Nuevo capítulo de esta historia, supongo que actualizaré un capítulo por semana, y como sabéis que son 6, habrá historia para este verano.
Sin más, os dejo de nuevo con el capítulo 2.
Espero que os guste.
Harry encuentra a Hermione, pero ¿por qué no puede estar cerca de ella? ¿Los Potter y los Weasley enemigos acérrimos?
Capítulo 2. Michael y Mary
Harry despertó en el regazo de alguien, ese alguien tenía una melena que se dejaba caer a través de una larga trenza castaña, cuando abrió los ojos y vio la cara de Hermione, sus ojos castaños, su nariz respingona, sus labios, iba a abrazarla, pero antes tenía que asegurarse de que era su Hermione:
-¿Qué es Hogwarts? -le preguntó a la chica, sentándose a su lado.
-Harry, ¿por qué me haces esa pregunta? -le respondió ella-, ¿no es obvio? Es el colegio donde hemos aprendido magia desde los once años.
-Eres tú, Hermione -y por fin la abrazó, no le importaba que ella lo mirara raro-, me alegro de volver a verte.
-Yo también -dijo ella correspondiendo a su abrazo-, pensaba que no saldría bien y que te perdería...
El lugar donde estaban se movió, como si se tratara de un terremoto, ambos se separaron rápidamente y se pusieron de pie, por primera vez se fijó en el atuendo de su amiga, llevaba un traje que le marcaba las curvas de todo su cuerpo, en la cadera llevaba un cinturón con una pistola a un lado.
Se fijó en su traje, él también llevaba lo mismo, y no llevaba gafas, como en la realidad anterior.
-¿Dónde estamos? -le preguntó Harry, quitando la vista del cuerpo de su amiga.
-Te lo explicaré luego -respondió ella, cogiéndole de la mano y juntándolo con la pared, sacó su arma y esperó hasta que una puerta apareció a su lado, pero ella no se dio cuenta de que había alguien a punto de entrar por otro lado, como si lo hubiese hecho antes, tiró de ella hacia abajo y sorprendentemente, atravesaron el suelo y cayeron sobre un colchón. Hermione se volvió hacia él, interrogante, Harry iba a explicárselo, pero la puerta de la habitación se abrió y vio como Hermione guardaba su arma y se echaba sobre él y lo besaba, él se dio cuenta de lo que trataba de hacer y siguió con el beso, lo disfrutó, había soñado tantas veces con ello desde que estuvo en la otra realidad que no pudo resistirse, claro que, terminó cuando la luz se encendió y una señora los miraba.
-Hija -dijo la mujer-, será mejor que nos vayamos, está a punto de terminar la fiesta.
-Lo siento -Hermione lo decía en serio, estaba como un tomate-, es que Michael y yo...
-Mary -interrumpió la mujer-, ya lo sé, no hace falta que me des explicaciones.
-¿El qué sabe? -musitó Harry, para que sólo lo oyese Hermione.
-Os dejo para que os despidáis -dijo la mujer.
En cuanto cerró la puerta, Harry se volvió a la joven:
-¿Qué pasa aquí?
-No te lo puedo contar todo ahora -se excusó Hermione-, pero tú aquí te llamas Michael Potter, y yo Mary Weasley y vives en esta dirección, te he apuntado mi busca y mi móvil, para que podamos quedar, pero ahora debo irme con mis padres.
-Pero, Hermione -se quejó Harry-, yo no sé dónde encontrar esto, vengo de un mundo...
-Chis -chistó Hermione-, mañana hablaremos de lo que nos ha ocurrido, pero ahora debes irte y por favor, debes llamarme Mary. Te vas con tus amigos que te estarán esperando en la fiesta y mañana te contaré todo en el instituto mediante mensajes, no debemos vernos ni hablarnos.
-Pero, ¿por qué? -insistió Harry.
-Mañana -dijo ella-, confía en mí, por favor.
Harry se rindió, sabía que no le iba a sacar nada esa noche, bajaron juntos las escaleras, acompañados de la mujer que los había encontrado, dejaron que Harry entrara por una puerta, mientras que ellas se iban por otra. Se estaba empezando a acostumbrar a estar confuso en estas situaciones, no se podía creer que alguien le llamaba, era Neville, junto con una chica que estaba sobre él, Neville un rompecorazones, necesitaba una cámara de fotos, al buscar en el bolsillo del cinturón encontró la nota de la Hermione de la realidad anterior y una foto de todos los de allí, tenía que conservarla.
-¡Michael! -lo llamó otra chica, esta era parecida a él, con la diferencia de que no tenía el pelo negro, era pelirroja y llevaba el pelo recogido en una coleta alta-. Odio a los Weasley, llevaron a la ruina a nuestro padre...
-Kate -dijo el que se parecía a Neville-, tienes que convivir con ellos, ¿qué diría tu padre?
-Que me los cargue a todos -respondió Kate-, son escoria.
-Kate -la llamó la que estaba sentada sobre Neville-, Jared tiene razón, ¿por qué no finges un poco como hacemos todos?
-Bell -se quejó Kate, pero se dio cuenta de algo y le cambió la cara-, ¿dónde está Dave?
-Ahora se acuerda del novio -rió Isabel, besando a Jared.
-Michael, ¿qué te pasa? -le preguntó Jared, cuando su novia se puso en pie-. ¿No tienes instintos asesinos con los Weasley?
-¿Debería? -cuestionó desconcertado Harry.
-Este chico es increíble -dijo Isabel-, no hace cuatro horas estaba dispuesto a matar a un Weasley y ahora es la tranquilidad personificada, deberías ser como tu hermano, Kate.
Así que Kate era su hermana y odiaban todos a los Weasley porque llevaron a la ruina a su padre, entonces, ¿qué hacía él allí en plena guerra?
-¿Nos vamos? -preguntó Harry-, es tarde y mañana hay clase. Además Kate parece un volcán a punto de hacer erupción.
-Bien dicho, Mike -dijo Jared, chocando la mano-, Bell, vamos -la cogió en volandas-, Kate, venga.
En ese momento apareció junto a ellos un chico clavado a Seamus Finnigan, que llegó corriendo para coger a Kate y abrazarla. Salieron de la sala y estaban los aparcamientos, allí, entre coches, había tres motos, Harry fue el último, pues no quería que los demás se burlaran de él. Las llaves las sacó del bolsillo del cinturón y se montó en la última desde que venían, al arrancarla, se dio cuenta de que era antigravitatorio.
-Primero llevar a las damas a sus casa -dijo Seamus, rozando la mano de Kate, ella besó su cuello.
La ciudad de Londres había cambiado, algunos edificios se habían vuelto diagonales, o estaban ligeramente inclinados a la derecha, el cielo no se veía bien, lo tapaba una cúpula que parecía de cristal, pero se veían puntos brillantes que serían las estrellas.
Al cabo de un rato, llegaron a un edificio en el que estaba separado por una verja, era una casa dividida en dos, Isabel se bajó y Kate también, sacó el papel de su bolsillo y observó que la casa de la izquierda era la suya, dejó la moto aparcada en el garaje y se despidió de sus amigos, aunque no sabía cómo se llamaba el otro:
-¡Nos vemos mañana! -les dijo chocando las manos-. Kate, no te entretengas demasiado.
-Tu hermano está madurando -oyó Harry que decía Isabel-, hace un año no se acostumbraba a tu relación con Sam y molestaba todo el rato...
Harry tenía ganas de llamar a Hermione y que le explicara todo lo que ocurría en esa realidad, abrió la puerta de casa y se encontró con una mujer pelirroja, dándole un abrazo, seguidamente, su hermana llegó a su lado:
-¡Mamá lo vas a asfixiar! -exclamó Kate, uniéndose al abrazo.
-¿Cómo se os ocurre ir a la fiesta de los Weasley? -preguntó, enfadada la señora Potter-. Sabéis que vuestro padre no querría que os mezclarais en esta historia, incluso él estaba harto de esta enemistad.
-¿Cuántos años lleva esta enemistad? -le interrogó Harry a la que era su madre.
La señora Potter y Kate se quedaron extrañadas, meditando si lo que decía Michael era una broma o lo decía en serio, parecieron optar por la primera opción porque se rieron.
-¡Cómo te pareces a tu padre! -dijo la señora Potter con los ojos brillantes-. Intentando dar un poco de humor a algo tan serio como esto. Id a la cama, es muy tarde y mañana tenéis clase.
Los hijos Potter obedecieron y subieron las escaleras hasta su habitación, a Harry le recorrieron por la cabeza los recuerdos de Michael y gracias a ello pudo encontrar su habitación. Pero todavía no le extrañaba aquello que había hecho hace algunas horas. Esperando que al día siguiente Hermione se lo explicara durmió de un tirón, aunque unas imágenes le venían, supuso que serían Michael y Mary, estaban en una azotea, jurándose amor eterno.
Despertó, oía voces de su madre y de su hermana acercándose a su habitación. Se levantó y encontró su uniforme, no se parecía al traje que llevaba el día anterior, se parecía al uniforme de Hogwarts, con la diferencia de que no llevaba túnica, era un traje de chaqueta y pantalón azul pálido, una camisa blanca de manga larga y una corbata verde. Se vistió y bajó a desayunar, en el comedor se hallaban la señora Potter y Kate:
-¡Buenos días! -las saludó Harry sentándose.
-¿Qué tal has dormido? -le preguntó su madre.
-Muy bien -respondió él comiendo.
Después de lavarse los dientes, los dos Potter salieron de la casa, allí los esperaban Isabel, Sam y Jared. El uniforme de chica era una falda del mismo color que la chaqueta y unas medias oscuras.
Fueron caminando por las calles hasta el instituto, donde Harry vio a todos los que una vez fueron a Hogwarts con él, eso se estaba convirtiendo en una costumbre. De la otra calle apareció Hermione, con su larga melena castaña y ondulada suelta, a ella le sentaba el uniforme mejor que a todas, cruzaron una mirada, con la que ambos se querían decir más de lo que se transmitían.
Entraron en clase y por poco no se sienta al lado de su amiga, Kate e Isabel se sentaron juntas, al parecer, ellos dos debían ser mellizos, Harry se sentó al lado de Jared y Sam con una chica que no conocía, pero se parecía mucho a Lavender Brown.
Hermione estaba sentada al lado de un chico rubio, clavado a Draco Malfoy, y le rodeaban otra chica parecida a Pansy Parkinson y un chico pelirrojo que parecía ser Ron.
En el descanso entre clase y clase, una chica tiró de él, era rubia y con el pelo liso:
-No digas ni una palabra -le ordenó ella-, no quiero problemas, Potter.
Lo llevó hasta un pasillo vacío, donde otra chica, con el pelo oscuro y ojos claros, los esperaba.
-Métete ahí -le dijo la chica-, Mary y tú podréis hablar sin que nadie os oiga ni os vea gracias a mi campo de energía.
Harry obedeció, traspasó la cúpula, allí encontró a Hermione, que lo cogió del brazo en cuanto lo vio aparecer:
-No hagas preguntas -le pidió ella-. En esta realidad tenemos, cada uno poderes, parecidos a los de los superhéroes que los muggles describen en sus cómics. Tú tienes el poder de traspasar cosas y el fuego lo dominas. El fuego también es natural en tu familia.
-Comprendo pero -dijo Harry, incómodo por tener que hablar así con Hermione.
-No me interrumpas -le dijo ella, sentándose-, no tenemos mucho tiempo. Yo tengo el agua y puedo moldearla a mi placer, herencia de mi familia. Cuando yo llegué aquí me encontré con Michael, que me lo explicó todo lo que ocurría, había ido a buscar a Mary. He comprendido que cuando mataste a Voldemort, el espacio tiempo se rompió, y cada uno de nuestros yos se transportó a otra realidad y cuando estemos los tres unidos nosotros regresaremos a Hogwarts.
"También para poder volver a nuestro mundo, debemos encontrar a Ron y juntos desear con el corazón que volvamos allí. Pero no sé cómo vamos a salir de aquí.
"En este mundo, Michael y Mary son como Romeo y Julieta, sus familias se odian desde un tiempo inmemorial y ellos se han enamorado, me conmovió mucho cuando Michael me lo dijo.
Pero nosotros no podemos hacer nada por ellos, tienen que resolverlo por su cuenta."
-Lo que no sé aún -siguió Hermione, mirando a Harry fijamente-, es cómo transportarnos a otras realidades. Sólo te vi a ti regresar conmigo.
-Yo tampoco lo sé -dijo Harry, aunque no era del todo verdad.
Él pudo regresar gracias a que entendió lo que pasaba entre aquella Hermione y aquel Harry, para darse cuenta al instante de lo que sentía por su amiga.
-¿Y cómo lo lograste? -le preguntó la muchacha, sabiendo que le ocultaba algo.
-Pues Hermione del otro mundo me ayudó a regresar -explicó Harry-, ambos teníamos que pensar que queríamos ver a nuestra persona perdida.
-Pero, entonces -dudó Hermione, un poco reacia-, ¿por qué volviste a mi lado y no junto a Ron?
Harry se quedó en silencio, pensando que ella lo había descubierto, pero agradeció que la rubia amiga de Mary les interrumpiera:
-¡Mary, Potter! -los llamó desde fuera-. Vince viene hacia aquí. Daos prisa.
-Mi hermano -le aclaró Hermione-. Harry, nosotros tenemos que volver, si sólo basta desearlo debemos quedar después de clase. Te lo mandaré por móvil.
Le besó la mejilla y salió del lugar, él hizo lo mismo por otro lado, a través de la pared.
-Mary, Helen, Clara -las nombró Vince Weasley-, ¿qué hacéis vosotras aquí?
-Pues ya sabes -dijo la rubia, sin inmutarse por la altura del chico-, hablar sin ser molestadas.
-¿Sabes que puedo verte cuando eres invisible, Helen? -le preguntó el chico.
-Sabes que no me ves -respondió Helen, impasible-, sólo detectas mi calor, de una forma imprecisa, por cierto.
-¿No habréis hecho nada por ver a Potter? -interrogó mirando especialmente a Hermione-. Papá te prohibió que te acercaras a él.
-¿Acaso me has visto cerca de él, Vince? -respondió la chica-. Yo creo que no.
-Clara, ¿no habrás creado una cúpula con tu poder? -cuestionó a la chica morena, a ella parecía que le daba miedo.
-Mira, Vince -dijo ella, armándose de valor-, no tienes derecho a ponerte así conmigo por el simple hecho de que sea amiga de Mary, así que si no tienes nada más que decir, yo me voy.
-¡Adiós, Vinny! -se burló Helen, alejándose con Hermione y Clara.
Las chicas siguieron corriendo hasta el baño de las chicas, donde Clara creó un campo de energía donde no podían ser escuchadas.
-¿Qué ha pasado? -le preguntó Helen en seguida-. ¿Te ha dicho que os fuguéis? ¿Que es hora de que se entere el mundo entero?
-¿Te ha ratificado que te ama? -le preguntó Clara-. ¿Os habéis vuelto a besar?
-No del todo -respondió Hermione en una encrucijada, no quería mentirlas, porque la habían ayudado mucho, pero era necesario-. Vamos a quedar esta tarde para vernos.
-Podemos quedar esta tarde, Jar -dijo Isabel a Jared después de un arrebato pasional.
-Pero no podemos quedar los cinco -replicó el chico-, Mike también necesita a una chica, ¿por qué no te traes a una amiga tuya?
-¿Y qué te parece si llevo a una chica que le gusta? -Jared asintió y cuando se lo contó a los otros dos, ellos también estuvieron de acuerdo.
Después de comer se dirigieron a un parque, donde Harry vio a la misma chica que se había sentado al lado de Sam. Tenía el pelo ondulado y peinado a un lado, atrás llevaba parte del pelo recogido con pequeñas trenzas.
-Michael -dijo Kate, entusiasmada-, es Mariola Morales.
-Sí, ya la conozco -atajó él, tendiendo su mano.
Se fueron al cine a ver una película, en la que cada pareja se metió en una sala, una encerrona para Harry, que se sentía incómodo, sabía que Mariola esperaba que se lanzara, o que, por lo menos hiciera algo, pero él se quedó quieto, como una estatua, casi ni pestañeó.
Al salir del cine, vio venir otra encerrona, sus amigos se habían ido y le habían dejado un mensaje para que estuviese a solas con la chica.
Mariola decidió tomar las riendas y lo llevó a dar un paseo, si Harry no supiera que era como una medio cita, hubiera jurado que se trataba de una salida entre amigos. Había decidido darle una oportunidad y comprobar si la chica era maja, y lo era, vaya si lo era, tenían bastantes cosas en común, como que ellos poseían el don de atravesar muros, estuvieron un rato haciendo eso y acabaron en un parque donde, en el centro había una fuente donde dos querubines escupían agua y dos personas, hombre y mujer, se besaban.
Harry y Mariola se sentaron sobre un banco, teniendo detrás la citada fuente.
-Nunca había visto esto -comentó Harry, mientras ella se cruzaba de piernas acercándose a él-, hacía mucho que no pasaba tanto tiempo tan a gusto, eres una chica increíble, Mariola.
-Gracias -agradeció ella, coqueta, atusándose el pelo-, tú también eres un chico fantástico, sabía cómo eras y por eso es por lo que me gustas...
Si Harry hubiese sabido lo que Mariola iba a hacer, la habría apartado. La chica lo besó, al principio, Harry se quedó impresionado, pero continuó con el beso, nunca supo porqué.
De pronto, sintió como si alguien los estuviese observando, hasta que se dio cuenta de lo que estaba haciendo y apartó a Mariola bruscamente. Detrás de él se encontraba Hermione, alejándose de allí corriendo.
-¿Esa es Mary Weasley? -preguntó Mariola, pero Harry ni oyó la pregunta.
Lo había echado todo a perder, ya no tenía oportunidad de decirle lo que sentía por ella. Y encima había olvidado que se había citado con ella.
Hermione estaba en su habitación, pensando en lo que iban a hacer aquella tarde, era muy importante alejarse de allí para que ni sus padres, ni su hermano la vieran con un Potter.
Sus amigas la llamaron varias veces, se supone que para tranquilizarla, pero estaban más nerviosas ellas que la propia Hermione.
Se puso unos vaqueros y una camiseta negra y rosa, se acercaba la hora convenida y debía admitirlo, por alguna extraña razón se estaba empezando a poner nerviosa. Seguro que sería porque Harry y ella iban a emprender alguna misteriosa aventura, viajar de mundo en mundo debía ser fascinante, seguro que era por eso.
Viajó en su moto, que todavía le producía mareos, pero era una forma rápida de salir de allí e ir al Dion's la cafetería donde Michael y Mary mantenían sus citas y se contaban cualquier cosa.
Su amigo, el camarero le guió a la mesa, a una zona reservada, se sentó y esperó.
Y esperó.
Y esperó.
Y esperó.
Y Harry no llegaba, una hora y media no era porque hubiese un atasco, habría llamado. Telefoneó a su móvil, pero le salió otra voz "El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera en este momento, por favor, inténtelo de nuevo más tarde." .
-¡Ay! -suspiró, pasaron cinco minutos y volvió a llamar "El teléfono móv..."-. Estúpida. ¿Por qué no contestas?
Salió de allí de mal humor y recorrió las calles, se compró un helado y volvió a llamarlo, pero nada, seguía la misma petarda con su cantinela.
-¡Estúpido, idiota! -exclamó rechinando los dientes.
Se terminó el helado y subió en la moto, dio una vuelta por la ciudad, se iba a ir a su casa, estaba harta de esperar.
Al pasar por el parque le llamó la atención una fuente de dos querubines escupiendo agua encima de dos jóvenes que se besaban. Se acercó al lugar, pero algo llamó su atención, un chico con el pelo negro y desordenado se estaba besando con una chica, una de su clase, Mariola Morales.
"Harry" pensó asombrada sintiendo vértigo, se caía y no podía agarrarse a ningún lado. Harry besándose con Mariola, no podía ser cierto si, ella estaba ahí, a su lado, desde siempre. La sensación de caída se transformó en rabia y en enfado, se dio la vuelta y se fue corriendo, sabiendo que Harry ya la había visto.
Entró en su habitación y se tiró en la cama, golpeando los cojines que había sobre ella. Harry no había ido a la cita convenida porque se había dedicado a ligar con esa chica, a hacer vida social, mientras ella, plantada, se aburría esperando, nerviosa y crispada por la puñetera voz de "El teléfono móvil...". Al menos podía haber tenido el detalle de avisar de que quedaran otro día.
Y no sólo no había pensado en ella, sino que tampoco en Ron, él podía estar en cualquier lugar y quizá necesitara la ayuda de sus amigos.
-Eres un egoísta -murmuró mirando al techo-, sólo has pensado en ti y en tu...
Su móvil sonó, era Clara, dejó que sonara, no tenía ganas de hablar con ellas, tenía ganas de agarrar a Harry del cuello...
¿Y qué iba a hacer?
¿Golpearlo?
¿Gritarle?
Ciertamente tenía ganas de hacer, una imagen se le asomó por su cabeza, Harry en el sitio de antes besando a Mariola.
-Gracias por recordármelo -se dijo a sí misma-, es toda una ayuda... ¡Oh no! -exclamó, levantándose y recorriendo la habitación-, estoy empezando a hablar sola, se me está yendo la cabeza.
Y sin previo aviso comenzó a derramar lágrimas, ¿por qué Harry había hecho eso? ¿Habría sido demasiado fría con él? A lo mejor es que estaba cansado de estar con ella y de sus respuestas a medias en aquella realidad, pero tampoco había sido tan dura, ¿o sí?
El móvil siguió sonando durante el resto de la tarde.
A la hora de cenar, su madre subió a su habitación, llamó a la puerta, al no recibir respuesta entró, y vio a su hija, abrazada a la almohada, con los cojines por el suelo.
-Mare -dijo con una voz muy dulce-, corazón, ¿qué te pasa?
La chica no contestó, aovillada, escondiendo la cara, su madre le acarició el pelo, aquel pelo castaño que había heredado de ella, sólo que la hija carecía de ese tono castaño rojizo.
-Mare -siguió su madre-, ¿es por ese chico apellidado Potter? -siguió sin obtener respuesta-. Cuando su madre y nosotros nos enteramos de vuestra relación no podía creerlo, habíais cambiado todo lo establecido, no solo habíais olvidado el rencor y el odio, sino que lo vuestro es amor, amor verdadero -sonrió amargamente, sabiendo que tenía toda la atención de su hija-. Tú te has jugado por lo que sentías, algo, que yo no fui capaz de hacer -Hermione levantó la cabeza, mirando detenidamente a la madre de Mary-. Yo estuve enamorada de Michael padre, fue una época preciosa, que jamás olvidaré, pero, ¿sabes? Cuando me pidió que nos fuéramos no fui capaz, tenía que cumplir unas normas e hice lo que una parte de mi mente me decía, quedarme.
-Pero -iba a llamarla señora Weasley, pero habría resultado muy raro-, ¿por qué hiciste eso?
-El miedo es lo que mueve el mundo -suspiró, haciendo una pausa- y la prudencia, pero también la ilusión. Yo tenía miedo que nuestra relación terminase, que me dejara, pero, precisamente, lo que trataba de evitar se cumplió, qué ironía, ¿no crees?
-Por eso te casaste con otro -le era imposible pronunciar la palabra padre sabiendo que no lo era-, por tener miedo a lo que sentiste.
-Mary, sólo quiero que aprendas -dijo cogiéndole las manos-, que no todo tiene que ser como está, a veces hay que arriesgarse por lo que uno siente y romper algunas ''normas'', si de verdad eso te hace feliz.
Hermione sonrió, la madre de Mary tenía razón, y se sintió fascinada por aquella revelación, así que no había sido la única en enamorarse de un Potter, lo llevaba en la sangre. Mary lo llevaba en la sangre y debía hacer todo lo posible por hacer que su amor funcionara.
-¿Bajas a cenar? -le preguntó, levantándose.
-Sí -Hermione sonrió, limpiándose la cara con una toallita húmeda-, me limpio un poco y bajo.
Después de cenar se quedó derrumbada en la cama y durmió durante mucho rato, de nuevo la imagen que había vivido en el parque, con Harry besando a Mariola, pero no era el pelo de la chica, era uno mucho más claro, según se iba acercando, se descubrió a sí misma besando a Harry, se quedó mirando, como si fuera una morbosa.
-Te quiero, Harry -dijo la Hermione del sueño, tras despegar los labios de los de Harry-, desde siempre.
-Yo también te quiero, Hermione -respondió él, sonriendo y volviendo a acercarla a sí para besarla de nuevo.
Hermione se despertó de un salto, respirando entrecortadamente, aquel último acercamiento, ese beso, no había asistido como testigo, sino que ella era la Hermione a la que Harry besaba, había sentido aquel beso como si de verdad estuviera ocurriendo.
-¿Qué significa este sueño? -se preguntó asustada.
Un golpe en la puerta de la terraza la sacó de sus pensamientos. Las cortinas estaban echadas y nadie podía verla, pero de la terraza, una persona traspasó el cristal, entrando en el dormitorio.
No había sido una buena idea, se dijo a sí mismo cuando vio la aterrorizada mirada de Hermione, que estaba haciendo un esfuerzo enorme para no gritar.
-Tranquila, Hermione -susurró Harry, acercándose a ella muy despacio-, soy yo, no te preocupes.
Recuperada del susto que le había producido verlo aparecer, empezó a empujarlo para tirarle de la cama.
-¿Es que no tienes cabeza? -susurró, más calmada-, esta casa está llena de enemigos de tu familia.
-De la de Michael -apuntó él, sabiendo cómo le fastidiaba que la corrigiera.
-Me da igual, pero tú ahora eres él -Hermione estaba enfadada.
-Mira, ahora no tengo tiempo para eso -dijo Harry, cambiando de tema-, he venido para explicarte lo que ha ocurrido esta tarde.
-No hace falta que me expliques nada -le cortó Hermione, levantándose de la cama para alejarse de él-, creo que con lo que he visto es suficiente para hacerme una idea.
-Hermione, por favor, escúchame -le pidió Harry hablando bajo y aproximándose a ella-, déjame explicártelo.
-¿No me has oído? -le preguntó ella-, no quiero oír nada más y vete, que encima te van a pillar y te harán daño.
-Hermi... -intentó volver a hablar él.
-¡Vete! -dijo ella, la luz del pasillo se encendió y él corrió a la terraza
-Mañana no te libras -le advirtió él y desapareció por el lugar, al igual que como había aparecido.
Hermione se tiró en la cama y se tapó, los pasos se acercaban apresuradamente y abrieron la puerta de un golpe.
-¡Mary Anne Weasley! -exclamó Vince, su hermano, parecía muy acalorado.
-¿Qué narices te pasa? -preguntó ella, asqueada-. Parece que has visto a un fantasma.
-No me vengas con evasivas, Mary Anne Weasley -sentándose a su lado, muy enfadado-, he detectado el calor de otra persona aquí, en tu cuarto.
-Pues como ves, solo estoy yo -respondió ella, tenía ganas de dormir, de gritar y de pegar a cualquiera-, así que hazme el favor de volver a la cama, que tengo sueño.
-Mary Anne Weasley -siguió diciendo él, muy enfadado-, ¿qué hacías con Potter aquí?
-¿Por qué me preguntas eso? -ella había optado por pagar su enfado con Vince-. ¿Crees que hemos hecho algo o que haríamos algo en esta casa? Pues no nadie es tan tonto, salvo tú claro, que piensas ese tipo de cosas.
Vince le soltó una bofetada en la cara.
-¿Quién te crees que eres? -dijo rojo de ira-. No eres más que una niñata que cree que con rebelarse un poco todo va a cambiar, Potter no dejará de ser Potter porque tú quieras.
-Es que yo no quiero que deje de ser un Potter -dijo ella, sabía que no era justo que pagara con Vince su enfado, pero no podía evitarlo, necesitaba desahogarse-, yo lo quiero tal y como es. Así que, si eres tan amable vete, vete y déjame dormir, que tengo sueño.
Vince se marchó, su hermana Mary nunca le había hablado así, ese Potter estaba haciendo un buen trabajo al querer separarla de su familia.
Hermione cerró con un portazo y suspiró, aliviada, se tumbó en la cama, lo había hecho tantas veces aquel día, y se quedó dormida al instante.
Jared e Isabel miraban a Harry con mucha atención, intentando saber en qué pensaba, llevaba la primera hora de clase ido, vale que era clase de Historia y que a ninguno le gustaba mucho, salvo a unos pocos, pero casi ni parpadeaba.
-Michael -susurró Jared a su lado, seguía en Marte-. Viene la señora Parker.
Ni eso le sacó de sus pensamientos.
Al terminar la clase, Jared se llevó a Harry lejos de miradas indiscretas:
-¿Qué te pasa? -le preguntó, esta vez el muchacho no estaba ido-. Ni siquiera has dicho nada de la cita con Mariola.
-Prefiero no hablar del tema -contestó Harry secamente.
-Eso quiere decir que nada -musitó su amigo-, ¿tienes a alguien en la cabeza?
-¿Eh? -dijo Harry, intentando disimularlo-. No es eso.
-Es eso -afirmó Jared contento.
Pero para salvación de Harry no tuvo que decir nada más porque entró el profesor de Literatura y todos volvieron a sus asientos. Durante la clase, Jared intentó sacarle información, pero él se negaba a contestar.
Harry envió un mensaje por móvil a Hermione, pero ella hizo como que no lo oía.
A la hora del recreo, Harry se olvidó de los amigos de Michael y se fue directo a ver a Hermione, que estaba con las amigas de Mary, le agarró el brazo, parándola:
-Por favor... Mary -dijo justo a tiempo-, vamos a hablar de ello.
-Te repito que no quiero hablar más contigo... Michael -respondió ella ante la mirada estupefacta de las otras dos, se dio la vuelta, pero antes Harry le dijo algo:
-¿Por qué ahora te comportas así? -estaba parado, con el ceño fruncido-. Siempre me has escuchado, hay una razón para lo que hice y tú no quieres oírla, ¿qué ha cambiado?
Ella no se dio la vuelta, apretó los puños, intentando contener la frustración que sentía, miró de reojo y vio que Harry se había ido. Sus amigas se la llevaron, casi volando, al baño de chicas, donde Clara creó un campo de energía para que no pudieran ser escuchadas.
Tras varias preguntas sin que Hermione pudiera responder, Helen y Clara se callaron:
-Besó a Mariola, ayer -explicó Hermione-, se olvidó de nuestra cita y se fue a besarla.
-¡Será cerdo! -exclamó Helen, dando un puñetazo al aire-. Has hecho muy bien, ¿quién se cree?
-Eso es lo que digo yo -coincidió Hermione, se alegró de que estuviera de su lado.
-Pues yo creo que deberías escucharle -pronunció Clara, dejando un silencio cargado de tensión-, quizá haya una explicación más lógica para lo que ha hecho.
-Pero, Clara -interrumpió Hermione, casi enfadada.
-Pero nada -dijo ella poniéndose muy seria-, sabes que te ama, lo dejó muy claro cuando vino a buscarte a mi casa el día que...
-Ya sabemos que la ama -dijo Helen, cortándola-, pero lo que ha hecho es una puñalada...
-¿Y el día en que Nathan te besó? -inquirió Clara, con los brazos en jarras-. Michael creyó que os besabais, que lo dejabas, pero le explicaste lo que ocurrió, ¿no crees que lo estás tratando injustamente?
-Lo que pasa es que teme que Mariola bese mejor que ella -rió Helen, apoyada sobre el lavabo-, está tan celosa que se come las uñas.
-Yo no estoy celosa -negó Hermione, viendo como sus amigas se habían puesto en su contra-, es irracional que lo esté, no es más que...
-¿Tu novio? -preguntaron Helen y Clara a la vez.
-¡No puede ser! -exclamó Hermione, apoyándose en la pared.
¿Podría ser cierto que sentía algo más que amistad por Harry? Parecía la única explicación, no había dejado hablar a Harry, cuando ella siempre lo había hecho, se había quedado hecha polvo cuando le había visto besarse con esa chica.
-Es cierto, lo quiero -dijo con los ojos muy abiertos, sorprendida-, no puedo creerlo, de verdad lo quiero.
Helen y Clara se miraron, extrañadas, luego se dirigieron a ella, que estaba muy quieta, como si le costara respirar.
-Ahora ya sabes lo que vas a hacer -dijo Helen a la derecha de Hermione.
-Debes ir a buscarle y decirle -siguió Clara, a su izquierda.
-Pero, no me querrá escuchar... -dudó Hermione, estaba muy nerviosa-, se ha enfadado conmigo...
-Si Michael no te quisiera no iría tras de ti para explicarte lo ocurrido.
-¿Vosotras creéis?
Clara y Helen asintieron con la cabeza a la vez, sonrientes.
-Sé tu secreto -Isabel lo acorraló contra la pared.
-¿Qué secreto? -preguntó Harry, temía que hubiese descubierto que él no era Michael.
-Pues lo tuyo con Mary -respondió como si fuera lo más obvio, Harry suspiró aliviado.
-¿Desde cuando? -inquirió fingiendo que estaba muy apurado.
-Desde que empezasteis a salir -contestó Isabel-. El día que os declarasteis, fue tan bonito, me emocioné mucho -Harry la miró, extrañado-. Tienes que ser más cuidadoso, si alguien te hubiese visto a parte de mí y sus amigas... menos mal que estaba yo para encubrirte, transformándote a los ojos de los demás en otra persona.
-Gracias Bel -agradeció Harry, abrazándola-, eres una gran amiga.
-No hay de qué -dijo ella, quitándole importancia y separándose de él-, para eso estamos.
El resto de sus amigos llegaron, Isabel se acercó a Jared y todos estuvieron hablando de cosas sin importancia. Hasta que Hermione se acercó a ellos, produciendo la sorpresa de todos.
-Ven, tenemos que hablar -dijo ella, intentando no ponerse roja por la forma en que todos la miraban.
-Pues ahora yo no quiero -respondió Harry, con rencor-, ¿es que tenemos que hacer esto cuando tú quieras?
-¿Quieres que lo diga delante de ellos? -preguntó Hermione, con los brazos en jarras-. Pues lo siento, tenía que haberte escuchado desde un principio, llevas razón, algo ha cambiado entre nosotros, no lo quería admitir, porque siempre hemos sido buenos amigos y temía que las cosas pudiesen cambiar y hacerte daño y créeme eso es lo último que deseo.
-¿De qué está hablando esta? -preguntó enfadada Kate, todos miraban a la pareja desconcertados, menos Isabel, que asistía a la escena emocionada.
-¿Tú sabes algo, Bel? -susurró Jared en su oreja.
-La verdad es que siento que lo que viste te hiriera -dijo Harry, ignorando al público que tenían-, dañarte es algo que ni se me pasa por la cabeza.
-Lo que quiero decirte es que te quiero y que no me importa lo que haya pasado entre vosotros -soltó Hermione con rubor en las mejillas.
-¿Me estás hablando en serio?
-No, si te parece estoy haciendo este ridículo en broma -ironizó la chica.
-Es que yo siempre te he querido -se sinceró Harry, tomándola de las manos-, hasta que estuve en el otro sitio no me di cuenta.
-¡Harry! -exclamó ella poniéndose de puntillas, después de acercarse a él.
-¡Hermione! -se inclinó para besarla en los labios, primero fue apenas un roce, luego fue un beso profundo, anhelante, perfecto en todos sus sentidos.
Cuando se separaron, un aplauso los sacó de su ensueño, los amigos de Michael seguían allí presentes, y no sólo ellos, sino también las amigas de Mary, que sonreían:
-Hay algunas cosas que no he entendido, pero bonito, ¿eh? -oyeron los dos que decía Isabel y su visión coincidía con la de Clara, que estaba a su lado.
-Nos hemos llamado por nuestros nombres, ¿verdad? -le susurró Harry a Hermione, que no sabía si reír o hacer otra cosa.
-Sí -admitió ella, roja como un tomate-, tenías que ponerte orgulloso.
-Vámonos -dijo empujándola.
-Esta era la chica que le había robado el corazón -le confió Jared a Isabel y a los demás.
-Todos debemos colaborar para que sus padres no los pongan obstáculos, ¿estás de acuerdo, Kate?
-¿Cómo no voy a estar de acuerdo si sé que se aman con locura? -abrazó primero a Harry y luego a Hermione.
Harry y Hermione recibieron las admiraciones de sus amigos, se miraron mutuamente, entendiendo a la perfección lo que querían decirse, era hora de irse, era el momento de Michael y Mary siguieran con su relación.
Hablaron durante mucho rato de ellos y de sus sentimientos, lo que habían vivido durante tanto tiempo juntos, ahora les parecían momentos más emocionantes, llenos de sentido.
-¿Te cuento algo? -le preguntó Harry con ella abrazada a él-. Volví al mundo en el que estabas tú porque quería estar contigo.
Hermione sonrió, volviendo a besarlo, tanto los ojos de Harry como los de Hermione brillaban en aquella oscuridad. Habían quedado en un lugar lejos de ojos indiscretos, para que Michael y Mary, que habían sentido que ellos se habían encontrado, ocuparan su lugar en su mundo.
Se pusieron de pie y juntaron las manos, tal y como Harry había hecho con la Hermione de la realidad en la que él había estado.
-Hermione dijo que había que desear con fuerza encontrar a Ron -Hermione asintió, se le hacía raro que Harry dijera su nombre y no fuera ella.
Cerraron los ojos, lo desearon, pero Harry no sintió la sensación de transporte, como la vez anterior, lo comprendió cuando vio a Hermione:
-¿No tienes ganas de regresar a Hogwarts? -le preguntó cariñosamente.
-Es que hemos pasado muy poco tiempo juntos, ha sido tan efímero -se quejó Hermione, abrazándola, a él tampoco le hacía gracia marcharse de un lugar donde todos sus amigos aceptaban la relación con Hermione-. Tienes razón, debemos encontrar a Ron, eso es más importante y luego volver a nuestra realidad. Podremos volver a estar realmente juntos una vez que volvamos a Hogwarts, aquí es donde viven Michael y Mary, que estarán deseando regresar.
Así, abrazados como estaban, desearon encontrar a Ron, y esta vez, se marcharon.
Antes de desaparecer de allí realmente, pudieron ver a los verdaderos Michael y Mary, que tras mirarse a sí mismos, los vieron a ellos, los cuatro se despidieron con la mano.
-¡Buena suerte! -exclamaron los cuatro.
Con la misma expresión, sonrieron y Harry y Hermione desaparecieron de allí, esperando encontrar a su Ron, quién sabe lo que les depararía el siguiente mundo, lo que sabían es que mientras estuvieran juntos, nada podía salir del todo mal.
