Despues de mil años llega el segundo capitulo. Lamento la demora, pero entre la Universidad y los preparativos para el fin del mundo no tengo mucho tiempo. Al final decidi actualizar antes de que llegue el fin ya saben, para morir en suspenso xD
Disfrutenlo!


Hetalia no es mio, por mucho que me haga esto llorar en las noches...


La trágica historia de Serena

Capitulo 2| No puede ser

Entre al salón de clases y todo paso en cámara lenta. Ahí estaba. Frente a mí. Mire detenidamente, no había forma de equivocarme.

La maestra más hermosa que había visto en mi vida. Era apenas de mi estatura, cabello largo y castaño recogido en una coleta baja. Delgada figura, tal vez no tendría los más grandes senos, de hecho parecía no tener, pero tenía la cintura más perfecta.

Volteo a verme con sus enormes ojos marrón y sus delicados labios, sonrió y con su dulce voz me pidió que tomara cualquier asiento. No pude dejar de mirarla. Llegaron el resto de mis compañeros y yo a penas y podía despegar mis ojos de ella. Cuando el salón estuvo lleno se presento. Y fue como un balde de agua fría.

Era el profesor Yao Wang. Profesor. Profesor. Fue una mini depresión, pero de inmediato agradecí que mi crush no hubiera durado tanto. Pase la clase entera cabizbajo tratando de superar por completo la confusión. Todavía era difícil hacerme entender que era hombre y no mujer cuando el profesor Wang se fue.

La siguiente clase la dio un animado y molesto profesor español llamado, para variar, Antonio. De ratos se le olvidaba hablar ingles. En que país se cree que esta? Estoy seguro de que le caí tan mal como él me cayó a mí. Para mitad de su clase decidí ignorarlo y empezó a garabatear notas y canciones en la parte trasera de mi libreta.

Podía escuchar que el profe decía cosas y veía las sombras de los movimientos a mí alrededor. Estaba metido en mi mundo. Por eso me sorprendió cuando de a un lado mío una voz demasiado familiar para mi gusto me hablo.

-Hey! , Arthur... me escuchas?

José. Que hace aqui José? Volteo a verlo como quien ve a un fantasma.

-Que haces aquí? Esta escuela está muy lejos de donde vives.

-Mi jefe tiene un compadre aquí- me contesta medio en ingles, medio en español.

-Este profesor? -señalo a Antonio que en ese momento esta hablando de nuevo en español.

-No, ni madres. Este vato le caga. No te puedo decir wey, pero ya luego lo vas a conocer.-responde igual, en spanglish.

-O-oye... y A-Al..?- medio pregunto sobrepasado por el miedo y nervios de verlo de nuevo.

-Alfredo?-Asiento a penas perceptiblemente- No me vas a creer wey-se inclina hacia adelante como si se me fuera a contar el secreto más grande de la humanidad- pero...

-Puedo dar la clase o los interrumpo? -Antonio molestando en su lengua mater.

-Interrumpes de hecho...- le respondo en español. Aprendí a hablarlo gracias a José y su familia, cuando niños nos quedábamos a hacer pijamadas allá y sus padres no hablan nada bien ingles, poco a poco aprendí sin darme cuenta. Naturalmente que luego José nos daba ¨clases¨ en las que aprendí a decir ¨quiero cerveza¨, ¨tengo cara de culo¨, ¨soy puto¨ entre otras cosas similares que conforme mi español mejoraba aprendí a no decir.

-te cuento luego wey...-Me dijo José acomodándose en su lugar. Antonio me miro feo antes de continuar con su clase en ingles.

La clase acabo y Antonio seguía hablándonos sobre cuáles son los cuidados especiales de un tomate para que crezca sano y delicioso. La clase se supone que es de matemáticas.

Llego el siguiente profesor y lo interrumpió abruptamente.

-Antonio! Que te he dicho de la poca genialidad de desviarse de clase!-dicho esto rio estrepitosamente mientras el español sonreía y se acercaba a abrazarlo en un acto fraternalmente poco masculino. Después de poco se despidió para ir a su siguiente clase mientras el otro singular individuo nos analizaba con una sonrisa de oreja a oreja. Algo tétrico si me preguntan.

-Wey que miedo, tiene los ojos rojos como el diablo.-De nuevo José empezó a hablar conmigo.

-Es albino, por eso también tiene el pelo y piel tan...poco coloridas.- El profesor, aun sin nombre nos miro y señalo teatralmente.

-Ustedes dos! Cambien de lugar! no dejare que interrumpan mi genial clase!.-Dicho esto se giro para escribir su nombre en el pizarrón: Gilbert Bieldshmidt.- Y pueden decirme profesor Bieldshmidt!, el genial!

Tras mirarlo fijamente un momento tomo mis cosas y me cambio de lugar a una banca vacía dos filas a la derecha. Entonces empieza a hablar a gritos sobre lo que tratara su materia. Historia. Al final de la clase no e aprendido nada relacionado con la historia que no sea la suya.

Para la 4 clase, la de arte me rendí, no aprendería nada en esta escuela. El profesor, de probable ascendencia italiana se llamaba Roman, y no tenia intención de enseñarnos nada. Se paso la clase entera hablando de sus amores pasados, y al final nos encargo de tarea hacer un dibujo a carboncillo sobre marquilla. Ni siquiera se como se agarra el carboncillo correctamente.

Al final de esta materia tuvimos un descanso bien merecido. José y yo nos quedamos en el salón a comer su lonche. Eso era algo que extrañaba de mi amistad con él, la comida de su madre era deliciosa. La de la mía, no tanto.

-Entonces que? -le pregunte ansioso por saber, deseando que Alfred no lo hubiera seguido.

-Entonces que de que?-me respondió inútilmente antes de meterse a la boca un taco lleno de salsa.

-De Alfred..-debo admitir que no fui nada bueno disimulando mi irritación.

-Ah, si wey!...-le dio otra mordida a su taco, lo mastico, trago, tomo de su refresco y se limpio la boca antes de dignarse a responder-Alfred... Ayer lo vi y me dijo que empieza a sospechar que lo odias

-Eso te dijo, a penas a sospechar que... después de...-me tragué el coraje para obtener la respuesta que realmente me interesaba- pero y él donde esta estudiando?

-Todavía no se decide por una escuela, le dije que se viniera pa´ca conmigo pero como es bien pinche gringo como que no le cae tanto extranjero por acá.- Me respondió simplemente sin enterarse la tensión que me causaba la idea sola.- Pero ahorita en la clase de este bato diabólico le envíe un mensaje, le dije que estas aquí así que de seguro ahorita se esta inscribiendo el carbón. Te estuvo buscando todas las vacaciones pero dice que no estaba en casa. Te mudaste o algo?

-N-no...-ni siquiera le estaba respondiendo a él. Mi cabeza estaba atorada en la idea de volverlo a ver. Ya habían pasado casi 2 meses. Debería haberlo superado, pero no puedo. Traiciono la confianza que le tenia. Tal vez no me violo pero yo sentía como si lo hubiera hecho. La imagen mental de Alfred inscribiéndose me causaba nauseas y un profundo malestar. Flashasos de esa noche se empeñaban en llenar mi cabeza para empeorar la situación.

Sin aviso alguno tome mis cosas y escape de la escuela. Corriendo llegue a mi casa, me encerré en mi cuarto, tome mi viejo discman le conecte los audífonos, puse a reproducir el primer disco de The Beatles que me encontré, me senté en el rincón mas oscuro de mi cuarto y me metí en mi mundo donde solo estaba yo y la belleza. Donde todos eran buenos y nadie quería lastimarme. Donde Alfred, José y yo teníamos 11 años y todo era más simple. Donde Alfred no me había hecho nada y aun era mi amigo, donde José nos enseñaba a insultarnos a nosotros mismos.

Y escuchando de fondo Across the universe caí rendido.