Capítulo 2

Noche de bodas

-¡Beso! ¡Beso!-

Sylvia y Taro se miraron, no estaban seguros de si iban a poder mantener eso por 5 años.

Como la multitud lo aclamaba volvieron a besarse; esta vez fue un poco más natural y cuando terminó ambos se quedaron viendo y trataron de continuar como si nada en la fiesta, la realidad es que después de esto y viéndose en la necesidad de estar juntos a lo largo de la fiesta, Taro no pudo dejar de notar la extraordinaria belleza de Sylvia.

"Lástima de persona" pensó

Sylvia por su parte se sentía un poco más segura al saber que Taro era famoso y es que la verdad desde que murió su madre toda la gente que la rodeaba y se encargó de criarla le había hecho sentir que ella se lo merecía todo y no había nada ni nadie que pudiera impedirlo.

"Por lo menos causa envidia en las demás" pensó satisfecha

Todo estaba saliendo bien para los novios; la gente de verdad creía que se habían enamorado de repente y habían decidido casarse y eso era muy romántico.

Bere iba caminando sin poner atención o más bien dicho con la atención puesta hacia otro lado; acababa de ver que el joven en el que estaba interesada se encontraba solo, al parecer su acompañante había ido al tocador.

Tan absorta iba en sus pensamientos…

-Auch- choco con un joven que al intentar detener el golpe tropezó con algo y ambos cayeron al piso y ella quedó encima de él

"Que hermosa" pensó el joven

La muchacha tenía los ojos color miel más hermosos que había visto en su vida pero tenía el ceño fruncido al parecer estaba molesta y eso al parecer la hacía verse más hermosa.

-Fíjate por donde vas- dijo Bere

El muchacho la tenía abrazada a él, esto lo hizo debido a la caída…

-¿Hasta cuándo piensas soltarme pervertido?-

-Lo siento- dijo el joven soltándola y cuando los dos se habían incorporado –pero usted tuvo la culpa, no iba mirando al frente-

-Idiota- dijo ella y le dio la espalda empezó a caminar molesta cuando vio que aún se encontraba solo el joven que la había hecho chocar pero que no había aceptado su culpabilidad por el gran orgullo que la caracterizaba.

-Hola, tú debes ser el famoso Tsubasa Ohzora, perdona el atrevimiento ¿quieres bailar?-

-¿Eh?-

-Que bien- y lo jaló hacia la pista

-Mi nombre es Bere, es un placer conocerte-

Sanae venía regresando del tocador

-¿Pero quién se cree que es esa tipa?- dijo molesta

"No me voy a dejar vencer tan fácilmente Bere" pensó Caro

-Vaya niña mimada, y todavía no acepta que es su culpa- "Es hermosa debo admitirlo, pero que babosadas estoy diciendo"

-¿Sabes quién es la tipa que está bailando con Tsubasa?- dijo Sanae

-¿Eh? ¿De qué hablas?-

-Mira allá-

-Ah, es esa pesada-

-¿La conoces?-

-No, pero ¿qué hace ella con tu novio?-

-No se me fui al tocador y esa tipa…-

-Tengo una idea- dijo el joven -¿bailamos?-

-No estoy de humor-

-¿Quieres hacer un escándalo?-

-No, no podría es la boda de Misaki-

-Entonces, confía en mí-

-Está bien- dijo Sanae

Comenzaron a bailar hasta que llegaron al lado de Tsubasa y Bere…

-Creo que sería bueno que te diera unas clases de baile- dijo Bere guiñándole un ojo

Poco faltó para que Sanae se le aventara encima a la susodicha pues quien se creía que era.

-¿Cambiamos Tsubasa?-

-¿Eh? ¿Genzo?-

-Perfecto-

Bere se encontró bailando con el tipo aquel con el que se había topado anteriormente.

-Yo no quería bailar contigo ¿Por qué hiciste eso?-

-Yo tampoco, pero que querías si andas detrás de mi mejor amigo que por cierto tiene novia, deberías fijarte en alguien sin compromiso- dijo Genzo

-Y eso a ti que te importa- dijo Bere

La canción terminó y se separaron Bere llegó con Caro furiosa.

-Ese tipo es insoportable-

-Pero si es muy guapo Wakabayashi-

-Que guapo ni que nada, si te interesa tanto quédate con él, a mí solo me interesa Tsubasa- dicho esto se levantó de la silla furiosa-

Después de un rato Sylvia y Taro se encontraban arreglando su equipaje.

-No entiendo porque tenemos que salir de luna de miel- dijo Sylvia

-Si no salimos será muy sospechoso- dijo Taro algo cansado

-Si no queda de otra-

-Así es querida- dijo Taro –no queda de otra-

-Disculpen que los moleste- dijo Caro –Usted es Tsubasa Ohzora y…-

-Si dígame señorita-

-Mi nombre es Carolina Ledesma y soy reportera me gustaría hacerle una entrevista antes de que se vaya de Japón-

-Claro será un placer, pero me temo que no puedo en este momento- dijo Tsubasa

-Entiendo-

-Pero puede buscarme en mi domicilio- dijo Tsubasa con una gran sonrisa

-Pero…-

-No se preocupe, ¿tiene donde anotar?-

-Si- dijo Caro

Caro anotó la dirección en una servilleta –muchas gracias iré a buscarlo ¿le parece mañana?-

-De acuerdo-

-¡Vivan los novios!-

Se fueron en un carro que los llevó al aeropuerto y llegaron a Okinawa en donde los esperaba la suite nupcial

-Vengo rendida, puedes dormir en el sofá si quieres- dijo Sylvia

Taro dudó por un momento, él siempre había sido un caballero pero algo le decía que si cedía ahora Sylvia lo tomaría por débil y eso no estaba en sus planes; una cosa es que hubiera accedido a casarse con ella y otra muy diferente hacer lo que ella quisiera.

-Eso sí que no- dijo Taro mientras se quitaba los zapatos sentado en la cama –ahora estamos casados-

-¿Qué quieres decir con eso?-

Taro se dirigió al baño y se puso su pijama –simple querida esto es algo de dos; algo así como dos mitades entonces, nos toca la mitad de la cama, la mitad de cobija, es decir la mitad de todo-

-¿Qué? Yo no pienso dormir en la misma cama que tu-

Taro se acostó en la cama y le dio la espalda al tiempo que decía –si no te parece allá hay un sofá y pues también hay piso que es muy grande por cierto; ahí te puedes extender a tus anchas-

-Eres un bruto, vete al sofá-

Pero Taro se hizo el sordo, no pensaba ceder ante ella.

Sylvia enojada, no se cambió de ropa y su primer impulso fue pedir otra cama, pero eso no podía hacerlo tenía un trato; además si se iba al sillón estaría dejándolo ganar muy fácilmente; decidida fue a cambiarse, regresó y se acostó dándole la espalda a Taro.

Taro sonrió, había ganado una batalla pero la guerra aún no terminaba.

CONTINUARÁ