¡Koñañachiwa de nuevo! Como algo de tragedia nunca está de más… ¡Disfruten! Y no me maten, please T.T ¡Ah! Y después de esto, prométanme que seguirán leyendo, ¿bien? ;D

Traición

Esperaba encontrarme pronto con ella… Sí, era arriesgado llegar sin avisar, pero no podía esperar más… debí de decirle esto cuando me di cuenta de lo que sentía por ella, pero me dio miedo lo que fuera a responderme… Irónico, después de todo. ¿Cómo la reencarnación del mago más poderoso temía a lo que una muchacha fuera a decirle? Pero así era… Pronto volví a despejar mis pensamientos, tratando de llenar mi cabeza con cosas más alegres… Sí… aquel viaje era únicamente para hacerle saber mis sentimientos, reprimidos desde hacía tanto tiempo, y esperar a que fuesen correspondidos. Pronto vi a la distancia la construcción de la secundaria Tomoeda. Hubiera podido estar ahí en un instante si hubiese caminado al ritmo de mis latidos cardiacos, pero no; seguí al mismo paso, retrasando aquel encuentro que me ilusionaba y me aterraba a la vez. Así, a pesar de la distancia, pude escuchar una voz familiar:

-¡Nos veremos mañana, Tomoyo-chan! ¡Cuídate, Tamaki-kun!

¡Era Sakura! Me alegraba oírla, en efecto, pero… fue más lo que dijo lo que tuvo un significado especial para mí… ¡Era ella! Comencé a caminar rápido. Luego a trotar. Finalmente empecé una carrera hacia la puerta de aquel colegio. A la distancia, del lado contrario por el que yo me acercaba, dos jovencitos de cabello castaño se alejaban tomados de la mano. Ya tendría tiempo de saludarles luego. A la distancia, pude ver su cabello largo, azulado como el de un hada, brillar bajo el sol. Iba ya a gritar su nombre, a tratar de llamar su atención… pero… en ese breve momento que le tomó a mis pulmones llenarse de aire, pasó algo que bastó para que ese y todo el aire de la Tierra resultara insuficiente. Un chico de cabello de color arena salió sonriéndole a ella. Le pasó un brazo por los hombros y la acercó a él.

-¿Vamos, Tomoyo-chan?

-Claro, Iori-kun- contestó ella con la misma radiante sonrisa que yo esperaba ver dirigida hacia mí. Mis pasos cesaron en seco. No pude hacer más que verlos alejarse, que verla alejarse de mí, sin advertir mí presencia siquiera. Pronto los sonidos se desvanecieron alrededor. Ya no había nada además de mí y mi dolor. ¿Por qué? Ahora el Universo se llenaba por completo de esa pregunta, y de otra palabra que se enterraba en mi corazón: "Traición…" Me alejé lentamente, sin saber si estaba más triste que enojado, o era al contrario. Al llegar al parque, mis piernas ya no pudieron sostenerme y caí rendido sobre una banca. ¿Por qué…?

Después de horas que parecieron siglos en aquel lugar, me retiré en silencio, dispuesto a tomar el siguiente vuelo a Londres. Solo un suspiro pudo evitar que mi ser se quebrara en ese momento. No había sido culpa de ella, sino mía, después de todo. Pues, ¿qué traición es mayor que la que comete uno al acallar a su propio corazón…?

(485 palabras)  mucho más mi estilo!