Notas del autor: Antes que nada me gustaría dar las gracias por el apoyo que ha recibido este fic. Aquí les traigo un nuevo capítulo, pensaba subirlo ayer pero tenía mucho sueño y hoy lo modifiqué un poco.

Me falto decir que Narumi significa belleza floreciente.

Disclaimer: Digimon no me pertenece.


—¿Y los demás? —preguntó Taichi al ver que sólo él había llegado al cumpleaños de Sora.

Sabía que Yamato no iba a estar en la ciudad porque él y su banda estaban haciendo una gira de despedida, los padres de su amiga viajaron para tener una segunda luna de miel y su vuelo de regreso se había suspendido por culpa del mal clima y Mimi había vuelto a los Estados Unidos luego de lo ocurrido en el Digimundo.

—Yolei me visitó en la mañana, pero tuvo que irse, Joe llamó para felicitarme y avisar que no podría venir e Izzy me envió un correo electrónico —respondió mientras cerraba la puerta tras ella.

Tai no quiso preguntar por el resto de los elegidos de la "segunda generación", sabia cual era la respuesta, comparar el estado del grupo en la actualidad con el de la época en la que derrotaron a MaloMyotismon era deprimente. Desde que se vieron obligados a cerrar todas las puertas que conectaban a su mundo con el digital no habían hecho otra cosa que discutir si fue lo correcto ó no, de esta forma se dividieron y perdieron casi todo contacto con ellos. Él estaba seguro de que si no hubieran sido tan precipitados, subestimando a ese digimon y a sus sirvientes, las cosas serían distintas.

—¿Y Hikari?, pensé que vendría contigo —dijo su amiga, sacándolo de sus pensamientos.

—Salió con tu primo, me pidió que te dijese que lamentaba no poder venir —frunció el ceño—, esos dos han estado muy juntos estos últimos meses —agregó un tanto molesto.

La pelirroja soltó una risita.

—Yuudai es un buen chico, un tanto sombrío, pero bueno al fin y al cabo.

—Si tú lo dices —se queda en silencio un momento—. Cierra los ojos para que te dé tu regalo.

Sora le sigue el juego y siente cosquillas al sentir las manos de Tai rozando su cuello.

—Aún no los abras —le dice mientras comienza a guiarla por su casa— ahora sí.

Era una cadenilla plateada sin ningún tipo de adorno extra.

—Es muy bonita, no debiste molestarte.

—Hey, no todos los días se cumplen diecisiete, además así me tendrás que sorprender el año que viene —respondió, riéndose al final de la frase.

—No seas interesado —dijo dándole un golpecito en el hombro—, creo que no va a llegar alguien más, ¿quieres ver una película?.

Pasaron el resto de la tarde, sentados en el sofá de la sala de estar, viendo películas y riéndose sobre anécdotas de los días en que fueron compañeros en el equipo de fútbol de la escuela. Verla reír hacía que se dibujara una sonrisa boba en su rostro. No recordaba la última vez que habían hecho algo como eso, desde que sus dos amigos comenzaron a salir él había procurado darles espacio, aunque siempre sentía esa espina en su pecho al recordar esa víspera de Navidad, recordar lo que había planeado hacer ese día era lo que dolía. Nunca vio algo que le hiciese pensar en que ellos se querían, pero era ella quien había elegido y no tenía derecho a intervenir en ello. Había tenido éxito en ocultar a Sora y Yamato sus sentimientos hacia la pelirroja, tenía la impresión de que Mimi sospechaba algo pero no estaba seguro.

—¿Tai, sucede algo? —preguntó ella, sacándolo de sus pensamientos.

—No, estoy bien —respondió

—Estas raro hoy —lo miró inquisitivamente y sonrió—, ¿será que estas pensando en una chica? —preguntó moviendo las cejas de manera sugerente.

No supo cual fue su expresión pero de seguro fue muy graciosa pues ella comenzó a reírse hasta que le salió una lagrimilla del ojo.

—N-no —respondió con la voz tan titubeante que sólo logro reforzar las ideas de su amiga.

—Ya era hora, se nos hacia extraño que no hubieses salido con alguien a estas alturas, ¿cuándo nos la presentaras?.

—¡No estoy saliendo con nadie! —replicó de manera más brusca de lo que hubiese querido.

—Lo siento, no quería molestarte —dijo bajando la mirada.

Verla así no hizo otra cosa que hacerlo sentir peor de lo que ya estaba.

—No... sólo... olvídalo, no es para tanto —se acercó a ella, la rodeó con uno de sus brazos y la atrajo hacia él.

—Extrañaba los días como estos —dijo mientras apoyaba su cabeza sobre el hombro del moreno.

Esa frase fue la que inició todo. La abrazó con más fuerza para luego dejarla libre, ella lo miró confundida mientras que él se volvió a acercar, sintió el aliento de ella sobre su rostro. Sabía que esa era su última oportunidad para detenerse, si seguía adelante no había garantías de que las cosas volviesen a ser como antes de ese día. Posó sus labios sobre los de ella, moviéndolos suavemente mientras acariciaba una de las mejillas de Sora con una de sus manos. Esperaba cualquier cosa excepto que ella correspondiera el beso, sintió las manos de ella acariciándole la nuca a la vez que comenzaban a sincronizar los movimientos de sus labios. Se separaron cuando les faltó el aire, estaban agitados, sus miradas se cruzaron y pudieron hablar sin necesidad de abrir la boca, no lograba comprender completamente lo que reflejaba la mirada de la pelirroja, pero esta logró eliminar las dudas del castaño. Fue ella quien tomó la iniciativa luego de recobraran el aliento, lanzándose hacia el castaño para besarlo de forma apasionada, abrió los labios para dar paso a la lengua del castaño y comenzar una lucha de caricias entre ellas. Los besos y caricias fueron aumentando en intensidad con el paso de los minutos, Tai sentía la necesidad de eliminar cualquier distancia que los separase y, casi sin darse cuenta, pasaron de estar en la sala a estar en la habitación de ella, sobre su cama. Sus ropas fueron quedando en el suelo y finalmente se entregaron lo que sólo se puede dar una vez, él fue de ella y ella fue suya.

—Te amo —le susurró a Sora, quien yacía dormida con su cabeza apoyada en el pecho de este mientras la rodeaba por la cintura con un brazo, antes de dejarse llevar por el agotamiento.


La luz del sol sobre su rostro lo hizo despertar, de inmediato notó la ausencia de la pelirroja, sonrió al recordar su mirada luego de besarla por primera vez y se sentó para ver si estaba en la habitación, no estaba allí. Se vistió sin prisa y caminó en busca de su amada, la encontró en el comedor, pero al ver su rostro su felicidad se esfumó, ella le pidió que se sentara en la silla que estaba frente a ella y él la obedeció sin pronunciar palabra alguna.

—Yo... —comenzó él.

—Esto fue un error —lo interrumpió cortante.

Abrió y cerró la boca, no sabía que decir, su mente estaba confundida por una tormenta de sentimientos distintos, miró el suelo, se levantó de la silla y comenzó a caminar hacia la puerta de salida.

—Taichi... —dijo ella como si estuviera pidiéndole algo.

Dio media vuelta y la miró en silencio durante unos segundos.

—Nadie se enterará de esto —dijo mientras retomaba su andar hacia la salida.

Estuvo tentado en dar un portazo, pero finalmente cerró la puerta tras él con suavidad. No recordaba cómo había llegado a su hogar, simplemente se vio en su habitación con la puerta cerrada y la mirada perdida en el techo, sentía enojo, miedo, un deje de felicidad y, más que nada, tristeza, todo mezclado con recuerdos. Fue en ese momento de reflexión en el que tomó su decisión, no quería dañar a nadie, y estaba seguro que si se quedaba allí era lo único que conseguiría, por esa razón decidió postular a cuanta beca en el extranjero encontró, dejó pasar el tiempo, siempre tratando de actuar lo más normal posible, y, para su sorpresa, lo aceptaron en Alemania. «No lo hago por mi ni por ti, lo hago por ambos» pensó mientras miraba por la ventanilla del avión que comenzaba a elevarse.


Agradecimientos especiales para IzzieBlake, Leeeen y Criiiisi por sus reviews del capítulo anterior, espero que les haya gustado este.

Respuestas a los reviews de personas sin cuenta:

Criiiisi: Efectivamente, Sora y Yamato tienen un hija, todo respecto a ella se verá más adelante.

Para los que se preguntaban a que se refería Tai con lo de "lo que pasó cuando teníamos diecisiete" pues se refería a esto. Originalmente pensaba poner algo de Mimato en este capítulo ó continuar desde donde quedó el capítulo anterior, pero al final me convenció poner este recuerdo, los detalles sobre todo este lío amoroso se irán revelando durante el resto del fic.

Nos leemos luego.