerdo que aquí hay una persona cargando con otra que empieza a pesar una tonelada.
- Eres una exagerada Ino – habló una voz perezosamente detrás de la rubia. Ino lo miró mal y entró seguida de Naruto y una sonrojada Hinata de su mano – No pesa una tonelada.
- No creo que la hagas cambiar de opinión, Shikamaru – dijo una suave voz detrás de la otra. Tenten sonrió de la mano de su novio, Neji, mirando a Sakura. - ¡Hola, Saku!
Sakura, quién aún tenía la boca abierta y mano sujetando la puerta, miró uno a uno a sus amigos, quienes charlaban entre ellos y sin poder emitir un sonido de su boca, ¿qué narices hacían sus amigos aquí?
- ¿Qué cojones hacéis aquí? – inquirió una voz grave con un tono de enfado acercándose a la entrada.
- ¡Teme! – saludó Naruto acercándose a abrazarlo, mas solo recibió un leve golpe en el u una mirada de odio por parte del Uchiha. - ¡Demonios, teme! ¡Podrías ser menos bestia!
- Vuelvo a repetir la pregunta – dijo Sasuke con una mirada de molestia y odio. - ¿Qué cojones se supone que hacéis es nuestra casa?
Sakura, quien todavía seguía parada en la puerta, observó a sus amigos uno a uno, percatándose de la comida y la bebida que tenían en sus manos y parpadeó varias veces volviendo a la realidad.
- Naruto – llamó cerrando la puerta en un suave golpe y posando sus orbes verdes sobre aquellas azules nerviosas. - No será esto una fiesta, ¿no?
El chico soltó una risilla mientras se rascaba la nuca y evitaba totalmente la mirada furiosa de su mejor amiga, pero se encontró con algo peor que eso, la ira y el odio que desprendía de su otro mejor amigo.
- Largo de aquí – siseó Sasuke cruzándose de brazos.
- ¡Oi, teme! ¡Vamos! – Naruto pasó un brazo por los hombros del guitarrista, quien le lanzó una mirada de odio. – Sólo es una pequeña fiesta entre nosotros para inaugurar vuestra casa y el inicio de la nueva etapa.
- ¿Y por qué no en otra casa?
- Sois los únicos que tenéis casa propia y nueva – dijo Tenten con una pequeña sonrisa. – Por cierto, bonito lugar. Me encantan las vistas, Saku – Tenten entró en el salón seguida de Neji, quien tenía una pequeña sonrisa en la cara.
- No puedo creer que no pararas esto – Sakura centró su mirada en su mejor amiga mientras rodaba los ojos. - ¡Ino! Se supone que eres la responsable del grupo, ¡estás embarazada! – lo último lo dijo señalando el abultado vientre.
- Por eso mismo no lo he parado, frente – Ino se cruzó de brazos. – Me quedan menos de tres meses para dar a luz y necesito divertirme antes de centrarme en el bebé. Además, – mostró una pequeña sonrisa que no traía nada bueno - ¿qué mejor que la primera noche en tu nueva casa acompañada de tus mejores amigos?
Sakura fulminó con la mirada a su mejor amiga, la cual soltó una risa escandalosa y avanzó delante de ella agarrando a Hinata de la mano, quien era la única persona que había sido capaz de disculparse por aquella intrusión, y ambas entraron en el amplio salón. La chica se centró en el joven filósofo del grupo y soltó un suspiro.
- De ella lo esperaba, pero, ¿de ti? Shika, eres la voz racional de este grupo.
Shikamaru soltó un suspiró y acarició la cabeza de su amiga de manera cariñosa.
- Créeme, prefiero tratar con tu ira que llevar la contraria a una Ino embarazada – Sakura soltó una risa y asintió ante sus palabras. – Prometo que nos iremos pronto para que puedas descansar, Saku
- Gracias, Shika.
El chico pasó delante de ella revolviendo su cabello en el acto y recibiendo un leve puñetazo por su parte y entró en el salón, dejando a Sakura en la entrada con sus dos chicos favoritos, los cuales estaban gritando y discutiendo entre ellos, totalmente abstractos al resto del mundo.
- Si se ensucia algo, lo vas a limpiar tú, dobe – siseó Sasuke frunciendo el ceño.
- ¿¡Por qué yo!?
- Me juego la vida a que la maldita idea ha venido de esa cosa que tú llamas cerebro donde tus dos únicas neuronas se pegan por ver quién aguanta más dándose contra la pared.
- ¡TEME! – gritó el chico resentido y enfadado percibiendo la sonrisa de superioridad de su amigo. – Está bien, está bien – dijo Naruto con aquella sonrisa zorruna que hizo que la chica sonriera también a la vez que sus ojos se encontraban. - ¡Yo me hago responsable!
- Tan sólo, no armes mucho jaleo, ¿sí? – Naruto abrazó a su amiga y la dio un beso en la mejilla. – Estoy cansada como para echarte la bronca.
- Prometido – aseveró el chico con una amplia sonrisa. – Además, ¿a quién le ha matado alguna vez una pequeña fiesta?
Esa fue la pregunta que resonó en la cabeza de Sakura quince minutos después cuando vio su salón invadido de gente que no tenía ni idea de que narices hacían allí. Habían estado hablando y bebiendo tranquilamente cuando el timbre sonó extrañando a todos, sobre todo a los dueños de la casa, y posaron sus miradas en el rubio que se removía nervioso en el sitio y que confesaba en ese momento que había avisado a Kiba y alguno más. Mientras Shikamaru y Neji evitaban que el Uchiha se lanzara a matar al rubio, Sakura abrió la puerta encontrándose con Kiba, Tamaki, Lee, Chouji y Shino, quienes pasaron con más bebida y comida y con música, la cual Shino pinchaba como experto. Todo había pasado tan rápido que cuando se quiso dar cuenta, Kiba estaba abriendo la puerta a unos colegas suyos y su casa se veía invadida de algunos tipos que no había visto en su vida.
La chica suspiró desde la puerta de su habitación, la cual había cerrado evitando que nadie y digo, nadie, entrara para hacer sabe dios qué, y estudió el panorama en busca de su novio, el cual estaba en el sofá en una competición de chupitos con Naruto y soltó otro suspiro al ver como su único aliado había caído en las garras del enemigo. Se observó en el reflejo del espejo, con aquel pantalón corto vaquero y aquel top azulado de tirantes cruzado en la espalda y que dejaba ver su piercing del ombligo, ¿qué podía hacer ahora?
- ¡Sakura! ¡Ven a beber! – gritó Tenten con una sonrisa desde la otra zona del salón acompañada de una sonrojada Hinata por causa del calor y del alcohol y de una alocada embarazada Ino que estaba siendo regañada de cerca por Shikamaru y Chouji.
- ¡Venga, frente!
Sakura se encogió de hombros y avanzó hasta la mesa donde su novio y su mejor amigo seguían compitiendo y agarró el chupito que Sasuke tenía en su mano, bebiéndolo de un trago antes la sorpresa y expectación de los que estaban alrededor, sonrió y guiñó a su chico antes de acercarse hasta sus amigas y aceptar gustosamente la copa que Tenten le ofrecía con emoción.
¡Qué demonios!
Pensó Sakura con una sonrisa y bailando animadamente con la ya no tan tímida de Hinata. Ya sabes lo que dicen: si no puedes con tu enemigo, únete a él.
Y, a fin de cuentas, Naruto mañana iba a limpiar todo el desastre que iba a montar.
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¡Hasta aquí el segundo capítulo/story! ¿Qué os ha parecido?
Espero tener pronto otro capítulo. Tengo que decir que aún no sé muy bien como de largo va a ser este fic, pero mi objetivo era hacer por lo menos cinco o seis capítulos, aunque todo depende de como avance o como lo vea.
Pronto la continuación y dejad los reviews con opiniones.
Un saludo,
SheNdy.
