La castaña se encontraba sentada en un sillón ubicado en una especie de oficina. El profesor que se hacía llamar Narumi le había ofrecido llevarla a Gakuen Alice en cuanto ella se lo pidió algo que le había parecido raro ya que ella no es un genio y se supone que en esa escuela sólo pueden entrar genios ¿cierto? Pero, la dejaron pasar.

Tarareaba una canción y balanceaba sus piernas mientras esperaba al profesor quién había dicho algo de llevar a sus alumnos a sus habitaciones por seguridad. Aquel chico… lanzaba fuego, recordó y tembló ¿Qué clase de alumnos eran los de esta escuela? Pero el profesor parecía simpático y amable… entonces ¿Por qué Akira insistía en que corriese? ¿Por qué todo el mundo intentaba protegerla de la misma forma? Ella huyendo y ellos enfrentando el 'peligro' o lo que parecía serlo.

– Bien… –Narumi entro por la puerta, sonriente y se sentó frente a ella en el sillón – ¿Qué te ha llevado a necesitar encontrar esta escuela, Mikan? –Indago, yendo directo al punto.

Ella lo observó ¿Era seguro contarle? Ahora no tenía en quién confiar, un adulto podría ayudarla más y aquel hombre parecía bien intencionado – Mi abuelo me lo dijo… busca ayuda. Al principió no sabía a quién o qué se refería pero caí en que hablaba de Hotaru, mi amiga. Ella… vino a esta escuela hace unos tres años. –Contó y, un poco triste, añadió: – No la he vuelto a ver desde entonces pero estoy segura de que ella me ayudaría.

Narumi asintió, pensativo – ¿Ayuda sobre qué? ¿Huían de algo?

La chiquilla se encogió de hombros, ella se preguntaba lo mismo – No lo sé. Él no dijo que ocurría realmente sólo me pedía que corra y yo lo hacía hasta que nos separamos. –Ella entrelazo sus manos y le sonrío – Pero me desmayé y… bueno, ese chico… Akira me ayudo ¿Qué sucede con él? ¿Por qué lo perseguían? ¿Ese chico lanzaba fuego con las manos? No lo entiendo. Yo…

– Tranquila. –Le pidió el profesor, tomó algo envuelto con papel que al parecer había traído con él y se lo ofreció. Ella lo abrió y encontró en él un uniforme negro, blanco y rojo. – Por lo visto no sabes nada sobre la escuela…

– Es una escuela Elite ¿no? Para chicos inteligentes.

Respondió lo antes escuchado pero al ver la negativa del profesor se sorprendió.

– Esta escuela si es para chicos especiales pero por otros motivos. Hay niños que nacen con una habilidad especial, poderes innatos que se desarrollan en la niñez o en su adolescencia. Depende de cada individuo si dura por un período corto de tiempo o toda su vida. –Explicó – Esta escuela protege a los niños y los ayuda a controlar sus poderes para que no sean vistos como bichos raros por la sociedad, además de dejar que se relacionen con personas que consideren normal estos poderes.

– Eso significa que mi amiga… ¿tiene un poder? –Dedujo la castaña y Narumi asintió, ella aplaudió y chasqueo los dedos – El chico con la máscara, lanzaba fuego y ese es su poder ¿Cierto?

– ¡Eso es! Muy bien. Vas entendiendo.

– ¿Cuál es el poder de Hotaru Imai? –Preguntó con emoción – No, espera, el mío ¿Cuál es el mío?

Narumi inflo un cachete – Necesitas más paciencia, niña. –Bromeó – El poder… digamos que es un poder con el cuál podrías estar segura con respecto a otros alices. –Le dijo, cuidando sus palabras al hablar – Aunque ahora te voy a pedir que te cambies con ese uniforme que te di, irás a clases. Algo así como un período de prueba para confirmar lo que dije antes ¿Sí?

– No entiendo lo del alice.

Admitió, cuando el hombre se levantó para dejar que ella se cambiará en paz.

– Entre más rápido te cambies más rápido verás a tu amiga.


Narumi caminaba por los pasillos junto a una niña con trenzas y uniforme – Se supone que las clases ya terminaron para mí. –Le dijo esta – ¿Tengo que asistir otra vez? ¿Todo devuelta?

El hombre rió ante el tonó asustado de la chica – No, no. Pero en esta escuela se dicta clases hasta navidad y aún falta una semana para eso. Después de eso podrás usar ropa normal y más tarde comenzarás en la escuela secundaria junto a todos los demás.

– O sea que… ¿seguiría en primaria? –Preguntó, después de razonarlo – Ahora quiero decir… y después no, después en secundaria.

– Exacto. –Miró su reloj – Llegas justo a la última clase del día después de eso tendrás el día libre. –La chica asentía en respuesta – Y, Mikan… tendrás que hacer muchos amigos aquí ¿Bien? Eso es parte de la prueba.

– No hay problema. –Respondió confiada. "No te imaginas ni la mitad, pequeña." Pensó el rubio pero no dijo nada. – Entra –Pidió al llegar a una puerta enorme.

– Primero… me gustaría pedir que busquen a mi abuelo. Necesito verlo y saber si está bien. –Dijo preocupada, su maestro suspiro y asintió. – Bien… ¡Gracias! –Y entró super confiada a la clase aunque al entrar… pudo observar personas volando alrededor.

– Qué… –Murmuró sorprendida ¿Cómo era que hacían eso? Había también muchos chicos con máscaras o distintos accesorios, algunos con objetos extraños en sus pupitres. Buscó con la mirada al profesor que aún no había llegado mientras sentía la mirada de todos sobre ella. Decidió que era hora de presentarse – ¿Holi? –Holi, claro. Que gran presentación Sakura Mikan – Me llamó Mikan y soy nueva.

Los chicos la miraron un par de segundos más y volvieron a lo suyo como sí nada. Cuando volvió a mirar alrededor notó a la persona por la que estaba allí realmente.

Se abalanzo hacia ella a abrazarla con fuerza, la pelinegra se veía algo desentendida y sorprendida cuando ella se separo – Mikan… –Musito su nombre al verla, la castaña lloraba emocionada ¡Tanto tiempo separadas! – ¿Qué haces aquí? –Pregunto en un murmullo, la clase había quedado atenta a sus movimientos.

– Es largo… te explicó después. –Dijo, encogiéndose de hombros y sonrió una vez más: – No puedo creer que estemos juntas otra vez. –Chillo emocionada mientras la abrazaba una vez más – Te extrañé tanto Hotaru, demasiado. –Repetía lo mismo una y otra vez mientras lagrimeaba y la pelinegra frotaba su espalda.

Un par de minutos después Hotaru decidió que era suficiente y la separo de su ser.

– Siempre pensando que era una escuela para cerebritos y resulto ser una escuela para niños con poderes ¿Cuál es tu alice? –Curioseo Mikan mirando alrededor como un cachorrito.

Antes de que pudiese seguir un profesor entro al aula, la miró con extrañeza y ella le anunció que era una alumna nueva descubierta por Narumi. Sin más replicar el hombre le pidió que se sentara al final del salón, en el pupitre del medio junto al chico rubio.

Eso hizo. Todos iban de a tres excepto por ellos dos, él encontraba en una punta y ella en la otra dejando el medio vació.

El profesor pidió que trabajaran en grupo con sus compañeros de pupitre, ella giro a ver al chico que se encontraba con la mirada ausente.

– Hola… –Él giro a verla cuando ella intento llamar su atención – ¿Trabajamos? –Preguntó sonriente, señalando la consigna del profesor ¿Por qué debía hacerla cuando ella sabía que ya había pasado? Supongo que aquí eso no importaba.

– Yo no trabajo. –Anunció el chico y se dispuso a ignorarla el resto de la clase.

Al sonar el timbre ninguno de los dos había hecho nada, él por negación y ella por frustración. El chico rubio se marchó con rapidez del lugar mientras que ella se dirigió hacia su amiga burlando el caminar del chico – ¿Qué pasa con él? 'Yo no trabajo' –Intentó imitarlo – ¿Quién se cree?

– Ruka Nogi. –Oyó decir a su amiga, pero eso no respondía nada – Ya lo conocerás. Dime ¿Cuál es tu alice?

Y ahí venían las preguntas complicadas ¡Con todo lo que ella las odiaba! Caminaron juntas hacia el patio de afuera. Mikan se había mantenido en silencio, buscando las palabras precisas: – Ammm, no lo sé. Narumi dijo que no estaba seguro pero creía que era un tipo de alice que ¿Cómo había dicho? Ammmmmmmm ¡Ya sé! Detenía los demás poderes, algo parecido.

– ¿Y tienes idea de lo que eso es? –Su amiga negó, ella asintió – Era obvio. No sé ni para que pregunté.

– Es que… en realidad no siento nada fuera de lo normal ¿sabes? Pensé que tener poderes sería algo así como… no sé ¿Esas pelis donde sentís toda esa sobrecarga de poder? Bueno, pero nop. Nada de nada. –Explicó, algo confundida – ¿Y el tuyo? ¿Cuál es?

– Invención. –Respondió cortante.

– ¿Y qué hace? –Insistió la castaña.

Imai paró en seco, enarcando una ceja – ¿Inventar cosas? –Y antes de que ella pudiese seguir preguntando, prosiguió: – El tipo de cosas que has visto antes. Tortugas mensajeras, animales que pesquen tiburones, entre otras cosas. Dependen de mi voluntad.

– Wow… –Mikan aplaudió, totalmente pasmada ante el poder de su amiga – ¿Entonces mi poder repele al tuyo? –Preguntó razonando.

– Ahora todo cobra sentido. El por qué mi capacidad se vuelve nula a tu lado no es por tu idiotez sino por tu alice. –Respondió irónica pero con la mirada estoica – ¿Tú abuelo sabe dónde estás? –Preguntó.

La castaña separo los labios, entrelazando sus manos – Eso es… de lo que quería hablarte. Mi abuelo. Él…

– ¡Mikan! –Alguien gritó, ella volteó para encontrarse a Akira corriendo hacia ella agitado y preocupado – ¿Qué haces aquí? –Pidió una explicación al momento en que llegó a su lado.

Su vestimenta era distinta, portaba un uniforme casi igual al de ella pero en vez de ser rojo su lema era azul – Aquel profesor me trajo… yo buscaba ayuda y recordé que mi amiga –Señalo a Hotaru – estaba aquí y…

– Entonces… ¿se supone que todo esto fue un plan para meterte aquí? –La interrumpió furioso – Me engañaste…

– ¿Qué? No, no. Yo no… ¡Ni siquiera sabía que tú eras de aquí! Yo sólo lo recordé de pronto y… no te engañé en ningún momento. Lo prometo.

– Mikan de dónde lo conoces… –Oyó la pregunta de su amiga que rápidamente la tomó de la mano, haciéndola retroceder unos pasos hacia atrás.

– Él… me ayudo.

– Un gran error ¿cierto?

Dijo él, intentando acercarse cuando fue detenido por un chico un poco más bajo que él. Él también vestía uniforme pero de color rojo, como el de ella.

Su cabello era pelinegro, tenía los ojos color fuego y aretes en sus orejas. Miró con determinación a Akira y lo empujo hacia atrás – Él te busca.

Akira sonrió con malicia – ¿Ahora haces el trabajo sucio? ¿Eh, Hyuuga?

– Ve. –Señaló, sin más hacia unos bosques cercanos. Akira miró a la castaña una última vez y se alejo corriendo hacia los bosques.

Por otro lado la chica se había quedado mirando fijamente al chico ¿Hyuuga? El rubio que se sentaba a su lado en clase llegó corriendo, llamando a su amigo – ¡Natsume! ¿Dónde estabas?

– Por ahí…

¿Dónde había escuchado aquel apellido antes? Intento recordar mientras miraba fijamente al chico que apenas había reparado en ella y fruncía el ceño expresando su total desagrado hacia ella.

– Mikan… –Susurro Hotaru a su oído, necesitaba explicaciones.

– ¿Qué miras? –Escupió con molestia el pelinegro.

– Hyuuga… –Murmuro ella, lo suficientemente alto para que él alcanzara a oírla – ¿Eres uno de los hijos de Kaoru Hyuuga? –Preguntó un poco más segura. Había recordado algo que jamás creyó que importaría hasta ese momento.

Por otro lado el pelinegro se preguntaba ¿Quién era esa chica y sabía el nombre de su madre?


Fin del capítulo.

¿Cómo es que Mikan sabe sobre Kaoru? ¿Ustedes qué creen?