Un hombre se encontraba revisando unos documentos en su escritorio, mirándolos con desaprobación, de pronto el sonido del timbre se dejo escuchar por todo el departamento…extrañado, el hombre mira el reloj de pared que tenía a su espalda…las 9 de la noche

-¿Quién podrá ser a esta hora? – se preguntaba al tiempo que iba a la puerta a ver de quien se trataba, se asomó por la mirilla y se sorprendió al ver a la persona que estaba al otro lado, se apresuró a abrir – ¿Qué hace usted aquí a estas horas? – pregunto el hombre con su característica seriedad

-buenas noches profesor – saludo la chica que estaba fuera del departamento – perdón por venir a esta hora – se disculpo agachando la mirada – pero no me animaba a venir a verlo – comento con timidez

-pero aun no me ha dicho a que ha venido – refuto el hombre

-bueno…vera – tartamudeo la chica aun de pie

El hombre se asomo al pasillo, miro a ambos lados – será mejor que entre antes que la vea algún vecino y me cree problemas – indicó haciéndose a un lado para dejarla pasar – siéntese – señalo un sillón para que se sentara, su modo de hablar era tosco y distante

-mire profesor… - la chica se miraba tensa y preocupada – quiero…bueno…es que no quiero reprobar su materia…profesor – dijo bajito

El hombre sonrió de lado al ver a su alumna problema tan apenada y tranquila – pues eso debió pensar antes de desperdiciar el tiempo en mi clase señorita – hablo rudamente – ahora es demasiado tarde

-debe haber una forma – rogo – mis padres me mataran si no apruebo esta materia – se empezó a poner histérica – por favor profesor tiene que ayudarme

-lo siento señorita, eso debió pensar antes de ser tan distraída y no poner atención a mi clase

-pero… -

-le parece bien sacar 30 puntos en el último examen – la regaño – es que acaso es una cabeza de chorlito… que no se le pega nada

-pero…

-se la pasa todo el día pensando en quien sabe qué cosa, mirando al infinito en vez del pizarrón

-pero…

-o si no, se la pasa con sus compañeritos platicando de sabrá Dios que cosas

-pero…

-pero…pero…pero…es lo único que sabe decir ¿no?

La chica no pudo soportarlo más, se cubrió la cara con las manos sollozando y se desplomó en el sillón

-por favor Tsukino no llore…de nada le va a servir el drama- la chica ni podía hablar por los sollozos que no podía contener – mire trate de calmarse - decía el hombre – iré por un vaso con agua – se dirigió a la cocina mientras la chica miraba entre sus dedos, una vez se quedo sola se puso en pie y se quito el abrigo que llevaba puesto…

El profesor regreso de la cocina, y lo que tenia frente a sus ojos hizo que se le atragantara el aire y dejara caer el vaso que traía en la mano, derramando todo el contenido, que le mojo los pies…pero poco le importó…de pie, en la sala había una rubia visión, de altos tacones, calcetas negras hasta los muslos, micro falda que dejaba ver el color de su tanga negra, una blusa de colegio atada bajo los senos dejaba ver su escultural cintura y la blusa abierta dejaba ver el sostén a juego con la tanga…todo en la chica era una tentación…el profesor quería tocar toda su piel, lamerla centímetro a centímetro, llenarla de besos…pero no lo haría…ella era su alumna y jamás traspasaría esa línea…su ética no se lo permitía

-se…señorita – carraspeo para que su voz no se oyera una octava arriba – que significa esto – preguntó molesto

-esto – giro sobre su eje de manera sensual y provocativa, dejando ver sus glúteos y sus largas piernas – es un uniforme especial – el hombre estaba embobado aun en contra de su voluntad, ella lo miro con coquetería pestañeando seductoramente - ¿no le gusta? – pregunto con voz melosa

-claro…que…s no – dijo perturbado y algo nervioso

-y yo que me lo puse solo para usted – le dio la espalda de nuevo, subió una pierna al sillón y se agacho como a abrocharse el zapato, dejando ver con más claridad su tanga – es una pena – el hombre jadeo al ver tan perfecto panorama

-se...será mejor que se retire ahora mismo – se acerco a ella para tomarla del brazo y sacarla de su departamento, pero en un extraño movimiento ella logró abrazarse a su cintura

-ohh profesor – apretó sus senos contra su pecho – la podemos pasar tan bien

-se…señorita por favor – trato de alejarla sujetándola de los brazos, giraron ambos de modo que él quedo a espaldas del sillón

-no me aleje de usted – lo fue empujando hasta lograr que se sentara en el sillón y ella se sentó en sus piernas a horcajadas – usted no tiene ni idea de cuánto lo deseo – se restregó sobre él haciéndolo temblar – cuantas veces he soñado este momento

-por favor señorita… - jadeo él – esto no… no puede ser

-por favor profesor… ambos lo deseamos… - se siguió restregando, haciéndolos jadear

-basta señorita…por favor…deténgase – el hombre suplicaba, pero no hacia un intento real por alejarla de él

-¿sabe porque nunca pongo atención a su clase? – lo miro a los ojos y él solo negó con la cabeza lentamente – porque todo el tiempo me la paso soñando despierta que me hace el amor sobre el escritorio o en el piso del salón – tomó las manos de él – que me acaricia con estas grandes manos – y las puso sobre sus senos, ella jadeo, y él dio un ligero apretón – así – lo alentó a que se los apretara más, presionando con sus manos – así profesor – gimió

-pero…se…señorita…esto no…no puede… no debemos… - sentía mucha presión en sus pantalones… el corazón le zumbaba en los oídos, se sentía mareado, y sentía que estaba al borde del abismo, a punto de lanzarse en caída libre

-profesor… - jadeo de nuevo, sin dejar de restregarse, haciendo presión con sus manos sobre las de él – usted también lo desea… puedo sentirlo – lentamente acerco su rostro al de él y tímidamente le dio un suave beso, él no se aparto, pero no correspondió, por lo que ella hizo un poco más de presión, mientras bajaba una de sus manos y le desabrocho el cinturón, el botón y el cierre del pantalón, su beso se hacía más demandante y él poco a poco iba cediendo, cuando sintió la pequeña mano rodear su virilidad, rompió el beso asustado y jadeo

-por favor – suplico mientras sentía como la pequeña mano subía y baja por toda su longitud de manera lenta y tortuosa, estaba duro y casi listo – ya…no…no…puedo – gimió y como poseído atrapo a la chica entre sus brazos y le devoro la boca con fervor…con pasión, ella ahogo un gemido en sus labios – esto…está mal… - decía aun besándola – yo no…debería estar… - le desamarro la blusa para acariciarle los senos sobre el sostén para luego desabrochárselo – no debería…hacer esto – se lo levantó liberando sus montículos – nosotros… no podemos… relacionarnos… - se lanzó a chupar ligeramente un pezón haciéndola jadear – de esta…manera… usted es… - le ataco el otro seno con la lengua – mi…alumna

-eso no…importa…ahora – se levanto la falda hasta dejársela enroscada en la cintura, le tomó la mano y se la guio a su centro – pero ahora… solo somos… - se restregó la varonil mano en su centro anhelante – un hombre…y una… mujer – le soltó la mano y el siguió frotándola en su centro haciéndola gemir

-Tsukino… - gimió aún torturándola con su mano, al tiempo que ella lo hacía a su virilidad

-por favor… - rogó ella – lo…necesito – con la otra mano se hizo a un lado la tanga se fue acercando más a su masculinidad – ya no… no puedo…profesor… lo deseo - se fue llenando de él de manera lenta y tortuosa mientras ambos jadeaban, él la rodeo con sus brazos y ambos se quedaron quietos

-esto está mal – gimió él contra su cuello – lo sabe – le recriminó – me quemaré en el infierno – se reprocho a si mismo

-lo sé – le susurro al oído para luego mordérselo de manera sensual – pero primero ardamos juntos – le ronroneo – en el fuego de la pasión – se levanto un poco apoyándose de sus rodillas y luego se dejo caer sobre él – quiero quemarme con usted – repitió el movimiento de nuevo

-no…se mueva – gimió suplicante – por favor – rogó, ella no le hizo caso y siguió con sus movimientos – no puedo…resistirlo… no puedo controlarme – su voz era agónica y a la vez empezaba a cargarse de placer

-no se… reprima…profesor – los movimientos aumentaron de velocidad - puedo sentir… su placer… - ella gemía al compas de sus movimientos – lo siento…crecer… dentro de mí

-usted…quiere…matarme – jadeo él mientras le apretaba las caderas de manera inconsciente

-claro que no – lo besó de manera salvaje – quiero sentirlo… vibrar conmigo…

-no tiene…caso – le acaricio la espalda bajo la blusa – esto no debe… - ella lo callo con un beso

-no lo diga – suplicó

-pero…es…verdad – le lamio el cuello aun sin quererlo – esto… no puede…pasar – le acaricio un seno con sensualidad

-esta…pasando – le besó la mandíbula hasta la oreja, ella no dejaba de moverse – déjese llevar – le suplico mientras el orgasmo los alcanzaba – quiero…que se corra…conmigo

-no Tsukino – suplico abrazándola más, resoplando en su oído – ya no…no puedo…estoy… me voy…

-si…hágalo…hágalo conmigo – ambos gritaron juntos mientras alcanzaban el orgasmo y quedaron quietos y abrazados durante un largo rato, lo único que escuchaban eran sus respiraciones entrecortadas

-sabe Tsukino – hablo él en un susurro con la cara oculta en su cuello

-mmm – fue lo único que pudo responder aun aferrada a él

-usted siempre me ha parecido llorona… - le besó el cuello y ella se estremeció – distraída – fue dejando besos húmedos hacia abajo hasta llegar al nacimiento de sus senos mientras le acariciaba la espalda – cabeza de chorlito – de un movimiento la colocó bajo su peso en el sofá – pero sobre todo – la besó con pasión – la alumna más sexy que he conocido – le acaricio las piernas lentamente – verla con sus falditas, mostrando sus largas piernas… me vuelvo loco

-profesor – gimió la chica encantada con las caricias, le acaricio el cabello

-si – sonrió él – y como su profesor puedo enseñarle – le mordió un seno seductoramente – muchas cosas interesantes

-me encantaría aprender con usted – dijo entre jadeos mientras de un movimiento le rompía los botones de la camisa

-niña mala – le recriminó mientras la embestía de una sola estocada, haciéndolos jadear – muy mala – decía al tiempo que tomaba impulso y la volvía a penetrar intensamente

-castígueme…profesor – pedía ella entre embestidas - castígueme – las embestidas del hombre se hacían más profundas, hasta que de pronto empezó a hacerlas más lentas

-¿Qué pasa? – gimió ella moviendo las caderas pero él la detuvo

-solo continuaré… cuando diga mi nombre

-profesor – lo reto ella

-vamos Serena – le dijo su nombre por primera vez – hazlo por mi

-profesor…Chiba – jadeo ella sintiendo que estaba a punto de perder el orgasmo cuando lo tenía tan cerca – profesor…Chiba

-por favor Serena – suplico él moviendo un poco las caderas

-Darien – susurro ella en su oído – Darien – repitió más fuerte cuando sintió que las embestidas se hacían más rápidas y profundas – Darien… Darien… Darien – grito una y otra vez hasta que el orgasmo los alcanzo

Ambos quedaron jadeantes, él se dejo caer sobre ella tratando de no aplastarla, estaban sudorosos y muy satisfechos, de pronto la rubia le golpeo el hombro

-ouch – se quejo Darien – ¿y eso porque fue?

-te la pasaste restregándome mi examen de matemáticas y me dijiste cabeza de chorlito – se quejo Serena haciendo pucheros

Darien rio a carcajadas – pero si eres mi cabeza de chorlito, como voy a olvidar que por ese examen te conocí – le dio un beso en el tope de su cabeza

Serena suspiro – eso es cierto – dijo riendo divertida

-y por cierto – se enderezo para admirar por completo a su esposa – vaya modelito que te conseguiste – dijo con la voz ronca – en verdad que me dejaste sorprendido

-sabia que te encantaría – sonrió coqueta – además como iba yo a hacer mi papel de estudiante con un uniforme común y corriente – dijo con algo de desprecio

-bueno… tu lucias divina con tu uniforme común y corriente – la arremedo en su tono

-eso es porque me veías con amor – dijo suspirando

-te veo con amor – aclaro él dulcemente

-yo también te amo cariño – le acaricio el pecho con sensualidad

- por cierto - dijo mirándose la camisa – me debes una camisa nueva – le recriminó pícaramente

-te comprare diez camisas como esas – se burlo – tu tendrás que comprarme una vajilla nueva – recriminó, y el alzo una ceja sin entender

-me rompiste un vaso – lo regaño con un puchero

-bien…bien cabeza de chorlito – concedió riendo por las ocurrencias de su rubia – pero por ahora tengo ganas de quitarte ese uniforme tan sexy – le dijo mientras trataba de bajarle la falda

Ambos reían y bromeaban mientras se hacían caricias y se daban besos, dejando que la pasión los envolviera de nuevo


Hola chicas, aquí otra pequeña fantasía… la cual esta dedicada para mi hermana querida Nesha Stela Moon quien el pasado viernes fue su cumpleaños y este es mi regalo de cumpleaños, te adoro hermana…!

Muchas gracias por sus rw y sus alertas y a todas las que han leído esta historia, nos seguimos leyendo