Capítulo 2: nada es coincidencia

En el gotei 13, el capitán Komamura estaba terminando de dar su reporte, mencionando todo lo que había pasado en su encuentro con el arrancar, incluyendo, que los adjucha que aparecían, eran vestigio de cuando Aizen, había estado en hueco mundo; simplemente omitió el hecho de su encuentro con el joven humano.

Toshiro Hitsugaya, y los demás capitanes, enviados al mundo material, también estaban dando su reporte de lo sucedido la noche anterior; relatando su encuentro con diferentes adjuchas. Los cuales, antes de ser eliminados, habían logrado escapara hacia hueco mundo.

- Parece ser que habrá que tener gran parte del mundo material vigilada – Comentaba el capitán comandante Yamamoto – Por favor, capitanes, necesito que regresen a los puntos que vigilaron, y cuiden de esas áreas de nuevo.

Yamamoto miró al capitán Komamura.

- Capitán Komamura, voy a pedirle que usted y la división siete vigilen el área de Karakura, ¿Cuándo puede partir?

- De inmediato, si es necesario – Respondió Komamura.

- Muy bien, todos, pueden retirarse – Terminó de decir Yamamoto.

Komamura estaba alistando todo en su división, había decidido que llevaría a la mitad de su escuadrón al mundo humano y dejaría a cargo a su teniente, Tetsuzaemon, de lo demás.

Mientras se preparaba para partir, miró la venda en su brazo, que le había puesto el joven Akio, decidió retirársela y lavarla rápidamente para devolvérsela, aprovechando también, se curó el brazo con su kido.

Aunque Komamura sabía que, como shinigami, debía evitar que un humano lo viese, o inclusive, entrar en contacto con uno. Pero estaba pensando, en que de verdad no importaba si el joven humano, lo había visto…

- Al final, no volveré a estar en el mundo humano después de esto, seguro que se olvidará del incidente – Se dijo así mismo.

*En el mundo material*

Sajin Komamura llegó, junto con los miembros de su escuadrón, a Karakura; aún era de día, cuando llegaron, e inmediatamente, los shinigamis, se repartieron por todo el pueblo; muchos usaron sus gigais para poder pasar entre las personas sin ningún problema y además para así disfrutar del mundo material.

En cuanto al capitán Komamura, él simplemente anduvo un tiempo, vigilando la zona por donde vivía Akio; Komamura estaba esperando por el momento oportuno para regresarle la venda, al joven humano, aunque pensaba en solo dejarla en el hogar del joven, no sentía que fuera importante encontrarlo de nuevo. Pero mientras pensaba en eso, el sueño comenzó a vencerle; no había descansado como debía desde hacía días, y el cansancio de la noche anterior le estaba afectando aun más; así que se dirigió a un parque, buscando el árbol más frondoso y alto que hubiera, decidió descansar aunque fuera un momento…

… Akio se levantaba tarde, tenía la cara cubierta de manchas de tinta, había estado desvelándose, la noche anterior, después de ser rescatado por el shinigami llamado, Sajin Komamura; por lo que se había quedado dormido sobre su mesa de trabajo; y debido a eso, comenzaba a estornudar en señal de que se estaba resfriando.

- No puede ser... creo que iré a la farmacia en un rato.

Aun estornudando, y descalzo, se dirigió a la cocina a calentar un poco de agua para tomar algo de té y prepararse un almuerzo rápido. Después de eso dio una rápida ducha, se cambió de ropa, tomando sus llaves y dinero para salir a comprar medicinas; mientras caminaba por la calle comenzó a sentir mucha presión en el ambiente, eso le hacía recordar lo que había pasado la noche anterior.

- Me pregunto si aquel ser, ese shinigami, estará bien – comentó para sí mismo en voz baja – puede que lo vuelva a ver… Aunque, no sé, lo mejor sería si no lo encontrará, anoche por poco muero…

Akio estaba pensando en seguir trabajando en su escrito una vez que regresase a casa con su medicina, aunque tal vez debía descansar un poco más, y no enfermarse de forma seria; pero mientras caminaba, se distraía por completo, recordando al shinigami, se le hacía completamente extraño, que después de tener su extraño sueño, hubiese conocido a alguien parecido con quien se relacionaba su escrito.

- No puede ser casualidad, pero si es una coincidencia, es muy rara – Murmuró.

Akio camino un poco más, pero cuando encontró una farmacia y compró lo que necesitaba, decidió que era tiempo de volver a su hogar, sin embargo, mientras caminaba, pensaba en el lugar donde había sido atacado; así que, desviándose de su ruta, se encaminó hacia el parque de la zona, que no estaba muy lejos.

Al llegar al lugar, le sorprendió no encontrar nada que delatara lo ocurrido la noche anterior, se preguntaba si el shinigami había tenido algo que ver con aquello; había algunas personas disfrutando de la tarde, Akio se sentía un poco agotado, así decidió descansar bajo la sombra de un árbol, y mirar como estaba atardeciendo.

La brisa le distraía de sus síntomas de la gripe, pese a estar un poco mareado, luchaba por no quedar dormido; pronto comenzó a escuchar pequeñas voces, al buscar por los alrededores, se dio cuenta de que había un grupo de algunos youkais hablando entre sí. Akio se acercó a aquellos espíritus, un poco más sin que estos se dieran cuenta.

- Ya lo vieron ¿verdad? Ese lobo no parece de confianza – Decían algunos.

- Debe estar buscando espíritus que devorar… Como esos monstruos de la noche anterior…

Akio, se sorprendió, cuando descubrió de lo que hablaban, se dio cuenta de que muy cerca de ahí, en la parte alta de un gran árbol, estaba el capitán Komamura descansando tranquilamente. Desgraciadamente en ese momento, los youkais se dieron cuenta de que Akio los escuchaba, por lo que los yokais salieron corriendo y haciendo mucho ruido, Akio también se espantó un poco y se alejó del lugar, estaba seguro que aquel ruido que hicieron los youkais, podría despertar a Komamura.

Akio tan solo se había alejado un poco, y por curiosidad, decidió mirar hacia atrás; se dio cuenta de que Komamura miraba hacia donde él estaba, así que Akio, echó a correr hacia su casa.

- No esperaba volver a verlo – dijo Akio para sí mismo – Pero me alegro que eso haya pasado…

… Komamura miraba como Akio se alejaba del lugar, bostezando, decidió que era mejor devolverle la venda al joven, a pesar de que quería seguir descansando, pues aún tenía algo de sueño.

El capitán Komamura, llegó rápido a la casa del joven, gracias a su shumpo; Akio aún no había llegado y Komamura decidió solo dejar la venda en la mesa de trabajo del joven, se estaba por retirar, pero en ese momento, miro los escritos del joven.

- El lobo enamorado… – Dijo en voz baja el título.

Komamura comenzó a leer lo que narraba aquel escrito, sorprendiéndose que en esa historia apareciera un hombre lobo, y la descripción de este, era como si lo describiera a él mismo

- Este humano, escribió todo esto, ¿después de que lo salve anoche?

Komamura estaba entretenido leyendo, que no escuchó cuando Akio había llegado a la casa, el joven se quedó quieto en la puerta de su habitación al ver a Komamura en el lugar.

- Capitán… esto… hola…– Akio estaba sin palabras, ya que se preguntaba por qué razón el shinigami estaba en ese lugar.

Komamura dejó lo que estaba leyendo y, bastante apenado por aquella situación, se acercó al joven.

- Perdona por entrar aquí sin tu permiso, es solo que decidí pasar a dejarte esto – Komamura le extendió la venda – Mi herida se curó bastante rápido así que pensé en devolverte la venda.

- Oh, ya veo – Fue la respuesta de Akio al tomar la venda, "¿Quién viene a regresar solo una venda?, el debió solo quedársela"pensó el joven – Por cierto, hace un momento en el parque, lamento el ruido que provoque, espero que no le haya molestado por despertarle – Añadió.

Komamura negó en señal de que no había que preocuparse por eso.

- Descuida, solamente estaba descansando para poder estar de vigía, al menos por un tiempo aquí.

Los dos se quedaron en silencio un momento y fue algo incómodo, pues parecía que el tiempo no pasaba; entonces Akio decidió preguntar lo que fuera para romper la situación incómoda. Pero fue Komamura quien se le adelantó.

- Por cierto, ¿Cómo te llamas?

- Me llamo Akio, Akio Masamune… Esto… Yo… Espero que ayer no haya tenido más problemas… en su trabajo… – Akio estaba aún sorprendido y se sentía raro, y torpe, hablando con el shinigami.

- No hubo problema alguno – Komamura comenzó a sentir curiosidad por ese joven humano – Pero la verdad me sorprende que ayer no te hayas asustado de mi o que hayas pensado que todo era un sueño.

Akio sonrió.

- He vivido viendo cosas que los demás no ven, desde que tengo uso de memoria, lo de ayer me sorprendió, pero después de que te vi luchar y de que me salvaste, supe que no debía estar asustado de ti – Akio fue sincero.

Komamura miró sorprendido a Akio, no esperaba una respuesta así de aquel joven; se veía que no era como lo demás, por su forma de pensar, sí que podía clasificarse como un misterio, aunque, era fácil deducir que por lo que había respondido, su vida era complicada.

Antes de decir una palabra, el capitán Komamura, se sintió mareado de nuevo, por el cansancio, Akio se acercó a él preocupado.

- Perdona, es la falta de sueño – Dijo Komamura, antes de que Akio le preguntase si se encontraba bien.

- Entonces ¿Por qué no descansa aquí?... es lo mínimo que puedo ofrecerte después de lo de ayer.

Komamura no pudo rechazar la insistencia de Akio a que se quedase, además de que la cama era más cómoda que dormir en las ramas de los árboles…

… Había anochecido, Komamura se despertó después de un buen y merecido descanso; al levantarse, se preguntaba si el humano estaría aun en el lugar, al salir de la habitación, lo encontró durmiendo sobre el sofá de la sala, y también se dio cuenta que había un plato tibio de estofado, en la mesa enfrente del sillón, cubierto y una nota al lado; el estofado, era para Komamura, quien lo olfateo, y se dio cuenta del hambre que tenía.

En aquel momento, Komamura se dio cuenta que para tener que comer aquel estofado tendría que usar su gigai, hacía tiempo le habían hecho uno especial para que lo usara algún día en el mundo material, si lo necesitase, pero esa sería la primera vez que lo usaría. Pero al usarlo, no se arrepintió, pues le encantó el estofado que Akio le había dejado…

… Cuando Komamura se reunió con todos los miembros de su escuadrón, aún no había pasado nada relevante, al parecer el arrancar no aparecería aquella noche, posiblemente esperaría para hacer algo.

- Todos pueden regresar a la sociedad de almas y descansar, yo esperare por la zona – Ordenó Komamura.

Todos los shinigamis asintieron a la orden de su capitán y partieron de inmediato.

Pasaba de la medianoche y todos los habitantes de Karakura dormían, Komamura caminaba pesadamente por las calles vacías, todo era solitario, él comenzó a sentir esa soledad, el silencio.

- La soledad ¿Siempre se ha sentido así? – Dijo en voz baja – Tousen, si siguieras vivo…

Al cerrar los ojos un momento, pasaron de nuevo imágenes de la muerte de su amigo Tousen, ese momento se repetía tan rápido, y tan lento al mismo tiempo.

Komamura se sacudió la cabeza y se sintió mareado, no pudo resistir seguir ahí y se alejó lo más rápido que pudo del lugar. Inconscientemente, regreso al departamento de Akio; el humano seguía durmiendo en el sofá, todo era silencioso como en las calles, pero por alguna razón ahí Komamura no sintió la soledad de antes, y se dio cuenta de esa diferencia.

Sin pensar mucho, y movido por la curiosidad, Komamura volvió a la habitación de Akio leyendo sobre su escrito del "Lobo enamorado"; en la mesa de trabajo, había un par de cuadernos, Komamura vio que lo que contenían, eran pequeños cuentos cortos que el joven había escrito, sin hacer ruido se sentó en la cama vacía y decidió leer; sabía que hacer eso no estaba bien, más con Akio presente, pero sinceramente no lo pudo evitar…

… Estaba amaneciendo y Akio se despertó, por haber dormido en muy mala pose en el sillón, su cuello le dolía bastante, la medicina le había provocado bastante sueño, por lo que no se preocupó mucho en como dormir; trató de levantarse, sin quejarse o romperse el cuello.

Aun somnoliento, entró a su habitación. En ese momento vio que Komamura estaba profundamente dormido sobre la cama y con los cuadernos a un lado; Akio decidió regresar los cuadernos a su escritorio, pero cuando estuvo cerca del capitán Komamura, se percató de su aroma por primera vez, era el mismo que había percibido en la habitación antes de conocerlo.

- ¿Sera coincidencia?

Aprovechando que Komamura estaba dormido, Akio se estiró lentamente a la cabeza del capitán, tocándole las orejas y acariciando su pelaje, era tan suave… Pero rápidamente se apartó.

- Mejor me voy a bañar – Dijo Akio, sin comprender que le había impulsado a actuar como lo había hecho.

En cuanto Akio salió de la habitación Komamura abrió los ojos y se levantó, simplemente había estado dormitando todo ese tiempo y no se sentía incómodo de que Akio le hubiese tocado, además no le iba a reclamar nada ya que él se había puesto a hurgar sin permiso.

Cuando Akio regresó a la habitación, recién salido de bañarse y con ropa limpia, vio que Komamura se estaba por marchar.

- Espero volver a verte pronto – Dijo Akio, tímidamente – Y si necesitas donde quedarte cuando vengas de nuevo, recuerda que puedes venir aquí.

- Muchas gracias joven humano, espero que tu estés bien y que no te pase nada malo. Tendré en cuenta tu propuesta aunque no acostumbro mucho a venir al mundo material – Komamura se aclaró la garganta antes de seguir hablando – Aunque puede que venga de vez en cuando a ver un poco más de lo que escribes, tienes talento de escritor.

Akio se sonrojo un poco por esas palabras, ya que era la primera vez que alguien le decía algo así.

Komamura salió del lugar esperando volver a ver a aquel joven.

- Puede que no sea coincidencia el que nos conociéramos – Dijo Komamura.