Ni Once Upon a Time ni sus personajes me pertenecen.
La niebla tapaba todas las calles, cubría el panorama y casi toda la visibilidad, típico de la ciudad cuando la noche caía, daba una sensación de calma y tranquilidad como si fuera la eterna verdad del pueblo, un lugar acogedor que difícilmente se encontraría lleno de problemas, desde ese punto parecería perfecta, el mejor lugar para encontrar paz, pero era una realidad falsa… todo estaba muy lejos de lo que parecía.
La ciudad ahora era todo un desastre, nadie sabía cómo manejarla ni Mary Margaret mejor conocida como Blancanieves, quien sería la legitima Reina y ahora alcaldesa de la ciudad, no, ni ella tenía idea de cómo manejar esa ciudad, menos una ciudad mágica, desde las cuentas del pueblo, alcantarillados en mal estado, luces descompuestas, daños a propiedades ajenas, peleas entre los ciudadanos, desastres naturales y el pánico que provocaba el regreso de la magia. Todo era demasiado para los héroes, no sabían qué hacer con todo ese trabajo que se acumulaba cada día.
Había cierto pavor hacia la Reina Malvada que se ocultaba en la mansión, algunos habrían querido tomar venganza contra la morena armando una turba enfurecida con toda disposición de ir por la cabeza de la Reina, sin embargo bajo la suplida del pequeño Henry, la insistencia de los encantadores y de la joven rubia habían desistido de sus planes de venganza.
El mismo Rumpel antes de irse a disfrutar de su tiempo con Bella, había persistido que dejaran en paz a Regina, que esta tendría suficiente con sus propios demonios, el hombre era consciente de su miseria, de sus luchas interiores y de cómo se había rendido al sufrimiento y resignado a la muerte. Cuando la maldición se rompió quiso tomar represalia contra su antigua discípula, mas no encontró la fuerza para hacerlo, su oscuro corazón se encogió, dormida y encogida en el sillón con una aglomeración de libros de cuentos a su alrededor y la bufanda de Henry envuelta en sus manos, la entendió, ella nunca lo vio entrar ni se dio cuenta de su presencia ya que se creía protegida por su propia magia, eliminar a la Reina habría sido una tarea fácil pero ya tenía a Bella con él, no valía la pena, se retiró de ahí y en el fondo de su tenebroso ser deseo un mejor destino para Regina.
Poco a poco la mayoría habían abandonado la intención de ir por la morena y de culparla por los recientes acontecimientos, aún así existía ese resentimiento y ese miedo a la Reina Malvada que aunque reclusa de sí misma era también una habitante del pueblo.
Emma observaba la fina niebla, estaba oculta detrás de algunas plantas y recostada en un árbol, podía ver su propia respiración escapándose de su boca que se condensaba por el frio, el mismo que la hacía tiritar, la baja temperatura la tenía con los ojos entrecerrados y vidriosos, la nariz y mejillas rojas ,sería un buen momento para volver a casa y dormir envuelta en deliciosas y cálidas sabanas, pero no se atrevería, jamás, eso rompería su rutina, esa que se había forjado luego de romper la maldición y poco después del aislamiento de Regina.
Cada noche, muy tarde eso sí, se dedicaba a esperar las salidas de Regina, la rubia lo había descubierto una noche en la que ella misma se había establecido cerca de la casa de la Reina como una mera vigilancia. Aquella vez la vio inspeccionar los alrededores, se aseguraba de que no había nadie alrededor y salía.
Fue toda una sorpresa para Emma que la creía más siniestra, tal vez con algún plan entre manos, algo para vengarse de los habitantes del pueblo, vengarse de sus padres, incluso de la misma Emma que le había quitado a Henry pero no, nada de eso, más bien la descubrió como una simple turista, tal vez más una espectadora de su contorno.
Regina solo vagaba de un lugar a otro simplemente mirando el sitio, con nostalgia escrutando cada detalle como para asegurase que todo estuviera en su sitio. La Salvadora la había seguido de lejos, con cautela queriendo descubrir el plan oscuro de la ex alcaldesa pero evidenciando que no era más que una simple caminata.
La joven rubia la vigilo desde esa noche queriendo saber más, pero era difícil, durante las primeras noches la morena no salió más, desesperando a la rubia, sus escapadas de la mansión solían ser aisladas. Cuando lo volvió a hacer su camino la llevo al apartamento de sus padres. La hallo contemplando la ventana donde estaba la habitación de Henry, era obvio que la Reina lo extrañaba.
Su curiosidad por Regina la llevo a adentrarse en su casa mientras la reina estaba ausente, se dio cuenta que a pesar de la seguridad mágica que tenía ella podía entrar, estaba pasmada por ese hecho, era obvio que Henry tendría acceso a la mansión si esta quisiera entrar… pero ella… ¿Por qué Regina le dejo la entrada libre a ella también?
Encontró una maravillosa y ridícula colección de libros de cuentos de hadas por toda la casa, los mismos que obsesionaban a Henry, pronto se halló ojeándolos para conocer más no solo sobre Regina sino también de su hijo todos tenían un final parecido. Los héroes ganaban y los villanos perdían, pagaban por sus acciones y casi siempre morían. Regina era una villana significaba que ella había perdido y pronto seria vencida, pero la rubia no lograba verla como la villana que todos decían que era, para la salvadora Regina estaba sola y aislada justo como ella. Emma era una heroína, pero no se sentía como una. La realidad era muy diferente a la de los libros.
El sentimiento le hizo a Emma un hueco en el pecho, ella también se sentía sola y vacía, no sentía que ganaba era todo lo opuesto, parecía contradictorio, estaba al fin en casa, ese lugar mágico con sus padres y por supuesto con su hijo. Pero la verdad era que se sentía aún más perdida que antes.
Todo el mundo esperaba algo de ella ¡La salvadora! ¡La heroína! ¡La princesa de sus padres! Pero no se sentía como nada de eso, sentía miedo porque no daba la talla, todos se decepcionarían, lo que llegaba a ser peor era que no se sentía como una buena madre para Henry.
El niño en un principio fue feliz rodeado por héroes, descubriendo ser el hijo de la Salvadora y no de la Reina malvada, pero pronto el pequeño se encontró, que la ciudad sin Regina era un desastre que se caía a pedazos, que el amor de su madre era autentico, comenzó a extrañarla, aunque él lo rechazara, la extrañaba muchísimo pero se negaba a aceptarlo. La rubia sugirió llevarlo a ver a Regina pero él se opuso cuando sus padres le metieron la idea de que la ex alcaldesa intentaría secuestrarlo una vez lo tuviera a su alcense.
La alegría del chico se transformó en una tristeza pesada. De la escuela llegaba a encerrarse en su habitación con sus libros, comía poco y se negaba a conversar sobre lo importante, sus padres y Emma no sabían que hacer. Henry estaba en depresión y ella no podía alegrar a su hijo, no sabía cómo hacerlo, no sabía que decir o que hacer.
Empezó a meditar que haría Regina ¿Qué le diría a Henry? ¿Qué haría para verlo sonreír de nuevo? ¿Qué haría Regina para arreglar el pueblo? ¿Cómo lo mantenía a flote todo? Solo la morena sabia como arreglar las cosas. Pero ninguno estaba dispuesto aceptarla, todo el peso recayó sobre Emma y no podía soportarlo no sabía qué hacer, se sentía presionada, rechazada por no ser lo suficiente buena para ese lugar, se ahogaba en la miseria de no ser suficiente para nada ni nadie.
Por la misma razón la noche que descubrió las escapadas de Regina, había sentido una sensación en e l corazón, como si alguien al fin la comprendiera, no sabía porque pero se sentía bien al ver a Regina, al saber que ella estaba ahí que no estaba sola, alguien más la entendía, era porque ambas eran similares, la sensación era acogedora.
Solo las noches que seguía de cerca de ex alcaldesa se sentía completa y libre, estaban lejos, Regina no era consciente de la presencia de Emma pero la rubia se sentía acompañada cuando caminaba siguiendo sus pasos, la sentía cercana ya no estaba sola. Una vez de las que la Reina llegaba hasta al apartamento de sus padres y observaba su ventana la sorprendió sonriendo, como si le sonriera a Henry, eso se le quedo grabado a Emma en la mente. Esa sonrisa.
Sonrisa bella y lastimosa que atormentaba por el día a Emma, luego ansiaba la noche para poder escarpase para esperar a Regina. Sus padres le reprochaban esas salidas clandestinas, pero Emma lo reporto como vigilancia para asegurarse de que no pasara nada malo en la ciudad. Negó todas las ofertas por acompañarla. No podían, esas salidas eran de Regina y de ella. Les pertenecían aunque la morena ni fuera consciente de eso. Las ocasiones en que Regina no salía Emma las aprovechaba para sentarse cerca de su casa, para así sentir su presencia, aun de lejos esa presencia era la que la calmaba.
Una vez quiso animarse a entrar y hablar con ella, conversar proponerle salir de la mansión pero entonces la descubrió vigilando la ventana y la miro directo a los ojos. Le hecho una mirada instantánea, una mirada profunda triste y cierta esperanza reflejada en ella era indeleble y terrible, ella no estaba bien, no lo soporto esa mirada desarmo a Emma no pudo si no más que darse la vuelta y esconderse de nuevo.
Era su culpa el estado de Regina era su culpa, no habrá querido lastimarla pero lo hizo y en el proceso se hirió a sí misma…si tan solo se hubieran conocido en otras circunstancias las cosas serían diferentes…Tal vez serian… ¿serian amigas?... no lo sabía solo lo esperaba.
Las cosas se le estaban saliendo de las manos, bajo aquel frondoso árbol y con la niebla cubriendo el paisaje Emma descubrió que no sería capaz de sobrevivir con la culpa de haber arruinado la vida de Regina, aquel estado la carcomía, consumía su alma y no lo soportaba. Solo Regina seria capaz de liberarla, la reina podía redimirla, era su única salvación…Regina era su Salvadora.
¡Saludos! ¡Espero que les haya gustado este capítulo!... Disculpen las faltas de ortografía.
Agradezco de todo corazón a las personas que leyeron, a las que comentaron, a las que añadieron a favoritos y las que la siguen. Muchas gracias :)
Por favor dejen sus comentarios nada me haría más feliz que saber sus opiniones sobre la historia y me animaría mucho más a continuar escribiendo, todas sus opiniones son importantes y yo estaría muy contenta de saberla, así que anímense ;)
¡Un abrazo enorme para todas y todos! ¡Hasta la próxima!
