Capitulo I
La Luz
Habían pasado ya cien años desde la ultima guerra y los habitantes del reino de la luz se habían acostumbrado a la época pacífica. Este reino estaba ubicado alrededor de un magnifico castillo hecho de mármol blanco con ventanas y puertas de oro. En la puerta principal había una gran puente de cristal muy grueso, la entrada estaba adornada con estatuas de bestias mitológicas hechas del mismo mármol, a sus alrededores habían grandes y hermosos jardines donde se distinguían una gran variedad de flora como cedros, rosales, árboles frutales y de sakuras y plantas con flores de los más diversos colores. En toda la región siempre había una atmósfera cálida y acogedora dando un ambiente de paz. Dentro del castillo en uno de sus cientos de pasillos una silueta corría apresuradamente hasta llegar a una gran estancia donde se encontraban una gran cantidad de personas de la aristocracia, condes, varones, generales, ect. La sala era de pisos y paredes de mármol blanco limpiamente pulidos dando la certeza de que te podrías reflejar en ellos, grandes estandartes de ceda colgaban del techo con el escudo del reino, un fénix saliendo gloriosamente de las llamas del sol, grandes lámparas de cristal iluminaban tenuemente los decorados de oro de las mesas y sillas. El sujeto surcó la sala con paso apresurado hasta llegar a un gran trono donde se arrodilló al pié de este.
"su majestad, disculpe la interrupción, traigo noticias urgentes" dijo uno de los tantos soldados del castillo.
"prosigue" exclamó un joven que portaba una hermosa corona dorada con la figura de un fénix grabada y sus alas sobresaliendo de ambos lados de su cabeza. Vestía una larga túnica de colores claros, mezclando dorado y blanco y una capa rojo oscuro. Tenía una larga cabellera blanca plateada, ojos azul cielo y de tez blanca, en esos momentos su mirada mezclaba preocupación y consternación.
"se ha informado que han ocurrido movimientos en la fortaleza de la oscuridad, lo más recomendable sería preparar las defensas necesarias ante un posible ataque mi señor Milliardo"
"si.es de esperarse algo como eso" dijo el monarca apretando los puños.
"¿Cuáles serán sus ordenes?" preguntó el soldado un poco inseguro.
"desde la muerte de mi padre las cosas no han sido las mismas, pero por ello no podemos dejar caer la dinastía de los Peacecraft, en este caso he de enseñar a mi hermana, la futura soberana de este reino, todo lo necesario para que aprenda a sobrellevar correctamente estas situaciones tomando sus propias decisiones"
"disculpe mi señor ¿pero que es lo que debo hacer?"
"solo has traer a la princesa a mi aposento"
"como usted ordene señor" exclamó el soldado levantándose haciendo una pequeña reverencia para luego salir apresuradamente.
Los tierras del castillo eran enormes donde habitaban incontables personas, que lo recorrian todos los días saludando alegremente al pasar. Dentro de los terrenos reales, en sus extensos jardines floreados y llenos de vida, había un lugar que era el más hermoso, un pequeño espacio frente a un manantial donde flotaba en el aire un dulce aroma a jazmín, la luz se filtraba nítidamente entre las hojas y el susurro del viento mecía suavemente las grandes ramas de los árboles. En este apacible lugar se podía distinguir dos figuras femeninas acostadas en el césped boca abajo.
"y entonces el caballero utilizó sus ultimas fuerzas logrando derrotar al malvado dragón, para poder rescatar a su amada princesa" leía emocionada una hermosa chica de largos cabellos dorados, de ojos celestes brillantes que expresaban una mirada bondadosa. Vestía un largo vestido ligero hasta las rodillas color crema que dejaba ver sus hombros sujetado en su cintura con una delgada cinta dorada que resaltaba su figura, en el cuello llevaba una gargantilla con una paloma de diamante, tenía unas zapatillas doradas atadas con un par de cintas que subían hasta debajo de las rodillas. En el pelo relucía una brillante corona muy delgada que caía en forma de "V" en la frente y se sujetaba detrás de las orejas con un par de alas de fénix.
"¡es tan emocionante! Yo ya quiero conocer a mi príncipe" exclamó la otra chica con tono soñador juntando las manos. Ella tenía el pelo corto azul violáceo y de ojos azules tan profundos como el mar. Llevaba un vestido celeste claro, igualmente sujetado en la cintura, con unas zapatillas sujetadas con un par de cintas azul oscuro. En el pelo llevaba una pequeña kiara plateada con una gema roja en todo el centro.
"aah, como quisiera poder salir a conocer el mundo" suspiró la chica de cabellos dorados dejando el libro a un lado y dándose la vuelta mirando a través de las hojas de un gran roble.
"princesa eso sería muy peligroso y usted lo sabe" le reprimió la otra chica también dándose la vuelta.
"es que.me siento encerrada en este castillo, además mi primo me dio clases para desarrollar mi defensa personal y he avanzado bastante" dijo sentándose y abrazando sus rodillas con los brazos.
"pero princesa, el peligro esta en todas partes y sobre todo usted debería tener cuidado, no sabemos de lo que los otros serían capaces de hacer, y usted tiene todo un reino que gobernar" dijo sentándose junto a ella.
"ese es el punto, he pasado toda mi vida preparándome para ocupar el cargo como soberana, pero nunca se me ha permitido salir. Yo quiero a mi gente, y los quiero a ustedes, pero para gobernar con justicia debo conocer más que solo lo que me rodea"
"pero princesa.."
"y una cosa más Hilde, deja de llamarme princesa, como la dama real tienes todo el derecho y confianza de llamarme por mi nombre"
"lo que usted diga prin.Relena, pero.." Hilde no pudo terminar la frase porque en ese momento se apareció un soldado.
"princesa, el rey la solicita" exclamó el soldado haciendo una rápida reverencia.
"¿mi hermano?" se preguntó Relena inquietada por dicha orden.
Relena se dirigió rápidamente por un largo pasillo donde habían dos hileras de soldados firmemente parados, que hacían una leve reverencia conforme ella pasaba hasta llegar a una gran puerta de roble finamente tallada, al estar frente a ella un par de soldados le abrieron la puerta mostrando un gran habitación muy cálida en donde se podía distinguir una figura sentada en un cómodo sillón a un lado de la chimenea. Al entrar inmediatamente levantó la mirada hacia ella.
"Relena, necesito hablar contigo de algo de suma importancia" dijo Milliardo señalando una silla frente a él.
"¿de que se trata?" preguntó intrigada mientras se sentaba en el sillón.
"es sobre la tregua con el reino de la oscuridad" explicó su hermano con una mirada muy seria.
"¿Qué sucedió?" exclamó Relena preocupada.
"tenemos sospechas de que podrían estar haciendo planes para atacarnos, creo que por ello es necesario empezar a preparar nuestro arsenal."
"pero hermano, no me parece lógico, primero deberíamos tener pruebas concretas, esto podría hacerles pensar en una agresión de nuestra parte"
"Relena, las armas solo serán de defensa"
"pero aun así siguen siendo armas, creo que lo mejor será dialogar con ellos"
"yo se que tu has vivido en una época pacífica desde que naciste y por ello no conoces lo cruel que pueden llegar a ser estas guerras, no podemos permitir que le pase algo a nuestra gente"
"tal vez tengas razón, pero he leído muchos relatos sobre las guerras pasadas, y siempre han llevado a lo mismo, destrucción para todo el mundo que se involucra"
"no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras vemos como mueren los nuestros en manos de la oscuridad, no sabemos de que son capaces"
"hermano, no debes juzgarlos antes de conocerlos de verdad"
"ya tenemos muchas pruebas de sus acciones, es de esperar que todo se repita"
"no podemos acabar con todo un reino, solo porque existan diferencias entre nosotros"
"si es necesario eso es lo que haremos"
"¡no puedo creer que pienses de esa forma!, eso nos convertirá en alguien tan cruel como ellos"
"eso nunca pasará"
"si ese es tu punto de vista, entonces la discusión esta terminada" dicho esto, Relena salió apresuradamente de la habitación al mismo tiempo que alguien mas entraba.
"¿de verdad crees que es lo correcto Zechc?" dijo una joven de pelo azul oscuro y ojos azules, dando una rápida mirada sobre su hombro, vestía un atuendo de colores blancos y celestes, una corona dorada adornaba su cabello, dando a entender que era la reina.
"ella es una chica muy fuerte, pero debe entender el verdadero significado de una guerra"
Relena entró dando retumbos a su habitación, era una estancia espaciosa en donde se vislumbraba una confortable cama con cortinas de ceda celestes, un armario de madera de cedro, una mesita con un enorme espejo y con una elegante lámpara de cristal, un bello piano de mármol junto a una ventana que mostraba los jardines, las paredes y los pisos de mármol blanco.
"Relena ¿Qué te sucede?" le preguntó Hilde viendo como ella se sentaba secamente sobre el banquillo de su mesa y agarraba un cepillo para empezar a peinarse frenéticamente.
"no me pasa nada, es solo que mi hermano puede llegar a ser demasiado terco" le respondió dejando el cepillo en la mesa con un golpe seco.
"ya veo..que te parece si vamos a ver a tu primo, hablar con él siempre te alegra" le sugirió con una pequeña sonrisa nerviosa.
"¡pero que gran idea has tenido Hilde! Entrenar siempre me levanta el animo"
"pero yo quise decir que hablaras con él no que." ella no pudo terminar ya que Relena salió de la habitación rápidamente "ahh.definitivamente la terquedad es de familia" dicho esto la siguió.
En las afueras del castillo, en las caballerizas reales un chico de cabello amarillo claro, ojos azul marino y piel muy blanca, de traje que parecía de la guardia real, consistía en unos pantalones de cuero, botas de cuero al igual que sus guantes, una armadura plateada cubría su pecho y una capa blanca le caía hasta sus tobillos, portaba un par de cuchillas curveadas en forma de "C" a cada lado de su cintura, acariciaba a uno de los caballos mientras le daba unos terrones de azúcar.
"¡Quatre, al fin te encuentro!" exclamó la princesa llegando corriendo seguida de Hilde.
"hola prima, ¿a que debo el honor de tu presencia?"
"me preguntaba si me darías más clases de defensa" dijo ella con una mirada inquisitiva.
"ah bueno, tu sabes que a tu hermano no le gusta que aprendas esas cosas, además si se llega a enterar sería capas de cortarme la cabeza"
"no se enterará, vamos por favor" Relena utilizó su mirada de cachorrito regañado.
"es que no sé.."
"muy buenos días princesa ¿Qué la trae por aquí?" dijo una chica de cabello amarillo plateado muy largo y de ojos celestes muy claros de mirada astuta, vestía igual que Quatre solo que ella llevaba una espada parecida a las de esgrima, era la hermana mayor de Quatre.
"¡Dorothy, que sorpresa! ¿Qué te trae por estos lados? " preguntó Relena dándose la vuelta rápidamente.
"solo pasaba por aquí, ¿esta todo bien?" exclamó ella mirando de reojo a su hermano.
"si, si hermana, todo esta bien" le respondió Quatre con una sonrisa nerviosa.
Dorothy se quedó parada mirando a los dos penetrantemente.
`hay no, ¿lo habrá escuchado todo?´ pensó Relena sonriendo nerviosamente.
"entonces me retiro" dijo dándose la vuelta encontrándose cara a cara con Hilde "Hilde"
"Dorothy" dijo ella con un cierto tono de odio. Hilde no sabía porque siempre le había dado mala espina aquella joven.
"con tu permiso" dijo Dorothy pasándole a un lado tropezando a propósito con su hombro. Dicho esto salió lentamente por la entrada de la caballeriza.
"uf, pensé que nos descubriría" dijo Quatre más tranquilo.
"Quatre te juro que si no fuera tu hermana yo la." Hilde empezó a golpear salvajemente un saco de heno.
"¿ahora si practicaremos?" le dijo Relena emocionada.
"es que yo."
"¡si no lo haces yo misma haré que te corten la cabeza!"
"¡esta bien, esta bien!"
`con que la pacífica princesa esta aprendiendo a usar armas, esto se está poniendo interesante´ pensó Dorothy mirando detrás de una puerta como Relena hablaba emocionada con un nervioso Quatre, soltó una pequeña risa aguda para luego dirigirse al castillo
N.A: ¿Qué tal? Estábamos locas por escribir una historia así, es que nos encanta todo sobre mundos de la época medieval, con hechiceros, grandes guerras entre reinos y criaturas mitológicas ^_^. ¿Qué pasará con el reino de la luz? ¿Dorothy delatará a Relena? ¿algún día Hilde dejará de odiar tanto a Dorothy? Esperamos que no ¬¬*. Todas las repuestas y más en los próximos capítulos. Matta ne.
Habían pasado ya cien años desde la ultima guerra y los habitantes del reino de la luz se habían acostumbrado a la época pacífica. Este reino estaba ubicado alrededor de un magnifico castillo hecho de mármol blanco con ventanas y puertas de oro. En la puerta principal había una gran puente de cristal muy grueso, la entrada estaba adornada con estatuas de bestias mitológicas hechas del mismo mármol, a sus alrededores habían grandes y hermosos jardines donde se distinguían una gran variedad de flora como cedros, rosales, árboles frutales y de sakuras y plantas con flores de los más diversos colores. En toda la región siempre había una atmósfera cálida y acogedora dando un ambiente de paz. Dentro del castillo en uno de sus cientos de pasillos una silueta corría apresuradamente hasta llegar a una gran estancia donde se encontraban una gran cantidad de personas de la aristocracia, condes, varones, generales, ect. La sala era de pisos y paredes de mármol blanco limpiamente pulidos dando la certeza de que te podrías reflejar en ellos, grandes estandartes de ceda colgaban del techo con el escudo del reino, un fénix saliendo gloriosamente de las llamas del sol, grandes lámparas de cristal iluminaban tenuemente los decorados de oro de las mesas y sillas. El sujeto surcó la sala con paso apresurado hasta llegar a un gran trono donde se arrodilló al pié de este.
"su majestad, disculpe la interrupción, traigo noticias urgentes" dijo uno de los tantos soldados del castillo.
"prosigue" exclamó un joven que portaba una hermosa corona dorada con la figura de un fénix grabada y sus alas sobresaliendo de ambos lados de su cabeza. Vestía una larga túnica de colores claros, mezclando dorado y blanco y una capa rojo oscuro. Tenía una larga cabellera blanca plateada, ojos azul cielo y de tez blanca, en esos momentos su mirada mezclaba preocupación y consternación.
"se ha informado que han ocurrido movimientos en la fortaleza de la oscuridad, lo más recomendable sería preparar las defensas necesarias ante un posible ataque mi señor Milliardo"
"si.es de esperarse algo como eso" dijo el monarca apretando los puños.
"¿Cuáles serán sus ordenes?" preguntó el soldado un poco inseguro.
"desde la muerte de mi padre las cosas no han sido las mismas, pero por ello no podemos dejar caer la dinastía de los Peacecraft, en este caso he de enseñar a mi hermana, la futura soberana de este reino, todo lo necesario para que aprenda a sobrellevar correctamente estas situaciones tomando sus propias decisiones"
"disculpe mi señor ¿pero que es lo que debo hacer?"
"solo has traer a la princesa a mi aposento"
"como usted ordene señor" exclamó el soldado levantándose haciendo una pequeña reverencia para luego salir apresuradamente.
Los tierras del castillo eran enormes donde habitaban incontables personas, que lo recorrian todos los días saludando alegremente al pasar. Dentro de los terrenos reales, en sus extensos jardines floreados y llenos de vida, había un lugar que era el más hermoso, un pequeño espacio frente a un manantial donde flotaba en el aire un dulce aroma a jazmín, la luz se filtraba nítidamente entre las hojas y el susurro del viento mecía suavemente las grandes ramas de los árboles. En este apacible lugar se podía distinguir dos figuras femeninas acostadas en el césped boca abajo.
"y entonces el caballero utilizó sus ultimas fuerzas logrando derrotar al malvado dragón, para poder rescatar a su amada princesa" leía emocionada una hermosa chica de largos cabellos dorados, de ojos celestes brillantes que expresaban una mirada bondadosa. Vestía un largo vestido ligero hasta las rodillas color crema que dejaba ver sus hombros sujetado en su cintura con una delgada cinta dorada que resaltaba su figura, en el cuello llevaba una gargantilla con una paloma de diamante, tenía unas zapatillas doradas atadas con un par de cintas que subían hasta debajo de las rodillas. En el pelo relucía una brillante corona muy delgada que caía en forma de "V" en la frente y se sujetaba detrás de las orejas con un par de alas de fénix.
"¡es tan emocionante! Yo ya quiero conocer a mi príncipe" exclamó la otra chica con tono soñador juntando las manos. Ella tenía el pelo corto azul violáceo y de ojos azules tan profundos como el mar. Llevaba un vestido celeste claro, igualmente sujetado en la cintura, con unas zapatillas sujetadas con un par de cintas azul oscuro. En el pelo llevaba una pequeña kiara plateada con una gema roja en todo el centro.
"aah, como quisiera poder salir a conocer el mundo" suspiró la chica de cabellos dorados dejando el libro a un lado y dándose la vuelta mirando a través de las hojas de un gran roble.
"princesa eso sería muy peligroso y usted lo sabe" le reprimió la otra chica también dándose la vuelta.
"es que.me siento encerrada en este castillo, además mi primo me dio clases para desarrollar mi defensa personal y he avanzado bastante" dijo sentándose y abrazando sus rodillas con los brazos.
"pero princesa, el peligro esta en todas partes y sobre todo usted debería tener cuidado, no sabemos de lo que los otros serían capaces de hacer, y usted tiene todo un reino que gobernar" dijo sentándose junto a ella.
"ese es el punto, he pasado toda mi vida preparándome para ocupar el cargo como soberana, pero nunca se me ha permitido salir. Yo quiero a mi gente, y los quiero a ustedes, pero para gobernar con justicia debo conocer más que solo lo que me rodea"
"pero princesa.."
"y una cosa más Hilde, deja de llamarme princesa, como la dama real tienes todo el derecho y confianza de llamarme por mi nombre"
"lo que usted diga prin.Relena, pero.." Hilde no pudo terminar la frase porque en ese momento se apareció un soldado.
"princesa, el rey la solicita" exclamó el soldado haciendo una rápida reverencia.
"¿mi hermano?" se preguntó Relena inquietada por dicha orden.
Relena se dirigió rápidamente por un largo pasillo donde habían dos hileras de soldados firmemente parados, que hacían una leve reverencia conforme ella pasaba hasta llegar a una gran puerta de roble finamente tallada, al estar frente a ella un par de soldados le abrieron la puerta mostrando un gran habitación muy cálida en donde se podía distinguir una figura sentada en un cómodo sillón a un lado de la chimenea. Al entrar inmediatamente levantó la mirada hacia ella.
"Relena, necesito hablar contigo de algo de suma importancia" dijo Milliardo señalando una silla frente a él.
"¿de que se trata?" preguntó intrigada mientras se sentaba en el sillón.
"es sobre la tregua con el reino de la oscuridad" explicó su hermano con una mirada muy seria.
"¿Qué sucedió?" exclamó Relena preocupada.
"tenemos sospechas de que podrían estar haciendo planes para atacarnos, creo que por ello es necesario empezar a preparar nuestro arsenal."
"pero hermano, no me parece lógico, primero deberíamos tener pruebas concretas, esto podría hacerles pensar en una agresión de nuestra parte"
"Relena, las armas solo serán de defensa"
"pero aun así siguen siendo armas, creo que lo mejor será dialogar con ellos"
"yo se que tu has vivido en una época pacífica desde que naciste y por ello no conoces lo cruel que pueden llegar a ser estas guerras, no podemos permitir que le pase algo a nuestra gente"
"tal vez tengas razón, pero he leído muchos relatos sobre las guerras pasadas, y siempre han llevado a lo mismo, destrucción para todo el mundo que se involucra"
"no podemos quedarnos de brazos cruzados mientras vemos como mueren los nuestros en manos de la oscuridad, no sabemos de que son capaces"
"hermano, no debes juzgarlos antes de conocerlos de verdad"
"ya tenemos muchas pruebas de sus acciones, es de esperar que todo se repita"
"no podemos acabar con todo un reino, solo porque existan diferencias entre nosotros"
"si es necesario eso es lo que haremos"
"¡no puedo creer que pienses de esa forma!, eso nos convertirá en alguien tan cruel como ellos"
"eso nunca pasará"
"si ese es tu punto de vista, entonces la discusión esta terminada" dicho esto, Relena salió apresuradamente de la habitación al mismo tiempo que alguien mas entraba.
"¿de verdad crees que es lo correcto Zechc?" dijo una joven de pelo azul oscuro y ojos azules, dando una rápida mirada sobre su hombro, vestía un atuendo de colores blancos y celestes, una corona dorada adornaba su cabello, dando a entender que era la reina.
"ella es una chica muy fuerte, pero debe entender el verdadero significado de una guerra"
Relena entró dando retumbos a su habitación, era una estancia espaciosa en donde se vislumbraba una confortable cama con cortinas de ceda celestes, un armario de madera de cedro, una mesita con un enorme espejo y con una elegante lámpara de cristal, un bello piano de mármol junto a una ventana que mostraba los jardines, las paredes y los pisos de mármol blanco.
"Relena ¿Qué te sucede?" le preguntó Hilde viendo como ella se sentaba secamente sobre el banquillo de su mesa y agarraba un cepillo para empezar a peinarse frenéticamente.
"no me pasa nada, es solo que mi hermano puede llegar a ser demasiado terco" le respondió dejando el cepillo en la mesa con un golpe seco.
"ya veo..que te parece si vamos a ver a tu primo, hablar con él siempre te alegra" le sugirió con una pequeña sonrisa nerviosa.
"¡pero que gran idea has tenido Hilde! Entrenar siempre me levanta el animo"
"pero yo quise decir que hablaras con él no que." ella no pudo terminar ya que Relena salió de la habitación rápidamente "ahh.definitivamente la terquedad es de familia" dicho esto la siguió.
En las afueras del castillo, en las caballerizas reales un chico de cabello amarillo claro, ojos azul marino y piel muy blanca, de traje que parecía de la guardia real, consistía en unos pantalones de cuero, botas de cuero al igual que sus guantes, una armadura plateada cubría su pecho y una capa blanca le caía hasta sus tobillos, portaba un par de cuchillas curveadas en forma de "C" a cada lado de su cintura, acariciaba a uno de los caballos mientras le daba unos terrones de azúcar.
"¡Quatre, al fin te encuentro!" exclamó la princesa llegando corriendo seguida de Hilde.
"hola prima, ¿a que debo el honor de tu presencia?"
"me preguntaba si me darías más clases de defensa" dijo ella con una mirada inquisitiva.
"ah bueno, tu sabes que a tu hermano no le gusta que aprendas esas cosas, además si se llega a enterar sería capas de cortarme la cabeza"
"no se enterará, vamos por favor" Relena utilizó su mirada de cachorrito regañado.
"es que no sé.."
"muy buenos días princesa ¿Qué la trae por aquí?" dijo una chica de cabello amarillo plateado muy largo y de ojos celestes muy claros de mirada astuta, vestía igual que Quatre solo que ella llevaba una espada parecida a las de esgrima, era la hermana mayor de Quatre.
"¡Dorothy, que sorpresa! ¿Qué te trae por estos lados? " preguntó Relena dándose la vuelta rápidamente.
"solo pasaba por aquí, ¿esta todo bien?" exclamó ella mirando de reojo a su hermano.
"si, si hermana, todo esta bien" le respondió Quatre con una sonrisa nerviosa.
Dorothy se quedó parada mirando a los dos penetrantemente.
`hay no, ¿lo habrá escuchado todo?´ pensó Relena sonriendo nerviosamente.
"entonces me retiro" dijo dándose la vuelta encontrándose cara a cara con Hilde "Hilde"
"Dorothy" dijo ella con un cierto tono de odio. Hilde no sabía porque siempre le había dado mala espina aquella joven.
"con tu permiso" dijo Dorothy pasándole a un lado tropezando a propósito con su hombro. Dicho esto salió lentamente por la entrada de la caballeriza.
"uf, pensé que nos descubriría" dijo Quatre más tranquilo.
"Quatre te juro que si no fuera tu hermana yo la." Hilde empezó a golpear salvajemente un saco de heno.
"¿ahora si practicaremos?" le dijo Relena emocionada.
"es que yo."
"¡si no lo haces yo misma haré que te corten la cabeza!"
"¡esta bien, esta bien!"
`con que la pacífica princesa esta aprendiendo a usar armas, esto se está poniendo interesante´ pensó Dorothy mirando detrás de una puerta como Relena hablaba emocionada con un nervioso Quatre, soltó una pequeña risa aguda para luego dirigirse al castillo
N.A: ¿Qué tal? Estábamos locas por escribir una historia así, es que nos encanta todo sobre mundos de la época medieval, con hechiceros, grandes guerras entre reinos y criaturas mitológicas ^_^. ¿Qué pasará con el reino de la luz? ¿Dorothy delatará a Relena? ¿algún día Hilde dejará de odiar tanto a Dorothy? Esperamos que no ¬¬*. Todas las repuestas y más en los próximos capítulos. Matta ne.
