Disclaimer: Los personajes y la historia no me pertenecen, sino que es escrita por la genia de Shinobu Ohtaka.
Pocas veces había experimentado ese frío en el ambiente que tenía el invierno. Había oído muchas anécdotas de todos aquellos que vivían en las tierras oscuras ahora. Incluso un día le preguntó a Morgiana cómo había vivido sus inviernos.
-Es horrible –su voz sonó algo afectada- Las cadenas eran tan heladas, y mis pies… No sentía mis pies…
Decidió nunca más provocarle recuerdos así.
La idea de que hiciera mucho frío de alguna manera le molestaba. Las noches en el desierto eran ciertamente muy heladas, pero ¿Días y días de aquella manera? ¿Cómo le haría la gente para hacerlo? Siempre que llegaba el invierno, él se movía rápidamente, huía. Siempre había vivido en zonas tropicales o donde se sentía poco.
Era un terror muy profundo y escondido. Nunca había tenido que demostrarlo abiertamente, pero su reciente descubrimiento del helado le había hecho volver a aquellos pensamientos.
En invierno te enfermas, en invierno es más posible que mueras. Pensaba y pensaba en toda esa gente a la que el clima le había hecho desfallecer, se imaginaba sus cuerpos congelados, o a sí mismo, sin poder sentir las manos, con el viento frío y los ojos vidriosos ante la crudeza del cielo.
A veces lo soñaba. Al menos, proyectaba una idea de lo que sería tal vez un invierno muy extremo y algo surrealista. No hay peor miedo que aquello que no conoces muy bien. Se sentía un poco estúpido por ello, se suponía que ya no era un niño, él era el magi que debía luchar por su mundo, y le daba miedo una simple estación…
Le comentó sus problemas un día a Hakuryuu, mientras cenaban, se había pasado un poco de copas. Este lo reflexionó un momento y luego sonrió, como si tuviera la respuesta.
-Piensa en la nieve. Calmada y cayendo del cielo, que cubre los prados. Una nieve calmada y silenciosa. No pienses en tormentas violentas.
Esa noche, Aladdin se dio cuenta de algo importante. Nuestros temores a veces pueden ser simples perspectivas. Y a pesar de todo lo malo que tenía, el invierno contaba con un lado calmo. No quitó el hecho de que el invierno fuera peligroso. Pero si aminoró su paranoia. O al menos eso quería pensar.
