¡Hola!

¡Gracias por los reviews!

El primer review con la idea para este capítulo dejo Kaprii Mellark Strawwberries, Gracias Kaprii! Sugirió que Bella tomara la iniciativa esta vez.

Habéis hecho más sugerencias, las tengo apuntadas, aunque he de deciros, que mucho ya estaba en mente ^^


Disclaimer: Twilight pertenece a Stephenie Meyer, cuya historia y personajes han inspirado este fanfic.


AMIGOS CON BENEFICIOS

1

"No quiero ir a mi casa" susurró Bella nada más sentarse en el taxi. Edward le dio al taxista la dirección de su piso y Bella se acurrucó contra su cuerpo. La noche era gélida.

El apartamento en contraste era cálido. A Bella le encantaba todo en ese apartamento, desde las vistas a la bahía hasta la decoración minimalista y masculina.

Y el orden.

Edward guardó los abrigos en el armario de la entrada mientras ella caminaba hacia el gran ventanal y cuando llegó frente a él se detuvo y se quitó los zapatos.

—Por fin... —susurró justo antes de notar la presencia de Edward a su lado.

Le observó detenidamente mientras él miraba al horizonte.

—¿Quieres algo comer? —le preguntó sin mirarla.

—Estoy bien.

—Tengo hambre...—susurró él.

—¿En serio? — él la miró entonces y le sonrió.

Bella caminó hacia la cocina abriendo la nevera y sacando varias cosas.

—¿Qué haces?

—Voy a hacerte un sándwich.

—Me lo puedo hacer yo.

—Ya, pero voy a hacértelo yo —Bella le guiñó un ojo.

Edward se sentó a observarla.

Bella entró en modo automático de chef en ese momento.

—¿Siendo ese tu trabajo, no te cansa?

—No. Además en el restaurante nunca hago sándwiches. Tú haces de médico cuando te digo que estoy enferma, ¿no? Es lo mismo.

Edward sonrió.

Bella siempre tuvo claro que quería ser chef, en cambio Edward pasó por muchas etapas antes de decidir que estudiaría medicina.

Después de sus padres, Bella era la persona que más orgullosa estaba de lo que Edward había conseguido graduándose en un tiempo record y consiguiendo ser reconocido y respetado entre sus colegas de profesión a pesar de ser tan joven.

Él también estaba orgulloso de ella. Bella había trabajado en distintos restaurantes y todos ellos lograron premios y sus mejores críticas mientras ella estaba al mando de la cocina.

Bella ahora estaba empezando de cero, acababa de abrir con Emmett y Roselie un restaurante juntos hacía unos pocos meses.

—¿Cómo va afectar que Emmett y Rose se casen a lo del restaurante?

Preguntó Edward cuando Bella le dio el plato con el sándwich.

Bella se encogió de hombros.

—No lo sé... y no quiero pensarlo ahora. ¿Esta bueno?

Edward ofreció el sándwich en su dirección y Bella bordeó el borde de la isla central de la cocina parándose a su lado y dando un pequeño mordisco.

Edward observó detenidamente el movimiento de sus labios mientras ella masticaba. Ella apoyó la mano en su hombro y la deslizó hasta su nuca acariciándole lentamente el pelo en esa zona.

—¿Puedo robarte una camiseta? Estoy cansada del vestido.

Edward observó como el vestido se adaptaba perfectamente a las femeninas curvas de Bella, de arriba abajo para después volver a sus ojos. Ella le miraba acusatoriamente con una ceja medio levantada.

—¿Qué? —le preguntó él inocentemente.

—Nada... voy a cambiarme.

Bella entonces se alejó hacia el pasillo que llevaba al dormitorio.

—¿Bells? Debería haberlo dicho antes pero... estas preciosa esta noche.

Bella le sonrió y después desapareció.

Edward recogió la cocina y se sentó en el sofá y encendió la televisión, mientras Bella en el dormitorio buscaba en silencio entre la ropa de Edward.

Cuando apareció llevaba puesta una sudadera con el logo de la universidad donde había estudiado Edward que le llegaba casi hasta las rodillas y se sentó a lado acurrucándose en su costado.

—¿Tienes frío?

—Estoy bien.

Estuvieron en silencio durante un rato. Antes los silencios no eran raros ni incómodos entre ellos y sin embargo ahora ambos sentían tensión, pero no sabían si debían decírselo al otro.

Bella suspiró y se incorporó poniéndose de rodillas mirándole a la cara.

—¿Por qué me besaste, Edward?

Edward meditó su respuesta.

—Quería hacerlo.

—¿Pero... por qué?

—Bella, no lo sé... yo solo quise hacerlo.

—Fue impulsivo entonces.

—No, obsesivo más bien.

—¿Qué?

—Estas preciosa esta noche.

Bella miró su atuendo.

—¿Con esto?

—Claro, ¿Qué le pasa a mi sudadera?

—Nada.

Bella sabía que la tensión entre ellos era mucho más grande que el hecho de haberse besado, iba más allá. Lo sentía.

—Puedes dormir en mi cama, yo me quedaré aquí.

Bella protestó y Edward también.

Pero al final Bella acabó tumbada en el cuarto de Edward, a oscuras y sola. Tan sola como odiaba estar.

Por eso cuando no consiguió conciliar el sueño Bella se levantó y fue hasta el sofá donde encontró a Edward también despierto.

Él la miró intensamente.

Bella extendió el brazo frente a él.

—Ven.

Edward miró la mano antes de cogerla y fue con ella a la habitación.

Ella le besó primero esa vez cuando se tumbaron uno a lado del otro y durante un rato él dejó que ella tomara la iniciativa. Bella descubrió, acarició y besó el torso tonificado de Edward y recordó su cuerpo años atrás cuando aún estaba a caballo entre haber dejado de ser un adolescente y de camino a convertirse en un hombre. Su cuerpo ahora mucho más tonificado y musculado que entonces, recordando como Rose siempre comentaba lo mucho mejor cuerpo que Emmett tenía en comparación con Edward. Hoy en día no había tanta diferencia.

A pesar de su amistad, Bella nunca había estado desnuda delante de él pasados los 12 años, cuando su cuerpo de niña empezó su camino a convertirse en el de una mujer.

Ella le había visto desnudo en más de una ocasión, debido a su falta de pudor, pero ella siempre había sido cuidadosa.

Era algo con lo que él siempre la chinchaba, como a pesar de su amistad, y de no ocultarse nada, ella era tímida en ese aspecto.

Por eso cuando Bella se incorporó agarrando el final de la sudadera y se deshizo de ella, quedándose únicamente con la minúscula prenda de ropa interior que cubría su sexo, Edward supo que esa noche irremediablemente las cosas cambiarían entre ellos.

Bella estaba nerviosa, tenía miedo al rechazo. Sabía que Edward la quería, pero no sabía si querría esto, pero a fin de cuentas él la había besado.

El alcohol mezclado con la lujuria la estaba desbordando.

Aprovechando la posición en la que Edward la miraba, tumbado sobre su espalda en la cama, Bella se sentó a horcajadas sobre sus caderas.

Edward observó el cuerpo desnudo de Bella por primera vez, dándose cuenta que sus fantasías de adolescencia, y algunas no tan adolescentes, no le hacían justicia.

Tentativamente el acarició los muslos que descansaban a sus costados y cuando sus manos descansaron sobre sus caderas la atrajo hacia él.

El movimiento le permitió a Bella sentirle entre sus piernas y el placer se irradió por su cuerpo como una bala.

Edward cerró los ojos y sujetó sus caderas, no estaba seguro de estar preparado para esto, si ellos estaban preparados.

—¿Estás segura?

—¿Podemos pensarlo después?

—¿Y si es tarde?

Bella le besó de nuevo con pasión, y deslizó su mano entre ellos agarrándole y acariciándole con firmeza.

Sorprendido por la repentina decisión de Bella, Edward casi terminó antes de empezar, y tuvo que voltearla y atraparla entre su cuerpo y la cama para poder controlarla.

—Espera...

—¿No quieres? —la preocupación en el rostro de Bella era evidente, esto podía destruirles, y ninguno de los dos quería correr ese riesgo.

—Claro que quiero... pero dame un minuto —susurró Edward mientras deslizaba su ropa interior y la de ella hasta que los dos se deshicieron de ella.

Edward decidió estudiar las nuevas partes del cuerpo de Bella que le habían sido descubiertas y acarició y besos sus senos y su sexo, mientras ella acariciaba y tiraba de su pelo extasiada, hasta que no puedo aguantar más y volvió a ponerse al mando obligándole a tumbarse de nuevo y clavándole en su interior en un momento repentino.

Él sexo fue desde ese momento frenético y acelerado y para cuando Bella se desplomó sobre el pecho de Edward estaban los dos tan cansados que se quedaron dormidos.

Cuando Bella se despertó la mañana sabía perfectamente donde estaba a pesar del dolor de cabeza y el malestar de la resaca.

Sabía de quien era la cama, aunque los recuerdos de la noche anterior parecían borrosos y distantes, las sábana olían a él.

Edward notó que Bella se movía al otro lado de la cama y recordó el momento en el que ella decidió cruzar el límite de la amistad consumida por el deseo, consumiéndole a él, aunque estaba algo borroso, pero no pudo evitar sonreír mientras se estiraba y la atraía hacía él.

Bella le permitió el gesto, deseando poder dormir un poco más junto a él antes de levantarse y afrontar la realidad.


Os recuerdo que en este fic quiero que forméis parte de alguna manera, así que el primer review de cada capítulo podrá dejarme una idea, una situación, un lugar, una palabra(s)... que queráis que aparezca en el siguiente capítulo (o en su defecto el primero que quiera colaborar y si se cruzan reviews o veo una idea que me guste y no es la primera también la tendré en cuenta) así que el fic estará formado por capítulos que no tendrán porque tener una línea argumental temporal lineal, serán como episodios sueltos en la vida de los dos protagonistas.

Tened en mente siempre esa idea de "Amigos con Beneficios" porque es la clave argumental, ¿vale?

Y bueno aclarar que aunque este capítulo aun parece un poco "amargo" o complicado en cuanto a sentimientos.

Mi intención es escribir algo ligero y un poco cómico.