Holaaaaaaaa! Nami reportandose \(^o^)7
Aqui el segundo capitúlo de este intento de drama ^o^
Notas importantes:
Gracias por los comentarios en el primer capítulo lectoras anónimas! Mil gracias me gustaria responder! Creen una cuenta y así chismeamos XD
Zusuky Gracias por tu apoyo como siempre es un placer leer tus comenatrios ^^
Por favor disfruten su lectura
A LEER!
Capítulo 2. Ruptura.
Llegaba y entraba con tranquilidad a su departamento después de un largo y agotador día de trabajo, dejo su enorme maletín lleno de documentos y su laptop sobre ese pequeño y único sillón que se encontraba en la sala-comedor de aquel pequeño departamento que arrendaba, camino hacia la nevera para buscar algo para alimentarse, ya que después de haber visto de nuevo a Morinaga, regreso bastante alterado al centro de investigaciones en donde a través de un arduo y agotador trabajo trataba de olvidar aquel insólito encuentro, trataba de olvidar el rostro de aquel hombre de ojos verdes, la sonrisa que mostraba y los eventos que junto con su amante sucedían. Trabajo en exceso, al grado de agotar hasta su única reserva de energía.
Para su infortunio la nevera estaba completamente vacía -¡Maldición! Olvide pasar por mi cena, lo olvide de nuevo- miraba con insistencia dentro del electrodoméstico sólo para comprobar que no había nada, absolutamente nada que pudiera comer, sólo había unas botellas de agua, dos latas de cervezas, una caja de leche y lo que parecía ser un empaque de plástico que aún conservaba la mitad de la comida de hace dos días.
Con molestia tomo la caja de leche, la abrió y sin utilizar un vaso, bebió todo el contenido directamente de la caja, camino hasta su habitación y se adentró a ella para deshacerse de su vestimenta y colocarse una ropa más cómoda, no cenaría de nuevo, mañana temprano desayunaría algo y con eso bastaría. Ahora simplemente deseaba tumbarse en la cama y dormir profundamente, desconectar su mente y olvidar lo que el día de hoy había vivido… quería olvidarlo a él.
Boca abajo sobre su cómoda cama, abrazando su almohada, antes de perderse en la profundidad del sueño acompañado de un suspiro exclamó -¡Hace cinco años!… ¿Qué paso hace cinco años?… Morinaga…-.
Cinco años atrás…
Habían tenido la más fuerte discusión de toda su historia, Morinaga Tetsuhiro aquel chico de 27 años, de grandes ojos color esmeralda, suave cabello corto negro azulado, rostro sereno y amable, un especial exkouhai que lo había soportado por más de cinco años en la Universidad, su compañero actual de departamento por otros casi cuatro años, aquel idiota que siempre expresaba lo enamorado que estaba de él, había llegado a su máximo límite de paciencia en aquella ocasión.
-Mori… Morinaga ya basta… no quiero hacerlo… déjame en paz- Souichi se revolvía con fuerza de aquellos fuertes brazos, mientras trataba de detener la impetuosidad de la boca de aquel joven enamorado.
-Anda por favor… tiene meses que no me dejas ni besarte- el joven Morinaga le solicitaba aquello de manera gentil, mientras arrebataba un beso casto y trataba de profundizar otro en aquellos irresistibles labios.
Colocó sus manos en el pecho del más joven empujándolo con todas sus fuerzas, ya libre del agarre limpio sus labios con la manga de su camisa, mientras le cuestionaba con total enfado -¡Maldición Morinaga! ¿Es que tú sólo piensas en sexo?- le miraba furioso, odiaba que lo presionará de esa manera.
Morinaga le miraba un poco dolido, no era que tuviera segundas intenciones de hecho, había notado en estos últimos tres meses un distanciamiento muy marcado por parte de su gran amor, suspiro un poco molesto y le respondió -Por supuesto que no, son unos simples besos lo que te estoy pidiendo- se acercó de nuevo para intentar tomar su mano.
-¡Pero ya te dije que ahora no!- Souichi reaccionó alejándose e impidió que el chico de ojos verdes lo tocará de nuevo, pero aun así, su huida fue inútil había chocado con la pared y quedo acorralado entre los brazos de aquel chico más alto que él.
Para Morinaga aquel comportamiento era normal, ya que siempre tenía que forzar sólo un poco a su agresivo tirano, pero conforme la situación avanzaba aquel hombre de hermoso cabello largo siempre terminaba cediendo a sus impulsos -¡Vamos! sé que también deseas sentir mis labios- le susurró con sensualidad al oído mientras lo tomaba con suavidad de la cintura, besando su cuello lentamente y acariciando su espalda.
Sin embargo aunque Souichi seguía resistiéndose y le decía -¡Eh! Claro que no… idio… ta- su cuerpo reaccionaba de otra manera, un simple beso, una simple caricia de parte de Morinaga bastaba para hacerlo perder completamente el control.
Morinaga notó relajamiento en el cuerpo de su amado, pensando que cedía como siempre, realizó un movimiento más agresivo ajustándolo fuertemente de la cintura, para atraerlo hacia su tibio cuerpo, los ojos verdes brillaban al ver el enorme sonrojo en su rostro y orejas -¡Souichi sólo uno más por favor! Si no te gusta, nos detendremos- exclamó con amor buscando sus labios, intento unirlos de manera tranquila.
Apenas sintió que Morinaga rozó sus labios lo detuvo abruptamente, volviendo a empujarlo con fuerza mientras gritaba de manera más agresiva -¡YA TE DIJE QUE NO!... ¡MALDITASEA! ¿POR QUE NO ME ENTIENDES?- el científico no sabía porque había reaccionado de esa manera aquel día, pero de algo estaba seguro, que ese día no quería que Moringa lo tocara. El efecto de aquel empujón hizo que Morinaga se golpeará la cadera con la barra de la cocina, de alguna manera se sintió preocupado, odiaba sus arranques impulsivos, pero ya le había solicitado a Morinaga espacio y este no se lo dio. Sin embargo, jamás imaginó que ese fatídico día, esa reacción que varias veces antes había tenido para el chico de ojos verdes, causaría un giro inesperado a su vida, en ese momento aquel chico quien ahora se recargaba con sus manos hacia atrás en la barra de la cocina, le miraba con tremendo enfado.
Era la primera vez en todo lo que llevaban de conocerse que esos encantadores ojos le miraban con molestia, aquel ceño fruncido que pocas veces ese rostro amable mostraba, se hizo presente -Mori… naga yo no…- trato de llamarlo entrecortadamente, pero esa mirada de reproche e ira provocaba que un escalofrío le recorriera completamente el cuerpo y no pudiera decir nada más.
-¡POR QUE DESPUES DE TANTOS AÑOS NO ACEPTAS LO QUE EN REALIDAD SOMOS SOUICHI!- un grito de parte de Morinaga retumbo en todo ese silencioso departamento haciendo estremecer en segundos el cuerpo de Souichi quien se sobresaltó y por impulso respondió de igual manera… grave error.
-¡NO ME GRITES DE ESA MANERA IDIOTA!- Souichi le respondía molesto, sus sentimientos se revolvieron en segundos, era la primera vez que Morinaga utilizaba ese alto nivel de voz con su persona, sabía bien que cuando se sobresaltaba así reaccionaba, pero el peli azul siempre se controlaba inmediatamente, sin embargo ahora le demostraría que no estaba en sus planes hacerlo… Ya no más.
-¡QUE PASA CONTIGO!, ULTIMAMENTE HAS ESTADO MUY DISTANTE CONMIGO- con lo máximo que le daba su voz Morinaga reprochaba la conducta que había notado en su superior. Ya hace dos meses había notado a Souichi muy concentrado en su trabajo, enfocado en sus análisis como de costumbre, pero esta vez se había aislado tanto casi al grado de no hablar con él, ni siquiera al compartir la mesa, no había suficiente comunicación y eso hacía sentir a Morinaga completamente solo y bastante decaído.
-¡NO PASA NADA!, ¡DEMONIOS MORINAGA!... ¡NO HAGAS TANTO DRAMA! - Souchi era recio a conversar sobre su actual estado de ánimo, pues ni él mismo sabía cuál era, estaba consciente del distanciamiento en estos meses, pero era normal con su profesión que requería la mayor concentración y su total atención, pero para él esto no era problema, después de todo estaban juntos, eso era lo que el científico razonaba.
Aquel joven de amables ojos verdes era una persona armoniosa y muy abierta, amaba conversar y compartir diferentes puntos de vista con su gran amor, por costumbre conversaban sobre su vida cotidiana, su familia, sobre sus proyectos futuros, sus avances en las investigaciones de sus respectivos trabajos, llevaba trabajando tres años en la sucursal de Nagoya después de trabajar en Hamamatsu por casi dos años, alejado de su hogar y de la persona más importante para él. Había conseguido con muchos sacrificios su actual puesto, le habían ofrecido mejores opciones fuera de la ciudad, pero para él Nagoya era su amada ciudad, en donde compartía su vida con Tatsumi Souichi.
-¡SI PASA ALGO!… ¡TÚ ME ESTAS TRATANDO COMO AL PRINCIPIO DE NUESTRA RELACIÓN!- el chico de ojos verdes estaba demasiado molesto para contenerse, temblaba con fuerza, si no gritaba lo que pensaba, reventaría en segundos.
-¿CÚAL "RELACION" IDIOTA?- el pelilargo cuestionó aquel fastidioso concepto, odiaba tener que definir su convivencia.
-¡LA QUE TENEMOS!… O AL MENOS LA QUE YO CREO TENER CONTIGO- aquella pregunta le irritaba más, no atendía como aquel hombre pudiera ser tan ajeno al entendimiento de las relaciones humanas fuera de su entorno familiar, en donde sus lazos eran tan fuertes que cualquiera envidiaría.
-¡QUE DICES! NOSOTROS NO TENEMOS NINGUNA RELACION- el científico negaba las palabras de su compañero de manera tajante.
-ENTONCES… ¿COMO LE LLAMAS A LO NUESTRO?- le cuestionaba algo tan obvio, su convivencia diaria por años en la universidad, el compartir departamento por años de igual manera, se divertían juntos en ocasiones, de igual manera discutían en ocasiones, compartían la intimidad de una habitación en ocasiones, dejándose llevar por las fuertes emociones que los inundaban a ambos, se distanciaban y después se reconciliaban, era un ciclo vicioso que Morinaga ya comprendía muy bien.
-¿LO NUESTRO?- cuestionó con frialdad, aun sabiendo que Morinaga tenía razón "había una relación" una que no quería comprender, una que sabía que existía y que por su maldito orgullo jamás aceptaría.
-SI, ¡MALDICION LO NUESTRO! - grito con todas sus fuerzas, con las manos en puño y sus ojos llenos de lágrimas, estaba completamente lleno de impotencia, por tantos años lo había intentado, nueve años de total fidelidad y perseverancia, las cosas seguían igual no cambiaban en lo más mínimo, se convenció en ese instante que las cosas entre los dos jamás cambiarían, esto ya había sobrepasado su propio límite de resistencia y su corazón desistió por primera vez.
-¡DEJA DE GRITARME IDIOTA!- gritó desesperado, no sabía cómo calmar la molestia de Morinaga, esta discusión estaba fuera de los limites usuales, quería terminarla de una buena vez y creyó que así sería al escuchar la voz de su compañero.
-Lo lamento Souichi, pero… pero en verdad ya me estoy cansando de esto- una fría voz de parte de Morinaga, concluiría de una vez por todas esta terrible situación.
-¿De qué hablas?- cuestionó con temor, aquel timbre de voz le pareció completamente extraño.
-Durante estos nueve años te he amado sin esperar nada a cambio, pensé que era suficiente tan sólo poder permanecer a tu lado, soy feliz con lo poco que me ofreces cuando te siento un poco mío, me emociono cuando de alguna manera siento que algo va mejorando en nuestra convivencia diaria, soy feliz cuando te beso y me correspondes, y no creo que sea mi imaginación que al tener intimidad siento que lo deseas igual que yo pero… al amanecer me regresas de golpe a la cruda realidad, haciéndome sentir el culpable de haberte poseído según tú a la fuerza…- las melancólicas palabras que salían de sus labios, hacían eco en aquel departamento debido al total silencio, el corazón del chico que las mencionaba estaba haciéndose pedazos tan lentamente que unirlos esta vez seria terriblemente difícil.
-¡Morinaga!- expresó su nombre en un hilo de voz, no le gustaba lo que escuchaba, sabía que algo estaba pasando, pero jamás imaginaría la dimensión de aquella declaración.
-Siempre respete tu decisión de mantener esta "relación" o como quieras llamarle en secreto, o al margen de todo el mundo, de mantenerla encerrada en estas crueles paredes, pero ya no puedo más… es muy doloroso para mi Souichi… El amor no debería doler tanto ¿Verdad? Se supone que no debería llorar cuando estoy contigo… se supone que debería sonreír y ser feliz, pero… pero… hasta el día de hoy comprendí que yo no…- sus ojos dejaban escapar el agua salada que mostraba el dolor en su pecho, su mirada clavada en el suelo tenía miedo de mirar al dueño de su corazón y romperse por completo.
Sí había algo que jamás cambiaria en aquel científico, era el terrible sentimiento que su pecho experimentaba al verlo llorar, no lo soportaba y por eso intento hablar -Morinaga… sabes yo- pero fue silenciado por ese par de ojos llorosos que le miraban fijamente.
-No soy feliz… si en efecto Yo no soy feliz, creo que hace tiempo confundí lo que era la felicidad con la resignación- el verde de sus ojos empezó a perder aquel brillo característico de su dueño.
-¡Eh!- aquella declaración, le hizo abrir los ojos tan ampliamente, sus mente se cuestionaba en que momento habían llegado a ese punto sin retorno.
-Así es, yo me resigné a recibir gotitas de lo que yo pensaba era amor, fabriqué una felicidad que no me hizo nada bien, ya lo comprendí muy bien Sou…- las verdes gemas se oscurecieron por completo y el rio de lágrimas se detuvo.
-¡Morinaga!- algo resonó en su interior no sabía que había sido, ya más adelante lo descubriría.
-Senpai lo lamento tanto… a partir de hoy no volveré a causarte molestias- y le llamó por última vez de esa manera tan especial, ese terminó el cual utilizó por varios años de manera amorosa, sin embargo, su tirano amor jamás lo notó o al menos eso pensaba.
-Mori…- definitivamente aquello no se lo esperó y le intento llamar, pero de nuevo fue silenciado.
-Perdón, pero en verdad ya me cansé- la mirada seguía fija en su superior, tenía la más pequeña esperanza de que Souichi hiciera o mencionará algo, pero simplemente aquel hombre no procesaba lo ocurrido de la misma forma que él y sólo un rostro de confusión y molestia a causa de eso se reflejaba abiertamente para Morinaga.
-¡Así! ¿Y qué quieres que yo haga?- y de nuevo las palabras hirientes sin querer serlo, fueron expresadas por el tirano que no terminaba de comprender a su compañero, todo lo que habían discutido, desenlazaba en aquellas palabras llenas de dolor y que el comprendía y no al mismo tiempo, era un hombre complicado necesitaba digerirlas, analizarlas, comprenderlas a fondo, pero era claro que Morinaga no le daría ni un minuto más de tiempo.
-Souichi…. Yo quiero que me respondas algo… es muy importante para mí… por favor…- la lúgubre voz de Morinaga se escuchó con claridad, aquella petición era su última oportunidad para continuar o renunciar para siempre.
-¿¡Qué cosa!?- cuestionó con sorpresa, esperando poder responder con algo de lógica la siguiente pregunta.
-En todo este tiempo… Tú Souichi… ¿Alguna vez me amaste?... aunque sea un poquito tú… ¿Me amaste?... ¿Me amas?- cuestionó con temor y gran tristeza contenida en su voz, trato de sonar lo más tranquilo posible aunque deseará preguntárselo con desesperación, pero aun así se contuvo con todas sus fuerzas, no quería escucharlo decir que "él era especial", de alguna manera en todos estos años había odiado esa frase, ya que por ella se mantenía en donde se encontraba, en la posición de un simple amigo… sí, un amigo con derecho.
Si tan sólo Souichi admitiera un poco de sus sentimientos hacia él, si tan sólo le dejará ver que siente algo más que no sobria explicarle, él sería capaz de volver a unir los fragmentos de su corazón y ayudarle a entender que lo que realmente sentía era amor, pues Morinaga parecía notarlo en algunas de sus acciones, pero para él era tan importante escucharlo de su propia voz, era un deseo que deseaba cumplir.
-¡Amarte!… yo… pero que… ¿Por qué… Tú…. ¿Por qué siempre preguntas lo mismo?- Sin embargo, el tema de los sentimientos, las emociones, el afecto, el cariño y el amor hacia personas ajenas a su familia, era totalmente desconocido para Souichi, era un enigma comprenderlo y analizarlo, era un tema que jamás analizó a fondo, era bastante confuso y no le prestaba suficiente atención, Morinaga era especial para él… pero pensaba que ese sentimiento significara otra cosa… no podía definirlo como amor… amor… no, no podía hacerlo… ¿Qué era el amor realmente? Alguna vez se lo cuestionó en las incontables peleas pasadas con Morinaga ya que él lo mencionaba casi siempre, pero prefería dejarlo de lado; esta vez también lo haría… sí, era parte de sus discusiones infantiles, lo pasaría por alto y lo dejaría para después, le respondería de manera tajante, sólo para terminar con lo que creía era uno más de sus berrinches… grave, grave error.
-¿Eso era lo que querías preguntarme? ¿Eso era lo "tan" importante para ti? No puedo creerlo Morinaga, pensé que ya habías entendido que tú eres especial para mí, cuantas veces tengo que decírtelo, siempre he accedido a tus caprichos egoístas, siempre te dejo hacer lo que tú quieras, nunca me haces caso cuando te digo que no deseo hacerlo, al final siempre consigues lo que quieres, y si te reclamo estoy en mi derecho ¿o no?, es por situaciones como estas que siempre terminamos discutiendo, nunca escuchas a las personas, deja de comportarte tan infantil, eres un adulto, ya no eres un mocoso ¿Sabes? Deja de ser tan molesto…- Souichi también se desahogaba, estaba molesto, confundido y no estaba pensando con claridad, no comprendía que esta situación era diferente y desgraciadamente lo descubrió.
-… … … - Morinaga guardo silencio, lo escuchaba con los ojos cerrados, apretando con fuerza la barra de la cocina a su espalda, los dedos se le entumían con rapidez, dentro de aquel amable joven los sentimientos estaban hechos un lio, se estaba irritando al extremo, ¿Qué tan difícil era responder una maldita pregunta? ¿Por qué a Souichi le gustaba escapar del tema?, ¿Por qué no es capaz de ser sincero por primera y única vez?, ¿Cuál era el maldito problema? ¿Lo amaba o nó? ¿Era tan difícil responder?, nueve años, nueve años ya era mucho tiempo, debían conocerse por completo, pero la barrera que Souichi levantaba entre sus sentimientos y su persona, era impenetrable, su corazón no se abriría por más que lo intentará. La intimidad era consensual, sus encuentros eran rara vez forzados y Morinaga lo sabía, no podía fingirse algo así, Souichi lo disfrutaba y él lo notaba siempre. Pero ¿Por qué le constaba admitirlo? ¿Por qué?
-¿ME AMAS O NO?- cuestionó furioso en un grito, provocando que Souichi diera un respingo el cual provocó que Souichi respondiera sin pensar y de manera impulsiva.
-¡NO TE AMO!- respuesta que provocaría la definitiva ruptura en su relación.
-Ya veo… lo entiendo muy bien… disculpa me retiro a mi habitación- Morinaga respondió con su mirada perdida, sus ojos completamente oscuros, un rostro inexpresivo se mostró de repente, descendió su rostro provocando que sus mechones taparan sus ojos y camino de manera lenta hasta su habitación en donde se refugió en la oscuridad de la misma.
Continuará…
Les gustó o mejor me voy a escribir amor! XD
Si tienen recomendaciones estoy abierta a sus sugerencias ^^
Gracias por sus comentarios ^^
Nos vemos en la próxima entrega ^^
Besitos!
