Capítulo 1
Miserable
Seis años antes
Miró a la persona que le sonreía en cuanto las llamas verdes se apagaron a su rededor, sonrió devolviendo el gesto, pero no pudo sostenerla por mucho tiempo, su boca comenzó a temblar y las comisuras de su boca dejaron de sonreír, sus ojos comenzaron a derramar lágrimas sin que él pudiera detenerlas, se afianzo a la seguridad de los brazos que lo apretaban. Se sintió un tonto por estar llorando, pero el dolor que tenía en su pecho era muy grande. No solo lloraba por el hecho de que había dejado atrás a la única persona que en verdad amó, sino, porque a partir de ese momento dejaría todo lo que él conocía atrás.
—Respira, Draco— escuchó que le decían. Afianzo las palmas de sus manos en el suelo y comenzó a toser con fuerza, como si tuviera algo atravesado en la garganta que le impedía respirar, como si una fuerza invisible le oprimiera el pecho. Una palma cálida recorrió su espalda intentando calmarlo— ¿te sientes mejor? —
Draco se quedó de rodillas por unos minutos. Su cabeza era un lio de pensamientos y sentimientos. Se sentía sin fuerzas, ánimos. Enterró las uñas en la madera del piso intentando pensar con razonamiento. Realmente no había considerado la situación, simplemente en cuando leyó la carta de Harry las ideas fluyeron solas en su mente haciendo y deshaciendo planes y alternativas. Lo único que había querido en ese momento era alejarse, huir de ese dolor que estaba carcomiéndole el pecho, y porque no, también quería hacer sufrir a Harry Potter, quería devolverle una mísera parte de lo que él estaba sintiendo.
—haber, levanta— una mano se coló por entre su brazo halando para que se levantara—¿te sientes mejor? — la genuina sonrisa que asomaba le hizo pensar que sí.
—¡Gracias! — se irguió cuan alto era y dando un paso la abrazo con fuerza— gracias, paula— ella se quedó un poco descolocada por aquel gesto, pero tan pronto paso la impresión lo abrazo también.
Habían pasado escasos meses desde que paula había dejado Hogwarts y aun lamentaba ese probable hecho. Había sido poco profesional, debía admitirlo, pero como no encariñarse con el hombre que la estrechaba como fuerza buscando algo a lo que anclarse. Se separaron lentamente y ella lo guio hacia al sofá más cercano. Miró a Draco que tenía apoyados sus codos en cada pierna y había unido sus manos. La cabeza gacha le dio la impresión de un hombre derrotado. Miró hacia el frente y se hundió de igual manera en sus pensamientos.
—¡Lo odio! — dijo por fin Draco a nadie en específico, ella regresó a mirarlo entendiendo bien a que se refería— lo odio por no haberme escogido— se restregó las manos por el cabello y se quedó ahí unos segundos, analizando lo que enseguida diría. —los odio a todos; al ministerio: por mandarme de regreso a Hogwarts, hubiera sido preferible morirme en una celda. A ese viejo chiflado de Dumbledor, ni aun después pues de muerto puede dejar de manipular a la gente. A la vieja de macgonagall por hacer que hablara con Potter. Odio a mis padres por haberme dejado solo.
Una taza de té apareció flotando en su campo de visión y sin hacer otro tipo de movimiento más que el de tomar la taza siguió hablando.
—¡Lo odio a él! — chilló apretando con fuerza la porcelana entre sus manos—¡lo odio con todas mis fuerzas! —
—Te refieres a Potter— fue la pregunta de rigor, la que debía de hacer para encaminar lo demás—
Draco sonrió llevándose la taza a la boca, pero ningún liquido se precipito a sus labios, solo el vaho frio de su aliento contra lo que una vez fue una infusión de manzanilla y ahora no era más que un tempano de hielo.
—Aun no lo contralas— paula preguntó al tiempo en que con un pase de varita volvía a calentar el té.
—de hecho lo relegue al olvido cuando empecé a andar con Potter, de alguna forma el me tranquilizaba aun cuando me hacía enojar muy a menudo— suspiró con fuerza recargándose por fin en el respaldo. — ¿a ti como te ha ido? —
—Bien— dijo imitándolo, poniéndose más cómoda y cruzando una pierna se llevó la taza de té a la boca— cuando dejé Hogwarts metí una solicitud para una plaza en San mungo. Creí que tardarían mucho en contestarme pero no fue así, casi a la semana ya estaba instalada en mi nueva oficina. Firme un contrato por un año.
—Eso es magnífico, significa que eres buena en tu trabajo— sonrió de lado— no espera, no pudiste conmigo. Creo que mandare una queja a San Mungo por admitir personal no cualificado—
Paula bufo mirándolo con los ojos entrecerrados— había olvidado lo irritante que puedes ser—
—Ese es mi encanto, querida— siguió el juego, pero al cabo de unos minutos un pesado silencio se instaló en ambos.
Paula hizo flotar las tazas a la mesita que tenían enfrente en cuanto el té se hubo terminado. Tenía muchas preguntas que hacerle, quería saber todo lo que había ocurrido con su vida después de que ella se fue. Pero lo primero que salió de su boca fue:
—¿Qué piensas hacer ahora? — su subconsciente la traicionó, sería tonto negar que en cuanto lo miró llegar su corazón no comenzó a latir con fuerza, y ahora necesitaba saber cuál sería el rumbo que él tomaría.
—Francia— respondió con seguridad— ahí esta Blaise. Acordamos que al terminar me iría con él—
—Comentaste en alguna sesión que él era italiano, porque Francia
—Ambos tenemos propiedades ahí que el ministerio no pudo embargar. Iré allá mientras decido bien que voy a hacer con mi vida a partir de ahora.
Y era cierto, Draco aún no tenía bien definido que es lo que iba a hacer con su vida, lo había hablado con Harry antes, no tenía estudios para tomar la carrera de medimago. Lo primero que debía hacer era encontrar una escuela donde lo aceptaran.
—aun no me has dicho que fue lo que paso— paula descruzo la pierna girando su rostro para mirarlo— debo confesar que tu nota me dejo un poco descolocada.
Y claro que debía haber sido así, se dijo Draco. si el aún no podía asimilar lo que estaba pasando. Miro hacia paula levantando la comisura de su boca en una mueca que intento ser una sonrisa, inicio el relato.
La expresión de Paula había pasado de asombro, ternura, enfado, desconcierto hasta el ultimo que era una extraña mezcla entre comprensión y compasión, y por mucho que Draco se esforzara por ocultarlo le molestaba de sobre manera que lo compadecieran.
—no necesito de tu com…
—lo sé, sé que lo odias, pero aceptar la compasión de alguien te ayuda, Draco. No bebes ser valiente todo el tiempo, de ves en cuando hay que dejarse tocar el alma.
Draco la miró con una frialdad genuina, que paula sintió literalmente helar su pecho.
—¡lo hice! y ¿que recibí a cambio? Una patada en el trasero. No solicite tu ayuda para que me trataras como aun paciente más. No seas mi psicomago durante los días que este aquí, solo se mi amiga— Paula asintió lentamente.
—¡Harry! —el llamado de Hermione fue como un susurro lejano. Que no era lo suficientemente fuerte como para hacerlo salir de ese trance. Sintió unos brazos cálidos envolverlo con cariño y supo que había estado llorando por la frialdad de su ropa al contacto con su amiga. Recargó su cabeza en el hombro de ella.
Las personas que estaban en el lugar miraban curiosos la situación. Hermione junto con Ron tuvieron que levantarlo para sacarlo de ahí. El moreno apenas había dado dos pasos cuando se soltó del agarre de sus amigos y corrió en dirección contraria. Justo hacia los ascensores del ministerio. Lo alcanzaron cuando el moreno estaba intimidando una joven mujer para que le dijera donde estaba el departamento de aurores y regulación de magia y tuvieron que volver a correr cuando Harry volvió a emprender la huida.
Llegaron justo cuando Harry le preguntaba a un sujeto de mediana estatura, rubio cenizo y cara de pocos amigos a donde iba a viajar Draco Malfoy.
El señor volteó a verlos con suspicacia y volvió a fijar su vista en el salvador.
—Esa información es clasificada. El señor Malfoy cumplió con todos los requisitos, su condena acabo en Inglaterra, tiene un mes para alistarse y salir del país o de lo contrario volverá a ser enjuiciado, pero es todo lo que puedo decirle, señor Potter. El contrato de confidencialidad que hacemos nos hace imposible decir la ubicación de los ex convictos.
—¡Pero yo soy él que venció a Voldemort de algo debe servir eso! — el hombre negó con la cabeza.
—No puedo hacer nada, lo siento.
—Harry, vendremos mañana y preguntaremos a alguien más. ¡Harry!
Contra su voluntad el moreno fue arrastrado fuera del ministerio, aun con lo molesto y desolado había determinación en su mirada y esa era la de encontrar a Draco Malfoy le costara lo que le costara. Pero los días habían pasado y las idas al ministerio cada vez lo deprimían más, nadie sabia sobre el paradero de Draco o simplemente no querían decirle, para cuando se cumplió el segundo mes y ya con las esperanzas por los suelos fue que mientras se hundía en su miseria una lechuza llego, a su la casa de los Weasly que donde actualmente se estaba quedando, y le entrego una carta donde solo tenía escrita una palabra.
Francia
10/03/2019
Hola, de nuevo yo por acá.
Sé que no tengo perdón, son ya dos años que deje esta historia. Espero que las personas que la seguían sigan apoyándome y espero que gente nueva me comente. En serio los comentarios son el alimento y las ganas de mejorar cada día.
Tal vez piensen tres historias a la vez, bueno, si hay inspiración hay que tomarla porque luego se va y no regresa.
Tal vez ya no valgan después de dos años, pero aquí están las respuestas a los comentarios.
Kasandra: hola chica linda. Gracias por tus palabras y espero volver a leerte por acá.
Lary: aquí está el segundo cap. ¡disfrútalo!
Ángel: hola, tal vez el sí, llegue dos años tarde. Gracias
Yuki: hola, tienes suerte, el cap ya lo estaba terminando. Espero que lo disfrutes.
Gracias a Ryho-sama, malac0783, parejachyca, anata yume, lunafp, eglechina. por sus comentarios.
