Hola de nuevo, muy feliz de tenerte de lector Samsara \^o^/, y no, no tengo bloqueados los mensajes de anónimos, simplemente la página no me ha reflejado tus comentarios, pero en mi correo sí llegaron. Me he apurado un poco en traerte el cap 1, para explicártelo :), y sí, Minato tendrá una vida un poco dura, más con su querido e inventado padre xP.¡Gracias! Y aquí va el siguiente chap.

Simbología dentro de la historia: en cursiva serán los pensamientos y recuerdos que irán separados por las líneas que marcan el cambio de escena, salvo que sean demasiado cortos se señalarán con "cursiva entre comillas"; "entre comillas" y con letra normal, algo que quiera resaltar. Y en negritas los títulos.

Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, y uso a sus personajes sin ánimo de lucro y para intentar entretenerlos. Disfruten la lectura y muchas gracias. No hago promesas de cuando publico, porque a ratos puedo publicar un capítulo tras otro, como puedo no publicar en mucho tiempo. ¡Gracias!


Capitulo. 1 Madre sustituta.

Tetsu caminaba con Minato en brazos, dirigiéndose a un pasillo que tenía meses, por no decir años, sin frecuentar. Era el ala de su palacio donde había instalado a su esposa Zara.

No la había visto desde que ella le había solicitado dejarla servirle como guerrero, dado que no podría darle hijos por su esterilidad.

Ella era nativa de Raikiri, el reino del País Rayo. Y había sido general de las fuerzas imperiales de su país. La conoció cuando, poco después de que estableciera su reino en Konoha, el emperador de Raikiri le declarara la guerra, aprovechando que Konoha apenas estaría recuperándose de los daños causados de su guerra interna.

Una estrategia demasiado común, pero admitía que de haber sido el emperador de Raikiri, también habría intentado la conquista de Konoha. Claro que, no fue el único que le declaró la guerra, también los reinos del país del agua. Aunado a las luchas internas por ciudadanos que no estaban de acuerdo con su gobierno. Y aunque, fueron los años más difíciles y conflictivos de su reino; enfocarse en ganar la guerra, fue el único modo en el que encontró un escape a su frustración por sus dos hijos enfermos, por el miedo de haber logrado tanto, y no tener a quién heredarlo. Esa misma frustración, lo hizo desarrollar aún más si ingenio militar, y terminar venciendo a sus adversarios. Claro que, Tetsu sabía que no sería capaz aún, de gobernar nuevos reinos, su país seguía dándole problemas que solucionar. Así que, había terminado por pactar alianzas con las naciones vencidas. Alianzas que le favorecían al cien por ciento al país del Fuego.

Y para que ambos países no se atreviesen a traicionarlo de nuevo. Selló los pactos tomando como esposa, a la heroína militar de Raikiri. Que resultaba ser además de general de las fuerzas elite imperiales, era también la prometida del hijo del emperador, pero al ser él el vencedor, la casa imperial tuvo que ceder a su demanda. Primero porque el emperador no tenía hijas, sólo dos hijos varones, y porque Zara era amada por su país, a causa de sus hazañas militares.

Del País del Agua, no pudo tomar una esposa que significara tanto para el reino, ya que lo conformaban distintos reinos independientes, como había sido el caso de su país, antes de unificarlo. Pero tomó como concubina a la hija del líder de los pueblos nómadas del norte. Porque eran los más fuertes del país, sólo por eso.

No podía negar que, de quién más esperaba tener un hijo, era de Zara. Imaginaba que siendo ella la mejor guerrera de su país, el hijo de ambos, sería aún mejor guerrero que ellos dos. Pues sus otras esposas, no eran guerreras. Airi había sido su mejor amiga de infancia cuando eran campesinos, y la primera mujer que más lo motivó a lograr sus ambiciones. Y Momo, la había conseguido para sellar la renovación de la alianza diplomática que el país del Fuego tenía con los reinos de los países del Viento, Sonido, Hierro, y Estrella en años pasados, aunque otras pequeñas aldeas que decidieron unirse al pacto. Él no escogió a Momo, y tampoco pensaba que los países dl pacto, se la entregarían como garantía. Era la hija de un importante político de Otogakure, la ciudad capital del país del Sonido.

Así que, la esterilidad de Zara fue la mayor decepción sufrida, después de lo de su hijo Natsu. Y no la había vuelto a ver, hasta que la dejó ser parte de su ejército, tres años atrás. Y ahora, que necesitaba de su servicio otra vez; imaginaba que estaría enojada o dolida con él… pero al fin le daría algo a cambio que sabía, anhelaba aún más que servirle a él.

Encontró la habitación vacía. Sabía que no estaba combatiendo, porque estaba incapacitada para pelear desde hacía unas semanas. Fue el aroma a jabón y sales, lo que le hizo saber que estaba tomando un baño.
Dejó a Minato recostado entre los almohadones de la cama para que no se volteara y ahogara. Y decidió entrar a verla, después de todo, seguía siendo su esposo.

Zara escuchó la puerta de su baño abrirse. Reconocía los pasos del visitante, nunca los olvidaría, pero no esperaba volver a verlo, al menos no en su habitación.

— ¿Qué desea alteza? —le dijo tan pronto él entró.

— Deseaba sorprenderte.

— ¿Sorprender a una general, alteza?

— Cierto; te espero afuera, necesito pedirte algo.

Zara asintió, y Tetsu salió.


Esperaba que Tetsu no se hubiese incomodado con su acción. Imaginaba que se quedaría observándola hasta que terminara su baño, como lo había hecho en años pasados. Y no lo soportaba, no soportaba a ese hombre. No lo soportó desde que la obligaran a ser su esposa, por el bien de su país. Y sabía que no lo soportaría jamás por que lo odiaba.


Habían perdido la guerra, eso estaba claro desde que los capturaran y llamaran al emperador. Ni ellos, ni el emperador esperaban saberse traicionados por el príncipe Shang, el hijo menor del emperador. Los había entregado porque sabía que él no podría aspirar al trono mientras su hermano mayor, Zhou, existiera.

— He cumplido mi parte alteza—lo dijo en modo burlón Tetsu— y espero que cumplas la tuya.

El emperador no entendió, hasta que vio entrar a quien reconocía como su hijo menor, en la tienda.

—¡Shang!—le gritó el emperador.

— Calma padre—se acercó a su padre— Tu siempre has dicho que hay que hacer lo que al imperio le convenga, y esto, es lo que en verdad nos conviene.

Dicho esto, el muchacho apuñaló al emperador por la espalda. Zara y Zhou intentaron liberarse de sus ataduras, pero Zara fue rápidamente inmovilizada por un par de soldados. Y Zhou logró soltarse, iba a atacar a Shang, pero fue detenido por un fuerte golpe en el estómago que Tetsu le propinó.

—Atentar contra su nuevo emperador, es alta traición General.

— ¡Eres un maldito traidor Shang!

— Sólo he seguido los pasos de nuestro padre, hermano—se acercó a él— ¿O no recuerdas cómo consiguió el poder?

Zhou se quedó callado. En verdad la historia se repetía, su padre había arrebatado el poder a su hermano mayor en el pasado. Y ahora él viviría lo mismo.

¿Qué procede ahora emperador? comentó Tetsu.

— Lo que acordamos alteza; Raikiri acepta el pacto con Konoha y acepta las condiciones impuestas.

— Muy bien, eso lo dirás mañana en tu nombramiento, a tus súbditos también.


Zara apretó los puños con fuerza al recordar ese suceso que los llevó a la desgracia. Tetsu hizo creer a los raikirianos que los había vencido, y como era indulgente, reconocería a Shang como emperador y les dejaría gobernarse independientemente, si aceptaban las condiciones impuestas por el pacto de Konoha. No olvidaría los rostros de aflicción y derrota de su pueblo, la esperanza de Raikiri muerta, cuando Zhou fue condenado a morir por haber perdido la guerra. Y ella, condenada a servirle como esposa.

Cerró los ojos con fuerza al sentir el picor de las lágrimas que amenazaban con hacer su aparición. Se puso la bata que usaba para dormir y salió a atender a su odiado esposo.


— Has tomado tu tiempo, querida— le dijo al verla salir del baño, envuelta en su bata de dormir.

— Siento la tardanza alteza.

— Pierde cuidado, te he llamado por algo más importante que sólo tú, puedes llevar a cabo.

Zara no entendía a qué se refería. No lo entendió hasta que le hizo la seña de mirar hacia la cama. Y lo vio, un recién nacido envuelto en manta blanca y acomodado entre las almohadas a modo de protección.

— Se llama Minato—musitó— acaba de nacer, es hijo de Rhea, la hija del líder...

— De los nómadas del norte, del país Agua ¿cierto? — completó.

— Sí.

— ¿Y qué desea que haga al respecto, en qué se supone que puedo ayudarle? —preguntó.

— Su madre está muerta, y necesito que lo críes como un guerrero, su madre lo era.

Zara miró fijamente a Minato. Ella sabía que no estaba en posición de negarse, lo que era una petición de Tetsu, debía considerarse una orden a acatar.

— Por supuesto te daré algo a cambio por ello—le dijo y Zara volvió su mirada a Tetsu— No pelearás más en mi ejército, te irás con Minato a Raikiri, al menos hasta que haya sido destetado por la nodriza.

— ¿Quiere que nos vayamos a Raikiri? —desconcertada.

Tetsu asintió.

— Shang no ha sabido gobernar— comentó— mis tropas han logrado detener varios intentos de asesinato contra él, pero Shang no ha reaccionado como esperaba.

Le explicó entonces que el joven emperador, tenía los nervios alterados desde su primer atentado, pues se había cerrado en sí mismo, desconfiando de todos los que le rodeaban.

— Ha tenido ataques de histeria, los médicos han intentado controlarlo, pero no resulta efectivo.

— ¿Piensa quitarle el reino?

— Pienso darle unas largas vacaciones, se las merece—sonrió.

Zara supo, que los días de Shang, estaban contados.

— ¿Y qué haré yo entonces?

— Eres inteligente mujer, y muy astuta— se acercó a ella y acarició sus cabellos— eso me gusta— la abrazó y aspiró el aroma a rosas que despedían sus cabellos— serás una excelente emperatriz.

No tuvo tiempo a repudiar su tacto. No se lo esperaba. Tetsu seguía sin soltarla.

— Raikiri no aceptará un emperador que yo les imponga—explicaba— no quieren a Shang porque saben que los traicionó; pero te querrán a ti, porque fuiste su heroína— hizo que lo mirara.

— Pero soy su esposa—replicó — y pensarán que Minato es nuestro hijo.

— Esa es la idea cariño—sonrió— algunos sienten lástima por ti, por tu sacrificio, pero te admiran porque saben que lo hiciste para asegurar mi palabra de mantener la alianza entre nuestros países; aunque, mi país haya salido más beneficiado—la separó de su abrazo, pero la mantuvo cerca— como sea, te aceptarán en cuanto reformemos unas cosas del pacto, después de todo, ¿cómo no voy a ser indulgente con el pueblo de la madre de mi hijo? Claro, siempre y cuando su madre me asegure que entrenará a un guerrero apto para sucederme ¿queda claro?

— Pero si Minato llegara a...

— ¡Eso no va a pasar! — la interrumpió— Minato no será igual a sus hermanos, y tú vas a encargarte de ello— ahora Tetsu se veía amenazante— me responderás con tu vida, por cualquier cosa que pase con él; pero si cumples con lo que te pido mujer, tú y tu pueblo saldrán aún más beneficiados de lo que beneficié a las familias de mis esposas en el pasado.

Zara sabía que no había otra manera más "facil" de llevar a cabo sus objetivos. Pues, todavía no ganaba poder en la guardia real, todo lo que hiciera o dejara de hacer en sus filas, era observado y comunicado a Tetsu por los demás generales.

— Acepto.

— Muy bien— complacido— mañana elegiremos a la nodriza para Minato y adaptaremos un espacio para él.

Tetsu se acercó a Minato y lo tomó en brazos.

— ¿Va a llevárselo? — preguntó.

— Tiene que mostrar sus últimos respetos a su madre—comentó— a partir de mañana lo tendrás para ti.

Zara asintió, y Tetsu se marchó con el niño.


Y esto es todo. Espero les haya gustado. Perdón por la demora Samsara, se me ocurrieron muchos escenarios y no podía decidirme hasta éste. Gracias por seguirme. Saludos.