ACLARACIONES: Los personajes de Naruto no son mios, son de el sensualon Kishimoto.

ADVERTENCIA: Contenido sexual explícito.


Amandonos.


Paso exactamente un mes desde que comenzaron con sus encuentros clandestinos, esos encuentros en donde no hacían más que devorarse la una a la otra, descubriendo juntas nuevas sensaciones, nuevos mundos.

¿Qué si se sentían culpables? Por supuesto, ambas estaban casadas y ambas tenían hijos. Pero, sentirse tan culpables... era una palabra grande y que no era necesaria en esa situación. Ellas fueron dejadas a su suerte por hombres que no supieron cómo llevar a cabo una familia, que no supieron cuidar lo que la vida les había obsequiado.

Corregían; no se sentían culpables.

Lo supieron cuando no solo se acercaron sexualmente, sino, sentimentalmente. Lo de ellas no era sexo desenfrenado y ya, lo de ellas era la calma, el consuelo, el desahogo en la otra. Para ellas la palabra "amor" estaba presente.

Si, se estaban enamorando de la otra y eso era totalmente peligroso para ambas.

Varias veces quisieron darle un alto a la situación, en varias ocasiones quisieron decirle adiós a la otra en ese aspecto. Pero, ya era imposible, era demasiado tarde para eso. El amor ya había surgido y el amor es un sentimiento terco. Sabían que ya no podrían separarse, por mas que lo intentaran ya no podrían estar sin la otra.

—¿Qué haremos? — preguntó en un susurro la azabache, dándole la espalda a Sakura.

Sakura desvió la mirada al suelo, frunció los labios y seguidamente apretó los puños.

—No quiero dejarte.

—Ni yo a ti — respondió temblorosamente la azabache. Su garganta estaba echa un nudo y los ojos le picaban. Quería llorar, quería sollozar y rogar que no hiciera caso a sus palabras, que no la dejara —, pero sabes que no hay de otra.

La pelirosa frunció el ceño.

—Claro que la hay, Hinata.

—No puedo hacerle esto a Naruto...

—¿Y el sí a ti?—preguntó con brusquedad, acercándose a ella a grandes zancadas y tomando su hombro para que la encarará —¿Él puede tratarte como basura, Hinata? ¿Él puede engañarte con Shion?— le recordó cruelmente sin querer. Hacia una semana que Hinata había ido a la torre para hablar con Naruto sobre el comportamiento de Boruto. Afortunadamente o desafortunadamente descubrió a su marido besando y desvistiendo a una mujer llamada Shion, una sacerdotisa.

Hinata apretó los puños con fuerza y bajo la mirada, sintiendo como las lágrimas escurrían por su rostro.

—Lo siento Hinata, no quise...

—Descuida— interrumpió la Hyuga, limpiando con sus nudillos las lágrimas —, sé que dices la verdad, pero aun así no puedo hacerle esto, ni a mis hijos.

—Hinata...

—Será mejor que no nos veamos por un tiempo, Sakura — se dio la vuelta, dándole la espalda —. Si, será lo mejor— dijo con voz quebrada. Después de esas palabras, comenzó a caminar hacia los adentros de Konoha, dejando a una dolorida Sakura en medio del bosque.

Y es que cuando se ama no hay de por medio edad, nivel social, ni género. Sakura lo sabia, Hinata lo sabia. Ambas se amaban, ambas querían pasar el resto de lo que les quedaba con la otra.

Sakura trago saliva, sintiendo un fuerte dolor en su garganta.

No quería dejarla, ella ya no podía estar sin Hinata. Necesitaba de su compañía, de su calor, de sus hermosas palabras, de su forma de ser, de sus besos, de sus cálidas sonrisas, la necesitaba a ella.

Sabia que estaba mal, Naruto era su amigo, su compañero de años. Sabía que era muy bajo lo que había hecho, pero... lo sentía mucho. No podía, simplemente no podía dejar a Hinata. Era muy su problema si él no la tomaba en cuenta, ella si la quería y si tenía que luchar contra el para obtenerla entonces lo haría.

El amor que sentía por Hinata no era comparable con lo que alguna vez sintió por Sasuke. Su amor por Hinata era fuerte, quemaba sin lastimar, abrigaba sin sofocar, su amor era sano, era puro, era rebosante. No quería dejar ese amor, no ahora que por fin lo había encontrado.

—Maldición — masculló al sentir las lágrimas agolparse en sus ojos jade — ¿Por qué mierda no nací con pene? —negó con la cabeza, ese no era el puto problema y lo sabía bien. Si quería quedarse con Hinata entonces tendría que recurrir a métodos más extremos.

Comenzó a correr hacia la torre del Hokage.


Tocó fuertemente la puerta del despacho, sin importarle lo grosero que eso podía ser. Después de unos segundos, la puerta se abrió, dejando ver a una rubia de ojos púrpuras. Sakura sabía quién era.

—Sakura-san, que gusto ver...

—Muévete — la hizo a un lado con brusquedad y entro al despacho. Ignorando la mirada sorprendida de la rubia, le cerró la puerta en la cara.

Naruto estaba sentado tras su escritorio y al oír el alboroto alzo la vista con impresión.

—Sakura, ¿Qué pasa?

Sakura camino a grandes zancadas hasta el escritorio del rubio. Dio un puñetazo al escritorio, haciéndolo retumbar, pero sin llegar a romperlo.

—Es lo mismo que te pregunto yo a ti, Naruto ¿Qué pasa? — preguntó con tono agresivo y enojado, haciendo parpadear con impresión al rubio.

—No se de que estas hablando.

Sakura tenso la mandíbula, respiro fuertemente por sus fosas nasales y se inclinó sobre la mesa.

—¿Seguro que no sabes? —pregunto en un susurro, mirando con el ceño fruncido al rubio quien estaba perplejo.

—Si, Sakura-chan. No sé de qué rayos hablas.

Hastiada por el comportamiento del Hokage, Sakura llevo ambas manos hasta sus solapas, sujetándolo con fuerza y acercándolo peligrosamente a su rostro.

—¡¿Que mierda...?!

—¿Te diviertes engañando a Hinata? —preguntó con voz peligrosamente baja. El rostro de Naruto se transformó en una gran mueca de impresión.

—Sa-sakura, no sé de dónde sacas eso...

—¡La misma Hinata vio cuando estabas besuqueando a esa perra, Naruto! —perdiendo todos los estribos, le dio un fuerte puñetazo en el rostro, mandandolo a volar hasta el suelo. Ganas no le faltaban de usar su chakra para mandarlo a volar hasta Suna, pero tampoco quería hacer un alboroto.

El Uzumaki llevo su mano hasta la mejilla afectada, mirando con culpa a la pelirosa desde el suelo.

—Fue un error, de verdad. Yo, de verdad no quise hacerlo — dijo con voz de arrepentimiento.

—¿Un error? — preguntó con tono incrédulo —¿También fue un error tratarla como si no fuera nada? — rodeo el escritorio y se paró frente a el —¿Fue un error casarte con ella, tener dos hijos, ilusionarla y después tratarla como si fuera cualquier cosa? ¡Es tu esposa, joder!

—¡Lo sé, estoy consciente de eso!

—¡No, no lo estas! — grito enfurecida — ¿Sabes quién ha estado limpiando sus lágrimas, sabes quien la ha estado consolando por tu estupidez? Yo, yo soy la que esta con ella, viendo como sufre por ti, Naruto.

Naruto bajó la mirada. —Yo... yo no quería dañarla. Shion solo fue una aventura sin sentido. Me deje llevar por la lujuria... Yo amo a Hinata.

—¿Pues qué crees? — se agacho a su altura y lo miro con cólera —Ella ya no te ama, idiota.

—¿Que?

—¿Pensaste que te seguiría amando después de lo que vio? ¿Después de que descubrió que estuviste revolcándote con esa mujer como cerdo por más de cinco meses? — sonrió burlona —. Ella ya no te ama. Si queda un poco de lo que antes eras haznos el favor de darle el divorcio a Hinata —se incorporó del suelo y comenzó a caminar en dirección a la salida mientras Naruto se levantaba tambaleantemente del suelo también.

Antes de que pudiera salir del despacho, Naruto la detuvo con una pregunta.

—¿Haznos el favor? —repitió confuso las palabras de la peli rosa.

La mano de Sakura quedo inmóvil frente al picaporte mientras una sonrisa ladina apareció en su rostro. Fue involuntaria y voluntaria a la vez, le causaba malestar, pero también orgullo el saber que ella ahora era quien dormía en su cama por las noches, que ella era quien degustaba sus labios, que ella escuchaba su celestial voz y que ella era quien ahora rondaba en su mente.

—Cualquiera en su sano juicio se volvería loco por alguien como Hinata, Naruto —giró el picaporte y abrió la puerta —. Yo tengo un sano juicio —terminó de decir para posteriormente salir por completo del despacho, dejando paralizado al rubio.


Sorbió un poco su nariz, llevo su ante abrazo hacia sus ojos y los restregó. Las lágrimas no habían dejado de escurrir desde que había dejado a Sakura en el bosque. No quería dejarla, simplemente era doloroso tan solo pensar en que... ella estaría con Sasuke y ella con Naruto. Ambas siendo infelices al lado de personas que no las valoraban.

Es por mis hijos, se decía. Es por Naruto, se volvía a decir. Pero entre todo eso, ¿Dónde quedaba ella? ¿Dónde quedaba su felicidad?

Se decía así misma que eso ya no importaba. Ella ahora tenia dos hermosos hijos y un esposo... uno que no la amaba.

Cerro el grifo del lavabo de los trastes una vez terminada su tarea de lavarlos todos. No habían sido muchos, solo unos cuantos debido a que ni Boruto ni Himawari estaban en casa. Boruto estaba de misión y Himawari había asistido a un campamento que la academia había planeado.

Esa noche estaba sola.

Pensó que lo mejor era dormir, entre menos pensara entonces menos sufriría.

Justo cuando iba a subir a su solitaria habitación, escucho el ruido de la puerta siendo abierta.

Ilusamente pensó que era Naruto, pero aun así no se emocionó ni sintió nada al respecto, de echo iba a pasarlo de largo para ir a dormir. Justo cuando subió el primer escalón, sintió una cálida mano sostenerla del brazo, evitando que siguiera subiendo las escaleras.

Miro sobre su hombro para encontrarse con una persona que no era Naruto.

—Sakura...— musitó sorprendía —. Te dije que... te dije que no podíamos volver a vernos — reitero con voz temblorosa, sintiendo al instante su garganta hacerse un nudo.

La peli rosa saco el aire lentamente.

—Necesito hablar contigo.

—Dime lo que tengas que decir y por favor, ve-vete después.

—Después de nuestra plática en el bosque hice una cosa descabellada pero que no me arrepiento de haber hecho — confesó con una mirada sincera.

Hinata parpadeo preocupada.

—¿Qué has hecho?

Sakura enmudeció por unos segundos.

—Fui a la torre y encare a Naruto.

—¡Cielo santo! ¿Qué has hecho Sakura? — cuestiono con genuina preocupación y asombro.

—Le dije que te diera el divorcio, que sabias que te engaña con Shion — tomo su mano y la apretó con fuerza —. Hinata, niega que no me amas. Dilo, dilo y me alejo de ti para siempre.

Gotas saladas ya salían de las orbes plata de la Hyuga. Sakura pudo escuchar perfectamente cuando Hinata paso saliva con fuerza.

—No puedo — dijo en un hilo de voz — , no puedo negarlo.

Sakura sonrió temblorosamente y la miro con dulzura.

—Entonces no me alejes, Hinata. Déjame quedarme a tu lado — pidió en un tono de súplica. Si tenía que llegar a arrodillarse lo haría. Ella solo quería estar con Hinata, no la quería dejar, no después de haber descubierto el amor verdadero.

Hinata ladeo la cabeza y la miro con sufrimiento. Ya no había retenido a sus lágrimas, las dejo salir y fluir con libertad. No quería, ya no quería callarse lo que sentía. No quería tragarse la amargura, la tristeza ni la impotencia. Quería ser libre, quería tener un amor de verdad. Un amor que solo Sakura podía darle.

—No te alejare, Sakura-chan — prometió con voz quebrada para después lanzarse a sus brazos.

Sakura correspondió gustosa el abrazo, sonrió tiernamente y sintió sus lágrimas bañando sus mejillas. Y ella no se alejaría por nada del mundo, le diría adiós a Sasuke y hola al amor puro de Hinata. Le diría hola a la felicidad. Se mantuvieron así por un largo tiempo, se abrazaron y sintieron sus respiraciones cerca de la otra, todo era tierno y sincero, pero mientras pasaban los segundos Sakura se dio cuenta de que empezaba a necesitar algo más que un abrazo.

Sus húmedos labios se posaron sobre el fino y blanco cuello de Hinata, ocasionando que esta diese un pequeño brinco de impresión. Inmediatamente enrojeció, como siempre que Sakura hacia esas acciones sin aviso.

—Sa-sakura...—susurro nerviosa al sentir que los labios de Sakura no se detenían —. Po-por favor, detente.

—¿Por qué? — pregunto sin dejar de lamer y besar su cuello.

—Es-estamos justo enfrente del recibidor. Himawari, Boruto o incluso Naruto podría llegar y...

Sakura suspiro con fuerza, sin separarse mucho de la peli azul.

—Tienes razón — dijo con pesar —. Lo dejaremos para después — le guiño el ojo traviesamente mientras Hinata se sonrojaba aún más. No es que no quisiera, de hecho, moría de ganas por hacerlo, pero, debía de ser coherente.

—¿Crees que Naruto me del divorcio? —preguntó de repente —¿Qué pensarán nuestros hijos cuando sepan sobre esto?

—Hinata-chan, tranquila —tomo sus hombros con delicadeza y le dio un pequeño beso en los labios —. Buscaremos la forma de que nuestros hijos acepten esto y sobre Naruto... —enmudeció unos segundos —esperemos que ese idiota haga lo correcto.

Hinata se removió inquita, mientras veía el suelo.

—¿Y Sasuke? —pregunto en un susurro cuando finalmente tuvo el valor.

Sakura quedo en silencio por unos segundos, después sonrió con ternura.

—Bah, le mandaré una carta —se alzó de hombros, demostrando así que no le interesaba en lo absoluto lo que Sasuke pensara —. Bien Hinata-chan, me iré ya o de lo contrario no poder contenerme —le beso la mejilla con ternura y acarició su cabeza antes de comenzar a caminar hacia la salida —¡Buenas noches!

—Bu-buenas noches — sonrió tímidamente mientras agitaba su mano.

Sakura también sonrió y cuando estuvo a punto de cerrar la puerta, Hinata la interrumpió abruptamente.

—¡Sakura-chan!

—¿Sí? — preguntó alarmada. Vio a Hinata removerse inquieta sobre su lugar, sus mejillas se tiñeron más escarlata. Alzo abruptamente la mirada, mostrando una valiente y decidida.

—Te amo —dijo finalmente, sintiendo paz en su interior.

Sakura la miro con impresión unos largos segundos antes de sonreír temblorosamente. Su corazón latía velozmente y después de muchos años volvió a sentir mariposas alocadas en su estómago.

—Te amo, Hinata — le dijo con todo el amor del mundo antes de cerrar la puerta, dejando a una feliz Hinata sobre las escaleras.


Pasaron dos meses más y la noticia del divorcio Uzumaki se hizo el chisme de toda la aldea. Algunas personas estaban indignadas e intrigadas mientras otras estaban felices al saber que dos personas demasiado atractivas para su edad estaban solteras. Nadie sabía el motivo de la separación del matrimonio que era aparentemente feliz, solo se sabía que los adultos habían terminado en una buena conclusión. O bueno, eso era lo que supieron hasta después de unas semanas, cuando Naruto comenzó a salir oficialmente con la mujer que se hacía llamar Shion.

Después de saber esto nadie le tomo importancia pues se hablaba de su Hokage y no querían meterse en problemas por opinar. Sin embargo, otros sí que lo hacían, como el equipo ocho e incluso el equipo diez, quienes no estuvieron de acuerdo por la acción de Naruto, ni la acción de Hinata y Sakura, pero al final de cuentas eran sus amigos y no iban a dejar de serlo por algo así, ya que eran sus vidas y ellos no estaban para entrometerse en ellas.

Boruto y Himawari lo tomaron bastante bien, diciendo que ellos sabían que su madre ya no era feliz con Naruto y que ellos solo querían su felicidad. Además, Sakura les caía bastante bien y ellos podían notar que la peli rosa quería bastante a su madre.

Sadara en un principio no lo tomo muy bien, no le enojo, pero la puso demasiado triste al saber que nunca podría ver a su madre y a su padre juntos, pero después de analizar bien las cosas termino por aceptar que eso era lo mejor para todos. Hinata era bastante buena con ella y se atrevía a decir que ella llenaba el hueco que Sasuke había dejado.

Ahora eran una familia y vivían bastante bien. Los aldeanos habían sido tolerantes ante la situación y no se habían entrometido ni habían juzgado más de lo debido. Estaba demasiado agradecida por como se había dado las cosas, de hecho, hasta sus padres reaccionaron bien ante la noticia, respondiendo que la felicidad de ellas era lo único que importaba.

Hinata suspiro y sonrió levemente. Acababa de salir de una relajante y larga ducha, una que hizo que sus músculos se relajaran y que la suciedad y sudor del entrenamiento que había tenido hace unas horas desapareciera por completo. Tomo una toalla y con esta quito el exceso de agua de su cabello. Abrió la puerta del baño que estaba en su habitación y camino hacia su cajonera, sintiéndose libre de cambiarse ahí ya que Sakura estaba en una misión.

Nunca podía cambiarse en su habitación cuando Sakura estaba pues no podía quitarse su verde mirada de encima nunca hasta que finalmente la tiraba en la cama y la hacía suya las veces necesarias para saciarla.

Respiro entre cortadamente ante el recuerdo, decidió ignorarlo y empezó a buscar algo que ponerse para dormir. Tomo unas bragas negras de encaje junto a un sostén a juego, se lo puso y después comenzó a untar crema por todo su cuerpo. Tomo el cepillo y cepillo su corta cabellera hasta que esta estuvo sin ningún nudo. Tomo una bata de seda, la ato y finalmente se tiro a la cama, esa cama que se sentía tan sola desde hace una semana. De verdad ya quería que Sakura llegara de su misión, la extrañaba demasiado. Lloriqueo cómicamente, tomando la almohada de Sakura para abrazarla con fuerza, olfateando inmediatamente el delicioso aroma a cereza que dejaba la cabellera de su amada peli rosa.

Esperaba con todo su ser que pronto pudiera regresar ya que en las noches era cuando más la extrañaba.

Se sonrojo un poco al pensar eso. Por todos los cielos, Sakura la había hecho una pervertida profesional y no sabía si agradecerle por eso o sentirse más avergonzada aún.

Justo cuando se disponía a dormir, un recuerdo –o, mejor dicho, muchos recuerdos – se acumularon en su mente, haciendo que su intención por dormir fuese casi imposible. Recordó el primer día en el que ella y Sakura hicieron el amor. Recordó su rostro sonrojado, su respiración agitada, los mechones de su cabello que se pegaban a su rostro, sus pechos, su abdomen...

Trago saliva ruidosamente. Quiso llorar cuando sintió su intimidad palpitar, pidiendo atención y desahogo de una o de otra forma. Sabía que si no lo hacía entonces no podría descansar por estar pensando y recordando a Sakura de esa manera. Siempre era lo mismo, cuando Sakura no estaba era cuando más le pasaba eso, era cuando más tenía sueños húmedos y tenía que satisfacerse por su cuenta.

Deslizo suavemente su mano por el terso abdomen hasta llegar al inicio de sus bragas. Metió su mano en ellas, yendo de inmediato a su palpitante y algo mojada intimidad. Abrió ambas piernas para darse más accesibilidad y con la otra mano comenzó a amasar sus propios pechos. Movió sus dedos sobre sus labios íntimos, haciendo pequeños círculos sobre ellos y sintiendo como poco a poco se mojaba más y más. Metió lentamente el primer dedo, saco sus pechos del sostén y comenzó con el vaivén. Gimió más fuerte cuando metió el segundo dedo y el coito comenzó a tomar más rapidez. Apretó sus pechos, masajeo sus pezones y su boca ahora solo soltaba el nombre de Sakura.

Su espalda se arqueo por el placer que está obteniendo. Sus pechos subían y bajaban, su respiración era agitada y su cuerpo estaba perlado por una fina capa de sudor. Apretó con fuerza los ojos y entre abrió su boca, imaginando que Sakura era quien la estaba haciendo sentir placer.

Justo cuando estuvo a punto de llegar al deseado clímax, fue cruelmente interrumpida por una voz que la hizo asustarse de sobremanera. Saco con rapidez la mano de su braga y se incorporó con rapidez, sin recordar que sus pechos aún estaban fuera del sostén.

—Sa-sakura-chan — pronunció con vergüenza e impacto al ver a la peli rosa frente a ella, recargada en la pared mientras la miraba perversamente.

—¿Por qué paras, Hinata-chan? —preguntó con voz sensual y ronca —. No quiero que pares.

Hinata trago saliva con fuerza, sintiendo que su excitación solo incremento más ante la mirada penetrante de Sakura. Quiso obedecerle, pensó en seguir masturbándose mientras Sakura lo veía todo, pero no pudo hacer eso. Su cuerpo se movió casi involuntaria mente y sus piernas se dirigieron a hacia Sakura. Tomo su mano y la guio hasta la cama, en la cual la aventó.

Sakura quedo recostada de espaldas, miro con un poco de impresión a su tímida novia, la cual al parecer se había convertido en la chica más pervertida y sensual que había visto en toda su vida.

Hinata no quitaba la vista de los ojos jade de Sakura, solo provocando que Sakura se excitara más de lo que ya estaba. Comenzó a quitarse sus húmedas bragas y después su sostén, quedando completamente desnuda. Se situó encima de la peli rosa y llevo sus manos nuevamente hasta su intimidad, estando dispuesta a masturbarse.

—Espera— detuvo Sakura, quien estiro su brazo hacia su cajonera, abrió el cajón y saco del algo que Hinata no esperaba. Era un... un consolador. Sakura había comprado juguetes... sexuales cuando empezaron con sus sesiones de sexo y hace mucho que no los usaban. Sakura sonrió con travesura y se lo dio— . Con esto, cariño — puso ambas manos tras su nuca, admirando el inicio de un delicioso espectáculo.

Hinata tomo el aparato con nerviosismo. Ya lo había usado en varias ocasiones, pero aun así no paraba de avergonzarse cada vez que lo tenía en sus manos. Lo encendió y lentamente lo llevo hasta su entrada. Paso la punta por sus labios unas cuantas veces, gimiendo para el deleite de la peli rosa que estaba bajo ella. Introdujo la punta del consolador y comenzó con un suave coito.

Sakura no quiso esperar, así que ella misma se desvistió con cuidado, no queriendo salir de bajo de Hinata. Quedo solamente en bragas, esperando un poco a que Hinata fuera quien se las quitara.

Hinta brincaba sobre ella, gemía su nombre y daba pequeños gritos mientras también sobaba sus pechos.

Verla de esa manera era lo más excitante del mundo. Jamás podría comparar el sexo que tenía con Sasuke a el sexo con Hinata, eso sería un crimen porque era obvio que Hinata le proporcionaba muchísimo más placer y muchísimo más amor. El sexo con Hinata era lo mejor que pudo haberle pasado, después de su amor, claro estaba.

Hinata saco el aparato de su intimidad, se inclinó hacia Sakura y le hizo lamer sus pechos. Sakura aprisiono uno con su boca mientras el otro lo apretaba con sutileza. La peli azul no dejaba de gemir y moverse sobre ella, frotando con descaro su intimidad sobre su pelvis.

Al borde de la locura, Sakura hizo que cambiaran de posición, dejando a bajo a Hinata. Atrapo sus labios en un sensual y salvaje beso, en el que dio mordidas, lamidas e introdujo su lengua para una batalla contra la de Hinata. Metió de golpe sus dedos dentro de la intimidad húmeda y palpitante, sacándolos e introduciéndolos repetidas veces y sin delicadeza alguna.

Hinata se retorcía sobre la cama, jadeaba, gritaba y apretaba las sábanas blancas que estaba bajo ella. Sentía que podía morir en ese mismo instante, sentía que el mejor orgasmo estuvo a punto de venir para arrancarle un fuerte grito. Desgraciada o afortunadamente eso no paso, Sakura saco sus dedos del interior y los lamio lentamente ante la mirada avergonzada de Hinata.

Le sonrió dulcemente, se estiro de nuevo hasta la cajonera y saco lo que parecía ser...

Hinata trago saliva con fuerza.

Sakura sonrió más ampliamente mientras se introducía a si misma el consolador doble. Soltó un gemido mientras Hinata no dejaba de verla con ojos de deseo. Introdujo el otro extremo a Hinata, se acomodó bien sobre la cama y así comenzó la acción.

Ambas comenzaron a moverse, gimiendo y estimulando sus clítoris mientras sentían el pene de plástico salir y entrar a su intimidad. La velocidad fue aumentando, haciendo que la cama comenzara a rechinar. Ambas agradecían tanto que en la casa en la que ahora vivían junto a los niños tuviera paredes aislantes, o de lo contrario, sus hijos les harían demasiadas preguntas sobre el ruido raro que escuchaban en su habitación.

—Sa-sa-sakura —balbuceo Hinata mientras frotaba su intimidad, observando como Sakura se movia sensualmente frente a ella.

Sakura gimió con más fuerza al sentir el miembro de plástico más dentro de ella debido a los movimientos que Hinata se mantenía haciendo. Se concentro en mirar los pechos de Hinata rebotar ante cada estocada. Lamio sus labios y deseo tenerlos sobre sus rosados pezones. Su mirada se deslizo lentamente por el cuerpo de su amada hasta llegar a su mojada –muy mojada- intimidad. Los fluidos hacían brillar los labios íntimos y provocaban que un sexual sonido se escuchara ante cada penetración.

Sonrió complacida cuando vio a Hinata retorcerse sobre la cama. Puso los ojos en blanco, entre abrió la cama y soltó un potente gemido. Ya se había corrido y los fluidos salían sin parar de su interior.

Ver eso solo ocasiono que Sakura también llegara al ansiado clímax. Apretó con fuerza las sabanas y arqueo su cuerpo, sintiendo una explosión de placer en su parte baja.

—¡Ah! —gimió con fuerza antes de caer nuevamente sobre la cama, quedando totalmente rendida. Su respiración se fue acompasando lentamente hasta llegar a ser un poco más normal. No tardó en sentir un peso a su lado izquierdo y un brazo rodear su cintura.

Giro la mirada y observo a Hinata, quien la miraba con amor. No evito mandarle la misma mirada que su novia le regalaba y llevo su mano hasta su rostro para apartar un mechón azulino.

—Te amo.

—Yo también — respondió Hinata, llevando sus labios hasta los de Sakura, plantando un suave y puro beso —. Me alegra tanto que por fin hayas llegado.

—¡Oh, a mí también! —exclamó traviesa, haciendo reír a Hinata. Su mirada se suavizo —. Me alegra porque enserio te extrañe demasiado. A ti, a tu sonrisa, tus ojos y tu comida — rio un poco, avergonzada.

—También te extrañe —la abrazó con más fuerza —. Enserio, cada minuto que pasaba era como una hora.

—Me pasaba lo mismo.

Hinata suspiro y asintió, sabiendo que las palabras de Sakura eran totalmente sinceras.

Después de unos minutos abrazadas, las respiraciones de ambas se tornaron acompasadas y sus corazones latían rítmicamente.

Entre sueños, Hinata pudo escuchar un pequeño, pro muy pequeño venir de Sakura. Uno que hizo que sus ojos comenzaran a picar, uno que hizo que los rítmicos latidos se convirtieran en los latidos de un corredor. Fue un susurro tan pequeño, pero fue uno que no decía más que la verdad de un futuro.

—Cásate conmigo —había susurrado la peli rosa, manteniendo sus ojos cerrados y su semblante tranquilo.

Hinata la miró por un largo rato, tratando a toda costa que sus lágrimas no salieran de sus perlados ojos. Carraspeo un poco, ocasionando que el nudo en su garganta desapareciera para poder articular mejor sus palabras.

—Sí —susurró ella también, ganándose una sonrisa triunfante de la peli rosa.

Y así fue como dos amigas se convirtieron en las mejores amantes para, eventualmente, convertirse en la mejor pareja que podía haber. Les esperaba una vida llena de altibajos, pero también una vida llena de amor, de aceptación, de logros y de sorpresas. Les esperaba una vida entera juntas, hasta el último latido de sus corazones.


Fin.


N/A: Tan, tan. Asi termino mi two-shot :v Espero que esta perversidad les haya agradado, a mi me gusto escribir Yuri, siempre quise hacerlo y pues esto salió de mi deseo :v dejenme un sensual review si les gusto y si no... pues tambien no hay pex :v Los quiero un muchito, hasta luego.

Reponiendo los sabrotsos reviews:

Diana carolina: Muchas gracias :')

Melania Uzumaki Uchiha: Pueees, no hubo un castigo por parte de Sasuke y Naruto pero, puede ser una buena trama para un futuro one-shot ( ͡° ͜ʖ ͡°) Gracias por tu review, espero que la continuacion tambien te haya gustado.

eliuska20: Gracias ;) y pues aqui tienes tu continuacion, espero que haya sido igual o mas buena que la primera parte.

EroGhost-chan: Me halagas demasiado, en serio (≧▽≦) espero en un futuro hacer más delicioso Yuri.

KuroShiro26: Esos ocho votos hicieron que me animara más a terminar este two-shot tres. Espero que te haya gustado esta continuación y muchas gracias por tu bello comentario.

7u7: Todos aquí somos pervertid s, asi que no te preocupes. como ya mencione arriba, puede que haga un one-shot sobre eso mas adelante... ( ͡° ͜ʖ ͡°)