Gracias a todos los que me habéis comentado y por decirme que os ha gustado. Cada capítulo va a ser una historia independiente que no tiene nada que ver con las otras. Intentaré ser original, a ver si puedo conseguirlo jejeje xD La idea es publicar un drabble por día, pero en todo caso disculpadme si algún día me despisto y tardo un poco más en publicar ^^


2 - Adicciones (Al alcohol, al café, cualquier cosa...)

La maldita reunión empezaba a matarle de tedio. No es que se tratara de una reunión particularmente aburrida, sencillamente y según sus estándares, todas lo eran. Era sólo que no podía centrarse en escuchar nada de lo que se estaba diciendo en la sala de conferencias de Industrias Stark porque su cerebro se hallaba mucho más ocupado recreando una y otra vez la misma escena en su cabeza. La noche anterior, una azotea, Pepper, besos, contacto físico, Pepper diciéndole que estaba bien que la besara, que no era raro. En absoluto. Y lo que vino después, oh Dioses, lo que vino después…

Pepper, a su lado entrecerró los ojos al observar la cara de tonto que se le estaba quedando a Tony delante de todos los miembros importantes de la junta de accionistas. Seguramente tendría algo que ver con su nueva situación sentimental. Sonrió para sí misma y dejando de prestar atención tan sólo durante un instante, le puso la mano sobre el hombro derecho y la deslizó hacia abajo, sobre el brazo, casi imperceptiblemente. Fue una caricia inocente, o al menos esa era su intención. *Craso error* pensó en el momento en que él le dedicó una pequeña mirada fugaz cargada de lujuria. Al instante rompió el contacto visual, pero todavía podía sentir sus ojos como pequeñas brasas clavados en ella.

Entonces fue cuando sintió la mano rodeando la curva de su pierna, deslizándose suavemente sobre el interior de su rodilla, sobre la piel que dejaba descubierta la falda de tubo. *Nota mental, evitar cualquier forma de contacto físico con Tony en horas de trabajo* apuntó Pepper en su cuaderno cerebral.

Fue entonces cuando la profunda voz de Arthur Cameron, uno de sus accionistas más valiosos se dejó escuchar en la estancia.

- ¿Entonces, que le parecen estas cifras Señor Stark?

Silencio. Más silencio. Los hombres y mujeres sentados alrededor de la mesa esperaron atentos. Pepper reaccionó y le metió un fuerte y estudiado codazo en las costillas a su novio. Y susurró de manera que sólo él pudiese escucharla:

- Te están hablando a ti, haz el favor de contestar.

Demasiado distraído como para elaborar una respuesta coherente, Tony contestó con lo primero que le vino a la cabeza.

- Sí.

Pepper suspiró profundamente.

- ¿Perdón?-volvió a preguntar Cameron desconcertado.

Tony miró a Pepper y al accionista alternativamente.

- ¿Debería haber contestado que no? Entonces, no.

Arthur Cameron entornó los ojos resignadamente pensando que seguramente hoy no obtendrían ninguna respuesta coherente de labios de Stark. Siempre solía estar como ausente en la mayoría de reuniones de la junta, pero lo de hoy era inexplicable. Al fin y al cabo estaban evaluando los costes y beneficios de los daños sufridos por la Expo. Este hombre debía de estar perdiendo la cabeza irreversiblemente de tanto meterse en una armadura y destruir malditos drones. Intentando obtener una respuesta coherente a su pregunta y poder terminar aquella reunión de evaluación de daños lo antes posible, volvió a repetirla pausadamente.

- Le comentaba que a pesar de haber tenido que hacer frente a gran cantidad de desperfectos y pelear con varias compañías de seguros, nuestras acciones acaban de subir 5 puntos en el mercado, ¿Qué le parecen estas cifras?

Tony levantó una ceja y sonrió levemente.

- Oh muy bien, muy bien Arty excelente. Podéis repartiros los beneficios como queráis.

Entonces fue Pepper la que habló.

- Es bueno que se reconozca el esfuerzo del Señor Stark por atajar esta preocupante situación que vivimos todos anoche poniendo incluso en riesgo su vida. Y me alegro de que los mercados no hayan castigado a la compañía con publicidad negativa.-comentó Pepper en "tono de presidenta de la compañía".- Por si no lo saben, mañana será condecorado en Washington por el Senador Stern en persona.- y tras esto, hizo ademán de levantarse de la silla.- Si les parece, podemos dar por terminada la reunión.

Tony pensó en lo mucho que le ponía su tono profesional, tan sólo estar cerca de ella después de lo que había pasado entre ellos era demasiado para él. Dios, esta mujer le estaba haciendo perder el juicio. Si es que alguna vez lo había tenido. Se levantó de la silla al mismo tiempo que todos los demás, y siguió a Pepper hasta la puerta. Todos los demás pasaron y se despidieron atentamente de ellos. Tras el obligado paripé y sin mediar palabra con él, Pepper empezó a caminar en dirección a su despacho. Estaba disgustada con él. Tendría que ponerle remedio. Y sabía exactamente cómo. Tony la siguió con una idea absolutamente genial en mente, sin dejar de prestar atención al leve contoneo de su figura, esas piernas, ese trasero, esas curvas. En cuanto cruzaron la puerta del despacho, Tony se quedó apoyado contra ella y deslizó la mano por la madera hasta que encontró el pestillo, cerrando la puerta por dentro. Pepper se volvió ligeramente sobresaltada al oír el inusual sonido del cierre.

- ¿Qué estás haciendo?- empezó molesta, pero entonces reparó en la mirada lasciva que delataba su excitación.

- Pepper… no puedes hablar en ese tono de presidenta ejecutiva y no esperar este tipo de reacción por mi parte.

Antes de que pudiera decir nada más, él cruzó la escasa distancia que les separaba en dos zancadas largas y se abalanzó sobre ella para besarla apasionadamente. Pepper intentó controlarse y atajarlo, pero oh dios ella también lo deseaba, tampoco había podido dejar de pensar en la noche anterior en toda la tarde. Sintió como la atrapaba entre su cuerpo y la mesa. Tras unos segundos, y haciendo un esfuerzo sobrehumano se liberó del beso.

- ¿Estás loco? ¡Esto es la oficina, son horas de trabajo!

- Por eso he cerrado la puerta, para que no nos interrumpan. ¡Al diablo con el trabajo! Necesito tocarte.-confesó Tony en un tono tan desesperado que a Pepper se le aceleró el corazón.-Me he convertido en un adicto. A tus maravillosas curvas… Soy a adicto a ti, Potts.-dijo besándola de nuevo.

Pepper sonrió en cuanto se volvieron a separar, sus brazos alrededor de su cuello.

- Ya… pues tendremos que curarle de esa terrible adicción, Señor Stark. Al menos durante el horario de trabajo.

Le sonrió mientras se separaba de él y ponía la distancia de la mesa de cristal entre ambos.

- Este es mi castigo por no haber estado atento durante la maldita reunión ¿me equivoco?

Pepper lo miró divertida.

- Nadie ha dicho nada de un castigo. Tengo que trabajar. No es el momento ni el lugar, pero esta noche podemos dar rienda suelta a su adicción todo lo que quiera, señor Stark. En casa.-dijo ella remarcando las últimas palabras. Después procedió a intentar leer unos papeles que había depositados sobre su mesa.

Tony se acercó lentamente a la silla que quedaba justo enfrente de la suya y se sentó lo más alejado que pudo de la maldita "Escultura De Energía Eterna" que le crispaba los nervios. Y sonrió ampliamente, relajándose sobre el respaldo, cruzando las manos sobre su pecho y sin dejar de mirarla como si estuviera intentando fundir un bloque de hielo en plena Antártida.


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