Tick, Tock...
Unos ojos celestes se abrieron lentamente en la oscuridad, pero se cerraron de golpe, por no estar acostumbrado a la penunmbra. Volvieron a abrirse lentamente pasados unos segundos.
Tick, Tock...
El sonido de un reloj era lo único que el dueño de esos ojos podía oir. Respiró hondo y se levantó poco a poco, con esfuerzo. Tenía un gran dolor en el brazo derecho, por lo que se lo agarró con el otro.
Tick, Tock...
El sonido venía de su muñeca. Pero era extraño... Su reloj estaba parado.
Tick, Tock...
Lanzó el reloj por ahí, irritado por el sonido estúpido.
-Skit. Min jävla arm... -Se quejó el chico, en sueco, ya que el tirar el reloj sólo le causó más dolor.
Tick...
El sonido se detuvo, tras un gran golpe contra la pared. Felix Kjellberg, conocido como PewDiePie por sus amigos, se lo agradeció al cielo.
Hablando de sus amigos... ¿Dónde estaban?
Miró a su alrededor, intentando recordar.
Estaba en un sitio bastante extraño. Era una escuela sin duda, pero las mesas eran demasiado pequeñas para ser de un Instituto. Ademas, habían agujeros en el suelo a los que no debería acercarse.
Siguió mirando, y encontró un charco de sangre donde él estaba tirado.
Por instinto se miró el brazo, que le dolía a rabiar. Estaba manchado pero no parecía ser suya.
Entonces, recordó. Estaba en clase con Piggeh, Stephano y los demás. ¡Incluso Craig el Barrel estaba allí!
Piggeh les estaba contando historias de miedo...
Entonces...
Entonces...
Notó un gran mareo, y tuvo que sentarse apoyado en la pared, antes de caer redondo al suelo.
-El amuleto... Sachiko Para Siempre... -Susurró recordando rápidamente. Metió la mano en el bolsillo, y sacó un pedazo de papel. -Esto es... Ese amuleto... Pero, ¿Dónde están los demás...?
Estiró la mano que no le dolía hacia un lado, cuando notó algo. Hizo una mueca extraña, y apretó la mano. Notaba algo duro, como una roca, pero a la vez húmedo.
Giró la cabeza lentamente, y cuando llegó a su punto de visión, su cara cambió. Se volvió pálido, y sus ojos celestes como el mar, estaban desorbitados. Su respiración se agitó, y comenzó a notar como le faltaba el aire.
Retiró la mano rápidamente y se alejó hasta el punto, de casi caer en un agujero del suelo.
Eso era...
Eso era...
-¡UN CADÁVER!
0o0o0o
Un joven de pelo rubio oro, estaba andando por el colegio abandonado.
Había escuchado el grito de Piggeh hace nada, pero no lo veía por ningún lado. Ni tampoco al resto de sus amigos...
-Merde... ¿Dónde estas, Felix...? -Suspiró.
Stephano siguió andando por los pasillos. Había leído un par de notas, donde daba a entender que estaba en el Heavenly Host. El mismo colegio de primaria del que hablaba la historia de Piggeh.
Pero él era una persona tranquila, sabía calmarse en estos momentos. Por quien estaba preocupado era por su amigo PewDie.
Si él ya de por si se ponía nervioso en situaciones absurdas y sin sentido. No quería ni imaginar como estaría ahora.
No es como si le gustara ni nada de eso... Menuda tontería.
Sólo... Se preocupaba por él... Porque era su amigo. Eso es, los amigos se preocupan el uno por el otro y...
¡UN CADÁVER!
No había duda, ese grito... ¡Era de PewDie!
Salió corriendo por todo el pasillo, hasta encontrar la puerta de donde venía el grito. Comenzó a tirar fuertemente, mientras gritaba a su amigo que se calmara. Pero era inútil... La puerta estaba pegada a la pared, como si se tratara de una decoración. No iba a abrirse.
Stephano empezó a darle golpes.
-¡PEWDIE! ¡PEWDIE ABRE! SOY YO. ¡ABRE! -Pero todo era en vano. Los gritos de su amigo dejaron de escucharse. -MERDE, MERDE, MERDE.
Agarró un pupitre de una clase cercana, y partió la puerta lanzándolo contra ella.
-¡PewDie! ¡Ya estoy aquí! -Entró a la sala, pero no había nadie. Había una mancha en el suelo que tenía forma de humano. Como si alguien estuviera ahí. -PewDie...
Siguió mirando alrededor, pero no había nada más. Hasta que... cerca de un pupitre, en la oscuridad...
-Ugh. ¿Qué es esto? ¿Es real? -Stephano se acercó al cuerpo, que parecía reciente. Estaba sentado contra una pared, y llevaba un gorro extraño. Encontró una nota al lado del cuerpo, junto a un ID de estudiante.
STANLEY MARSH. INSTITUTO SOUTH PARK. CLASE 3-A
"Kyle. Creo que no lo voy a aguantar más. Esos tres niños me han pillado de sorpresa.
No se como ha pasado, pero he acabado cortándome mi propia lengua.
El único consuelo que me queda es que tu y los demás sigáis con vida.
Encontré esta llave rara, pero no he descubierto a donde pertenece.
Por favor, salid de aquí."
Stephano hizo una mueca. Miró alrededor, y vio una llave brillante en la mano del chico muerto.
La agarró, preguntándose donde pertenecería, cuando una luz azul le cegó.
-Pero... ¿Qué...?
De pronto, justo delante suya, una luz azul brillaba con fuerza.
-¿T U... E R E S... L A... N U E... V A... V I C... T I... MA...?
Al parecer el espíritu de ese niño, había salido para advertirle algo. Hablaba con algo de dificultad... Era cierto, ese niño se corto la lengua, ¿verdad?
Escuchó atentamente todo lo que le dijo. Al parecer, él y sus amigos ocupaban distintos espacios, y no los encontraría a menos que los espacios se comunicaran de alguna manera.
-Entonces... ¿No puedo hablar con Felix? -El rubio dio un gran respiro, intentando relajarse. Pero, claramente estaba cabreado.
¿Cómo iba a ayudar a su mejor amigo ahora?
-H A Y... U N A... M A... N E... R A... -El espíritu le lanzó un papel, que le cortó la mejilla, y comenzó a reír de forma siniestra. -B U E... N A... S U E... R T E... H A... H A H... HAHAHAHAHAHAHA
Stephano empezó a escribir en el papel. Si el fantasma le había dicho la verdad, asi podría comunicarse con sus amigos.
Una gota de sangre cayó en la hoja.
-Fuck... Tengo que limpiarme esto de alguna forma.
En cuanto acabó de escribir la nota, salió de la habitación. Sólo esperaba que PewDie y los demás la leyeran... Tenían que saber a que se estaban enfrentando, y como sobrevivir.
Porque... Si alguno de ellos moría en ese lugar.
Sufriría el dolor del momento de su muerte. Eternamente.
