Bueno, gracias por leer esto, como siempre digo…
¡Nos leemos abajo!
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Capítulo dos: Pensamientos revueltos.
Bubbles no sabía si suspirar de remordimiento o de placer.
Ese beso había sido…
Increíble.
Pero irreal, infame e irrepetible. No volvería a suceder, ella amaba demasiado a Mitch como para hacerle daño, él también la amaba demasiado. Así que ¡fuera con Boomer! ¿Qué ella había estado suspirando por su beso? ¡Mentira!
Entró a su casa con ganas de romper algún jarrón, pero su familia le interceptó en la entrada, mejor dicho, su madre la interceptó en la entrada.
- ¿Cielo? ¿Qué te ocurre mi amor?
Bubbles le dio una sonrisa forzada y puso las manos detrás de su espalda mientras se balanceaba suavemente delante y detrás.
- Nada mami, solo estoy un poco estresada, tengo tantos exámenes que no puedo con todo, además los profesores exigen demasiado, ¡somos adolescentes! ¡Queremos vivir!
Su madre rio entre dientes al ver la mueca en la cara de su hija creyéndose completamente la mentira que había salido de los labios de Bubbles.
Bubbles se sintió mal por tener que mentir a su madre, pero si no lo hacía seguramente su madre se escandalizaría, es decir, ella era la niñita de mamá, el gran amor de su madre y su padre se volcaba en ella.
- Mamá, después de hacer los deberes ¿puedo ir a casa de Blossom?
La señora sonrió con cariño y le acarició la frente a su hija.
- Claro que sí cariño, pero después de estudiar ¿vale?
- Por supuesto mamá, dale un beso a papá cuando llegue de mi parte, seguramente me iré pronto, tengo pocos deberes.
- Lo haré cielo.
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Bubbles empezó a correr con algo de prisa, sus amigas ya estaban allí –en casa de Bloss-, las podía ver a través del balcón abierto de Blossom.
Al llegar a la entrada cogió aire, lo había perdido después de la carrera, y tocó a la puerta con los nudillos.
- ¡Bubbles! –gritaron ambas chicas, la morena y la pelirroja, al mismo tiempo. La preocupación estaba presente en sus rostros pero también lo estaba la curiosidad de saber cómo había acabado ese encuentro con el rubio que traía a tantas chicas del instituto de cabeza.
- ¡Hola chicas! Tengo tantas cosas que contaros que no sé ni por dónde empezar.
- Bueno –dijo Bellota arrastrándola a la habitación de la pelirroja, quien las seguía a paso ligero- empieza por lo más importante como qué demonios pasó.
- O qué dijo Boomer –comentó Blossom.
- O si te sentiste muy nerviosa.
- O si supiste que hacer.
- O si te gustó el beso.
- ¡Espérate ahí Bellota! ¿Quién dijo nada de un beso?
- Vamos Bubbles –dijo Blossom con una sonrisa maliciosa- sabíamos desde un principio qué era lo que Boomer quería.
- ¡Sí, lo sabíamos! Pero cuenta… ¿Besa bien?
Bubbles suspiró rodando los ojos y sonriendo mientras se cruzaba de brazos algo molesta por la pequeña jugarreta que le habían hecho sus mejores amigas.
- Sí. Besa bien, y no sabéis cómo.
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Media hora más tarde, con un tazón de palomitas en sus manos, las tres reían acerca de quién besaba mejor (¿Brick, Butch o Mitch?), el tema de Boomer había sido desterrado de la conversación y eso Bubbles lo agradecía en profundidad, no era buena para las cosas de ríelos del amor, ella era pésima para eso.
Por eso le gustaba tanto Mitch, era simple y no traía problemas, excepto cuando se metía en un club de fútbol y se metía con el rubio de su capitán el cual le sacaba una cabeza y media.
- Os prometo que Brick besa mucho mejor que vuestros sosos novios.
- ¡Que no! ¿Por qué te crees que me beso tanto con Butch? Y no me digas que es guapo porque no lo es.
- Vamos Bellota, si estás coladita por él.
- ¡No! Sólo lo quiero porque es el segundo en el club de fútbol.
- Sí, claro que sí queridísima mía.
- ¡Te mataré!
Bubbles reía, sabía que Blossom llevaba la razón, Bellota y Butch no eran capaces de estar un rato sin el otro, estaban coladitos hasta los huesos.
Igual que ella y Mitch.
Solo rezaba para que mañana no tuviese que ver a su novio lleno de benditas por el instituto.
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Boomer miró con arrogancia a la niña de coletas que pasaba corriendo al lado de él, su cabello rubio se balanceaba de un lado a otro y no pudo evitar reírse entre dientes al comprender por qué la rubita corría tanto, seguro que estaba buscando a su novio, para ver si estaba lleno de moratones como debería estar.
- Eh idiota, dime por qué te ríes para reírnos nosotros también.
- Vamos Butch, todavía es muy temprano para que me empieces a insultar ¿no?
- Déjalo Boomer –intervino Brick- todavía no ha visto a Bellota, ya sabes cómo se pone cuando no está con ella.
- Nenita.
- Vete a la mierda idiota.
Boomer se echó a reír siendo acompañado de Brick, era verdad, esos dos no vivían el uno sin el otro.
- Buenos días chicos, hola pedazo de idiota.
El trío de hombres se giró para ver quién los había saludado encontrándose con una morena de ojos jade que sonreía maliciosamente.
- Buenos días Bellota –le respondieron Brick y Boomer casi al mismo tiempo.
- Tú qué, ¿no me saludas?
- Yo, gatita, tengo otras formas de saludarte –le contestó mientras la atraía a sus brazos y le besaba suavemente los labios- buenos días.
Bellota sonrió satisfecha y se acurrucó en los brazos de su novio ignorando los silbidos que los idiotas de los amigos de su más idiota novio le dedicaban.
- ¡Brick!
Todos se voltearon para ver a un chico que corría con los ojos en llamas de la emoción y el pelo teñido de azul y en punta.
- Hey Jason, ¿Qué pasa?
- ¡Es Mitch! ¡Se ha metido con Nicholas y le están dando una paliza, tienes que venir a ver!
Boomer levantó una ceja ¿Mitch? Ese chico era un problema tras otro.
Los cinco se encaminaron a paso rápido para ver la pelea, en la cual participaba el novio de Bubbles.
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Bubbles estaba ya mareada de dar tantas vueltas para encontrar a su novio.
Lo había buscado en la biblioteca, en el ático, en el gimnasio, en la cafetería... En tantos lugares que ya ni se acordaba de cuales eran, estaba asustada, no sabía dónde se encontraba.
A lo mejor estaba enfermo…
O triste por algo…
O se había quedado dormido…
Oh, no.
Se había metido en una pelea.
¡Mitch! Su cabeza daba vueltas y prácticamente voló hasta el final del pasillo para rescatar a su adorable pero infantil novio, al menos por el momento todavía estaba bien, seguían discutiendo acaloradamente pero no había ningún solo rasguño en la adorable cara de su novio.
Cuando estaba a punto de llegar al punto en el cual su novio y el otro chico discutían, unos fuertes brazos le apresaron la cintura y la alejó de la pelea hasta llegar a las taquillas, que se situaban al otro extremo del pasillo.
- ¿Pero tú estás loca, rubia?
- ¡Están a punto de darle una paliza a mi novio! Tengo que hacer que paren.
- ¿Tú?
Una sonrisa de burla se extendió por sus labios y se recostó en los casilleros. Miró a Bubbles de arriba abajo con suficiencia, dejando en claro que era bastante delgada y parecía una muñequita a punto de romperse, no una guerrera como Bellota. Bubbles se revolvió incómoda ante su escrutinio.
- ¿Me ayudarás?
- ¿Perdona?
Una mueca de asco se había posado en los labios de Boomer dándole un aspecto de desagrado.
- ¿Me ayudarás? ¿Me ayudarás a parar la pelea?
- No, definitivamente no. Estás loca si piensas que voy a hacer eso, se lo tenía bien merecido. Se lo ha buscado él solito, yo no he hecho nada, esto no tiene nada que ver con nuestro trato.
Bubbles le miró a los ojos y se llevó las manos al pecho.
- ¡Por favor!
Un grito se escuchó en el pasillo y Bubbles se volvió aterrorizada, la pelea acababa de empezar y ya estaban masacrando a su novio.
Miró con súplica en sus ojos a Boomer y posó las manos en el pecho de este, en un intento de hacer la súplica más intensa.
Boomer gruñó con furia y hundió su puño en la taquilla más próxima.
Fue con paso lento y perezoso donde se peleaban y detuvo el puño que Nicholas estaba a punto de darle a Mitch.
- Posers, detente, este idiota no necesita más pelea, tiene suficiente con su propia estupidez. Vamos a la cafetería hombre, seguro que estarán por allí las porristas, ¿nos las amas?
Nicholas se fue con su equipo gruñendo entre dientes algo sobre estúpidos con trajes de payaso y Bubbles corrió hacia Mitch preparada para llevarle a la enfermería.
Boomer rodó los ojos.
Qué infantiles podían llegar a ser los chicos, encima eran de su propio sexo.
Genial.
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Lucero Gómez al teclado:
Bueno, un capítulo más de esta historia, el siguiente será un poco más movidito y tal…
Como sea, espero que os haya gustado y paso a responder a los rewvies y a dar gracias por los favoritos y alertas:
Una -demente- suelta: ¡Yo también creía que era imposible! Pero ya ves, al fin y al cabo, nada lo es. Gracias por comentar, ojalá nos leamos pronto.
Momoko123: ¡Gracias por poner el fic en Favoritos! Un abrazo y gracias por tus palabras.
faty-chan: ¡Tú eres de las mías! Boomer me en-can-ta simplemente. Un abrazo, nos leemos.
Alondra/Linna Hamato: ¿Por qué te cambias el nombre? Como sea, gracias por tu review y ¡Chist! ¡No reveles la historia!
Con esfuerzo:
Lucero Gómez.
