Un grito. Uno muy fuerte.
Se escucha de parte de Adrien al sentir unos dientes hincarse en su pierna perforándole la piel.
— Quítamelo, quítamelo —Empezó a gritar como niña. Zarandeando su pierna sin parar en un intento de sacárselo de encima.
Sin embargo el canino no se movió ni un ápice. Miro al Maestro Fu consternado y este le dijo apuntándolo con el dedo (Si que le encantaba apuntar)
— Busca a Marinette Dupain-Cheng
Y el anciano no tenía que decirlo dos veces para que Adrien se ponga a correr en dirección al colegio donde seguramente ella debía estar. Quien corría lo más rápido que podía, tratando de ignorar que el perro seguía con las mandíbulas cerradas alrededor de su pierna, que un dolor insoportable acompañaba eso, que había empezado a llover y se estaba empapando.
Y la encontró, en el momento en que se adentraba al establecimiento, junto a Nino y a Alya.
— ¡Marinette! —Exclamo.
Ella se giró al oír que la llamaba el chico que le robaba el sueño. Ocasionando que quede estupefacta al verlo en un aspecto más que lamentable, quien emitió un grito ahogado llevándose las dos manos en su boca.
— ¿Q-que te paso? ¿E-estás bien?
— Amigo... Estas horrible —Dijo Nino también pasmado.
— Me mordió un perro —Omitiendo todo lo demás.
— ¿Ese perro? —Pregunto un poco incrédula Alya apuntando a ese canino con un aspecto más que tierno moviendo la cola de forma amigable. Él asintió.
Entretanto Nino le puso una mano en la cintura a Adrien para ayudarlo a caminar.
— Tenemos que llevarte a la enfermería —Le dijo su amigo poniéndose en marcha.
— Voy a avisarle a la enfermera —Espeto Marinette dándose la vuelta, comenzando a irse. Sin embargo antes de que pudiera hacerlo un grito de parte del modelo se escuchó. Con las siguientes palabras que demostraban suplica:
"No te vayas"
Sorprendiendo a todos, si además de decir eso, tomaba a de la muñeca a Marinette con nervios y desesperación como si su presencia mitigara el dolor (quien en realidad, al parecer, mitigaría el futuro dolor).
El cual había hecho eso, solamente por la única razón que ante la ignorancia de los presentes, el perro le había gruñido cuando Marinette se estaba alejando. Entonces pasados unos segundos, en los cuales se le quedo mirando con las mejillas sonrojadas atónita por lo que hizo. Al final ella no se fue, pero su conciencia sí. Razón por la cual, ahora Nino y Alya tenían que llevar a los dos a la enfermería.
