¡Hola! regrese pronto. Necesito su sabio consejo por que aun no decidí si Elsa tendra sus poderes o no. ¿ ustedes que prefieren? ¿con poderes o sin ellos? Espero leer sus opiniones en los review. Por cierto, la mención de Trunchbull hace referencia a la directora Tronchatoro de la pelicula "Matilda".

gracias por leer. Nos leemos pronto.

Disclaimer: Frozen es propiedad de Disney. La hora si es mia cualquier error es mi culpa. Robar esta mal.

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El edificio era una construcción del siglo ixx, con las respectivas remodelaciones. Me gustaron de inmediato las enormes ventanas que llenaban todo de luz natural y los pasillos amplios por la falta de casilleros.

-Supongo que vivir en el colegio tiene su ventajas.- murmure antes de mirar el mapa de la institución colgado en una de las paredes. Seguí el recorrido con los dedos hasta ubicar el despacho de la directora. Comencé a caminar sin prisa pensando que encontraría alguna de mis posibles compañeras, pero no fue así.

-Para ser un colegio para señoritas está demasiado desolado.- comente para misma, doble en la esquina y allí encontré la escalera que según el mapa me llevaría hasta el despacho. Las escaleras de mármol estaban gastadas en las zonas que más se habían transitado en los años que llevaba el colegio, apoye la mano en el barandal de madera y subí con el corazón que comenzaba a latirme a un ritmo más rápido del normal. Al final me encontré con la puerta con un pequeño cartel donde se leía "Dirección". Deje la maleta a un lado, tome aire y llame. Nadie atendió, comencé a jugar con mis manos. Tal vez mi padre me había dejado en un colegio desierto, pensé. Golpe la madera con más fuerza esta vez. Cuando la puerta se abrió tuve que pestañear un par de veces para caer en cuenta que quien había abierto no era la directora, sino una chica igual que yo. Claro que no se parecía a mí, no. Era rubia con el cabello perfectamente arreglado, los ojos azules que me miraban indiferente y el uniforme de la institución de lo más prolijo.

-Ah... yo… hola. Estoy buscando a la directora... pero eso es obvio, ¿por qué si no estaría golpeando la puerta? Ah… tú estabas…- me silencie a mí misma buscando no ser tan torpe como siempre, mire mis manos antes de volver a su rostro que seguía con la misma expresión de indiferencia.- soy Anna.- dije de al fin estirando la mano que para mí mala suerte comenzó a sudar.

-Puede usted pasar.- me dijo en un voz monótona mientras se hacía a un lado. Yo pase saliva y baje mi mano que quedo esperando un saludo que no vendría, me la seque por el costado del pantalón de mezclilla que llevaba puestos y tome mi maleta. Pase frente a los ojos azules que me escudriñaban y contemple la gran oficina. Me quede sin aire ante las altas paredes repletas de libros, el escritorio de madera amplio y perfectamente ordenado. Olía a café y canela, lo que me recordó al despacho de mi madre. Un carraspeo, me trajo a la realidad. Voltee y la chica rubia me miraba desde la puerta con su mano aun sosteniendo el pomo.

-Por favor tome asiento. Le avisare que usted está aquí.- el modo en que lo dijo me hizo pararme algo más recta, asentí despacio y observe como ella se marchaba sin más. Me senté uno de los sillones que estaban frente a aquel escritorio apoyando mi precaria maleta sobre mis rodillas. Suspire, ya estaba allí solo me quedaba rogar porque la directora no sea una tirana como Trunchbull. Mire por las ventanas y divise a lo lejos la imponente montaña del norte; de pronto recordé el día en que mi madre murió, en como desee escapar así allí poder construir un castillo y no volver jamás. ¿Como si alguien pudiera hacer eso?

-Lamento haberla hecho esperar.- la voz de una mujer me llamo al orden, gire y me encontré con la copia exacta de la muchacha que la había recibido, bueno no exacta. La mujer tenía en cabello castaño oscuro, no como la joven que venía tras ella. Las mire y mi cabeza no tardo de deducir que eran madre e hija. Me puse de pie con torpeza y extendí una mano a la sonriente mujer.

-No se preocupe. Soy Anna Tjessen.- me presente.

-Lo sé, lo sé. Hace un momento estaba hablando con tu padre.- me dijo apretando mi mano.- soy Idun Arandall, directora y encargada de Arendelle college.- agrego.

-¿Mi padre sigue aquí?- pregunte ni bien libero mi mano. Ella camino hasta sentarse en frente al escritorio, yo hice lo propio pero esta vez deje mi maleta a un lado.

-Él debía firmar los papeles de admisión y entregarme tu reporte de salud.- me dijo con simpleza, luego miro a tras de mi.- Elsa.- pronuncio, me gire y vi a la muchacha rubia parada allí como si se tratara de un guardia.

-Sí.- respondió al llamado.

-Podrías llevar la maleta de Anna a su habitación.- le pidió. La muchacha asintió y yo mire a la mujer.

-No es necesario, yo puedo hacerlo.- dije con un nerviosismo que no sabía de dónde provenía, la directora me sonrió.

-No es ninguna molestia ¿verdad, Elsa?- cuestiono la chica rubia negó.

-En absoluto.- dijo con el mismo tono monótono extendiendo la mano como para tomar la maleta y yo se la tendí aun insegura.

-Gracias.- musite despacio, ella asintió y miro a su madre.

-¿Cuál es numero?- cuestiono. La directora entonces paseo su vista hacia mí y luego de nuevo hacia Elsa.

-328.- dijo. Vi como su mano enguantada se tensaba sobre la manija de la maleta, también note sus ojos intensos clavados en mí y me reduje en el sillón.

-Lo hablaremos luego.- pronuncio ya no mirándome a mí sino a su madre.

-De acuerdo.- le replico esta. Luego Elsa giro sobre sus talones y salió de allí sin hacer ruido alguno. Yo mire mis manos y luego a la directora que parecía estar discutiendo con ella misma. Recordaba ese gesto de mi madre, luego ella suspiraba y sonreía como si lo que la aquejaba desapareciera. La directora hizo casi lo mismo solo que acompaño el suspiro con un movimiento de su mano, tal vez disipando a la voz con la que conversaba.

-¿Así que… 328?- cuestione. Ella asintió.

-Sí. Te daré un mapa de la institución, junto con tus horarios y los cursos extracurriculares a los que podrás anotarte.- me dijo extendiéndome una carpeta.- en tu cuarto encontraras el juegos de uniformes tanto para las clases como para las actividades recreativas.- siguió hablando mientras yo comencé a hojear la carpeta sin detenerme en nada en particular. Aquella seria mi nueva casa, mi nueva vida.

-De acuerdo.- dije cuando sentí que el silencio llenaba en lugar. Ella me miro.

-Tienes la ventaja de que llegaste tres días antes así que podrás recorrer el establecimiento a gusto.- me dijo con media sonrisa. Mi mente de pronto hizo clic.

-¿Cómo que tres días antes?- cuestione alarmada.

-Tu padre hizo un pedido especial para que ingresaras antes.- me dijo con tanta tranquilidad que sentí ganas de tirar todos los objetos de su escritorio al suelo.

-¡Claro que hizo un pedido especial!- exclame con enfado poniéndome de pie.- ¡Claro! Lo único que quería era sacarme de la casa. Sacarme de su vida, tal vez así no lo molestaría mientras el comienza a preparar su estúpida boda.- pronuncie aquello al tiempo que caminaba de un lugar a otro de la oficina mientras zarandeaba la carpeta por el aire.- o tal vez así no tendría que preocuparse que yo anduviera husmeando en sus asuntos. ¡Y esa mujer! ¡ARGH! ¡Que coraje!- vocifere. Luego resople fue cuando mi mente me recordó con quien y en donde me encontraba. Vaya primera impresión que estás dando, Anna. Gire y me encontré con la mirada calma de Idun Arandall, tenía los brazos apoyados en su escritorio como si yo le estuviera dando una clase.- yo… lamento eso.- me disculpe.

-Es bueno desahogarse de vez en cuando.- me dijo. Arrastre mi cuerpo y me deje caer en el sillón de cuero antes de suspirar de manera cancina.

-¿Debe tener muchos casos así, ah?- cuestione con más amargura de la que esperaba. Ella se encogió de hombros con naturalidad.

-Alguno que otro.- comento, asentí. El silencio que siguió fue reconfortante y la mujer ya comenzaba a caerme bien.- Si quieres hablar de cualquier cosa… las puertas de mi oficina siempre están abiertas.- agrego. Yo sonreí y me puse de pie.

-Lo hare, gracias.- dije cerrando así mi primera visita. Idun me imito y me acompaño a la puerta.

-Nos veremos en estos días.- dijo a modo de despedida. Yo comencé bajar los escalones cuando ella me llamo.

-¡Anna!- gire y me encontré con sus ojos sonriendo de manera traviesa.- Buena suerte con tu compañera de cuarto.-

-Ah… gracias.- logre decir confundida antes de seguir mi camino.

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fin de capitulo.