Este capítulo está narrado desde primera y tercera persona.

Homestuck le pertenece a Andre Hussie.

Conforme la historia avance probablemente suba de categoría.

Perdonen los errores y la ortografia, si llegaran a encontrarlos favor de avisarme para corregirlos y asi mejorar su lectura.

Hay un 80% de probabilidades de que este fic no tenga un final feliz.

Estan advertidos.

Gracias a todos los que han dado seguir y favoritos 3


Rompiéndole el corazón a John Egbert

Capítulo 1

"La primera cosa que me viene a la mente cuando pienso en cómo nos conocimos es en un feo y adorable conejo."

Todo era enorme a través de las ventanas del auto. El cercado era alto y el edificio blanco con ventanales no era de mi agrado. Era mi primer día de escuela, nunca antes, a pesar de mis 7 años, había tenido que asistir a una, tal vez había sido a causa de la muerte de mi abuela. No sabía muy bien que significaba eso, padre solo dijo que no podría volver a verla.

Papá solo me dijo que fuera un buen chico para después marcharse a la oficina del director dejándome con una linda profesora con acento extraño. Puse mi mejor sonrisa mientras la seguía a mi salón. Los pasillos eran enormes y yo no estaba seguro de encajar ahí, aunque a los 7 ¿quién está seguro de algo en su vida? Tal vez acerca de papa Noel y los duendes bajo la cama.

La señorita se detuvo enfrente de un puerta azul, igual a todas en ese lugar. Se escuchaba un gran alboroto al otro lado de la puerta.

-John, ¿cierrrto? – la señorita me volteo a ver- los chicos son un poco ruidosos, perrro estoy segurra que te la pasaras bien- asentí con la cabeza, "tan amable" – igual, si tienes algún problema no dudes en acudir a mi

Al entrar el ruido comenzo a disminuir gradualmente, habia niños y niñas muy diferentes y graciosos. El salón era grande y espacioso adornando con recortes y figuras de colores, todos los niños estaban sentados de dos en dos en cada mesita frente al pizarrón.

Se escuchaban pequeños cuchicheos mientras John y la profesora avanzaban al frente.

-Chicos, él serra su nuevo compañero, John- la profesora de ojos verdes sonreia mientras el silencio se hacía presente y un pequeño John salía de detrás de la profesora con una pequeña sonrisa.

-S-soy John Egderp hubo unas pequeñas risas -qui..Quiero decir John Egbert –

La profesora sonrió-puedes sentarte a un lado de Zahhak – inmediatamente un niño sentado hasta adelante levanto la mano. John camino hasta situarse a su lado.

-Bueno niños, espero traten bien a John, regreso en un momento, no quiero nada de alborotos ¿de acuerdo?- y sin más la profesora salió provocando que el ruido en el salón incrementara velozmente mientras algunos seguían mirando al niño nuevo.

-¡Holis! !- una niña idéntica a la profesora pero con un gorrito azul había aparecido apenas John terminaba de sentarse en su lugar

- ¡Hola!

-Soy Nepeta, y tú eres Johny ¿cierrrrto?

-Nepeta, su nombre es John- le regaño el niño ojiazul y con el cabello largo que ahora se sentaba a lado

-pfff, él es Equius

- me disculpo porque Nepeta te moleste Egbert – hizo una reverencia muy graciosa –mi nombre es Equius Zahhak

-jeje no, no te preocupes, y solo John está bien- sonreí. Comenzamos a hablar de varios juegos y programas de televisión y Nepeta me regalo algunos dulces de cereza, aunque me pareció que una niña a lo lejos me miro raro por eso

-y dime Johny, ¿porrrque has entrado hasta ahorrra a la escuela?- Nepeta me miraba fijamente mientras se metia más dulces a la boca y Equius trataba de quitarselos

-eh.. bueno…yo

-¡Muy bien chicos, todos a sus asientos!- antes de poder contestar la profesora entró por la puerta. La verdad es que ni siquiera yo estaba seguro de porque había comenzado a ir a la escuela.

A lo largo del día Equius parecía nervioso y ruborizado mientras Nepeta seguía sonriente, a John le recordaba a ese gato gracioso de Alicia. En ningún momento se separaron de él, John descubrió que la profesora de la clase era la madre de Nepeta y que Equius era muy amable (tal vez demasiado) en todo lo que decía o hacía.

Los demás niños parecían curiosos pero no se habían acercado, normalmente John iría de inmediato a hablarles pero no tenía ni idea de que hablar, y sus dos nuevos amigos parecían guardaespaldas.

No había pasado mucho tiempo cuando se escuchó el timbre para la salida. Todos los niños habían comenzado a recoger sus cosas rápidamente, pero, ¿qué se suponía que hiciera el pequeño John? Su padre solo lo había dejado ahí sin muchas indicaciones, ¿pasaría por él? No tenía ni la más mínima idea de cómo regresar a casa.

-¡Nos vemos mañana Johny! –Nepeta termino despidiéndose mientras corría detrás de la profesora que se dirigía al estacionamiento de la escuela

-¿Vendrán por usted?- Equius se había quedado a su lado en el patio a unos metros de la reja de la escuela

-eso creo-sonreí

-lo lamento, me quedaría contigo pero – señalo un carro con un adolescente en el- han llegado por mi

-oh…..-no me gustaba la idea de estar esperando solo

-perdona

-no, está bien, no te preocupes- me despedi de él y desaparecio en el auto. Todo estaba silencioso. ¿Cómo es que a mi padre se le habia ocurrido dejarme solo?

El cielo azul y el sonido del viento solo hacian acentuar la soledad. John se habia sentado a lado de un gran arbol que daba directamente a la salida de la escuela y esperó.

Era extraño que su padre se hubiera olvidado de él, nunca lo hacia, siempre le repetia John que era su tesoro más preciado en la vida y que no podria vivir sin él, sin embargo ahí estaba John, esperandole completamente solo en su primer dia de escuela ¿Acaso padre se habia enojado con él? ¿Habia hecho algo malo? ¿O es que simplemente ya no le queria? La mente de un niño de 7 años es muy inocente y cruel a la vez, así que con esos pensamientos juntandose en su cabecita John comenzó a llorar.

Habian pasado 5 minutos desde que John empezó a llorar, 5 minutos de los cuales otro pequeño niño lo habia visto todo.

El pequeño pelinegro pudo sentir una sombra sobre el, bloqueando el paso de la luz asi que pensando en que seria su padre levanto la mirada sin importarle su cara bañada en lagrimas,pero -oye…. - alguien le habia dirigido la palabra al pequeño John, alguien que en definitiva no era su padre

-¿por qué lloras?- John lo miró fijamente con sus grandes ojos azules, el niño frente a él era rubio, un poco más alto o eso suponia estando él en el suelo, con una playera roja y unos lentes oscuros ¿estaría permitido usarlos en la escuela? No sabia pero ese niño parecia alguien muy genial.

Él niño al no obtener respuesta fruncio el seño -¿acaso te comieron la lengua?

-mi….mi papá no llega – contesté – estoy… solo

la expresión contraria se suavizo -..oh, ¿eres él niño nuevo cierto?- John asintió, no recordaba haberlo visto en el salón

-soy Dave, Dave Strider – estiro su mano

-John….Egbert- John sonrió y estrecho su mano con la contraria sintiendo un jalón por parte contraria haciendo que se pusiera de pie

-Bueno John, ya puedes dejar de llorar, ahora conoces al chico más cool de la escuela- la sonrisa del pequeño Dave habia aparecido dejando a John completamente aturdido- si eres mi amigo no puedes llorar tan pateticamente

-..¿tú amigo?

-si - y John sonrió.

Dave se quedo haciendole compañía, platicando y sonriendo. John ya no se sentia solo. Para John definitivamente ese chico era alguien increible.

-un día te enseñare mis dibujos y vera lo geniales que son

-yo creo que estas mintiendo, solo tienes 7 Dave!

-¿qué? ¿quién dijo que tenia 7?

-Eh…¿no? –Dave sonrió

-Tengo 7 y medio

-…eso es lo mismo

-¡claro que no!- Dave lo miro indignado- yo..!- pero fue interrumpido por un sonido de claxon. Afuera de la escuela se encontraba un señor en motocicleta

-ya llegaron por mi- Dave se despidio de John con una mano y camino hasta la salida -espera-Dave se volteo y comenzo a regresar sobre sus pasos mientras buscarba algo en su mochila mientras John le veia curioso

-Aquí tienes –John miro a Dave y despues lo que este le extendia en su mano, era un pequeño peluche de conejito, algo gastado pero muy tierno

-me lo das?- Dave asintio con la cabeza

-claro dude, de esta manera ya no te sentiras solo cuando no me tengas

-pfff, eres un creido

-soy genial- John sonrio y tomo al pequeño peluche.

-¡Te veo luego John!- Dave corrio hasta la moto

-¡Adios Dave!

Dave se subio a la moto, se coloco un pequeño casco negro y desaparecio en el camino. Pero John ya no se sentia solo.

Minutos más tarde su padre llegó disculpandose pero sin decirle el porque de su tardanza, aunque a John no le importó. Lo único que le importaba era que al parecer su pequeño conejo olia a su nuevo amigo Dave.


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