Este fic participa en el Reto #14: "Amortentia al azar" del foro Hogwarts a través de los años.
Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son de nuestra querida Rowling.
Habían pasado más de tres meses desde la Batalla de Hogwarts, pero Neville aun no había conseguido tranquilizarse por completo. Pasear por las calles del Callejón Diagón lo volvía paranoico e irascible, aun sabiendo que los mortífagos ya no paseaban por allí. Suponía, o al menos esperaba, que con el tiempo lograra tranquilizarse y ser el chico despreocupado de dieciocho años que debería ser.
Tampoco ayudaba a calmarse lo que iba a hacer en un par de horas. Tenía la primera entrevista de trabajo de su vida, aun encima como profesor de Hogwarts. Su formación todavía no era la adecuada y sabía que era imposible sustituir a la profesora Sprout, prácticamente no tenía ninguna oportunidad de que lo cogieran, pero su abuela había insistido. Y allí estaba él dando vueltas por un callejón que le daba miedo, porque aun así lo prefería a estar en una casa que lo oprimía.
Sus pasos lo llevaron hacia el Caldero Chorreante, en busca de alguna infusión que lo pudiera tranquilizar un poco y de paso hacer algo de tiempo hasta que fuera la hora.
Al entrar se encontró la primera sorpresa del día, no era el viejo Tom quien estaba en la barra, si no una guapa Hannah Abbott, que limpiaba con obvio aburrimiento la barra.
- ¿Qué tal Hannah? ¿Qué haces tu aquí?- Saluda mientras se sienta en uno de los taburetes de la barra.
-El bar es de mi tío, a veces lo ayudo. Desde la guerra no es el mismo, ya sabes…
Y claro que sabe. La guerra los ha cambiado a todos y sobrellevar el día a día no es fácil. Entiende perfectamente que Tom quiera la presencia de su alegre sobrina en el bar.
-¿Me das un té con miel, por favor?
Hannah se da la vuelta, coge una botella de hidromiel y se la sirve en un vaso de chupito, con tanta rapidez y elegancia que parece que lleva haciendo eso toda su vida.
-Té con miel, no hidromiel. Ya sabes, eso que toman las viejas a las cinco de la tarde.
La camarera sonríe divertida mientras le cambia la bebida por la que verdaderamente había pedido. Al lado de la taza deja un gran tarro con miel y una cucharita.
- ¿Sabes? Eres la primera persona menor de ochenta años que me ha pedido eso.
-Estoy un poco nervioso y esto me calma.- Explica con tranquilidad, mientras echa la miel en la taza.- Necesitan un nuevo profesor de Herbología y me presento al puesto. Ni siquiera sé porqué estoy nervioso, si estoy seguro de que no me van a coger.
La Hufflepuff le agarra la mano con suavidad a la vez que le mira a los ojos. Sabe que está triste por la muerte de su profesora, se lo nota en la mirada, y aun así, por él, ella intenta poner su mejor sonrisa.
-Todo saldrá bien. Serás un profesor estupendo.- Le suelta la mano, como si de repente fuera consciente de ese diminuto acto de intimidad.- Y cuando consigas el trabajo vendrás a que te invite a una copa.
Neville asiente con la cabeza con una sonrisa. No sabe si va a conseguir el trabajo y si en algún momento tendrá esa copa de celebración. Pero sabe, con total y absoluta certeza, que desde entonces va a pasar mucho tiempo en ese bar.
La verdad es que soy un poco cruel matando a Sprout, pero supongo que algún profesor tendría que morir y ella es la que mejor me venía para la historia. Lo que es seguro es que algo tendría que pasarle a la mujer, porque J. K dijo que Neville se convierte en profesor.
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