Este epi está contado desde el punto de vista de un pj muy conocido y... Bueno, ya no sé qué más decir.


¿Qué pasaba en Gotham City? Es decir, ¿Qué propiciaba que esa ciudad tuviese un índice de criminalidad que sobrepasaba con creces el que se consideraba normal? La escoria y la inmundicia se acumulaban en sus calles al anochecer. Ladrones de poca monta, psicópatas, sociópatas, esquizofrénicos, auténticos locos, excéntricos... ¡Esa era la fauna que reinaba cuando la oscuridad se alzaba recorriendo todos y cada uno de los siniestros rincones de la funesta ciudad! Nadie estaba a salvo, todos podían sucumbir ante los dementes y, los que sobrevivían, solían enloquecer. Sin embargo, alguien aportaba un "rayo de luz" a la ciudad, cierta persona se escapaba cada noche para impartir su propia justicia; actuaba al margen de la ley y regía su conducta mediante sus propios códigos morales.

Volviendo a los desviados... ¿No se merecían una cosa mejor que ser apaleados y encerrados? Muchos de ellos se vieron arrastrados a ese modo de vida. Médicos, psicólogos e incluso policías. Alguien, con toda probabilidad les había robado su vida, sus posesiones más preciadas y cuando estos estaban desesperados, les asestaron "el golpe mortal". Otros habían tenido que soportar eso desde su infancia: Rechazados por todo el mundo, reprimidos hasta la saciedad, victimas de abusos por parte de sus progenitores o marginados por el hecho de tener una malformación física. Cuando esas personas necesitaban ayuda todo el mundo les dio la espalda y decidieron encerrarlos por "el bien común". Si Batman quería hacer algo de provecho debía hacerlo acabando con el mal de raíz.

—Supongo que estarás enfadado, y te aseguro que lo comprendo, pero tenía que hacerlo.— Susurré. mirando a Batman con una pequeña sonrisa que borré de mi rostro en cuanto fijó su mirada en la mía. Aquello ya no era tan gracioso. Solté aquella pistola trucada, cortesía del Joker, y retrocedí, cayendo al suelo tras tropezarme con los despojos de los guardianes mecánicos de Wonder City. El miedo me inundó, ¿Se habría enfadado por aquella broma? Solo era un arma de pega del Príncipe Payaso del Crimen, esta dejaba escapar una pequeña bandera acompañada de confeti al ser disparada. Sin embargo, el caballero se alzó, acercándose a mi y cerniendo una de sus manos en torno a mi cuello, levantándome del suelo poco después.

El dolor que sentí en la espalda al chocar con la pared no era nada en comparación de la presión ejercida sobre mi cuello. Una vez aflojó el agarre y pude hablar, apoyé mis manos sobre sus brazos para poder sentirme más seguro. Aquella fijación en su cuello me recordó a una soga y, aunque Batman tuviese en sus normas el "no matar", necesitaba sentirme más seguro. Tomé grandes bocanadas de aire para recuperarme con mayor rapidez y poder ser capaz de mantener una conversación con Bruce Wayne.

—¿Por qué mandaste el anónimo?— Hice una mueca, el "formato antiguo" a la hora de comunicarme jamás me había gustado, además, amaba los ordenadores con toda mi alma.

—Te eché una mano, de nada, Bruce.— El oscuro vigilante soltó un nada disimulado gruñido que heló la sangre de mis venas. Carraspeé, aquello no pintaba muy bien para mi salud. —¡Oh, vamos...! Hay muchos Bruce por Gotham, no te sientas tan especial, no lo eres.— Yo era, en pocas palabras, un genio. Wayne podía pensar lo que quisiera de mi, pero yo había descubierto su identidad secreta y la de toda su familia. Me soltó sin previo aviso, por lo que protesté y señalé que debía pagarme la tintorería.

Él, tan espeluznante como siempre, se limitó a hablarme con aquella voz que parecía sacada de un cuento de terror. —¿Qué quieres? No tengo tiempo que perder contigo?— Eso me dolió en el orgullo, ¿Quién podía no querer pasar tiempo conmigo, la mayor celebridad de Gotham, el ser más inteligente sobre la Tierra...? ¡Era imposible!

—En primer lugar, que uses un tono de interiores, pero eso no parece ser posible...— Mi voz chillona parecía retumbar incluso en los confines más oscuros de aquella sala. Batman me dio la espalda, cómo no, dispuesto a seguir a aquel idiota llamado Onomatopeia y olvidarse de mi. No podía permitirlo, tenía que prestarme atención a mi. Me obligué a ir al grano, todo por retenerlo y que se olvidase de aquel pequeño asunto. —Quieren matarme, Batsy, generalmente es algo normal, pero últimamente está sucediendo demasiado a menudo.— Bruce se detuvo, lo que me indicó que estaba escuchándome, buena señal. Ahora tenía que convencerlo de que me ayudase, algo mucho más complicado de lo que parecía a simple vista.

Como siempre, tenía un plan, una buena forma de convencerlo o, al menos, eso creía. —Si me proteges no desvelaré a nadie tu identidad y... Puede que te ayude, se acerca Halloween y tú sabes lo que significa eso. Quieras o no mi ayuda, sabes que la necesitas.— Me hizo una seña para que lo siguiese, por lo que asentí, enérgico. No creí que fuese a aceptar tan rápido, era como si me hubiese tocado la lotería. Lo escuché hablar, seguramente estuviese indicándole algo a ese estúpido mayordomo inglés que tan mal me caía.

—Vendrás conmigo, así te tendré vigilado. Como intentes una de las tuyas, acabarás en el hospital.— Una amenaza bien consolidada, sí señor. Negué con la cabeza varias veces, divertido, me encantaba tentar a la suerte. El Batmobile hizo acto de aparición y, cuando se abrieron las puertas, miré a Batsy con incredulidad. Él asintió, lo que me llevó a entender que por una vez tendría algún tipo de privilegio. Rápidamente, me apresuré a sentarme en el asiento del copiloto, algo emocionado a decir verdad. —Bruce... ¿Vas a dejar ahí a Zsasz? No cuestiono tu forma de actuar, pero...—

—La policía ya está en camino— Sus palabras me resultaron un murmullo confuso, no porque me encontrase mal, sino porque estaba ocupado en otro asunto que me parecía mucho más importante. Toqueteando la máscara de Batman, este despegó la vista del volante unos segundos para mirarme. Me encogí de hombros, no pretendía que alguien tan inferior como él lo entendiera. —Estoy buscando tu tono para interiores.—


Dedicado, nuevamente, a Flos por ser tan especial para mi. Otras personas a las que se lo dedicaré son, sin duda, a Sam, Aki {No te olvides nunca de sonreír, cariño}, Herb {El único e inigualable, por algo tiene su adorable ego (?)} y Judith. Gracias a tod s por animarme.