Hasta ese momento seguía sin entender nada…

Según el correo que me envió mamá, debía revisar cual es el estado de esta edificación. Hasta ahí, todo bien. ¿Pero, y que hacían estas chicas vestidas como criadas?. Mi madre nunca mencionó que la casa traía servidumbre incluida…

-estamos para servirle señorita Sugiura-

-si… bueno, eso está bien, pero… ¿qué hacen aquí?- pregunte a las doncellas

-su madre nos contrató, es decir… la señora Sugiura- pero mamá no lo mencionó

-basta de charla- de pronto Yachiyo soltó -la pelirosa es mía- se lanzó sobre Miyuki y la empieza a estrujar, con una velocidad casi inhumana destroza el vestido de criada de Miyuki y se abre paso hacia sus pechos

-yo quería también a Miyuki- dijo Kyōko en son de queja -tendré que conformarme con la enanita- tomó a Konata entre sus brazos, y le planto un beso salvaje de esos que solo ella sabe

-no-no hagas eso- desde el suelo llegaron suplicas a mis oídos por parte de una sonrojada Miyuki -aaaahhh por favor- yo sabía que era inútil pedirle que se detenga

-hey a donde me llevas" Konata protesto porque Kyōko cogió entre sus brazos y empezó a caminar

-a un lugar más privado- pero llegando en medio del salón principal se detiene -¿dónde están las habitaciones?- pregunta

-arriba… subiendo las escaleras- le contestó Konata aun en brazos de Kyōko

-guíame dulce Konata- empezó a subir las escaleras a paso veloz -no te asuste, seré gentil contigo, más bien… mis manos lo serán hehehehe- yo solo las vi desaparecer en un corredor

-¡HEY!- parecía que nunca se daría cuenta -KYOKO VUELVE ACA- mi novia salió a darle alcance a su amiga pervertida antes de que abusara sexualmente de la pobre Konata

-no-no me toques ahí- ¡que demonios! Yachiyo, la chica perro loca había casi desvestido a la pobre Miyuki, y la estaba violando literalmente. Con su cabeza entre los pecho de la pelirosa, Yachiyo se amantaba como chiva huérfana, y con sus dedos acariciaba las partes de Miyuki

-esto es un sueño hecho realidad- dijo Yachiyo mientras apapachaba a Miyuki.

-pues tu sueño se volverá pesadilla- me enfurecí con esa idiota.

Chasqueo mis dedos y Chizuru entró en acción, golpeo a Yachiyo dejándola aturdida, y con una sola mano la levanto de encima de una Miyuki casi desnuda y muy aterrada. Me pregunto si los tiburones comerán chicas perro

Empecé con mi cometido. Dejé mi equipaje en la entrada y me dispuse a ver las características del lugar. La construcción no era antigua, lo sé muy bien porque tenía dotes modernas. A cada lado del salón habían dos escaleras, estas se unían en la planta superior, tres portales que conducían a otras habitaciones, más adelante descubriría que uno de ellos lleva al comedor y a la cocina, el otro… en ese momento no estaba muy segura. Pero la puerta doble del centro es la que más me llamó la atención.

Caminé hacia allí… una vez entré, me desilusioné. Aquí no hay mucho que ver pensé. Un salón con un escritorio, dos sillones a cada lado y un estante de libros… sin libros. Este lugar parece que se usó como estudio privado,

Me coloqué detrás del escritorio y me senté en la silla, curiosa por encontrar algo, revisé todos los cajones, aunque solo son cinco en los primeros cuatro que había revisado no encuentro nada.

-parece estar atorado- el ultimo cajón que revisé estaba atascado. Con la ayuda de mi pierna en el escritorio tiré con fuerza –aaaaaahhh- caí hacia atrás cuando de golpe se abrió el cajón –duele- digo sobándome el trasero –perfecto- sarcasmo -aquí tampoco hay nada- estaba muy emocionada, aunque no sabía que esperar, talvez un mapa de algún tesoro sería un buen comienzo. Pero cuando traté de colocar el cajón de nuevo en su sitio, cayó algo al suelo que enseguida se ganó mi atención, -¿qué es esto?- ¿a quién demonios le pregunto?. Lo que se cayó de debajo del cajón era una especie de diario.

Me senté otra vez en la silla y empecé a ojear el dichoso diario -esto es ilegible- llámenme ignorante pero solo habían símbolos raros y bocetos de aparatos que nunca había visto. Pasé con rapidez todas las páginas en busca de escritura de algún tipo, pero solo encontré palabras al final. ELLOS YA ESTAN AQUÍ -¡que estupidez!- dije. Coloqué el diario en unos de los cajones.

-talvez deba llamar a mamá, para informarle sobre la casa y también hablar sobre las doncellas- cuando tomé mi móvil algo raro sucedió -no tengo cobertura- si esta isla está a 20k de la costa debería tener señal mi móvil… ¿o no?.